sábado, 15 de noviembre de 2008

Derrame

El viernes a la hora de comer apareció de nuevo por la recepción Michael (de fitarbaiten). Nos dio a todos los de la agencia otra carta. ¿Qué nos depararía el destino?

Una fiesta de Navidad. Es para el 10 de diciembre, y tiene algo que ver con los mercadillos de Navidad. Es un tema que todavía no controlo mucho (ni poco). Simplemente siempre que dices Navidad y Alemania la gente te dice “mercadillos de Navidad”. Debe de haber por todas las ciudades, y algunos deben de ser muy bonitos. Yo, de momento, ni idea.

Lo que pone también en la invitación es que habrá vino caliente picante y salchichas. Por partes… ¿Qué hay más navideño que unas salchichitas? Si es que ves una salchicha, y automáticamente te imaginas a Papá Noel repartiendo regalos y felicidad por el mundo.

Y, por supuesto, el vino caliente picante. Tiene un nombre en alemán, que ahora no recuerdo. Es otra de las cosas que nombra todo el mundo cuando habla de Navidad.

Lógicamente, no lo he probado nunca, y por supuesto, lo voy a probar. Siempre que voy fuera hago un esfuerzo por probar las exquisiteces locales, así que aquí que es donde vivo, pues más aún.

Eso sí, apetecerme, lo que se dice apetecerme… yo me lo imagino como vaciar el líquido de unas cebolletas, echarle chili y calentarlo. No sé porqué.

El caso es que ya están las casillitas de “iré” “no iré” y hay que responder antes del 5 de diciembre. Qué control. ¿Y no se puede decidir a última hora, dependiendo de lo vacío que esté el frigorífico de casa? Lástima.

Cuando salimos del trabajo, como todos los viernes, se formaron los corrillos de “ofertas de finde”. La mecánica es así: de cada corrillo surge un plan. Una persona puede visitar varios corrillos. Dos corrillos se pueden juntar y crear un superplan o realizar los dos planes. Un corrillo no puede deshacerse sin un plan, y una persona no puede irse sin visitar al menos un corrillo.

Estoy seguro de que al menos a 5 personas de los que leéis el blog, os ha sonado a enunciados de Diseño de Bases de Datos :) (ánimo para los que la tengáis pendiente).

El caso es que había varios planes disponibles, pero uno por encima de todos: un derrame en un ojo. El lunes cuando me levanté me di cuenta de que tenía un derrame más grande que el Lago Rosa de Dakar.

El 90% del derrame estaba debajo de un párpado, con lo cual me pareció menos grave, pero durante la semana no había mejorado mucho. Y eso que dejé de usar las lentillas desde el martes. Ahora se estaba desplazando como una tormenta tropical hacia abajo, y ya tenía el ojo como un conejo rabioso.

Por la mañana había comprado un colirio en una farmacia (con explicación verbal en inglés), así que espero que mejore. Si no, el martes o el miércoles iré a pedir hora con algún oculista. El tema es que aún no me apetecía probar la aventura de los médicos. En fin, ya se verá…

Y todo el rollo éste del derrame, porque estáis preguntando qué maldito interés tiene para vosotros el que yo tenga un derrame (como si tengo quince), era para decir que el viernes decidí no salir. Los ambientes con humos no creo que sean muy buenos para estos temas.

En el último momento me dijeron que aquí en Alemania no se puede fumar en las discotecas. Es cierto, no lo recordaba. Así que igual el sábado podía escaparme. Dependiendo de cuánto miedo me diese a mí mismo al mirarme al espejo.

En las escaleras de casa me encontré una carta de “Alice”. Ya no sabía ni qué pensar, así que la abrí. Entre incomprensión e incomprensión, una bendita fecha en formato internacional: 19/11/08. Esa es la fecha en la que, posiblemente quizás a lo mejor, tendría internet.

Lo que no conseguía entender era el resto (2 folios), así que se me ocurrió bajar donde María Korte(para los nuevos, la que me alquila la casa) a ver si me ayudaba a traducirla. De entrada me entendió que yo quería que ella estuviese en casa para recibir a los técnicos, y ya empezó la conversación mal.

Fue difícil enderezarla. Al menos entendí que en la carta pone que vendrían entre las 8 y las 16. Ancha es Castilla. Mejor podrían haber puesto que venían en algún momento de Noviembre. Total, la mayoría de la gente no tiene ni trabajos, ni vida social, ni planes, ni compras que hacer… De 8 a 16. Con dos… Alices.

Así que ya me las apañaría. Desde luego, no era plan de pedirme un día completo en Nintendo para esta mingada, que si fuese ya.com, me habría mandado mi pack perfectamente explicado para instalármelo yo.

La idea era que el lunes les llamase Basilio para decirles que viniesen entre las 8 y las 11, o las 12 como mucho. Iría al vendedor de Alice del Saturn, pero creo que ya me ha visto suficiente en el último mes. Mejor dejar que la relación se enfríe un poco.

Por la noche, me fui al ciber a subir post y a enterarme de los horarios de fútbol de la Liga (para oírla) y de la Bundesliga (para verla) y cené viendo “El imperio de los fuegos”. No hay nada como verla en alemán para admirar los detalles de la actuación de Christian Bale y Matthew McConaghey, los paisajes, los dragonzuelos…

----------------------------------------------------------------------------------------

Voy a terminar, y sin que venga a cuento de nada, con el verbo “comer” en alemán, que me he aprendido entre ayer y hoy y me hace ilusión:

Ich esse
Du isst
Er/sie/es isst
Wir essen
Ihr esst
Sie essen

(Y como alguien me diga que es fácil… me voy a rebotar…)

viernes, 14 de noviembre de 2008

Banco de tiempo

[Hola de nuevo amiguetes!! Para que el gran ritmo que está cogiendo el blog (gracias a vosotros, sin duda) no decaiga, aquí van otros 4 post. Desde que dije que los días no me daban para un post, me siento a escribir y tengo que acabar dividiendo los post. Cosillas antes de empezar:

- Ya veis que ahora ya no pongo las fechas en los títulos. Desde hace tiempo actualizo con regularidad, y pronto lo haré en directo desde casa, así que ya se entiende que si pongo "el miércoles" no se refiere al miércoles 20 de mayo de 1976 (ahora está mirando halfmat a ver si me lo he inventado o cayó en miércoles).

- Espero que no me venga ningún listillo/a a decirme que con "Alt+noséqué"puedo sacar la letra "enye" de "Espanya". Lo sé, pero que alguien pruebe a poner ese código en cada "enye", teniendo en cuenta que para cada acento tengo que mirar al teclado porque el acento espanyol está en el quinto pino. Con carinyo, pero no me lo digáis :)

- Actualización sobre internet (dedicado con carinyo a Stela): esta información es de hoy, viernes, con lo cual todavía no está escrito el post. Me han dicho por carta que vendrán el 19, o sea, el miércoles que viene. Así que si todo saliese bien (imposible), el miércoles que viene estaría retransmitiendo desde mi casita, y sería el madridista más feliz del mundo.

- Os recuerdo que, no sé porqué, en el ciber no veo el minichat. Lo digo más que nada porque Fran lo nombró el otro día. Así que si alguien esperaba algún tipo de respuesta mía por ahí, llevo sin poder leerlo desde hace semanas.

