domingo, 23 de noviembre de 2008

Post con bugs (corregido)

[IMPORTANTE: Éste es el post con errores. El texto es exactamente el mismo que puse en su día, así que los que no tengáis interés en lo de los bugs, no hace falta que lo leáis. Las palabras incorrectas están en negrita, y a su lado, la corrección.]

Cómo Como os dije en su día, aquí tenéis un post repleto de bugs (fallos), para probar vuestras hipotéticas dotes de trabajo en Nintendo. Así que los que tengáis más tiempo libre, os podéis entretener en intentar localizarlos todos. Los hay de varios tipos.

Luego me podéis mandar a mi correo la lista con los bugs (y su correción corrección) para que luego saque una lista de aciertos por persona, o esperar a que dentro de unos días publique el post corregido. Allá cada uno con su espíritu competitivo.

El post en sí, va sobre el sábado. Pasé el viernes en casa, como os dije, para preservar mi ojo de posibles accidentes naturales.

Toda la mañana del sábado estube estuve estudiando alemán, y pronto me di cuenta de que no era un plan para 12 horas, así que le mandé un SMS a Pietro y le dije que si se animaba con algún italiano más a dar una vuelta por Frankfurt, que contase conmigo.

Enseguida me llamó y quedamos a las 4 (adiós siesta) en Hauptwache.

Aproveché el resto de la mañana para hacerme unas alubias con sofrito de cebolla, ajos, chorizo y tomate frito. Tuve que hacer una llamada de consulta a mi madre, porque a veces no entiendo mis propias notas sobre recetas; pero tras la llamada, me quedaron unas alubias de lujo. Buenísimas, en serio. He dado un gran paso.

A Hauptwache fueron, como la otra vez, Marcello Marcelo [éste era para nota. Había que recordar de otros post que el nombre correcto es Marcelo], Pietro y Davide. Nos fuimos a la zona de los rascacielos. Hay unas cuantas torres importantes por aquí, y estoy enperrado emperrado en conocer cuál es cual. Poco a poco, lo voy consiguiendo.

Una vez vista esta zona, nos marchamos a Haupbanhof (estación principal), para lo cual, no sé porqué, hay que atravesar el barrio rojo. Para mi gusto, está bastante mal situado en la ciudad. Demasiado céntrico, pero bueno, de momento tomo nota para cuando sea alcalde.

Volvimos al lugar de partida, pero yendo por la ribera del Main. La iluminación que se ve de la ciudad desde las orillas del Main es un absoluto acierto. Los puentes son preciosos y el skyline alucinante. Además no es difícil verlo de noche, a las 5 ya parecían las 9…

Cuando acabamos el super-tour, de más de una hora, se unieron Rita y Dani, y nos fuimos a un local que conocía Davide.

Resulta que Davide estuvo 6 meses viviendo en Tokio, y se conoce todo lo relacionado con Japón que hay en Francfurt Frankfurt [O en todo caso Francort que es la traducción oficial al español](babea Halfmat) :) Así que el local al que nos llevó era una especie de cafetería japonesa, con ambientación francesa. Ahí es nada.

No había más que pastas raras, así que decidí pedir una especie de pan. Pensé que iba a pedir Pietro por todos, en alemán, pero cogió Davide y pidió en japonés. Ahora ya sé cuánto japonés sabe… No habló ni una palabra de inglés o alemán. Vaya crack. Le estuve preguntando unas cuantas cosillas sobre el tema, y me dijo que conoce 400 kanjis, y que estudia 3 al día. Otro nuevo Dios para mi colección.

A las 7 nos echaron. Por supuesto, ¿a quién se le ocurre tomar un café más tarde de las 7? ¡¡Qué locura Dios mío!! Y no sólo ese local por ser japonés. El 80% de los sitios cerró. Vaya con el “horario europeo” de las narices. Vaya ataque a las relaciones sociales.

Por otra parte, me vino perfecto para ir caminando hasta mi ciber preferido. Lleno de lujos y amabilidad, donde se encuentran algunos de los ordenadores más potentes del planeta, sólo comparables al que hay en Galicia y al del acelerador de partículas de Ginebra.

