miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ikea - MTV (1 de 2)

El sábado por la mañana amanecí, por primera vez en un mes, más tarde de las 10. A las 10.15. Se notaba que había salido el día anterior.

El plan para la mañana era ir a Ikea y darme una vueltecilla. A ser posible tenía que localizar una bolsa para la lavandería, una silla con ruedas y una mesita.

Me daba un poco de pereza, teniendo en cuenta que Ikea está a 16 paradas del centro (a 20 de mi casa), y más sabiendo que si compraba algo, tendría que volver después para cambiarlo, ya que probablemente estaría defectuoso. Aún así, tenía que ir.

Cogí la U2 al norte, una de las que cojo para ir a Nintendo. El viaje me sorprendió; según pasé la parada de Nintendo (4 desde el centro), el metro salía a la superficie y el resto del viaje era al aire libre, con lo cual se veía una gran parte de Frankfurt y alrededores. Hacía sol y el paisaje era precioso. Hacía semanas que no veía extensiones de campo y montañas. Haremos las 16 paradas cuando vengáis a verme.

Llegué a Nieder-Esbach (fijo que Halfmat ya lo está mirando en alguna página de mapas de metro o en Google Earth) :) Salí del metro y no sé porqué, de estas cosas que me vuelvo tonto de repente, me di cuenta de que no había investigado lo suficiente dónde estaba el Ikea.

Yo me esperaba ver cartelotes nada más salir del metro… pero no hubo suerte. Es más, en la página de Ikea había complicadas explicaciones de cómo llegar, pero me quedé con lo que entendí “coger la línea a Nieder-Esbach”.

Caminé 10 minutos en la dirección que intuitivamente se me ocurrió, hasta que me rendí y le pregunté a una señora. Iba todo valiente a preguntarle en alemán, pero me di cuenta de que aún no cuento con esas herramientas, así que me limité a un “¿perdone? ¿Ikea?”. Qué triste.

Me señaló a una nave industrial azul que se veía al fondo, y me debí de quedar con cara de pasmao, porque se rió. ¿Igual tengo que ir hasta allá? Pues se ve que sí.

Me metí por unos caminos semi-asfaltados, casi campo a través. Anduve un cuarto de hora en dirección a la nave, que parecía no acercarse, pero poco a poco, iba llegando.

Por fin entré en los aparcamientos, y por supuesto, la entrada estaba en la otra punta, así que me hice 300 metritos más para culminar el maratón (y luego me dice Marcos que me gana corriendo…).

A partir de ahora, lo que cuente os hará pensar a algunos que soy un cateto, sobre todo a los de Madrid que habréis estado varias veces en un Ikea, pero es que yo no había estado nunca, y hubo varias cosas que me dejaron flipado.

Antes de subir a los aparcamientos, había un puestecito con un mapa del aparcamiento y lápices de Ikea, para coger uno de cada y apuntar la plaza en la que aparcas. Qué puntazo. Cogí uno de cada e hice como que apuntaba, para poder quedarme con el lápiz. En casa está.

Al llegar a la entrada propiamente dicha, otro puestecito. Estaba lleno de lápices. Vi como una anciana cogía 3, así que deduje que serían gratis. Es más, me apuesto el sueldo a que esa señora va todos los días a coger sus 3 lapiceros. Está demostrado que las cosas gratis son polo positivo, y los ancianos polo negativo. No lo pueden remediar.

Además de los lápices, había papeles con una plantilla para poner nombres de artículo y otros datos que no entendí. Así que antes de entrar, todo el mundo se equipaba con el material de escritura y se empezaba la ruta: un círculo inmenso con flechas en el suelo, a través del cual recorres todo Ikea obligatoriamente, acabando la visita guiada en las cajas.

La disposición es muy original, son todo habitaciones, cada una decorada de una manera, y con unos objetos diferentes. Yo veía que la gente iba mirando cosas, y apuntando la referencia en sus papelitos.

En la segunda habitación, vi una mesa que era justo lo que buscaba para mi piso. Muy pequeñita, de una sola pata, y regulable en altura. 20 €. Ideal. Así que fui a apuntarme la referencia. Esperaba ver en la etiqueta un gran título Comic Sans Ms, tamaño 24 que pusiese “Referenznummer” o algo así; siempre tengo esa esperanza, pero no hubo suerte.

Ahí no había más que palabras típicas alemanas. Qué asco. No creo que comprar en Groenlandia sea más difícil.

Por enésima vez, busqué a alguien que me ayudase. Encontré a una chica de allí, y le dije sinceramente: quiero comprar una cosa, y no sé cómo hacerlo. Se rió. Si os dais cuenta, la gente después de hablar conmigo se suele reír, pero normalmente es por pena, no por gracia.

Así que vino conmigo, miró la etiqueta y me señaló dos números precedidos de las incomprensibles palabras: “Regal” y “Fach”. Me dijo que tenía que apuntar cada uno de los números y luego bajar abajo y cogerlo. Apreté el botón “Z” del Nunchuk para obtener más pistas de la misión, pero no aparecieron. La vida real en Alemania es más difícil que el más chungo de los juegos.

Seguí las flechitas y localicé las sillas con ruedas. Busqué la más barata (procedimiento habitual de soltero en el extranjero), me senté y me gustó. Me apunté el “Regal” y el “Fach” y seguí las flechas.

Mientras llegaba a dondequiera que fuesen las flechas, iba pensando en el transporte. Llevar la silla y la mesa a pulso campo a través y luego por los metros iba a ser una agonía. En esos momentos echo tanto de menos mi coche que se me escapan las lágrimas.