- IMPORTANTE: Si alguien se anima a venir en el puente de diciembre, la fecha aún está libre. Admito solicitudes hasta el 30 de noviembre, para poder mirar vuelos y hoteles/hoteluchos (a elegir) (seguramente en Moria-Neu-Isenburg no conseguiré un buen precio...). Quien venga, tendrá la oportunidad de hacer turismo conmigo, y así conocer yo también Frankfurt :) Recogida y entrega del aeropuerto incluidas en el pack.

- Os quiero y os echo de menos.

- Nada más.]

Ayer jueves fui, como todos los días, a por el metro de las 8.13. Y llegó, también como siempre, a las 8.15. Está bien que si se retrasan, se retrasen siempre lo mismo, porque así puedes calcular. Además, 2 minutos quizás no se considere ni retraso.

Total, que me subí al metro y cuando estábamos entrando en la siguiente parada, me di cuenta de que iba bastante rápido. De repente, pegó un frenazo tipo de 100 a 0 que empotró a la mitad de las abuelas en sus acompañantes. Frenó a ese ritmo durante varios segundos, y cuando el metro paró, la mitad de los vagones estaban ya fuera de la parada.

Vamos, que se empanó el conductor. Qué arte. Mira que ayer comentaba que el mecanismo del metro es complicado… pero claro, hay que poner un mínimo de atención. Lo más chocante es que la gente no se quejó mucho. Tuvo suerte de que a esas horas nadie se baja hasta 2 paradas después (el centro). Si lo llega a hacer llegando a Hauptwache, o echa marcha atrás (si es que existe) o todo el mundo tendría que haber ido a los últimos vagones para poder salir. Una experiencia nueva.

Y las emociones del metro no acabaron allí. No es raro ver a alguien con una bicicleta dentro del metro. Por aquí se usa mucho la bici, pero hay gente que vive muy lejos y no pasa de hacer el trayecto completo a pedales. Lo que sí es raro es ver a alguien con una bici en el metro en hora punta. Es raro, y además, está prohibido.

En los ratos muertos que paso en las estaciones, me leo todos los carteles y avisos que hay en los tablones. Así estoy al día de las estaciones nuevas que han hecho y aún no salen en los mapas, de las que van a hacer, de las multas, tarifas, horarios… y justo el otro día leí que está permitido llevar bicicletas en el metro, siempre que no sea en hora punta (no me acuerdo normalmente, pero suele ser antes de las 9, y entre las 4 y las 6 de la tarde).

Pues el pavo de la bicicleta iba todo envalentonado, y no sólo iba con la cabeza alta, pese a que todo el mundo le miraba mal, sino que encima, cuando en las frenadas o acelerones la gente le movía la bici, empezaba a murmurar. Yo estaba flipando. Estuve a punto (en serio, a punto) de saltarle que no se quejase porque no debía estar con la bici en el metro. Tenía tan reciente el tema, que podía decirle hasta dónde estaba escrita la norma. Pero al final, me contuve, porque aunque él supiese inglés, habría acabado insultándome en alemán (nadie insulta de forma natural en una lengua no materna). Luego vendrían los “polizei” y al final, yo llegaría tarde a Nintendo.
Me callé, y me limité a mirarle mal, como todo el vagón. Quizás si 25 personas le miran mal todos los días, en una semana no pueda soportar la presión y deje de subir la bici al metro. Desde luego, si me lo hiciesen a mí, dejaría hasta de andar en bici. Si lo vuelvo a ver, os mantendré al día de su cara.

En Nintendo, a la hora de comer, apareció Michael (de fitarbeiten), a repartirnos las nóminas y darnos una carta del seguro.

Abrí la nómina, y miré el número que había más abajo y más a la derecha. Previsiblemente, debería ser lo que iba a cobrar. Acerté. Eso sí, del resto de la nómina no entendí ni el código de barras. Si no las entendía ni en español…

La única línea comprensible era la que ponía “Documento importante para su Declaración de la Renta”, es que estaba traducida en 6 idiomas.

La carta del seguro... la cogí… la leí… la releí… y fue al montón de documentos importantes alemanes que no entiendo. Es la pila de papeles más grande de mi casa. No me pareció ni de bienvenida ni de despedida. Tampoco vi en el último párrafo (el que siempre pienso que será el más importante) ningún verbo en imperativo, así que creo que no tengo que hacer nada. Por una vez en Frankfurt, voy a ser pasivo. Si es algo importante, alguien me lo dirá en algún idioma de los que entiendo en algún momento.

O eso, o un día voy a un médico y al pasar mi tarjeta del seguro se enciende una sirena roja y empieza a sonar una bocina de alarma: “Achtung! Achtung! Humano infectado! No contestó a la carta obligatoria! Evacúen!”

Hablando de evacuaciones, el jueves sonó la alarma de incendios en el trabajo, así que tuvimos que desalojar el edificio. Llegaron los bomberos antes que nosotros abajo. Lo mejor de todo es que cuando nos mandaron salir, sólo pensé en coger la cartera y en salvar los documentos que tenía abiertos. De acuerdo que esté la vida en juego, pero hay días que lo que consigo en 10 minutos de juego puede ser irrepetible en dos semanas.

Me vacilaron bastante con el tema :)

De camino a casa, unas compritas de las básicas en el Tengelmann: sanjacobos, agua (por tener), Kinder Riegel (mi droga de Nintendo), salchichas, apfel schorle (la especie de sidra que se toma aquí)…

Por cierto, que hice el ridículo a lo grande en la máquina de reciclaje. Me llevé la cámara de fotos, para hacerle una fotillo y enseñárosla (siempre pensando en vosotros). Así que disimuladamente, mientras metía una botella, miré a izquierda, derecha y frente, y como no venía nadie, hice una foto. Entonces hoy alguien hablando por detrás, miré, y vi que detrás de un espejo semitintado tenían una oficina.

Del susto me salió la foto movida, y encima me miraron raro. Ya he triunfado en el Tengelmann. Me ha costado un mes.

El plan ahora para conseguir esa foto, es radicalmente opuesto. Para empezar, no iré un día entre semana por la tarde, sino un finde por la mañana (posiblemente, diferentes trabajadores), e iré por las buenas: ¿puedo hacer una foto? Es que en España no tenemos.

Me dirán que sí, pensarán durante un rato que en España no existen los microondas, ni tenemos carreteras, ni reciclamos ni cosas de esas y todos contentos. Ya descubrirán nuestro sistema de reciclaje cuando vayan a Mallorca.

--------------------------------------------------------------------------------------

El otro día Dani empezó unas clases de alemán. Pero no se ha apuntado a la escuela de idiomas que hay aquí, como han hecho muchos y quizás haga yo, sino que se ha apuntado a un banco de tiempo.

Seguro que alguna vez habéis oído o visto algún reportaje al respecto. Una agencia se dedica a poner en contacto a Dani, que busca aprender alemán y ofrece, por ejemplo, enseñar español, con alguien que ofrezca alemán y quiera español.

Es muy simple. Además les dan una guía, porque si no, ponerte a enseñar así sin más podría ser un poco caótico. A ver qué tal le va…

Mindestvertragslaufzeit (2)

Miércoles. Otro día importante para internet. Al menos, para mi internet.