Sintonicé Radio Marca y me preparé para gozar con el Real Madrid. Menos mal que tenía que contestar correos y subir post, porque sino si no me abría habría muerto del asco. Hasta los narradores decían que ver al Madrid era insufrible. ¿Pero qué he hecho yo para merecer esto?
Marcó el Valladolid, y los comentaristas diciendo que los jugadores del Madrid ni corrían a por el balón, y que Schuster ni salía a la zona técnica… os podéis imaginar que cabreo me estaba agarrando… ¿Pero qué pasa en el Madrid? Joder, espero que se presente Florentino otra vez a ver si arregla un poco el desaguisado.

Ya en casa, aparte de una cena normal, decidí hacer un experimento con el pan Bimbo. No hago más que tirar paquetes de pan Bimbo. Me los compro pequeños, pero aún así, no me da tiempo ha a gastarlos antes de la fecha de caducidad. Me fastidia bastante.

Me había sobrado bastante aceite en la cazuela sartén [Éste también era para nota. Unos calamares no se hacen una cazuela… bug bonus], de hacer unos calamares fritos, así que eché una rebanada de pan Bimbo. La primera consecuencia fue que todo el aceite desapareció. Además ya no estaba muy caliente, así que ahí no había movimiento…

El resultado del experimento fue una rebanada de pan Bimbo de color verdoso, que daba pena mirar. Le di un bocado, y fue como esnifar una botella de aceite. Directo al cerebro. Nota mental: poner menos aceite y tenerlo más caliente.

Lo que es la cena no experimental, me la tomé viendo Padre de Familia. Como cuando veo los Simpson o Futurama, es una ventaja el saberse los capítulos de memoria. Creo que pronto voy a saber decir “gordo seboso” o “el mono malo de mi armario” en alemán.

Aunque por la noche no iba a salir, aguanté despierto como un campeón, para llamar a la Cuadrilla. Se me regeneró el optimismo después de 15 minutos hablando con ellos. Además estaban todos, todos. Precisamente por ello, hubo ciertos momentos de tensión entre los que leen el blog y los que no.

Mientras algunos preguntaban por el ojo, si la vida es más cara aquí, por las últimas novedades de internet… otros (Pablo) preguntaban “¿cuándo vas a venir?” o “¿qué te pasa en el ojo?”, a lo que el “Grupo 1” se lo comía jajaja. Estuvo gracioso.

Espero que me contéis qué tal el resto de la noche. Haber A ver que hicisteis.

Yo mi noche la acabé pegando un póster con un mapa de Alemania en la pared, para cuando empiece a hacer excursiones por la zona. Lo pegué con chicle (Blu-Tac) para que la casera no se me sulfure, pero está pegado en una parte del techo de las que están inclinadas, así que creo que está haciendo verdadero esfuerzo.

Como diría Leónidas: “Blue-Tac Blu-Tac [Si en el párrafo anterior se llamaba Blu-Tac, ahora no puede cambiar de nombre sin más], pondremos a prueba su resistencia”.

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Se me olvidó decir el otro día que acabo de batir mi récord de estancia fuera de casa. Hasta ahora había estado un mes en Estados Unidos, y un mes en Canadá. Ahora ya llevo más de un mes aquí, así que ya me empiezo a creer que no estoy viviendo en Logroño. Es raro…

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Ya no hay más bugs. En teoría, debería haber 13. Si hay más, o sois unos supercracks y corregís lo que está bien, o es que me he colado (que sé que de vez en cuando se me cuelan letras por ahí).
De todas formas, si buscáis y os aparecen hasta 8, está bien. Hasta 10, estaría bastante-muy bien. Si encontráis 12 o los 13, deberíais atender más vuestras relaciones sociales y no pasar 3 horas delante de una pantalla leyendo el mismo trozo de texto ;)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Zas! En toda la boca

[Como en los viejos tiempos, 4 post nuevos. Siento el retraso, pero ya sabéis que he tenido una semana movidita. La ola de frío que me ha dicho mi madre que está entrando en Espanya desde el norte, efectivamente, viene de aquí. Es más, hoy al salir de trabajar se ha puesto a nevar. Dios mío, en noviembre... vaya invierno me espera... Y en otro orden de cosas... en menos de un mes estoy allí!!]

Sonó el despertador el miércoles. Un madrugón más, pero esta vez por una buena causa: interneeeeerrrt.

Me vestí, desayuné y ya estaba preparado para… esperar. A las 9 ya estaba nervioso y bajé a darme una vuelta por la acera (sin alejarme mucho, porque sólo faltaba que viniesen y no estuviese). En esto, me vio María por el balcón, y me dijo que si quería poner un papel en el timbre. Qué puntazo.