10 minutos más de flechas. Ya estaba incluso en otro piso, y ya hartito de no saber dónde iba, volví a preguntar. Me dijeron que ya estaba cerca… ¿pero de dónde? No lo sabía, pero era donde iban todos. Parecíamos la estampida del Rey León. No te podías parar porque te arrollaban. Todos con prisa y alocados.

Pasamos por un piso completo de decoración para Navidad. Pensé en comprar algo, pero: a) me faltaban manos para transportarlo, y b) decorar mi piso de Navidad para estar yo sólo y marcharme el día 19 habría sido muy subnormal. Menos mal que a veces reacciono a tiempo.
Por fin llegamos a donde íbamos: a un sitio :) Era el almacén. No sé si es en todos los Ikeas así, pero aquí te coges tú las cosas. Y ahí es donde entraban en juego “Regal” (pasillo) y “Fach” (balda). Menos mal que se parecían al español, que si no…

Localicé la mesa y la cogí. Un buen paquetón. Busqué la silla y, quizás por suerte, no quedaba, así que tendré que volver otro día.

Me acerqué a las cajas. 20 cajas a tope de gente. Se notaba que era sábado. Cuando me tocó a mí, deje la mesa y la bolsa de lavandería que había cogido. En realidad, al entrar en Ikea había un montón de bolsas amarillas de las que buscaba yo, para lavandería.

Sin embargo, la de caja me soltó una frase de 10 segundos típica, que me dejó con cara de “no me vaciles, eso no era ni alemán”. Menos mal que se percató y me dijo en inglés que las bolsas amarillas eran sólo para cargar cosas en Ikea, que para comprar había unas azules, y me señaló dónde estaban. Así que tuve que recorrer toda la fila hacia atrás, viendo las caras de los alemanes impacientándose, dejé la bolsa amarilla y me cogí dos azules.

Al salir, por la salida oficial, vi un autobús y me imaginé que podría ser la clave para no caminar por el campo con una mesa “Laptop Tisch Dave 60x50” y dos bolsas de lavandería. No había ningún mapa en la parada, pero me subí igualmente.

Para eso, ahora soy más valiente. La táctica era vigilar que el autobús fuese en dirección al metro, y si se desviaba, bajarme lo antes posible. La cosa salió bien y el bus me dejó justo en la parada.

Se supone que eso, pero en sentido inverso, es lo que tenía que haber hecho si no se me hubiese empanado el cerebro por la mañana y hubiese preguntado a alguien. Ahora sé que para coger ese autobús hacia Ikea, no tengo que ir hasta Nieder-Esbach, sino dos paradas antes: Kallbach. Me lo apunto para el sábado que viene.

Ya en casa, y tras el entrenamiento espartano de subir la mesa las 82 escaleras del metro y las “X” de mi casa, abrí la caja y me dispuse a montarla.

Me esperaba (y vosotros lo estáis esperando) unas instrucciones de las que tienen fama en Ikea, un poco suecas, imposibles de entender, pero por suerte, no había palabras, sólo esquemas. Sin duda, la única manera posible de que pudiese montar la mesa.

Casi me muero cuando vi que se necesitaba un destornillador. Sí, ya sé que era esperable, pero es que me mataba tener que salir otra vez y buscar uno. Además me habría tenido que ir hasta el mini-Zeil, y el plan era salir por la noche, así que inviable.

Monté todo y para los tornillos usé unas pequeñas tijeras. Parecían hechas a medida, así que lo pude montar perfectamente.

Ahora ya tengo mi mesita para poder cenar viendo la tele, y no es defectuosa (de momento). Antes cenaba viendo la tele, pero con la cena en las rodillas. Triste, muy triste.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajaja!!! Creo que este ha sido el post que mas me ha gustado de todos los que he leido.....Diosss!!! nunca habías estado en un Ikea?? Jajajaja!! Es que me hace mucha gracia como lo cuentas.....eres único Edu!! Tengo ganillas de hablar contigo...por cierto, no pone que tal va internet...seguiré al siguiente post a ver si hay novedades :P Un besazo :D

Angel dijo...

Jajaja, te estoy imaginando como Paco Martinez Soria (a mi m pasaria =, pero weno)
Al respecto de lo q dices de salir de Frankfurt a la superficie, me has hecho recordad cuando estuvimos en Londres, el metro akel hijoputa q no nos keria devolver al centro, q todo el rato nos ekivocaba, y ibamos hacia los suburbios...

Los Ikeas son todos asi? Xq dentro de poco ire al de Bilbao, y me imagino en tu misma situacion, solo q en vez de todo en alemán, me imagino todo en vasco.

Respecto a las instrucciones de los chismes del Ikea, otra csa no, pero las entendería hasta Pablito resacoso, jajaja, es broma. Son muy sencillitas, 4 dibujos intuitivos, et voilà.

halfmat dijo...

Sigo en clase, está soltando un rollazo muy fino, del que paso, más vale que me aprueben el trabajo al que le he dado el cambiazo o se pueden dar por muertos ^^

sí, edu es único contando historias :D

detalle friki de este lo del botón z del nunchuck xD

Unknown dijo...

Bua Angel!!! Es verdad lo del metro de London!!! Casi no acabamos nunca. Qué aventura...

La verdad es q si te lo ponen todo en vasco, poco menos q vas a entender lo mismo q yo :)

Halfmat, te prohibo q leas el blog en clase, q luego vas a suspender, te van a mirar el historial para ver las webs q visitabas, y va a salir ésto.

Leelo en casa!!!!

Y para terminar :) Stela!! La "culpa" es tuya y de Norber!! Si me hubieseis llevado a un Ikea cuando he estado por Madrid... pero no, claro, apetecía mucho mas sitios pijos con cocktails y gominolas :D jaja.

Lo de internet, si no lo pone en el siguiente (q ahora no me acuerdo), lo pondra en los q haya nuevos cuando estes leyendo esto :D

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