Nada más llegar a Nintendo le pedí a Basilio que me echase una mano para traducir los párrafos relativos a la permanencia mínima en Alice. Él, como siempre, accedió sin ningún problema. Espero que algún día me toque en un proyector en el que él sea el coordinador, porque es de lo mejor que hay en Nintendo, siempre dispuesto a ayudar.

Me confirmó lo que sospechaba: había una permanencia mínima de dos años. Lo que sí que me comentó es que él conocía a una chica francesa que cuando dejó el trabajo, se borró de Alice, tenía el contrato éste pero no le pusieron ningún problema, porque como iba a dejar el país, era un caso especial.

Me lo apunté como argumento, por si la negociación con el de Alice no llegaba a buen puerto.
Al salir del trabajo, me fui rápido al Saturn, por si acaso el de Alice tenía otra jornada de trabajo de esas intensas que hace y estaba a punto de marcharse. Estaba con otro cliente, y se me ocurrió no esperar mi turno justo detrás, porque entonces me podía ver, caer en el tema, y pensar una excusa, así que me paré en un pasillo paralelo, y me quedé mirándole como el león mira a la gacela, o la gacela al león más bien.

En cuanto se fue el otro pringao, ataqué. Le dije “remember me?” (qué chungo soy) y abrí la carpeta con los papeles. Saqué la carta de bienvenida, que ya tenía preparada por la página del Mindestvertraugslaufzeit, y le dije que a ver qué narices era eso.

Sin pensárselo dos veces, me dijo “I told you, I told you”. A ver, ¿qué me has dicho, frikazo? Elabora algo mejor…

Pero, para mi sorpresa, me dijo “ya te lo dije, tú te puedes borrar cuando quieras, sin pagar, porque eres extranjero, simplemente presentando una documento de cancelación del empadronamiento en Frankfurt”.

Aaaaaaamigo. Eso es otra cosa. Todo perfecto. Eso sí, como soy muy bueno y no me van los malos rollos, no le contesté que si me lo hubiera dicho no me habría hecho el viajecito expresamente a preguntar.
En fin. Él pensará siempre que no me entero, y yo sabré siempre que no se explica, pero tampoco creo que seamos amigos de Tuenti precisamente, así que no me importa.

Solucioné en 1 minuto (sin exagerar) el candidato a problemón de noviembre. Qué éxito.

Como para las 5.40 ya estaba libre, pasé un momento por mi agencia para que me confirmasen mis investigaciones sobre el funcionamiento de los médicos. Me confirmaron que se miran en las páginas amarillas, los 10€ trimestrales, y que no hay urgencias, así que si me pongo malo tengo que llamar al 112. De todas formas, esto último no me convence al 100%, así que seguiré investigando.

No creo que si me corto un dedo a las 4 de la mañana tenga que llamar al 112. Tiene que haber hospitales, y tienen que tener algún tipo de departamento al respecto. Pero esto, para próximos episodios…

Me fui a casa muy contento. Se puede ver a lo largo de los post que en general, Frankfurt te da una de cal y una de arena. A veces han sido 3 de cal seguidas o al revés, pero al final se alternan.
Me hice unos calamares fritos, unas patatas fritas y una ensalada con atún y huevo duro (olé Edu) y como no había boxeo, sino que estaba el snooker de las narices, me fui a dormir.

El snooker, no es el billar ese guapo en el que hacen carambolas, no. Es como si vamos nosotros a una recreativa y jugamos, solo que metiendo las bolas a la primera siempre. Pero aburre.

Al principio pensaba que sería porque no acababa de pillar las reglas, la puntuación y esas cosas, pero si algún día ponéis Eurosport y veis snooker, veréis como cuando enfocan a uno de los dos jugadores sentados bosteza. Siempre están con cara de aburrirse, y eso que ellos juegan…
Un par de curiosidades sobre los metros.

De vez en cuando, sobre todo a horas raras, en la pantalla en la que pone los metros que van a pasar aparece el mensaje “Bitte nicht einsteigen” (por favor, no subir). Entonces aparece algún metro con pocos vagones que va al aparcamiento de metros (a sacar su ticket, que le fotografíen la matrícula y todo eso), o yo que sé a dónde.

Pero el otro día, después de ese mensaje, apareció un vagón suelto con el cartel “Fahrschule”, que viene a ser “Autoescuela”. ¿Cómo no se me había ocurrido nunca? También hay que aprender a pilotarlos.

Lo mejor era que el conductor iba repantingado en el asiento, mirando al infinito, con la mano en el joystick; es decir, como los que son ya profesionales.

Sin duda ya había pillado el funcionamiento: joystick adelante = acelerar; joystick atrás = frenar; luz roja encendida = alguna puerta abierta = no acelerar = no joystick adelante.

Parece complicado…

La otra curiosidad es que nunca me había fijado que los metros tienen limpiaparabrisas. Creo que el día que lo usen, será el apocalipsis. Lloverá bajo techo, nevará en Camerún, habrá aviones en el aeropuerto de Logroño…

En exclusiva, la conversación de los ingenieros que diseñaron el metro (al menos, el de Frankfurt):

- Ya está. Terminado. Ya funciona.

- Pero, Klaus… ¡si sólo tiene un joystick y un botón!

- Sí, es que es muy simple, no necesita más.

- No puede ser. Tiene que tener algún extra. Si no la gente dirá que se pueden conducir solos y se perderán empleos. Añade algo.

- Es que no sé el qué…

- Pues yo qué sé Klaus, ponle lo primero que se te ocurra; algo que necesite intervención humana: un limpiaparabrisas, reproductor de DVD, elevalunas eléctrico… tú ponle una botonera guapa.

Mindestvertragslaufzeit

Abrí la carta rápidamente. Debía de ser la cita para que viniesen los técnicos a instalarme internet.

La ilusión se me fue rápido cuando vi que eran 5 folios en alemán. ¡¿Por qué?! ¿Por qué nada es fácil y sencillo?

Tenía claro que la primera página era una bienvenida. Empiezo a identificar el vocabulario. El resto estaban muy esquematizadas, todas por apartados. Les eché un vistazo rápido a todos y uno me chocó: Mindestvertragslaufzeit. Esta palabra, que me sé de memoria (os lo demostraré en Logroño) significa “contrato de permanencia”.

En este apartado es donde tenía que poner “keine Mindestvertragslaufzeit” (sin contrato de permanencia), pero no, ponía algo de 24 meses. Empecé a cagarme sutilmente en el señor Özdemir del puesto de Alice del Saturn.

Ahora no puedo tirar de hemeroteca, porque estoy escribiendo en casa sin conexión, pero seguro que en el post que habla de cuando firmé el contrato de internet pone las veces que le insistí en que no hubiese contrato de permanencia. Y él me dijo que no había 1.000 veces, y además está escrito en una propaganda. De hecho, por eso elegí Alice, porque es la única que no tiene esa cláusula.

Quedamos que ya estaba esperando que me clavasen, pero yo me esperaba pagar 60€ por la instalación o algo así, no una mentira sobre la única condición clara del contrato. Intenté no llevarme muy mal rato.