Subí a su casa, y me dijo que era el timbre de abajo del todo (lógica pura). Hizo un papelito y bajé a pegarlo. Luego me dio un trozo de tarta de queso y otro trozo de una especie de tarta de almendras. Era el cumpleaños de su hija. Era como en las pelis, la casera que trata bien al inquilino. Me devoré los dos trozos en un minuto en mi piso. Estoy poco acostumbrado últimamente a los sabores buenos.

Pasaron las 10… las 11… las 12… ahí me empecé a poner nervioso. Tenía la esperanza de que viniesen antes de las 12, para poder ir al banco a contarles mi vida y la del PIN de mi tarjeta y luego ir a Nintendo.

Mientras tanto me fui tragando todo lo que había en la tele: el equivalente alemán a Física y Química, es decir, un instituto hiperrealista donde los niños se meten rayas tranquilamente en los baños, se lían con sus profes y se meten leches hasta agotarse cada dos por tres. En el capítulo que vi yo, hasta uno sacaba un arma en clase y los amenazaba. Sin duda, un gran ejemplo para los adolescentes alemanes.

También vi el partido de balonmano Hamburg vs. Flensburg. Lo mejor era que cuando castigaban a algún jugador con los dos minutos de expulsión, en la megafonía empezaban a cantar “Auf wiedersehen” con la melodía de “Adiós, con el corazón…” Muy vacilón. Por supuesto, sólo con los jugadores rivales.

Tuve tiempo también para estudiarme un par de verbos alemanes y algunas reglas. Ya debo llevar aproximadamente un 0,05% del idioma procesado. Ya lo tengo dominado :)

Llegó la 1… las 2… y las 3. A las 3 ya empecé a jurar en alto y llamé a mis padres para desahogarme un poco. A las 3.30 yo ya me tenía que ir a Nintendo, y ahí no aparecía ni llamaba nadie. El peor de los presagios se había cumplido. Un día completo de permiso gastado, y sin internet. Me cago en los alemanes. Con todas las letras. Sobre todo, por la fama que tienen.
Todos hemos oído mil veces que los alemanes “son unos cabezas cuadradas, pero muy eficientes, puntuales, trabajadores…”. Siempre se suelen presentar como la versión europea de los japoneses. Pues de momento, una mierda. Y cuando tenga que decir lo contrario, lo diré.

Después de llamar a mis padres, sobre las 3.30, se me escaparon por primera vez algunas lágrimas de impotencia. Yo que descanso menos que otros compañeros de proyecto, yo que llego siempre antes de tiempo, yo que como rápido para volver antes a trabajar, y todo ello para conseguir tiempo para poder ir a España más veces, y me fundo 8 horas esperando a algún tipo de impresentables. Frustrante.

En Nintendo le conté desesperado a Basilio el tema, y quedamos en llamar al día siguiente, a ponerles las pilas.

Por supuesto en España les habría llamado y les habría exigido venir otro día fuera de mi horario de trabajo, o pasarle la factura de mis horas de ausencia, o cualquier cosa, pero aquí sin conocer el idioma, a través de otra persona, poco de eso iba a poder hacer. El objetivo iba a ser de nuevo conseguir que viniesen, sin más; aunque me tuviese que comer mis derechos y mis exigencias.

Por la noche, a falta del España-Chile, vi el Alemania-Inglaterra (partidazo). Ganó Inglaterra 1-2, con una cagada impresionante de Terry que se confió y regaló un balón a puerta vacía.

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Siempre que llego a casa, si no he parado a hacer recados, pillo los Simpson. La “hora Simpson” aquí es aproximadamente de 6 a 7 en ProSieben. Un par de capítulos, como Antena 3. Hace poco leí que Antena 3 maltrataba a los Simpson, pese a que eran un salvavidas. Se refería a que emiten las temporadas sin ningún orden, y cortan para publicidad incluso a mitad de una frase. Sabiendo eso, me he fijado que aquí, después de la publicidad, repiten los últimos 5 segundos de antes del corte. Curioso.

Otro programa que he visto es una especie de “¿Quieres ser millonario?” o “50x15”. Se llama “Quiz Taxi”. Todo el programa se desarrolla en un taxi lleno de cámaras. Participan 3 personas, y dura hasta que el taxi llegue a su destino (que no sé cuál es ni cómo se elige). Por el camino van respondiendo preguntas y ganando dinero, y tienen comodín de la llamada y comodín del viandante, con el cual pueden preguntar a una persona a través de la ventanilla del taxi.
Al llegar al destino, el taxista les paga en efectivo, intentando hacer la gracia de que normalmente son los que cobran (no hace falta que os riáis). Y parecía que estaba todo inventado.

