jueves, 4 de diciembre de 2008

Lavando

Como salí el viernes, el sábado hizo de domingo, lo que se traduce en hacer de “amo de casa”. Lo primero que hice fue ir a la lavandería. Era la última gran tarea que me faltaba por hacer (junto con planchar que viene después).

Al bajar las escaleras me encontré una carta… la abrí… ¡¡y era el PIN de la tarjeta de crédito!! ¡¡Por fin!! 29 de octubre de 2008 -> ya podía sacar dinero de los cajeros. Y pensar que estuve casi tres semanas esperando por si eran lentos los envíos... Un problemón menos.

En la lavandería me di cuenta de que ya había pasado el tiempo suficiente como para olvidarme de cómo se hacía, así que tuve que volver a leerme las instrucciones en alemán. Lo peor, las relativas a “qué producto”, en “qué compartimento” y “cuánta cantidad”. Básicamente, eché detergente y suavizante a ojo. 0 años de experiencia me avalaban.

Pero no me adelanto. Fue un gustazo llegar con mi bolsaza de Ikea llena (ropa de tres semanas, es decir, toda mi ropa) y comprobar que todas las lavadoras estaban ocupadas o estropeadas. Me quedé sentado cerca de dos lavadoras que ya habían terminado, o sea que estaría a punto de llegar alguien para vaciarlas. Pero iba llegando más gente, y se iban paseando a lo buitre por las lavadoras. Ya me veía que cuando se quedase una libre, iba a haber problemas. Y me iba a costar defender mi posición con mis 4 palabras de alemán. Pero no me iba a rendir fácilmente.

Durante la tensa espera, vi cómo un chaval llegó, vació una lavadora que ya había terminado y no era la suya, y metió su ropa (dejando la que había encima de una mesa). Me apunté la idea para próximas veces, aunque no sé si me atreveré a hacerlo.

Pasaron unos 20 minutos, y estuve a punto de volverme a casa, pero la bolsa pesaba demasiado como para haber hecho el viaje en balde. Así que hasta la muerte. Apareció un señor y se acercó a “mis” lavadoras. Un alemán se le abalanzó y le preguntó si las dos eran suyas. Respondió que sí, y me levanté rápidamente.

Por suerte, el alemán era de los majos, me pregunto no sé el qué, y yo dije “ich brauche nur eine” (sólo necesito una). Levantó el pulgar hacia arriba, y me dijo que él también, así que nos repartimos la carroña-lavadoras.

El resto del proceso no fue tan tenso ni interesante. Cuando acabó la secadora, doblé como buenamente pude las camisetas, lo metí todo a la bolsa otra vez, y a casita, rezando porque no tuviese que planchar mucho.

Antes de comer me metí una buena sesión de tele, para relajarme un poco. No hago más que ver el anunció del nuevo Opel Insignia, y lo que me hace más gracia es que es el “coche del año 2009”. Joder, qué cracks. Y me imagino que estarán a punto de sacar el coche del año del 2010.

En mi programa favorito de éxitos del pasado, el presente y el futuro, hablaban de la música alemana, sobre todo la electrónica. Alemania tiene unos grupazos de música electrónica. Una canción que me gustó fue una de Christina Stürmer – Ich lebe. No era electrónica, pero se entendía muy bien, la chica era guapa, y sonaba tan bien que casi no parecía alemán.

En otro programa vi a un pavo que se había tatuado una parte del cuerpo muy curiosa… ¡¡los ojos!! ¡¡de azul!! Tenía lo blanco de los ojos de color azul. De verdad que aunque la población mundial aumenta, el número de neuronas se mantiene constante.

Por la tarde tuve un par de conversaciones con españoles e italianos para ver si salíamos, pero al final no se concretó nada. Sobre todo porque el domingo nos íbamos a Würzburg.

A las 8 me fui a oír como perdía el Real Madrid. Últimamente casi me da igual el resultado; el oír alguna radio futbolera me encanta, y me traslada a las tardes de domingo españolas. Mantendré esa costumbre cuando tenga internet en casa (sic). Por cierto, Getafe 3, Real Madrid 1.

A la hora de cenar pillé un show de “coches de choque” en Düsseldorf, en directo. Eran carreras de coches, pero en las que no gana el primero, sino el que más rivales vuelca, el que más accidentes provoca y cosas así. Había oído hablar de ello, pero no me lo imaginaba.

Postearé alguna foto para que os hagáis una idea. Se pasan la mitad del rato con el circuito atascado de coches volcados, girados y reventados. Y cuando algún se quedaba a medio volcar, paraban la carrera, y mientras la gente aplaudía como loca, bajaban unos mecánicos y lo empujaban para que siguiese en carrera. Como mínimo, curiosísimo. Eso sí, vi como 1 hora y media, pero después de los primeros 45 minutos, ya hubo pocas sorpresas. Sólo las actuaciones que había en directo entre carrera y carrera, donde vi, por ejemplo, a The Offspring, Nickelback o Guano Apes (su cantante). Vamos, como ver a Chenoa.

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Me habéis preguntado varias veces si la vida aquí es más cara, y nunca sé contestaros demasiado bien (como diría el mono de los Klammstein “edtoy apdrendiendo a habladddd”).
No, en serio, yo creo que está más o menos como en España. La cesta de la compra no la puedo comparar, pero los cubatas están al mismo precio, y la comida rápida parecida. He oído que los coches efectivamente son más baratos aquí, pero lo que sí que vi es que la Sin Plomo 95 está a 1,18€. En Logroño estaba a 1,12€ la última vez que eché yo, y luego sé que bajó más.

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Cuando vengáis, os va a chocar sin duda el tema de beber en la calle. Y no me refiero a hacer botellón, sino a beber cervezas. Está todo permitido, así que a partir de las 7 o las 8 es muy fácil ver a gente por la calle o en el metro con una cerveza en la mano. En Logroño también se puede beber en la calle, pero nunca ves a nadie con una cerveza. Es chocante.

Y no mendigos. Niñas adolescentes, ejecutivos… es evidente que aquí la cerveza es tan común como el pan o las patatas.