Cogí las propagandas, el contrato, la carta y el diccionario mastodóntico, me hice un batido de chocolate y me senté en la mesa. Me tiré una hora traduciendo a lo bestia, palabra a palabra (no recomendado cuando haya que entender el significado global de algo). Al final tenía 3 interpretaciones diferentes según dónde leyese, pero siempre pasando por 2 años de contrato.

Descubrí una casilla que el muy perro marcó sin darme yo ni cuenta en la que pone que acepto tener 2 años de permanencia (os pondré la foto para que veáis el tamaño de la letra). Desde luego, engañar a un extranjero que no conoce la lengua es más que fácil. Ahora me imagino a los sin-papeles que vienen con toda la ilusión y les timan. Así estoy yo.

Con el rebote del momento, metí todos los papeles en una carpeta y me fui al Saturn a pedir explicaciones. O me quitaba el contrato de permanencia, o me borraba de Alice, aunque me quedase sin internet otro mes. Si algo no puedo garantizar ahora es que voy a estar 2 años aquí.

Me fastidió como nunca esperar al metro, los 5 minutos de viaje, y subir los 3 pisos al Saturn, pero era un caso especial. Al llegar arriba… él no estaba. Había un cartel en su puesto “cerrado hasta mañana”. Cómo no. Viaje inútil.

El horario de este individuo me recuerda al de la panadería de cerca de mi casa. El otro día pasé a por una barra de pan después de hacer unos recados; eran las 6.45 ¡y estaba cerrada! Además mientras intentaba buscar un cartel con el horario las dependientas, que estaban contando lo que había sobrado, me empezaron a hacer gestos de que estaba cerrado. ¡Ya lo sé, hombre!

Me fui calentito, jurando en alto. Una de las ventajas de que no te entiendan. A las 6.45 cerrado… una panadería… cuando la gente sale de trabajar a las 5. Eso no es horario europeo ni leches, eso es una mierda.

Retomando el tema Alice, decidí enseñarle los papeles al día siguiente a Basilio, en Nintendo, para pedirle opinión.

Antes de dejar el tema, os obsequiaré con algunas de las palabras de la carta de bienvenida: Aufsichtsratsvorsitzender, Sicherheitsshinweise, Beispielrechnung, etc.

Para relajarme, cené viendo mi ración de boxeo – muaythai – kickboxing en Eurosport, me puse la habitación a casi 24 grados y me acosté. Me costó dormirme…

---------------------------------------------------------------------------------------

Ya conté que no estaba muy claro el tema de las descargas piratas aquí en Alemania. Nos empezaron a llegar informaciones de que aquí se persigue de verdad. Le preguntamos a un par de alemanes, que simplemente dijeron que no había que descargar, pero sin mucha convicción.
Sin embargo le preguntamos a Christian, el único que hay que forzar a las 5 a que deje la consola para recoger, y nos dijo que ni se nos ocurriese descargar algo de después de 1990. ¡¡¡¡Noooo!!!!! Fue la confirmación de lo que nos temíamos.

Así que adiós a mis sueños de estar al día en series y películas. Pero ya tengo un plan B. Me aprenderé el manejo del eMule a distancia (que sé que existe), y pondré a bajar cosas desde aquí para luego recoger los frutos en Navidad (y futuras ocasiones). Luego copiaré todo al portátil, y listo. Es un proceso un pelín más incómodo… pero bueno, todo sea por no acabar en la cárcel.

Otro tema, creo que sólo hablé de la obsesión por las salchichas, las cervezas y los chocolates en los supermercados, pero si compráis por aquí, otra cosa que os chocará es la sección de repostería. Hay moldes y utensilios para repostería por todas partes. Me imagino todas las casas alemanas llenas de galletas.

Y para terminar, otra joya que me encontré en televisión. No sé cómo se llamaba el programa, pero recogía lo mejor de los zappings americanos.

En este caso, mostraba un programa estadounidense en el que la gente va a hacerse pruebas de paternidad, para ver si se han puesto los cuernos, averiguar quién es el padre y esas cosas que a todos nos pasan alguna vez.

Pues sacaron a una chica (26-28 años), negra, gordita que quería saber quién era el padre de su hijo. El caso es que ya había ido al programa… ¡¡12 veces antes!! Hicieron un resumen de las 12 veces, y como se echaba a llorar después de cada una de ellas. Aún no había encontrado al padre, y claro, si había 12 pretendientes, yo deduzco que la chica es más ligera de cascos que las novias de Paquirrín.

Después de un año y pico, fue por 13 vez. Esta vez decía que estaba convencida, que lo había pensado y que estaba segura de que era el padre. Apareció el “padre” en la pantalla, partiéndose la caja y diciendo que él no era.

Hubo un redoble de tambores, y el veredicto… “He is NOT the father”. Jajajaja. La chica se levantó, se puso a gritar, a llorar, a golpear todo, salió del plató y la tuvieron que volver a meter a rastras… jajaja. Impresionante. Y creo que como todo se desarrolló a lo largo de dos años, no creo que fuese un montaje. En cualquier caso, vaya pena…

Me despido con una pregunta abierta: ¿se puede sobrevivir sin agua?

Vale, no, pero me refiero a beber sólo zumos, refrescos, batidos, etc. Me di cuenta el otro día que no había bebido agua en un mes. Aquí siempre tengo lo que acabo de comentar. Ya sé que las bebidas con gas no son muy buenas, y por eso tampoco abuso, pero me refiero más que nada a zumos. Así que ahí queda, ¿puedo seguir sin beber agua y no padecer ninguna enfermedad rara? Espero respuestas amateur y profesionales.

Comidas

Pasamos del lunes: un día normal, sin novedad. Entretenido en el trabajo y ocupado en casa.
El martes llegó a Nintendo un nuevo fichaje: Pablo (otro Pablo para la lista), el extremeño que hizo la entrevista conmigo. Al final le salió redondo, se marchó de vacaciones a Finlandia y ahora le han llamado.

Contactó conmigo el fin de semana, para aconsejarle sobre algunas cosas. Él quería traer hecho algo de España, lo máximo posible, pero ya le dije que el 95% de las gestiones se hacen aquí (ejemplos en los 20-30 post anteriores).

Nos vimos poco, porque anda con el “training”, pero coincidimos a la hora de comer. Fue gracioso. Él me buscó y me preguntó que cuál era el plan de comidas. Me recordó a hace sólo 4 semanas, cuando yo estaba preguntando lo mismo a Javi.

Le resumí la situación:

- Comida tailandesa. Nadie del grupo en el que me muevo la ha probado. No seré yo el primero…

- Kebap-pizza. Es la mejor kebapería de Frankfurt (es una opinión personal). Hacen unos kebaps buenísimos, grandes y rápidamente (requisito imprescindible dado el tiempo que tenemos para comer). Y si no quieres kebap, hay porciones de pizza gigantescas a 2€. La especialidad: la pizza kebap (de nuevo, recuerdos de Benidorm…)

- Entre pan y pan. En esta sección venden todo tipo de bocadillos. Ya sea rellenos de alimentos normales o rellenos de carnes raras. La especialidad: el bocadillo de frikadellen. Para los nuevos: el frikadellen es una especie de albóndiga aplastada, hecha de algún tipo (quizás un conjunto) de carnes. Lo sorprendente es el tamaño. Los frikadellen son pequeños pero te quitan el hambre durante 4 ó 5 horas. Por aquí tenemos el cachondeo de que están hechos de lo que caga “mordisquitos” de Futurama, es decir, algún tipo de antimateria concentrada. Evidentemente, el nombre da para muchas bromas sobre nuestro trabajo.