Enjuto Mojamuto

Estos días no estamos acordando mucho Dani y yo de Enjuto Mojamuto. Él necesita internet para mirar sus correos, hablar con su novia, amigos, family y demás, y yo también. Así que de vez en cuando, en algún descanso, uno de los dos salta “necesito interneeeeeeeeeeeerrrt” (acento Muchachada de la meseta). Nos echamos unas risas. Por cierto, ¿hay nueva temporada de Muchachada? ¿La están echando en la tele? Si es así, tendré que bajármela en Navidad como sea. Tener aquí un capítulo nuevo de Muchachada Nui cotizaría más alto que el kilo de oro con caviar.

También nos reímos bastante (y esto, no sólo los españoles) con los flex-time. Recordáis que son los “permisos” que cogemos si tenemos que hacer un recado, ir al médico, al banco, o simplemente porque sí. Pues ahora está de moda el decir “hoy no está Pablo porque ayer vino su novia, así que se ha cogido un sex-time” :) Qué cachondeo con los sex-times.
En fin, después de estos dos grandes párrafos, que resumen todo lo “contable” que pasó en Nintendo ayer martes, prosigo.

Según salí de Nintendo, fui corriendo (se entiende que a través de metros) al banco, para comentarle el tema del PIN de mi tarjeta. Llegué 10 minutos antes de que cerrasen… y el que habla inglés no estaba. ¡¡Por Dios!! ¡¿Es que nunca voy a acabar con el tema del banco?! ¡Que llevo más de un mes en Alemania! Me comentaron que el miércoles estaría, así que después de que me [cruzo dedos] instalasen internet [descruzo dedos] volvería al Commerzbank a probar suerte.

En casa tenía que probar un gran tema: el timbre. Quedaba un día para que viniesen los de interneeeeeert, y no sabía cómo iban a poder llamarme desde el portal. Así que hice una prueba con mis padres al teléfono: bajé al portal, y llamé al timbre que estaba más arriba. Subí a casa… y mis padres no habían oído nada. No era ese.

Mal asunto, porque los de debajo estaban ocupados (con nombres)… Así que cogí un papel, puse “Herrn Eduardo Domínguez” y mi teléfono alemán y bajé a pegarlo en el portal. Ya sólo quedaba tener fe en que los técnicos llevasen un móvil y se les ocurriese llamarme cuando estuviesen abajo.

Lleno de incertidumbre, me fui a hacer la compra para pensar en otra cosa. Desde que estoy en Frankfurt ha llovido poquísimo. Quizás sólo tres días, y poco rato. Pero desde que tengo el derrame y voy con gafas, esto parece que tengo un monzón atado a la cabeza que me va siguiendo. Llueve todo el rato, y el limpiaparabrisas de las gafas no funciona.

En mi querido Tengelmann reciclé. Ya parezco alemán, ni me estreso ni es un gran evento. Simplemente llego con mi bolsón de botellas y empiezo a ponerlas, y me gano mi descuento. La sensación es que siempre que compro, tengo descuento. Me olvido adrede de que había pagado de más en su día. Nada, para mí, es un descuento por cliente fiel.

Lo que pude comprobar, por fin, es un nuevo elemento de las máquinas de reciclaje. No os lo conté en su día, aunque había oído hablar de él, porque prefería esperar a verlo con mis propios ojos. Resulta que si metes una botella, y no consigue leer el código, salen dos rodillos y empiezan a girarla hasta que se lee. Es bastante curioso. Cuando me pasa eso, me parece que estoy delante de un vending de Star Wars en vez de en una máquina de reciclaje. De momento, paso de hacerle la foto. Seguiré conociendo el entorno hostil hasta que sepa desde dónde la puedo hacer sin liarla. Fijo que cuando lo intente me ve uno de seguridad (que por otra parte, son chicos de nuestra edad) y le tengo que explicar en alemán que sólo quería hacer una foto.

Me volví a mi casa con una especie de batido de fresa (espero que lo sea), 4 botellas del zumo de manzana con burbujas (Apfel-Schorle), otras necesidades básicas, y un paquete de la sección de congelados que se llama “Kroketten”. En teoría sí, serán croquetas. Pronto lo descubriremos.