PIN

El jueves fue bastante más relajado que el día anterior, de hecho ¡no hay nada que contar! (qué ganas tenía) jaja :) bueno, ya me entendéis…

Únicamente lo típico: la tele. Vi el programa de “vídeos de primera”, me eché unas risas, y luego vi el Schalke 04 – Manchester City, de UEFA. Y cuando terminó, y pensaba ponerme a fregar… ¡me pusieron el Hamburgo – Ajax! Yo así no puedo hacer las tareas de la casa. Lo vi también, y fue un partidazo. También es verdad que no tengo mucho para compararlo, porque sólo veo equipos alemanes, y el Madrid – Juve que todos sabemos lo bien que jugó el Madrid.

En el Ajax jugó Oleguer de titular. Sí, Oleguer, el que tiene dos hemisferios de menos en el cráneo. Y luego entró Gabri, otro ex del Barça, pero mucho más normal. Hubo un gol gracioso, en el que un tío tiró desde lejos, pegó en un poste, luego en el otro, y mientras iba hacia el córner, el mismo jugador, que había seguido esprintando, llegó antes que todos los demás y marcó. Joder, cómo pierde la jugada por escrito :D

El viernes cuando bajaba al portal, me encontré una carta en las escaleras. La abrí, y era del Commerzbank: el PIN para la web del banco. ¡¡Uyyyy!! ¡¡Casi!! Vale, estaba muy bien, doy gracias y no me quejo, pero era más importante el pin de la tarjeta. Ya era día 28, y el 1 iba a tener que pagar a María quitando nieve del jardín y desatascando tuberías. La verdad es que prefería sacar dinero.

En Nintendo fuimos perfilando el plan del domingo: ir a Würzburg. No es una ciudad conocida, pero Pietro había estado de Erasmus un año, y decía que merecía la pena. A las 5 de la tarde, ya habíamos conseguido 2 “sí”, 8 “seguramente” y 3 “no creo”. Y eso contando con que queríamos comprar los billetes esa tarde. Al final decidimos no comprar nada, quedar el domingo directamente, y comprar los tickets in situ.

Los planes para el viernes parecían ser una partida de póker o ir a la casa de Offenbach, que a partir de ahora veréis que llamo a veces la AlphaHouse, porque así es como se le conoce en Nintendo. La explicación es simplemente que los dueños de la casa son de la agencia Alpha, la que contrató a Dani, Carlos, Antoine, Pablo… (o sea, los que viven allí).

Intenté convencer a un grupo para ir a la AlphaHouse, pero luego repetir y mejorar la experiencia del MTW Club (da gusto escribirlo).

Para variar, a las 8-9 de la noche, yo no tenía muy claros los planes que había, y puede dar fe de ello la gente con la que me puse a chatear sobre esa hora (en el ciber, por supuesto). En el último momento se confirmó lo de Offenbach, y se fusionó con la partida de póker. Así que allí nos juntamos unas 15 personas. Unos jugaban al póker, otros a la consola, otros cortaban la hierba (guiño guiño). Menos de ir al MTW, había ambiente de todo.

Para las 11 supe seguro que no iríamos, así que me dediqué a echarme unas risas con los que no jugaban y a ver un rato la partida. Suelen jugar “hasta el final”, es decir, que no te puedes retirar. O ganas a todos, o eres un perdedor más. Así que o pierdes 5, o ganas 120-140, pero no te puedes llevar unos 30. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Mientras tanto, hice una llamadita a la Cuadrilla, que estaba en cuadro. Como echo de menos el plan de siempre de los viernes: una cervecita mientras se comenta la semana.

La partida acabó sobre las 3, así que tuvimos que jugar al GTA hasta las 4, porque no había metros.

Sin duda es una de las cosas que aún me siguen chocando. Aquí tengo que pensar mucho más qué plan quiero para la noche, porque entre las 12.30 y las 4.30 no hay opciones. Es decir, o light, o a full, pero no “a tomar algo”. No es que me encante.

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En Frankfurt hay muchos mendigos. En realidad creo que en todas las ciudades grandes, pero viniendo de Logroño, llama la atención. Y aún más que es imposible que te vayas un día a casa sin ver a alguno rebuscar en una papelera. Me pareció una tontería, porque ya ves lo que puedes sacar de ahí (de un contenedor, aún), pero el otro día vi como un mendigo sacaba una botella de plástico y se la llevaba; y claro, hasta mi cerebro hiper-refrescado cayó: buscan botellas para devolver en los supermercados. Y teniendo en cuenta que algunas botellas llevan hasta 25 cents de fianza, si les sale un día bueno se pillan su baguette calentita, y tan contentos. Bien pensado.

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El otro día una española me comentó algo en lo que no me había fijado. Ya os conté que aquí está prohibido fumar incluso en las discotecas. Pues bien, me dijo que en las paradas de metro que están al aire libre, hay unos cuadrados amarillos pintados en el suelo, pensados para que la gente fume allí, y no moleste ni siquiera con el humo. ¡Qué fuerte!

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En el canal Arte suelen echar documentales, y algunos merecen la pena. En concreto, los que van sobre África siempre tienen algo curioso. El otro día vi uno en el que salía una tribu de no sé qué país (pero donde se hablaba francés), en la cual les estaban enseñando a los hombres a algo así como “no forzar a las mujeres”. En concreto, había un hombre de una ONG que les gritaba “No means no”, y ellos lo repetían al unísono. Varias veces. Luego los cogía uno a uno, y hacía como que les iba a pegar una patada en las pelotas, y los africanos medio llorando decían que lo habían entendido.

Sé que suena a que lo vi después de inhalar gas de radiador, pero fue tal como lo cuento. Y además era en francés-inglés, así que lo entendía.

Y como tribu africana que era, acabaron todos bailando alrededor de una hoguera, dando saltos, gritando y entrando en trance. Lo típico.

¿Vinieron los de Deutsche Telekom?

Y llegó otro gran día para mi futuro, el miércoles. Esta vez me conseguí organizar con María para estar sólo hasta las 12 esperando al de Deutsche Telekom. Después, se quedaría ella.

Ya que la otra vez me quedé hasta las tantas colgando ropa, limpiando y ordenando la casa, para que luego no apareciesen los técnicos, esta vez dejé todo tal cual estaba. Es decir, bien, pero con algo para fregar, algo de ropa en los sillones, algo de mierdecilla por el suelo. Pero poco, no os vayáis a pensar. Total, luego tenía tiempo para ir organizando todo mientras esperaba.

