miércoles, 7 de enero de 2009

Ya meo agachado, otra vez

Es una manera graciosa de decir que ya estoy en mi zulo, de nuevo.

Escribiré más, porque aún ando sacando las cosas de las maletas, pero aquí va un adelanto:

Las Navidades han sido GENIALES. La verdad es que lo mejor de irse fuera, es volver. Aprecias mucho más lo que tienes, y lo disfrutas.

Me ha costado más de lo que pensaba volverme a Frankfurt. Ya no me quedaba agua en los lagrimales, y para empezar el 2009 con buen pie, cuando llegué a piso no funcionaba internet.

Por otra parte, el móvil español que me compré (Nokia 5310 Xpress Music azul) para tener cobertura siempre, no me ha resuelto el problema (sigo perdiendo intermitentemente la cobertura), así que sólo puede ser de la tarjeta. Ya veré cómo lo soluciono.

Todo eso fue ayer. Me metí en la cama bastante triste, cabreado y deprimido.

Hoy he recuperado parte del ritmo normal en Nintendo. Durante las próximas semanas, voy a tener tanto curro que no me va a dar tiempo ni de mirar el reloj.

Encontrarme con la gente de aquí me ha animado bastante, porque quieras o no, en dos meses y medio vas teniendo gente con la que puedes hablar con confianza.

Al llegar a casa, he probado internet, y funciona, aunque hay algún problema con el router. En cualquier caso, me ha servido para alegrarme un poco más. Ya casi estoy a pleno rendimiento mental (siempre que no me ponga a pensar en Logroño).

Ahora voy a cenar viendo algún partido de Copa del Rey por internet, acabaré de sacar las cosas de las maletas, y mañana o pasado, cuando tenga tiempo, escribiré un poco más extensamente (sin pasarme).

Feliz año a los que no os lo he dicho todavía. Espero de verdad que los que leéis el blog tengáis un 2009 como os merecéis. Los que no lo leen... bueno, que no les vaya mal :)

Se me olvidaba... ¿sabéis a qué temperatura estamos? ¡A 16 grados bajo cero! Yo, fuera bromas, pensaba que esta temperatura no se alcanzaba en Europa. Creía que por debajo de 10 bajo cero sólo en Rusia y lugares más remotos; pero aquí estamos, con el aliento congelado.

Desde que llegué yo, no ha nevado ni llovido, y sin embargo se mantiene la nieve por todas partes, incluidas las aceras. Es increíble.