- El menú. La zona principal para los que queremos intentar mantener una dieta equilibrada. Se puede comer un plato sólo, o los dos, siempre por menos de 4,95€. Aún no he conseguido acabarme nunca los dos platos. Las raciones son bestiales. Eso sí, tampoco sería la primera vez que tiro un plato completo porque no había quien lo comiese. Es lo que tiene ir probando cosas nuevas… Hay muchas carnes siempre, y nunca conseguimos adivinar de qué animal son, ni con ayuda de Jim, el alemán. Aventura.

- Supermercado en sí. Hay que recordar que nosotros en realidad donde comemos es un supermercado, el Rewe, así que por supuesto se puede comprar fruta, batidos o lo que sea dentro. El único problema es la fila para pagar. Si ya cuesta en las otras comidas, en el supermercado todavía más. Yo aún no he conseguido ningún día comer y entrar a por un postre. Imposible.

- Ensaladas, sushi y postres. Para terminar, hay un puesto en el que te haces tu propia ensalada. La única pega es el aceite de motor que te tienes que echar. Ya he visto a más de uno (sobre todo españoles) llevar su propio aceite de casa. También a sushi, a precio de importación de Japón (carísimo) y bandejas de fruta.

Le enseñé todo esto a Pablo, y de nuevo como yo hace 4 semanas, pidió lo mismo que su maestro. En su día Javi me recomendó un Frikadellen, que ya no he vuelto a comprar, y Pablo pidió arroz con carne.

Al volver de comer intenté informarme de un par de temas que tengo pendientes: los médicos y la peluquería.

Ya comenté que no sé cómo funciona la sanidad aquí. Ángel me pasó unos útiles links, y entre eso y lo que voy preguntando, ya casi me entero. Aún así, más me vale no ponerme malo una noche…
Aquí se ve que todos los médicos son de todos. No se te asigna ninguno como en la seguridad social. Entonces, si yo me pongo malo, voy a las páginas amarillas (o a un link de Ángel) y busco un médico (¿al azar?). Me pondrá la dirección de su casa, pido hora y voy. Al llegar, se pagan 10€ (aunque tenga seguro) que sirven para 3 meses de consulta con ese médico.

Lo que me han dicho es que son trimestres del año, es decir, que si voy hoy y pago 10€ me valen hasta el 31 de diciembre. Así no se rompen la cabeza apuntando. Qué vivos.

Y poco más… el tema entonces es intentar ir conociendo algún médico que sea bueno. De momento hay uno que me lo han nombrado dos personas. En el papel pone Dr. Mu. S. Müller. ¿Apellido? ¿Nombre? ¿Titulación? ¿Mote? ¿Dónde vas sin siglas? Creo que le llamaré Jaimito para no liarla. O mejor, “du” (tú).

De momento no tengo que ir a ningún médico, por si estaba creando algún tipo de duda, pero no sé porqué, cuando bostezo me duele la mandíbula. Sé que ha sonado a chiste, y hasta yo me estoy riendo, pero es verdad. Llevo una semana en la que no acabo ningún bostezo, siempre se me cortan porque me cruje la mandíbula (por la parte derecha). Lo malo es que creo que hasta que no bostece una vez bien, con la apertura, sonido y cierre completos, no se me va a pasar. Vaya tonterías se me ocurren en Alemania…

Antes de irme a casa, como tenía que hacer la compra, aproveché para hacerla en el Rewe. Compré lo básico: Huevos, Coca-Cola Vainilla (por fin la han repuesto), Coca-Cola Cereza, natillas, pan lechoso… Stela, Noe y otras dietistas: no me riñáis. Los alimentos buenos ya los tengo en casa: cacahuetes, palomitas, quesos Ba-Ba-Ba-Babybel… En serio, tengo comida buena en casa.

Llegué a Röderbergweg y subiendo por las escaleras de mi casa me encontré una carta: de Alice-DSL. ¡¡Yuju!!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ikea - MTV (2 de 2)

[Nuevas noticias desde Frankfurt. Esta vez, 3 post nuevos. Recordad empezar por el de más abajo. Actualización sobre internet en casa: según una carta que he recibido, tendré internet en "Ende November". Lo doy por bueno, a ver si es verdad.

El blog está mucho más animado últimamente. De hecho, la entrada "UEFA" es la que más comentarios tiene de momento, con 9. De verdad que os lo agradezco. Cuando me meto a ver los nuevos comentarios es el momento más grande del día. A cambio, cuando tenga internet en casa le dedicaré un poco más de tiempo para poner una par de ideas que tengo... y para que sea más fácil para vosotros ver las novedades.

Respecto a fútbol (un poquito, Stela), el Madrid da pena ahora mismo. Estoy por hacerme del Barsa unos meses, hasta que se desempanen, aunque como sugirió el Vasco, quizás el Villareal sea la mejor opción. En los últimos anyos siempre está ahí y nadie dice nada. Aupa Villareal.]

Agotado tras el aventurón de la mesa, me hice unos macarrones (de sobre) y me eché una siesta española de leyenda.

Cuando me levanté ya era de noche, aunque no es difícil. Me despertó el mensaje de Javi, habíamos quedado a las 8.30 para ir a la casa de los españoles y luego al MTV Club.

Pensé en qué ropa ponerme… y se me ocurrió que la misma del viernes por la noche podría valer. Importante: esto no es criticable. Yo lavo, yo plancho. Ésa es la clave. Además, sólo la llevé 3 horas y sentado (¿qué hago justificándome?).

Así que cogí el U7 al Zoo (2 paradas), de allí fui andando a la parada del S2 Ostendstraβe (2 minutos), saqué un billete para Offenbach porque no entra en mi bono y cogí el S2 hasta Offenbach Ost (5 paradas). A las 8.34 llegué a donde habíamos quedado, y a las 8.36 Javi. Así da gusto.

Llegamos a casa de los españoles y ahí estaban todos sin vestir, sin ducharse, sin cenar… vamos, preparaditos. Así que los invitados nos bajamos un rato al salón recreativo a jugar al PES. Yo aproveché para hacer unas llamadas y para recibir la de mi padre de “Edu, el Madrid ha ganado 4-0, 4 de Higuaín”. Qué manera de empezar la noche. Luego quedamos que me mandaría un SMS si el Barça perdía, pero el SMS nunca llegó. Era de esperar. No está el Barça en plan de perder últimamente. Al menos, el camerunés deslenguado marcó 4, que con los 4 de Higuaín me hizo, como todos sabéis, ponerme líder de la peña de la Liga Fantástica. ¡¡Plas, plas, plas!! Gracias, gracias :)

A las 12.15 aproximadamente Pablo empezó a echarnos de la casa. “Venga, vámonos, vámonos, que aún tenemos que llegar hasta allí”. La gente peinándose a todo correr, cargando los móviles alemanes… Y nos fuimos.