Y fue el destino… ¡¡y picó!! A las 8.10 llamarón al timbre. Justo me acababa de vestir, bajé corriendo y abrí. Y para mi sorpresa, había un pavo con un uniforme de “Deutsche Telekom”. Casi le morreo, pero me contuve.

Él no hablaba inglés (previsible), y yo hablo alemán a nivel 0,5 sobre 20, así que el rato que estuvo fue divertidamente violento. Subimos a mi piso, y cuando llegamos, el tío se tiró resoplando 10 minutos; ya me veía llevándolo al hospital (en el supuesto de que supiese dónde hay uno, o si existen…). Miró la caja del teléfono y volvimos a bajar. Me pidió que abriese una puerta del portal… que está con candado.

En otro momento, habría dudado o incluso le habría dicho que no podía o no tenía llave, pero dadas las circunstancias, si me hubiese dicho que tenía que salir en bañador a la calle, lo habría hecho. Así que subí al piso de María, llamé a la puerta, le comenté el percal, y desde el otro lado me dijo que en 10 minutos salía.

Bajé a darle las buenas noticias al del Deutsche, que las recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Y para hacer más llevaderos los 10 minutos, no paró de mirar el reloj, resoplar y cagarse en cosas alemanas. Me dieron ganas de reírme y que me viese, para hacer justicia por el miércoles pasado, que perdí 8 horitas de curro por su culpa, pero aún no tenía la línea. Regla número uno: no jugar con fuego alemán.

Apareció la señora, se explicaron en alemán sus intenciones, y ella me tradujo que en realidad no hacía falta abrir esa puerta, que lo que él quería estaba fuera, en el jardín. Le dije que lo sentía, pero que lógicamente yo no podía saberlo, y se volvió a su casa.

El Deutsche Man levantó un plástico del jardín, apretó un tornillo, subió al piso, comprobó algo y me dijo “fertig” (terminado). OK. Danke y esas cosas. Las 8.30. Salió tan bien, que me iba a tocar esperar, porque a los de FedEx les dije que estaría en casa entre las 9 y las 11.

Mientras venían, vi la repetición del programa “Galileo” del día anterior. Es un programa digno del Discovery Channel, y en la línea, muchas veces, de “los cazadores de mitos”. De hecho, muchas veces se dedican a comprobar rumores (mitos) o simplemente a explicar cosas curiosas.

Un programa que me encantó fue el que hablaba de la evolución de los Crash Test Dummies, y como en un principio, se pagaba a gente para que se montase en coches de prueba, y luego los empotraban contra algo. Hasta pusieron vídeos en blanco y negro y toda la pesca. Y luego salían estos Dummies humanos apoyados en la pared, todo fastidiados, tosiendo, vomitando... Ver para creer.

Llegaron las 9, las 9.30, las 10, las 10.30… y ya se me conectaron las neuronas de “asesinato”. Dieron las 11, las 11.30… y no venía FedEx. Intenté no estresarme demasiado; total, un fallo más…

Lo que sabía fijo es que iba a ir al banco a pedir el PIN. Si tenían que venir a darme el paquete otro día, era problema suyo. Y a las 12.45 tenía que estar en Nintendo. Así que a las 11.40, salí de casa.

Según cerré la puerta, sonó el timbre. Bajé corriendo todo emocionado, ¡y era uno de FedEx! Me pidió mil veces perdón en inglés, y le perdoné. Le dije que lo nuestro aún podía funcionar :D Firmé en su PDA, subí el paquete a casa, y sin abrirlo, me fui volando al Commerzbank.

En el banco pregunté por Sasha, “el que habla inglés”. ¿Y qué me dijeron? Que estaba enfermo. Me reí un poco, y la cajera pensaría que era tonto, pero es que para qué me lo voy a tomar a mal. Creo que últimamente mi cuerpo segrega jabón, porque hay muchas cosas que me resbalan.
Le pregunté si ella hablaba algo de inglés, me dijo que sí, y le expliqué el abandono al que me tiene sometido el banco. Tomó nota en el ordenador, y me dijo que en menos de una semana tendría que recibir por correo el PIN para la banca on-line y el PIN de la tarjeta. A ver.

Después de todo, llegué a Nintendo a las 12.44.

A la salida, pasé por la peluquería del Rewe. Al final resulta que era unisex. Esperé 5 minutillos, y me cogieron. La chica que me atendió no sabía inglés, pero ya no eran plan de seguir esperando a un peluquero bilingüe, así que me dio igual. Pensé que iba a empezar a cortar sin preguntar, y se lo habría agradecido, pero me preguntó: “viel?” (¿mucho?). Le dije que no, que “intermedio”, y me preguntó cuánto. Jo tía, ya te vale. Me acordé de lo que le pasó a Javi, que le dijo al 3, y aquí se corta por milímetros, y salió como Zidane; así que le dije “10 o 12”.

Estáis todos esperando una catástrofe. Yo también la esperaba, pero acerté. Me lo dejó relativamente bien, así que para otra vez, creo que me quedaré con esa medida. Volví a casa dejando pelos por 2 líneas de metro.


En casa vi Galileo, esta vez en directo, y pillé justo la sección “Fake Check”. Como su propio nombre indica, se proponen buscar vídeos populares en Youtube y comprobar si son fakes o no. El del miércoles era un chaval que ponía 7 u 8 vasos en línea, cogía 8 monedas, las lanzaba todas a la vez contra la mesa y después de rebotar entraba cada una en un vaso (no sé si me explico). Lo mejor de todo es que no sé si es fake o no, porque tuve un altercado con una croqueta, luego pasaron a anuncios, y ya se me olvidó y cambié de cadena. Yo digo que era fake.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Envíos que no llegan

[4 nuevos post, hasta ayer martes. Suerte por cierto para los que vais a tener algún examen en diciembre. Aún no tengo internet, pero creo que ya estoy más cerca. Ahora mismo la fecha realista es: 1-2 diciembre.]

El objetivo principal para el martes era pedir cita con el peluquero.

Fui directamente, después de Nintendo, y lo pillé abierto a las 5.40. Entré y le pregunté “do you speak English?”

“Nein” (no).

Pues vale. Aunque al principio dudé, y pensé en pedir cita igualmente, luego me imaginé al tío haciéndome un desastre, y yo buscando en el diccionario las palabras “así” “no” y “no” “es” “esto” “lo” “que” “le” “había” “dicho”. Le di las gracias por nada, y me fui.