De cafés

El lunes en el trabajo le pedí a Basilio que llamase a Alice-DSL para que me diesen una hora más concreta para la instalación.

Llamó, y después de 15 minutos de espera (y 6€ de saldo), le cogieron. Les comentó el tema, y empezaron a pedir mis datos. Les dijo que yo no hablaba alemán, que si hablaban inglés y esas cosas, pero la que le atendía no sabía nada de inglés. Y se emperró en que, pese a que Basilio le dio todos mis datos, tenía que oír mi voz (!) No sabía que la fama de mi sexy voz había traspasado fronteras :)

Me puse al teléfono, y me contó su vida. Igual sólo me preguntó mi nombre, pero a mí me pareció un extracto del Génesis de la Biblia. Le dije que repitiese, y entonces me pareció la Declaración de Independencia de EEUU en alemán. Así que opté por contraatacar con mi presentación oficial en Frankfurt: Me llamo Eduardo Domínguez. No hablo alemán.

Parece que le valió, porque la siguiente frase que dijo acabó en “Danke”.

Así que después de todo el paripé, y con mi saldo de 15€ por los suelos, le dijo a Basilio que no podía ser, porque ellos subcontratan a otra empresa para las instalaciones. Nos quedamos bastante mosqueados, porque para responder eso, igual no había hecho falta toda la parafernalia que me costó casi 10€. En fin, cosas de teleoperadoras alemanas…

A las 5.17 me fui a ver un piso. No, no era para mí. Yo sigo enamorado de mis 21 metros cuadrados. No 20, sino 21. Puede ser la diferencia entre tener ducha o no.

Es que Laura, otra chica que está en mi proyecto se vuelve a España, a principios de diciembre. Entonces está buscando a alguien que ocupe su puesto en el piso, más que nada porque ella compró todos los muebles, así que busca a alguien que se los compre.

Dani podía estar interesado en el piso. Y yo podía estar interesado en un perchero que me dijo que tenía. Así que fuimos los dos, con ella y su amiga Carol (que también se va en diciembre) a visitarlo.

Está a 10 minutos de Nintendo andando, y paga unos 500 al mes, o sea que está muy bien. Eso sí, lo comparte con una chica que debe de ser de todo menos sociable.

Vimos el piso, y a mí me gustó. Dani tiene alguna duda más. Eso sí, el perchero no me vale. Más que nada, que tendría que sacar el frigorífico o la cama para meterlo en casa. No es plan.

Cuando terminamos nos fuimos a Hauptwache. Nos encontramos con Rosana y Belén. Iban al curso de alemán. No es la primera vez que nos encontramos gente de Nintendo sin haber quedado. Frankfurt es grande, pero el centro es el centro.

Allí Dani se marchó porque tenía entrenamiento (recordemos, de malabares) y me quedé con Laura y Carol. Aprovechamos a ir a la calle donde hay un oculista que habla inglés. Subí para pedir hora, pero eran las 6.30. Ufff… Tardísimo (no sé si se me nota de vez en cuando cierto mosqueo con los horarios de apertura de las “cosas” por aquí…). No había nadie.

Mi derrame tendrá que aguantar un poco más… Ahora no va a peor, pero no acaba de curarse. Y en respuesta a la observación de Noe, al principio sí que fue como dices. Se veía claramente que reventó una vena y por la gravedad iba cayendo. Pero es que después empezó a extenderse “contra” las leyes de la gravedad, rodeando el iris. En fin, no voy a entrar en más detalles, que lo mismo alguno os estáis comiendo unos Doritos mientras leéis.

Tras el oculista, fuimos a tomar algo. Ya me había dicho Laura que ellas muchas tardes se iban a tomar un café y unos donuts, así que me apunté. Además así conozco algo más para cuando vengáis (ejem, ejem…). Me enseñaron 3 cafeterías chulas y un buffet de comida italiana. Vaya triunfada.

Nos quedamos en el Coffee Fellows, que es básicamente un Starbucks sin precios abusivos, y estuvimos contándonos nuestras vidas casi dos horas. Me tomé un chocolate caliente y un donuts, que quizás recuerde toda mi vida. Más que por la calidad, por el frío y el hambre que tenía…

Llevo tiempo sin comentarlo, pero aún me falta una carta del banco, supuestamente con el PIN para la tarjeta de crédito (un pequeño detalle sin importancia). Llegué a mi piso con la esperanza de que por ser lunes estaría, pero no, no había ninguna carta, así que decidí pasarme al día siguiente por el Commerzbank. Sólo puedo pasarme los martes o los jueves, porque cierran a las 6. Para el resto de días, tendría que pedir un permiso.