Mientras llegaba el metro, llamé a la Cuadrilla y, por fin, hablamos. Tiene delito que no hayamos hablado en vivo en casi un mes. Me atribuyo mi parte de culpa :)

El metro llegó rápido y en 2 paradas estábamos en Kaiserlei. Encontramos relativamente fácilmente el MTV y desde lejos, borrosas, se veían las letras gigantes.

MTV… MTV… MTV… ¿MTW? ¡¡MTW!!

No era MTV, era MTW. Las expectativas, por lo menos las mías, de ir a un garito selecto bajaron de 100% a -47%.

Aplausos para el visionario que le puso el nombre. Sin duda jugó con el hecho de que la gente pronuncia BMW como BMV y, muy avispado él, se le ocurrió llamarlo MTW Club.

Por fuera era cutrísimo. Me recordaba a mi hostal de Neu Isenburg. Sin embargo, la fila era como de MTV verdadero o de Pachá Ibiza en julio. Qué gozada. Qué multitud. Qué calorcito a la luz de la luna. Vaya manera de gozar en la fila.

Sobre la 1 ya estábamos en la fila… y sobre las 3 también. Nos habríamos ido mucho antes, pero es que la alternativa era irse a alguna zona de marcha de Frankfurt, y eso eran unas 6 paradas al centro… cuando hay metros (a partir de las 4). El taxi a esas horas para más de 2 kilómetros es atraco a mano armada.

Otro elemento que nos hacía quedarnos era que por detrás nuestro seguía llegando gente, y la mayoría alemanes, o sea que debía de merecer la pena.

Sin embargo la fila cada vez iba más lenta, y al final sólo entraban tantos como salían. Es decir, que el local tenía aforo limitado. Pero no en plan “Concept” o “Yo que” (en Logroño), que respetan el aforo mientras haya poca gente que quiera entrar y luego ya dejan entrar a todo el mundo, sino aforo limitado de verdad.

La situación ya era insoportable. Había algún grado bajo cero, y 2 horas quietos congela hasta a Santa Claus, así que cogimos un taxi de los mil que merodeaban como cuervillos y volvimos a la casa de los españoles.

Hasta las 4 no había metros, así que no me podía volver. Disfrutamos de una hora de conversaciones apasionantes y PS3.

A las 4.45 llegaba a mi casa después de una gran noche. Ah, no…
Bueno, en realidad, sí que nos echamos unas risas, así que mejor que estar en casa, sí que fue, he de decirlo. Ahora queda saber si volveremos, pero a las 12, o ya pasamos. Seguramente no lo decidiré yo. Me da igual.

El domingo fue un día de descanso, alemán y televisión.

Me estoy encontrando con bastantes joyas en la televisión alemana. Ya os he contado alguna. Aquí van otras:

Ice Road Truckers. El nombre no engaña: son carreras de camiones sobre hielo, en Alaska y sitios de ese calibre. Ahí van los tíos emocionados con sus super tráilers por carreteras de hielo debajo de las cuales ya está el mar. Y alguno lo rompe y se hunde… ¡y lo filman! No me digáis que no es una joya. ¿Pero es que la gente ya no sabe qué hacer?

Otro programa que vi era el Top Charts. Cada domingo hacen un resumen de la mejor música de los últimos 20 años en un estilo: soul, rock, reggae… Y hacen un Top 20.

El programa del domingo era el Top Charts de la música negra. Hubo grandes canciones: Whitney Houston, User, Rihanna… y de repente… ¡Michael Jackson!

Michael Jackson en la música negra… lo que no sé es si después hicieron algún chiste. Es lo que tiene, yo veo y leo las cosas como los niños pequeños: sólo imágenes.

Me imagino la redacción del programa el día anterior:

- Bueno, ¿y a quién más metemos?

- Pues a Michael Jackson, por ejemplo.

- A ver, Wolfgang, “música – negra”. Schwarz musik…

- Sí, y ¿entonces dónde metemos a Michael? ¿Música blanca? ¿Con Los del Río?

- Pues hacemos una categoría “música Roberto Carlos”, así, chocolateada.

- Joder Wolfgang… Anda, vamos a meter a Michael Jackson pero ponemos un vídeo de cuando era más negro que el padre de Hamilton dándose el lote con Eto´o a oscuras. ¿Ok?

Algo así debió ser…

Ikea - MTV (1 de 2)

El sábado por la mañana amanecí, por primera vez en un mes, más tarde de las 10. A las 10.15. Se notaba que había salido el día anterior.

El plan para la mañana era ir a Ikea y darme una vueltecilla. A ser posible tenía que localizar una bolsa para la lavandería, una silla con ruedas y una mesita.

Me daba un poco de pereza, teniendo en cuenta que Ikea está a 16 paradas del centro (a 20 de mi casa), y más sabiendo que si compraba algo, tendría que volver después para cambiarlo, ya que probablemente estaría defectuoso. Aún así, tenía que ir.

Cogí la U2 al norte, una de las que cojo para ir a Nintendo. El viaje me sorprendió; según pasé la parada de Nintendo (4 desde el centro), el metro salía a la superficie y el resto del viaje era al aire libre, con lo cual se veía una gran parte de Frankfurt y alrededores. Hacía sol y el paisaje era precioso. Hacía semanas que no veía extensiones de campo y montañas. Haremos las 16 paradas cuando vengáis a verme.

Llegué a Nieder-Esbach (fijo que Halfmat ya lo está mirando en alguna página de mapas de metro o en Google Earth) :) Salí del metro y no sé porqué, de estas cosas que me vuelvo tonto de repente, me di cuenta de que no había investigado lo suficiente dónde estaba el Ikea.

Yo me esperaba ver cartelotes nada más salir del metro… pero no hubo suerte. Es más, en la página de Ikea había complicadas explicaciones de cómo llegar, pero me quedé con lo que entendí “coger la línea a Nieder-Esbach”.

Caminé 10 minutos en la dirección que intuitivamente se me ocurrió, hasta que me rendí y le pregunté a una señora. Iba todo valiente a preguntarle en alemán, pero me di cuenta de que aún no cuento con esas herramientas, así que me limité a un “¿perdone? ¿Ikea?”. Qué triste.

Me señaló a una nave industrial azul que se veía al fondo, y me debí de quedar con cara de pasmao, porque se rió. ¿Igual tengo que ir hasta allá? Pues se ve que sí.

Me metí por unos caminos semi-asfaltados, casi campo a través. Anduve un cuarto de hora en dirección a la nave, que parecía no acercarse, pero poco a poco, iba llegando.

Por fin entré en los aparcamientos, y por supuesto, la entrada estaba en la otra punta, así que me hice 300 metritos más para culminar el maratón (y luego me dice Marcos que me gana corriendo…).

A partir de ahora, lo que cuente os hará pensar a algunos que soy un cateto, sobre todo a los de Madrid que habréis estado varias veces en un Ikea, pero es que yo no había estado nunca, y hubo varias cosas que me dejaron flipado.

Antes de subir a los aparcamientos, había un puestecito con un mapa del aparcamiento y lápices de Ikea, para coger uno de cada y apuntar la plaza en la que aparcas. Qué puntazo. Cogí uno de cada e hice como que apuntaba, para poder quedarme con el lápiz. En casa está.