A las 5.50, ya no eran plan de buscar más peluqueros, así que tarea pospuesta. Ahora estaba de nuevo al principio del proceso: primero buscar un peluquero, luego pedir hora, y luego cortarme el pelo. Y todo esto realizable sólo hasta las 6 de la tarde. Para el día que me lo corte, va a tener que buscar la cabeza con linterna. Igual tengo que esperar a Navidad e ir a donde se cortó Fido la melena :) (aunque igual es sólo para raperos). También acepto sugerencias de Marcos.

En esas estaba cuando me llamó mi madre, para decirme que me habían mandado un paquete, y les habían llamado porque no podían entregármelo. Qué cosa más rara. No me lo puedo creer.
Le habían dado un teléfono y un código de envío. Era a través de FedEx (menos mal, de esos me fío). Subí a mi casa y llamé. Me salió un contestador en alemán y me pareció entender que querían que dejase un mensaje después de la señal. Mejor no dejar un mensaje con lo que estaba pensando, así que colgué, y probé con el otro número que le dieron a mi madre.

Salió un contestador que daba a elegir entre alemán o inglés. ¡¡Gracias, destino!! Me dieron un montón de opciones que no me convenían, así que elegí “hablar con operador”. Ahí apareció una vocecilla, que apenas oía. Puse el manos libres, pero entonces me dijo que me oía mal.

La conversación fue un infierno. Tenía el volumen de mi móvil a tope, pero no le oía nada de nada, y eso que estaba en casa sin ruidos. Al final, no sé ni cómo, conseguí darle mis datos, confirmar la dirección, y quedar para el miércoles entre las 9 y las 11 para recibir el paquete (iba a estar en casa esperando a los de internet).

Por cierto, voy a aprovechar para deciros que no me mandéis nada por correo. Si alguien tiene la intención alguna vez de mandar una felicitación de Navidad, un paquete o lo que sea, no lo hagáis. Hay muchísimos problemas para recibir paquetes si no está tu nombre perfectamente indicado en el buzón, en el timbre y yo qué sé dónde más.

Y María no quiere que yo tenga mi nombre siempre en el timbre, por algo de que el resto de inquilinos podrían poner problemas o no sé qué (creo que lo comenté). Así que os lo agradezco, os quiero igual, pero todos los envíos que sean electrónicos.

A las 8.30 había quedado con Javi y sus amigos, Carlos, Dani y su novia en Hauptwache, para ir a dar una vuelta. Hasta entonces, hice un poco de zapping, y encontré otro reality que va de gente con problemas (qué difícil de encontrar…) que va a psicólogos para solucionarlos. Y lo graban todo. Madre mía…

Cuando lo vi yo, estaban con una señora que tenía un trastorno por el que no podía parar de limpiar. Salía la tía fregando los bricks de zumo, paquetes de salchichas, etc. Y luego por supuesto limpiaba toda la casa.

Me parece bien que la curen, pero me gustaría que hubiesen puesto su número de teléfono para dejarle que gozase un poco en mi casa. Qué lástima.

Como habíamos quedado a las 8.30, cogí el metro de las 8.27 y llegué a las 8.32. Es lo bueno que tiene mi casa, que está a 5 minutos clavados del centro.

Cuando estuvimos todos, cenamos en un McDonald´s. Ahora están con una promoción del Monopoly, y te pueden tocar calles del juego o regalos directos con el menú. A mí me tocó una “Apfeltasche”. Una manzanabolsa. Me imagino que será algún tipo de postre. De todas formas, me lo guardé para algún día que tuviese el frigorífico raquítico. Hay que torear el hambre como sea :)

Al terminar, nos fuimos a tomar algo. Encontramos un bar con terraza, que estaba cubierta y con estufas. Buen invento.

También pasamos por el Jazz Keller, el club de jazz al que íbamos a ir el viernes pasado. Tenía un ambiente muy guapo, y música en directo y toda la pesca, pero valía 10€ e la idea era estar poco tiempo, así que lo dejamos para otro día.

Nos despedimos, y a casita. Llamé a mis padres, me informaron de que el R. Madrid había ganado 0-1 con gol de Raúl, y dormí plácidamente esperando al miércoles en el que tenían que venir los de Deutsche Telekom, tenía que recibir el paquete de FedEx y tenía que ir al banco a por mi PIN y buscar peluquero.

Se busca peluquero

El domingo amaneció con los tejados, las calles y los perros blancos. No me extraña, con la que estaba cayendo a las 5 de la mañana…

Vi un rato la tele. Estaban con las semifinales de “Das Super Talent” (Factor X). Hay algunas actuaciones muy chulas. Y Sylvie van der Vaart, lo suyo no tiene nombre… Es que hasta cuando dice “lo siento, no pasas” le dan las gracias. Hipnótica.

Me informé de los planes de la gente, porque al menos los italianos parece que tenían intención de ir al cine. Llamé… y ya no tenían la intención.

Javi me dijo que ellos se iban a quedar en casa a recuperarse. Y Dani, sabía que estaba con la novia, así que me fui al ciber después de comer, para escuchar un rato los partidos de fútbol.
He descubierto que es uno de los momentos que más me gustan de la semana, cuando voy a internet y escucho el ambiento de un Carrusel Deportivo o algo así. Cuando me fui, el Barça iba empate 1-1, a falta de 10 minutos, así que me fui convenciendo de que al día siguiente descubriría que había ganado 3-1, con un gol del Getafe en propia puerta, y otro de penalti injusto sobre Valdés en el minuto 98 (de la prórroga) :)

Cuando salí del ciber, estaba nevando a saco. Desde luego, desde que llevo gafas he empalmado la lluvia con la nieve. Me dijo María que en los últimos 3 años había nevado 2 o 3 días, y ahora ya llevaba tres seguidos…

En casa me preparé la cena. Entre otras cosas, unas salchichas. Ya aprendí a base de bien que hay que pincharlas, para que “respiren”. La primera vez, que no lo hice, casi tengo que ir a recoger las salchichas a Offenbach, y me tiré limpiando aceite media hora. Pero una, y no más.