Preparé todos los papeles que tenía del banco para el día siguiente, vi un poco de K-1 (lucha) en Eurosport, y me quedé “sobao”.

Lo que cunde no salir

El domingo fue un domingo típico de cuando no se sale un sábado, es decir, aprovechado.
Según me levanté, hice un diagnóstico del derrame: estable. Me apetecía dar un pronóstico, a lo futbolero, y el titular fue “Eduardo espera tener recuperado el ojo para el sábado que viene”. Es decir, al ritmo que iba, me autodescartaba para el viernes, sólo para estar el sábado a tope.

El resto de la mañana (cuando no estaba en el espejo intentando cicatrizar las venitas del ojo con la mirada láser) me dediqué a pasar recetas de mi madre, con mis notas basadas en la experiencia personal, a ordenador. Ya tengo unas cuantas, así que prefiero tenerlas todas localizadas.

Le eché un vistazo al libro de Arguiñano que me regalaron en Santos Ochoa, pero aún me queda un paso para llegar a hacer algo de ahí. Y que conste que es un libro de iniciación, y viene todo explicadito paso a paso.

Cuando me cansé de la cocina, decidí por fin dedicarme a un par de brico-chapuzas que tenía pendientes. Una, pegar con esparadrapo la cortina del baño a la pared, porque hay una bombilla justo al lado, y temo que algún día al salpicarle agua reviente. Ya había hecho antes un “pegado” provisional, pero no aguantó mucho.

El otro arreglo era el de la puerta de la casa. Rozaba al cerrar, con lo cual, aunque lo hiciese con cuidado, todos los vecinos se enteraban cuando yo entraba o salía de casa. Y para no denunciarles por invasión de intimidad, decidí limar lo que rozaba.

Primero se me ocurrió ir cortando laminitas de madera con un cuchillo de cocina. No es broma. Pero según iba del “salón” al “hall” me di cuenta de lo que iba a hacer y volví a dejar el cuchillo en el cajón. Creo que a veces los gases tóxicos del radiador se me concentran a la altura de la cabeza.
Así que opté por usar una lima de uñas. Si no funcionaba eso, ya estaba perdido. No es que me sobre material por casa. Cogí la lima que me preparó mi abuela antes de venir. Viendo el tamaño, yo me imagino a mi abuela diciendo “bueno, si no se puede llevar una caja de limas normales, le compro la más mastodóntica que haya, para compensar”. Mi abuela siempre compra a lo grande.

Me armé de la superlima, que podría limar los barrotes de Alcatraz y sobraría. Empecé a raspar la puerta con esmero y alegría. Pronto vi que la lima, pese a ser gigantesca, no estaba preparada para lijar madera (lógico), así que se iba degradando rápidamente. Además, la capa de pintura blanca se iba esparciendo en forma de polvo por todo el pasillo, mis zapatillas, mi pijama, la manilla… Vamos, que una vez más, era todo mucho más limpio y fácil en mi cabeza.

Después de 15 minutos, por fin acabó la puerta arreglada, mis dedos destrozados, el pasillo blanco y la lima en la basura.

Hasta la hora de comer me entretuve viendo el programa musical que recopila éxitos. El domingo iba de éxitos latinos y cosas así. Tampoco es que pongan un límite muy definido. Salió la Lambada (¡gran canción!), Mambo nº 5, el mítico-épico Dragostea Din Tei y el Aserejé. Para este último pusieron unas imágenes de toda Alemania haciendo los movimientos típicos.
Me recordó automáticamente a la Macarena. Y es que nuestro pop, lo peta.

Acabó el programa, y faltaban 2 horas como mínimo para comer, así que hice zapping. Error. Cuando no hay nada, no hay nada. Si haces zapping, acabas viendo algo. ¿Y qué encontré? Pues la final del mundial de fútbol femenino sub-17. Ahí es nada.

A priori, podía estar bien. Final (bien) del mundial (bien) de fútbol (genial) femenino (ups) sub-17 (error).