Al llegar a la entrada propiamente dicha, otro puestecito. Estaba lleno de lápices. Vi como una anciana cogía 3, así que deduje que serían gratis. Es más, me apuesto el sueldo a que esa señora va todos los días a coger sus 3 lapiceros. Está demostrado que las cosas gratis son polo positivo, y los ancianos polo negativo. No lo pueden remediar.

Además de los lápices, había papeles con una plantilla para poner nombres de artículo y otros datos que no entendí. Así que antes de entrar, todo el mundo se equipaba con el material de escritura y se empezaba la ruta: un círculo inmenso con flechas en el suelo, a través del cual recorres todo Ikea obligatoriamente, acabando la visita guiada en las cajas.

La disposición es muy original, son todo habitaciones, cada una decorada de una manera, y con unos objetos diferentes. Yo veía que la gente iba mirando cosas, y apuntando la referencia en sus papelitos.

En la segunda habitación, vi una mesa que era justo lo que buscaba para mi piso. Muy pequeñita, de una sola pata, y regulable en altura. 20 €. Ideal. Así que fui a apuntarme la referencia. Esperaba ver en la etiqueta un gran título Comic Sans Ms, tamaño 24 que pusiese “Referenznummer” o algo así; siempre tengo esa esperanza, pero no hubo suerte.

Ahí no había más que palabras típicas alemanas. Qué asco. No creo que comprar en Groenlandia sea más difícil.

Por enésima vez, busqué a alguien que me ayudase. Encontré a una chica de allí, y le dije sinceramente: quiero comprar una cosa, y no sé cómo hacerlo. Se rió. Si os dais cuenta, la gente después de hablar conmigo se suele reír, pero normalmente es por pena, no por gracia.

Así que vino conmigo, miró la etiqueta y me señaló dos números precedidos de las incomprensibles palabras: “Regal” y “Fach”. Me dijo que tenía que apuntar cada uno de los números y luego bajar abajo y cogerlo. Apreté el botón “Z” del Nunchuk para obtener más pistas de la misión, pero no aparecieron. La vida real en Alemania es más difícil que el más chungo de los juegos.

Seguí las flechitas y localicé las sillas con ruedas. Busqué la más barata (procedimiento habitual de soltero en el extranjero), me senté y me gustó. Me apunté el “Regal” y el “Fach” y seguí las flechas.

Mientras llegaba a dondequiera que fuesen las flechas, iba pensando en el transporte. Llevar la silla y la mesa a pulso campo a través y luego por los metros iba a ser una agonía. En esos momentos echo tanto de menos mi coche que se me escapan las lágrimas.

10 minutos más de flechas. Ya estaba incluso en otro piso, y ya hartito de no saber dónde iba, volví a preguntar. Me dijeron que ya estaba cerca… ¿pero de dónde? No lo sabía, pero era donde iban todos. Parecíamos la estampida del Rey León. No te podías parar porque te arrollaban. Todos con prisa y alocados.

Pasamos por un piso completo de decoración para Navidad. Pensé en comprar algo, pero: a) me faltaban manos para transportarlo, y b) decorar mi piso de Navidad para estar yo sólo y marcharme el día 19 habría sido muy subnormal. Menos mal que a veces reacciono a tiempo.
Por fin llegamos a donde íbamos: a un sitio :) Era el almacén. No sé si es en todos los Ikeas así, pero aquí te coges tú las cosas. Y ahí es donde entraban en juego “Regal” (pasillo) y “Fach” (balda). Menos mal que se parecían al español, que si no…

Localicé la mesa y la cogí. Un buen paquetón. Busqué la silla y, quizás por suerte, no quedaba, así que tendré que volver otro día.

Me acerqué a las cajas. 20 cajas a tope de gente. Se notaba que era sábado. Cuando me tocó a mí, deje la mesa y la bolsa de lavandería que había cogido. En realidad, al entrar en Ikea había un montón de bolsas amarillas de las que buscaba yo, para lavandería.

Sin embargo, la de caja me soltó una frase de 10 segundos típica, que me dejó con cara de “no me vaciles, eso no era ni alemán”. Menos mal que se percató y me dijo en inglés que las bolsas amarillas eran sólo para cargar cosas en Ikea, que para comprar había unas azules, y me señaló dónde estaban. Así que tuve que recorrer toda la fila hacia atrás, viendo las caras de los alemanes impacientándose, dejé la bolsa amarilla y me cogí dos azules.

Al salir, por la salida oficial, vi un autobús y me imaginé que podría ser la clave para no caminar por el campo con una mesa “Laptop Tisch Dave 60x50” y dos bolsas de lavandería. No había ningún mapa en la parada, pero me subí igualmente.

Para eso, ahora soy más valiente. La táctica era vigilar que el autobús fuese en dirección al metro, y si se desviaba, bajarme lo antes posible. La cosa salió bien y el bus me dejó justo en la parada.

Se supone que eso, pero en sentido inverso, es lo que tenía que haber hecho si no se me hubiese empanado el cerebro por la mañana y hubiese preguntado a alguien. Ahora sé que para coger ese autobús hacia Ikea, no tengo que ir hasta Nieder-Esbach, sino dos paradas antes: Kallbach. Me lo apunto para el sábado que viene.

Ya en casa, y tras el entrenamiento espartano de subir la mesa las 82 escaleras del metro y las “X” de mi casa, abrí la caja y me dispuse a montarla.

Me esperaba (y vosotros lo estáis esperando) unas instrucciones de las que tienen fama en Ikea, un poco suecas, imposibles de entender, pero por suerte, no había palabras, sólo esquemas. Sin duda, la única manera posible de que pudiese montar la mesa.

Casi me muero cuando vi que se necesitaba un destornillador. Sí, ya sé que era esperable, pero es que me mataba tener que salir otra vez y buscar uno. Además me habría tenido que ir hasta el mini-Zeil, y el plan era salir por la noche, así que inviable.

Monté todo y para los tornillos usé unas pequeñas tijeras. Parecían hechas a medida, así que lo pude montar perfectamente.

Ahora ya tengo mi mesita para poder cenar viendo la tele, y no es defectuosa (de momento). Antes cenaba viendo la tele, pero con la cena en las rodillas. Triste, muy triste.

La venganza de don Mendo

Antes de comenzar con las crónicas, me imagino que os habréis dado cuenta de que algunos días no hay mucho que contar. Poco a poco voy asentándome completamente, así que hay días que empiezan a ser “normales”: sin muchos sobresaltos en Nintendo y luego directamente a casa a descansar y dormir.

Así que empezaré a agrupar días y a escribir menos veces por semana, quizás 3 ó 4 (en vez de 5 ó 6). En realidad, ahora tampoco lo vais a notar mucho por el tema de actualizar de golpe 4 días desde el ciber. Sin más, quería comentarlo :)

El viernes en Nintendo me eché unas risas con Carlos. Ya me dijo otro día que se sabía “La venganza de Don Mendo” de memoria. Las razones… no están claras. Cuando le preguntamos nos dice que “porque le gustó y se lo aprendió”. Y siempre le contestamos algo tipo “a mí me gustó Robinson Crusoe y no me lo sé de memoria”.