Si ya os dije que es fácil encontrar buenas pelis en la tele, los fines de semana es todavía mejor. Echaban “Antarctica” (ahora no me acuerdo de cómo era el título en español; era la de Paul Walker, de A todo gas, que está en la Antártida con unos perros de trineo…), Miami Vice y Kill Bill vol. 1

Me apañé para ver más o menos las 3. Miami Vice es una película especial para mí. Desde que vi el tráiler, con música de Linkin Park e imágenes flipantes, quería ir a verla. Pero cuando iban a estrenarla, fue cuando me fui a Nueva York, así que la vi allí.

Al ser en versión original, me perdí trozos, así que esperé a verla en español… y por una cosa o por otra, nunca la he visto. Y ahora, en alemán.

Entre las dos versiones, casi sé lo que pasa en la peli :) A ver si la veo de una maldita vez en español para rellenar los huecos.

El lunes, después de trabajar, mi objetivo era ponerme de acuerdo con María para ver si yo me podía quedar hasta las 12 en casa el miércoles (por lo de internet), y ella de 12 a 4. Sabía que nos iba a costar un poco entendernos. Sobre todo, no tenía nada claro qué pasaría a partir de las 12. ¿Se quedaría ella en mi piso de 12 a 4? ¿Me diría que llamase a Alice para darles el teléfono de ella? Eran todas opciones inviables y raras.

Me armé de valor y bajé a su casa. En un minuto, me dijo que podía, y que si a las 12 no habían venido, ponía ella un cartel en el timbre “Eduardo Domínguez. Llamar a María Korte”. Solucionado. A veces me lío sólo, lo reconozco.

Ya que estaba allí, le pregunté por un peluquero. Antes necesitaba cortarme el pelo. Ahora, la gente en el metro me hace fotos, y los niños me señalan y dicen “mira mamá, el Yeti”.

Me indicó cómo llegar, y me marché rápidamente, sabiendo que eran las 6.10 y que iba a estar cerrado, pero por si acaso.

Estaba cerrado. Cierra a las 6. Otra tarea sin solucionar que se perpetúa. Tarea pospuesta al martes.

Y aún me faltaba lo de arreglar el tema del banco. No tengo PIN, no puedo usar la tarjeta… y queda una semana para tener que pagar a la señora… Emoción…

Ya que estaba fuera de casa, hice un par de compras en el Tengelmann. Como me pasa siempre que compro sin estar previsto, tuve que pagar las bolsas que me dieron. Tengo la casa llena de bolsas.

En mi piso, hasta la hora de cenar, vi un rato “Bauer sucht Frau” (Ganadero/Campesino busca mujer). Veréis algunas fotos de los piezas que se apuntan. Y ellas no se quedan atrás…

En particular el lunes me eché unas risas con uno que tenía más de mil años, por lo menos, y lo subtitulaban porque se ve que no lo entendían ni ellos. Cortó unas rosas con toda su buena intención para dárselas a la candidata, y la tía pasó de él… jajajaja. Pobrecillo.

Luego, siempre hay alguno que hace la gracia de ir a recogerlas a la estación en tractor. ¡¡Y a todas les encanta!! Iñaki, ¿te has planteado ir a por Andrea en tractor? Igual le gusta…

Después, en un programa de moviolas fubolísticas vi algo que me pareció ver otro día, y que ya pude confirmar: tarjetas amarillas paralelas.

Debe de ser nuevo. Cuando en España dos futbolistas se pegan o algo así, normalmente el árbitro saca una tarjeta a uno, y luego se gira y se la enseña al otro (la tarjeta).

Pues aquí se ve que los árbitros tienen la baraja completa, y cuando se da esa situación, se sacan dos, de dos bolsillos, y las enseñan a la vez. Y los comentaristas siempre dicen algo de “paralela”. (“no pude ir a la paralela española, tío, vaya mierda…”) :)

Es curioso de ver. Estoy intentando hacer alguna foto, pero es muy complicado pillarlo. Os podéis imaginar.

Para terminar, desde hace un par de semanas no se ve más que a Ribéry con las nuevas Nike rosas por todas partes. En el metro, en la tele, en los autobuses…

De verdad que si pusiesen a Keira Knightley a anunciar corsés, las mañanas serían mucho más agradables. Pero vas tú, te levantas a las 7.30 de la mañana a miles de grados bajo cero, vas al metro a oír conversaciones que no entiendes y cuando despegas un poco los ojos, ves al bellezón de Ribéry con unas zapatillas rosas. Entonces dudas de si avanzar y entrar al metro, o esperar a que se marche y entonces avanzar a las vías.

Orientales

(continúa del post anterior)

Mientras comí, vi un programa muy interesante. Es una especie de “Lo mejor del Diario de Patricia”. Te ponen lo más heavy de la semana. Os podéis imaginar… Por mucha diferencia que pueda haber entre países, al final, a los “diarios de Patricia” va siempre la misma fauna internacionalmente reconocida.

Me pasé el resto de la tarde durmiendo, estudiando verbos alemanes y pegando cromos de la Bundesliga.

Para la noche, me llamaron para decirme que habíamos quedado a las 12 en Hauptwache, y que iríamos probablemente a una discoteca que se llama “Tanz-Haus”, o algo así.

Cogí el metro a las 11.57, llegué a las 12.02 al lugar de reunión, y la gente apareció a la 1.20.
Sin comentarios más allá de los evidentes.

Todo esto, nevando, y a 6 grados bajo cero. Y sin guantes por negligencia de un servidor.
Me dio tiempo de hablar 40 minutos con Sarah. Pronto veréis mi foto en los anuncios de Movistar, porque los voy a patrocinar yo.

Dani no se apuntó, porque estaba su novia. OK. Excusa convalidable. Los italianos se apalancaron viendo una peli en casa de uno de ellos (¿nadie intuyó que iba a pasar eso?) y Belén, Rosana y otro chaval tenían otro plan, así que aparecerían más tarde.

Así que a Hauptwache llegaron Carlos, Javi, y dos amigos suyos de Madrid: Ely e Iván.
Con las manos y los pies fresquitos, empezamos a decidir el plan. Al final se vio que no había ánimo de ir a investigar el Tanz-Haus a esas horas (malos recuerdos del MTW), así que decidimos entrar donde se pudiese en el Zeil.

No os imaginéis el Zeil como la Mayor de Logroño (lo siento, no puedo poner equivalencias para otras ciudades). Por el día es la calle principal, está llena de gente y de tiendas, pero por la noche, no es el centro de la ciudad.

Sin embargo, la galería del Zeil, la que tiene 7 u 8 pisos, tiene un par de bares en la azotea, con terraza. Nos cachearon en la puerta principal y subimos.

En uno de los locales, había fiesta lesbiana. Cuando nos lo dijeron los porteros, casi hicimos la broma de “vale, vale, no nos importa, tranquilos”, pero no tenían cara de “humor altamente desarrollado”, así que vimos desde fuera como niños babosos ante una tienda de golosinas las perlas que bailaban allí.

Fuimos a otro de los locales. Entró Ely, entró Iván… pero no entró Carlos. Carlos es de un estilo un poco… más informal que el que querían allí. Además llevaba una mochila con botellas.
Sólo nos quedaba un bar-discoteca allí. Nos acercamos…y nos dejaron entrar. Sin embargo, nos sentimos un poco “sobrantes”.

¿Adivináis por qué?

... ... ...

Era un bar asiático. Estaba lleno de gente de nuestra edad, pero japoneses, coreanos y toda la pesca. Éramos los únicos occidentales, junto a otro par de perdidos. Aún así, el ambiente molaba, así que nos quedamos.

Nos pedimos una copa. 7€. Sin embargo, como creo que ya comenté, aquí no es garrafón, y tampoco era pequeña. Además estás en el centro de Frankfurt en una discoteca con terraza abierta, así que es un buen precio.

Sobre todo si además de eso, lo comparas con los 6€ de Logroño, en un cuchitril atorado, lleno de humo, y bebiendo copas marca “Día%” o “Auchan”.

Ahí echamos la noche. La pega del garito era que no tenía baño. Los 3 locales comparten un baño en el último piso, así que había que salir e ir allí. Además en la puerta había que hacer el paripé ese de darle céntimos a una señora que ni siquiera tiene los baños limpios.

Es una costumbre que estoy seguro que dejará de existir. Pero ellos aún no lo saben.

Y no sé si era por rollo reivindicativo o qué, pero el baño de tíos estaba lleno de tías. Igual era “no, es que en mi pareja yo soy el tío”. No lo sé. Igual simplemente el de chicas estaba a tope. El caso es que era raro.

Cuando nos fuimos del bar sobre las 3, había dos orientales (chicas) liándose entre ellas y un “amigo” haciéndoles fotos. Creo que es mejor que no hayáis visto esa escena, porque igual tendríais problemas de concentración durante algunos días.

Antes de irnos, aparecieron Belén, Rosana y un chaval, pero sólo para decir que se iban a casa porque el tío estaba malo. Bien.

Nos marchamos en dirección norte. Había un par de sitios que conocían Javi y Carlos. Uno, que es muy famoso, se llama “The Cave”. Tiene un nombre que me hace querer entrar, no sé porqué.
Pero de camino nos encontramos una kebapería, y como todos teníamos hambre, nos quedamos a cenar. El caso es que el sitio tenía su ambientillo, multicultural, así que después del kebap, pedimos alguna cerveza y nos quedamos allí un buen rato.

En ese rato es cuando llamé a la Cuadrilla (4am aprox.).

Como era de esperar, después de una hora en una kebapería, a nadie le apetecía mucho ir por ahí, así que esperamos al primer metro, el de las 4.30, y yo me fui a mi casa, y todos ellos a la de Javi.

A las 5 de la mañana estaba nevando en plan Himalaya.

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Estaba el otro día echando un vistazo al diccionario. No es que me lo estudie, pero tengo mucha relación con él :) El caso es que tiene unas páginas al final interesantísimas, con explicaciones sobre declinaciones, determinantes, pronombres y toda la pesca. Cosas que andaba buscando yo.

Eso no es gracioso ni curioso, así que no lo habría contado en este gran blog, de no ser porque aparece cómo se dice en alemán las Comunidades españolas. Aquí van algunas, a ver si adivináis cuáles son: Katalonien, Rioja, Andalusien, Kantabrien, Kanarische Inseln, Kastilien-La Mancha (juasjuas), Asturien (patrien keriden), Madrid…

¿A que molan? Y luego, cómo se dice en español los estados federales alemanes: Bremen -> Brema, Bayern -> Baviera, Vorpommern -> Pomerania Occidental, Rheinland-Pfalz -> Renania-Palatinado.

Im-presionante.

Hablando en alemán

El viernes hubo una novedad inesperada sobre internet. Y no buena, pero ¿acaso alguien esperaba alguna buena noticia? ¡¡Nooooo!!

En un descanso me llamaron al móvil alemán. Era un número oculto. Me estresé bastante, porque mi número sólo lo tiene Alice, la agencia de trabajo y la gente de Nintendo. Busqué una sala vacía y respondí.

Me hablaron en alemán, pero entendí que eran de Alice, y que me preguntaban si era Eduardo Domínguez y si mi dirección era Röderbergweg 172. Les dije que sí, y hasta ahí llegó la parte que entendí, así que les pedí por favor una operadora en inglés.

Ésta me explicó que me habían mandado a casa el kit de instalación (del cual yo no sabía nada), y que se lo habían devuelto. Después de unas comprobaciones, quedamos que me lo volverían a mandar. Mi nombre está en el buzón, así que si no lo recibo, es porque no les apetece. Al menos ahora sé que tengo que recibir un kit…

Por lo demás, a la salida escuché unos cuantos planes de viernes. La cosa estaba entre ir a una fiesta que se llamaba “Dance & Fuck” o ir a un club de jazz a tomar unas cervezas. Como sois todos unos malpensados sucios :) explicaré que me quedé con lo del club de jazz; más que nada porque era donde iban a ir los españoles.

El mejor momento fue cuando Javi y Dani estaban hablando para quedar. Javi dijo “vamos a quedar tarde, porque están aquí mis colegas de Madrid, para que nos dé tiempo de prepararnos” y después “vamos a quedar por ejemplo a las 10”. Entonces Dani se empezó a descojonar diciendo “tíooooooo, ¡nos estamos volviendo alemanes! ¡¡las 10 no es tarde!!”. Fue unas risas.

Camino de mi casa empezó a nevar a lo bestia, y cuajó enseguida. Al poco rato me llamaron unos diciendo que al final se quedaban en casa y Dani que se quedaba con su novia (que había venido de visita).