Y resulta que nos dio por buscar algún fragmento en internet. Encontramos uno, con varias páginas íntegras, y empezó a recitarlo. ¡Y es verdad! ¡Se lo sabe de memoria! Es increíble…
Aunque no más que el libro que se llevó Dani al curro: The Mathematics in juggling (las matemáticas de los malabares). A Dani le encantan los malabares, y entrena varias veces por semana, pero ese libro, ya se lo hemos dicho, no roza lo freak, sino que lo supera veinte millones de veces.

Y si lo abres y lo lees, entonces ya el alucine es completo. Series 5-3-3, teoremas, corolarios, integrales. Como se dice por ahí… WTF!

Lo que me encanta es ver a Dani en Youtube, viendo a un pavo con 3 diábolos y empezar a decir “parece una serie 5-3-1… espera… no… 5-2-2…”

Después me llegaron los planes para la noche: a casa de los españoles-franceses a jugar a la PS3 o a dar una vuelta con los italianos.

Por el momento no me apunté a ninguno fijo. Jugar a la consola no me apetecía para un viernes por la noche, y dar una vuelta con sólo italianos… pues no sabía quiénes iban, así que igual no conocía a la mitad.

Al salir de currar, pasé por casa a recoger botellas vacías y me fui al Tengelmann. El día anterior no fui por pereza…

Delante de mí entró al Tengelmann un señor que justo iba también a reciclar, así que me puse como una ratilla a hacer como que miraba los chocolates de una estantería, y le miré de reojo cómo lo hacía.

Parecía fácil, así que cuando se marchó, me acerqué a la máquina mágica. Estaba preparado para encontrarme una botonera como las máquinas de tickets de metro, pero por suerte, la máquina era simple. Un agujero para las botellas, una pantalla de información y un botón.

En el agujero había una cinta transportadora en continuo movimiento. Me armé de valor, y coloqué la primera botella… avanzó, se paró, le leyeron el código de barras, y siguió hasta el fondo. Como parecía fácil, puse las otras tres y le di al botón de finalizar.

No hubo truco. Funciona así. Me salió un vale de 60 cents y ni me pidieron fianza, ni se atascó, ni pedía PIN, ni estaba en turco ni nada. Todo salió como debía.

Además, resolví el gran misterio que me atormentaba: ¿cómo leches comprimen las botellas esas máquinas para que quepan tantísimas?

La verdad es que tenía miga, porque en cualquier máquina siempre hay alguien reciclando. Sin embargo, la solución al enigma no es ningún sofisticadísimo e incomprensible sistema alemán de compresión, sino que el agujero no tiene fondo, sino que desemboca directamente en un almacén trasero, y van cayendo a una caja (que se supone van cambiando de vez en cuando). Simple como si fuese español.

Por si no me he expresado bien (es muy posible), las botellas no se tiran a un agujero hacia abajo. Se colocan en una cinta que va hacia el fondo, paralela al suelo. Ahora sí, ¿no?

Llegué a casa reventado por el esfuerzo de subir la compra por las escaleras y dije: hoy no salgo. Pero se ve que el Dios de la no-frikeza me oyó, y al instante me mando un SMS Pietro: Ciao Edu! I wanted to tell u that we meet at 10.30 at Hauptwache to drink something. If you want u can join us (and also tell other people) c u!

No pude evitarlo, y le contesté que iba. Así que preparé mis mejores galas, es decir, alguna camisa arrugada, cené y marché.

A las 10.31 estaba en Hauptwache. Cada vez que llego puntual a un sitio en Frankfurt soy feliz. Tiene su mérito coordinar los metros y tener en cuenta los retrasos habituales (en mi línea U7, 2 minutos). No obstante, se puede decir que entre las 10.25 y las 10.35 es la mayor puntualidad que se puede conseguir. Afinar más es ya fruto de la casualidad.

Y tan puntual llegué que no había nadie. Bueno, más bien estaba todo Frankfurt, pero ninguno era amigo mío. Esperé como un marginadillo 15 minutos hasta que llegó Pietro. A los 25 minutos llegó Davide (Dávide) y a las 11.25… ¡¡¡11.25!!! llegó Marcelo (Marchelo).

Llegar una hora tarde debería estar penado por ley. Yo que pensaba irme pronto, porque por la mañana quería visitar el Ikea, y a las 11.20 todavía estábamos esperando gente.

Íbamos a estar sólo los cuatro, aunque Pietro y Davide son muy majos. Marcelo también lo parece pero no habla mucho, así que tampoco puedo comprobarlo.

Pietro comentó que había una calle llena de cervecerías, que resultó ser a la que yo llamo mini-Zeil, es decir, a 10 minutos andando de mi piso. Lo curioso del tema es que habré pasado 10 veces por esa calle, y sólo he visto los locales diurnos (supermercados, librerías, panaderías…), nunca me había fijado que tenía cervecerías.

Nos recorrimos todas (por fuera) hasta que llegamos a una que parecía tener algún hueco. Allí estuvimos un par de horas tomando un par de cervezas. Sé que no descubro nada nuevo, pero es verdad que los alemanes se meten unos barriles de cerveza… y aún me choca más las alemanas, que se meten los mismos. Ves a una chica super fina y super pija y recatadita, y se pida un vaso de cerveza más grande que su cabeza, y luego repite. Increíble. Ángel gozará bastante cuando venga. Bastante, bastante mucho :)

Estuvimos hablando todo el rato en italiano. La verdad es que estoy haciendo sexto de la escuela de idiomas, porque conversaciones en directo y sin ralentizar con italianos, es lo máximo. Me suelo dar cuenta cuando llego a casa y noto que se me ha derretido el cerebro.

Estoy contento porque no he perdido la fluidez, y me siguen saliendo todos los verbos, incluso futuros, condicionales y toda la pesca. Sin embargo, sí que de vez en cuando quiero decir palabras que antes sabía y ahora no. Me acuerdo por ejemplo de “papelera”, “trozo” o “lápiz”. Me frustra bastante.

En fin, entre otros temas interesante, hablamos de informática, porque resulta que Davide es informático. También Pietro nos reveló que habla algo de islandés. El que no corre, vuela.

Lo mejor de la noche es la gran teoría que he desarrollado: cada país envidia políticamente al país inmediatamente superior a él.

Explicación (vaya cara de atentos que tenéis): los italianos se quejaron mucho de Berlusconi, y dijeron que mucha gente se está yendo de Italia por él, y me preguntaron por Zapatero. Me comentaron que en Italia se tiene muy buena imagen de él, y se dice que España antes iba por detrás de Italia, y ahora va aproximadamente a la par.

Entonces yo les respondí que bueno, no es un superhéroe ni nos da viviendas dignas, ni otras muchas cosas que habían oído, pero que no era un showman como Berlusconi. Sin más.

Por otra parte, un día hablando con los franceses, les dije que me gustaba Sarkozy. Me gusta el rollo Rambo de “si no nos devuelven a no sé quién, cojo un avión y voy donde sea”. Impone mucho, sobre todo siendo de un país importante como Francia.

Entonces se empezaron a reír y me contaron cómo las lía y las protestas que hay.

Así que los italianos envidian a Zapatero, y nosotros a Sarkozy. Sé que para que la teoría esté completa, tendría que ser alguien más que yo al que le guste Sarkozy, y lo mismo con los italianos, pero bueno…

Creo que no voy a leer estos últimos párrafos que he escrito dos veces, porque los borraría y ocupan medio folio.