Perfecto. Me cogí el metro y me fui a internet, el amigo que nunca te falla.

A la vuelta, esperando al metro, una chica me preguntó algo en alemán, y cuando le iba a decir “no hablo alemán”, decidí dar el salto cualitativo. Le pregunté si podía repetir, y a la segunda, le entendí. Quería ir a Hauptwache. Y no le contesté señalando el andén al que tenía que ir, sino que le dije “hablo poco alemán, pero puedo explicarte. Tienes que ir ahí, y coger el tren U7 en dirección Hausen”. Literalmente. Eso sí, ni flipéis vosotros, ni flipo yo; en esa frase está prácticamente todo el alemán que sé. Tuve suerte con la pregunta.

Y no contenta, me preguntó “¿Y el U6 también puedo?” y le dije “auch” (también). Mi primer diálogo con sentido completo y personas reales en alemán. Un hito :)

Por la noche, mientras cenaba y veía “Achtung Kontrolle”, hice una reflexión: ¿Por qué cuando hacen un registro en una casa tapan el número del portal y del piso, cuando está claro que todos los vecinos van a reconocer dichos datos? Me tiene loco el tema… Digamos que sólo sirve para que los que no tenemos nada que ver, no nos empapemos de nada. Pero desde luego los vecinos… mal rollito.

Los sábados también cunden cuando no sales los viernes. Vaya descubrimientos estoy haciendo aquí. Igual en Navidad no salgo ningún día, para aprovechar más. No hace falta que ponga que era un chiste, porque el que no lo haya pillado, más vale que visite la página de Disney en vez de este blog.

Por la mañana decidí ir al Ikea por una triple razón: porque estaba todo nevado, y el metro que va a Ikea hace más de 10 paradas por las afueras de Frankfurt, por la superficie. También porque necesitaba una silla con ruedas, que no pude comprar la última vez. Y finalmente, porque relatando la experiencia, Stela se iba a echar unas risas, y con eso me valía ;)

Tengo que decir que el ambiente del Ikea me pone melancólico. Está lleno de parejitas un poco más mayores que nosotros, viendo todo con detalle, de la mano, y dándose piquitos cuando vas a pasar entre ellos. Es muy bonito y romántico… para ellos. Sin duda. La ilusión de montar una casa… ays… Yo, como la mía la monto con cartones y cosas de supermercado…

En la sección de sillas, vi la del otro día, pero justo al lado había una nueva. En vez de 15€ valía 25, pero era (veréis fotos) como un sillón de oficina. Me enamoré, y me apunté en un papelito el “Regal” y el “Fach”. Aproximadamente en cada sala cogía un lápiz de los de Ikea. Me gustan mucho y os regalaré alguno (no esperéis otro tipo de souvenirs, soy lo equivalente a un mileurista en Alemania).

Camino de la salida, también me gustó una bandeja para organizar papeles. Y justo antes de llegar a las estanterías, vi platos hondos y tazones de desayuno. Dos cosas que necesitaba. A 40 céntimos cada unidad (y no son de plástico), así que estoy pensando en comprar una caja de 100 para estamparlos contra las paredes cuando esté estresado. Igual cuando vengan los de internet les reservó 10 o 12 platos también…).

Cuando encontré la caja de la silla, me di cuenta del problema que iba a tener, una vez más, con el transporte. Pero ya que estaba allí, tenía que comprarla.

Salí del Ikea, con la monster-caja bajo un brazo, y los platos, tazones y la bandeja en el otro. Empezó a nevar… más. Al menos esta vez sabía dónde coger el autobús de vuelta, aunque le costó 20 minutos llegar.

En casa, con nieve hasta debajo de las uñas, empecé a notar el dolor de brazos, que me duró 3 días. Como cuando monté la mesa, recé para que pudiese atornillar con unas tijeras o un cuchillo, porque pasaba de volver a salir a comprar una caja de herramientas.

Tuve suerte, y en menos de 30 minutos tenía la silla montada, la bandeja también, y la nueva vajilla fregada.

Mientras montaba todo, vi el “Chart-show”, unos de los programas “recopilatorios” (en el que metieron a M. Jackson en música negra). Esta vez iba sobre vueltas a los escenarios. Salieron A-Ha, Kiss, Backstreet Boys… y otros mucho más viejunos y alemanes. Me gusta ese programa.
Para comer me preparé unos garbanzos. Ya se puede decir que tengo controlado el tema de preparar unas conservas (alubias, garbanzos, lentejas…). Eso sí, cuando se me acabe el chorizo y el tomate frito español, voy a tener que pasar al plan B: productos alemanes. Veremos qué matices cogen los sabores.

El sábado continúa en otro post, para que no os canséis.

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Hace tiempo que quería comentar que aquí el “Caps Lock” (bloqueo de mayúsculas) es un poco raro. Cuando está activado, no sólo se escribe en mayúsculas, sino que si pulsas cualquier tecla, lo que se escribe es el símbolo de encima, es decir, lo que aparecería teniendo el “Shift” apretado.
Ahora mismo no sabría decir si es mejor o peor que el método español, pero lo que sí que sé, es que entre eso, las “ñ”, la “z” y la “y” que están cambiadas, los acentos… me paso la mitad del día borrando.

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Aquí, como en muchos países de Europa, lo que más se fuma es el tabaco de liar. En los descansos del trabajo, puedes ver a todo el mundo con sus sobrecitos y sus papeles OCB haciéndose sus cigarros.

Así que para los que se quejen del precio del tabaco en España… podía ser peor :)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Malditas oculistas desgraciadas

[Aquí estoy otra vez. 2 post nuevos: éste, y el de los bugs, pero corregido (sin contenido nuevo). Los que no habéis entrado desde el miércoles o el jueves, tenéis otros 4 post nuevos por debajo. Mientras estoy escribiendo esto, Barsa 0 - Getafe 1. Podría acabar así para compensar un poco el tema de internet... creo que hasta los culés estaréis de acuerdo... :) Por aquí está todo nevado, así que no hace calor precisamente, aunque ya sé que en Logronyo también debe de hacer bastante fresquito.]

El jueves me levanté sin internet. Un día más, pero había estado tan cerca de tenerla… snif…
Sobre las 11 busqué a Basilio para que llamase a Alice, para escuchar la seguro apasionante historia de porqué no habían venido. A todo esto, debo decir que Basilio se está portando de cine. Si no llega a ser por él, aún andaría más perdido por la vida :)

La primera llamada fue inútil: estaban de mantenimiento en sus bases de datos. Y tenían para 3 horas. Muy bien. [Empieza ironía] Como Alice es una compañía pequeña, haz el mantenimiento de las bases de datos de 10 a 13, que prácticamente no habrá nadie que necesitar contactarles [Fin de ironía]. Es que tiene narices, vamos… Jamás he visto a ninguna web o compañía importante hacer un mantenimiento de 3 horas durante el horario comercial. Increíble, pero cierto.

Tras la comida, el segundo capítulo. Llamó, y la chica de Alice buscó mis datos en los archivos. Localizó el informe de la compañía de teléfonos (equivalente a la Telefónica española), y dijo que efectivamente no habían acudido (sólo faltaba que encima pusiesen que sí), y en el apartado “Razones” habían puesto “Otros”. Me recuerda a cuando estás todo el día en casa y luego en el buzón te encuentras un aviso de entrega que pone “Ausente a las 10.30”. Diferentes países, la misma profesionalidad.

Entonces Basilio le empezó a contar que yo no podía estar pidiendo permisos así como así, que a ver si me podían concretar un poco más la próxima vez, pero nada, le decían que ellos no tienen nada que ver con Deutsche Telekom, y que no pueden hacer nada. Cuando ya tenga internet en casa, pondré grande y en negrita lo que pienso de Deutsche Telekom, para que aparezca en Google; pero de momento voy a esperar…

Me dieron cita para el miércoles siguiente (26 de noviembre). Mismas condiciones. Ahora el tema era no pillar otro día completo, fuere como fuere. Intentaría organizarme con María a ver si de alguna manera ella podía estar a partir de las 12 pendiente.

Le di mil veces las gracias a Basilio, porque por lo menos me va ayudando a sacar esto adelante, y volví al curro. A todo esto, que hace mucho que no hablo, en el trabajo sigo muy contento. Ya empiezo a controlar bastante todas las fases de mi trabajo y las tareas de cada una. Se me pasan las horas volando. Y el juego con el que estoy… creo que me lo compraré cuando salga a la venta, cada día me va gustando más.

Al salir de Nintendo fui rápidamente al oculista. Por si no lo recordáis, el otro día estuve a las 6.15 y estaba cerrado, así que me imaginé que cerrarían a las 6. Llegué a las 5.40, después de esprintarme el centro de Frankfurt completo. Llegué, y me abrieron la puerta a medias, como a los mendigos.

Mientras le preguntaba a la que me abrió si hablaba inglés, otra por detrás gritaba “Geschlossen” (cerrado) y me hacía gestos de “fuera” con los brazos. Entonces la de la puerta me dijo que no hablaba inglés, y que estaba cerrado. Me cerraba la puerta, y me esforcé para preguntarle en alemán cuál era su horario, porque sólo quería pedir cita, pero la del fondo cada vez gritaba más, y la de la puerta me decía que fuese otro día. Y me dio con la puerta en las narices.

Me fui hacia el ascensor llamándolas unas cosas que no voy a poner aquí en el blog. Es la gran ventaja que tiene el extranjero: si no te entienden para lo bueno, tampoco para lo malo. Estoy comprobando que me quedo muy a gusto cuando me expreso en voz alta. Y vive Dios que me quedé a gusto esa vez.

¿Qué os parece? O sea, no entro ya en el tema de que esté cerrado a las 5.40, que cada vez pienso más que abren a las 3 de la mañana muchos sitios, sino el hecho de que les dije en alemán que quería saber el horario, y no me lo dijeron. Y la pregunta en alemán la hice bien porque le consulté al día siguiente a Jim, en Nintendo. Increíble, increíble.

Con todo mi rebote con Alice, el banco, las oculistas y la madre que los trajo a todos, me fui al ciber, a llamar a mi válvula de escape principal: mis padres. Cogí un sitio, y no funcionaba el micrófono, así que me cambié de ordenador… y en ese tampoco funcionaba. Pensé en salir y empezar a dar toscas a la gente, así, aleatoriamente, para tranquilizarme, pero al final me corté.
Me quedé aún así un ratillo, para contestar e-mails y hablar con alguna otra válvula de escape. Hasta las 8.

Los jueves a las 8.15 hay un programa, que se llama “Die Pannen Show” y que yo traduzco como “Vídeos de primera”, que hasta ahora ha sido sagrado. Durante más de media hora estoy en mi pisito tranquilamente, desconectado de todo, echándome unas risas. Además, aunque parezca una tontería, al ser muchos vídeos alemanes, veo algunos que no había visto nunca.

Y cuando acaba este programa, empieza “Ist doch nur Spass”, que yo traduzco como “Bromas de cámara oculta”. También es el típico programa de cámara oculta, pero siempre hay alguna muy currada.

Para terminar vi, en modo zapping, Space Cowboys y un partido del mundial de fútbol sub20: RD del Congo vs Alemania.

Lo cierto es que me estoy “jartando” de deportes que no vería en España. Eso sí, de practicarlos, aquí no habla nadie… y creo que Nintendo tiene equipo de baloncesto. Me tengo que enterar. Seguramente si lo confirmo, Pablo se apuntaría y vendría hasta aquí corriendo, nadando y en bici. ¿A que sí? :)

Espero que nos podamos organizar para echar una buena pachanga de fútbol en el Obispo Blanco en Navidad. Y otra de pádel.

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Retomando el tema del otro día, el de que la piratería aquí está prohibida de verdad, ahora entiendo algunas ofertas de los proveedores de internet (yo quiero interneeeeeerrrrt). Yo veía que todos ofrecían, por un poco más al mes, ofertas tipo “2000 vídeos gratis” o “700 películas gratis”. Y yo pensaba quién sería el lelo que pagaría más cada mes por ver películas. Ahora veo que tal como está el plan, seguro que es una opción más que interesante.

Había olvidado contar que también con la excusa de la "depresión", vi en el Woolworth el álbum de cromos de la Bundesliga, y me lo compré, con unos cuantos sobres. Voy a intentar hacer la colección, aunque me va a dar vergüenza preguntar a la gente si tiene cromos para cambiar... :) Ahora ya tenéis excusa para llamarme friki :)