Corea del Norte contra EEUU. Si eso era la final, no quiero ver los partidos de clasificación para el mundial, tipo San Marino – Islas Feroe. Vaya nivel… Eso sí, las chicas super deportivas. Eso me gustó. Venga a darse la mano por todo, y besitos… ah, no, espera, eso no :)

Estooooo, como iba diciendo, la tarde la pasé estudiando alemán. Bueno, a todo esto, ganó Corea en la segunda parte de la prórroga. Me alegro, porque las americanas eran unas chulas de cuidado (¿por qué no nos sorprende?).

Para la hora de cenar ya me estaba frotando las manos. Había visto la programación y tenía: Domingo criminal (Navy CIS +Mentes Criminales), La Búsqueda, Misión a Marte y Shaft.
Tuve que hacer virguerías para seguir todo. Algunos de la Cuadrilla os acordaréis de Misión a Marte. Quizás, una de las 5 peores películas de la historia cinematográfica, que vimos en el cine. Andrés seguro, porque sé que a él también le marcó.

Para los que no la hayáis visto, y sin desvelar nada, es la típica que empieza de lujo, continua regular, y cada minuto desde la mitad hasta el final te estás riendo pensando qué puede ser lo siguiente, que sea más cutre y supere a lo anterior. Y en Misión a Marte, cada escena es peor que la anterior.

Antes de irme a dormir, leí un rato unas revistas que traje de España, porque con tanta tontería, las tenía por ahí sin leer. Me empapé de las novedades de Nintendo con la revista “Nintendo Acción”, y luego me leí la “Computer Hoy” en la que decía (cito) “No hay crisis que valga para el sector del videojuego, cuyas ventas han aumentado un 15% de enero a julio, y se espera que siga creciendo en 2009. Las proyecciones a nivel mundial prevén que el consumo de videojuegos se doble en un plazo de tres a cinco años, un crecimiento que será superior en España, cuarto mercado europeo de ocio digital, según los cálculos de Adese”.

O sea que de momento, parece que no me quedo en el paro. Y como siempre, España en el Top 5 de ránkings europeos de cosas que o no son buenas, o no son importantes. A ver si vamos escalando puestos en puntos de acceso Wifi, velocidad de internet, vivienda, becas, fines de semana de tres días, y esas cosas que nos importan.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sin internet ni ganas

Hola!


Estoy escribiendo en directo desde el cibercafé. Es jueves.


Por si no se había notado, no tengo internet. Por una parte ya me lo temía (se notaba en los post), pero aún así confiaba en la punyetera fama de los alemanes de ser precisos, puntuales y trabajadores. Ya os contaré con más detalles el tema, pero básicamente no aparecieron. Sin más. Me fundí mi día libre a lo grande.

Como mínimo hasta el miércoles que viene, nada. Y encima, a volver a pedir vacaciones. Voy a intentar no estresarme y pensar en otra cosa.

Sigo sin recibir la carta con el PIN del banco, he ido al oculista a pedir hora a las 5.40 y estaba: cerrado!!, sigo con mi derrame (os da recuerdos)......... No estoy pasando precisamente mis mejores días aquí.

Además, me he dejado en casa el USB con los últimos post. Si cuando estamos de que no...

Bueno, voy a ver si me voy a casa, veo el programa tipo "Vídeos de primera" que ponen hoy, que siempre me echo unas risas, y me conectaré probablemente manyana, o el sábado mientras oigo el Penoso Madrid y subiré los post.

Nos vemos en menos de un mes (a la mayoría por lo menos)

domingo, 16 de noviembre de 2008

Post con bugs

[Me conecto un ratillo para poner el famoso post con errores. Que lo disfrute el que quiera, y el que no, que vea al Barsa jugar :) Empieza la cuenta atrás para tener internet en casa...]

Cómo os dije en su día, aquí tenéis un post repleto de bugs (fallos), para probar vuestras hipotéticas dotes de trabajo en Nintendo. Así que los que tengáis más tiempo libre, os podéis entretener en intentar localizarlos todos. Los hay de varios tipos.

Luego me podéis mandar a mi correo la lista con los bugs (y su correción) para que luego saque una lista de aciertos por persona, o esperar a que dentro de unos días publique el post corregido. Allá cada uno con su espíritu competitivo.

El post en sí, va sobre el sábado. Pasé el viernes en casa, como os dije, para preservar mi ojo de posibles accidentes naturales.

Toda la mañana del sábado estube estudiando alemán, y pronto me dí cuenta de que no era un plan para 12 horas, así que le mandé un SMS a Pietro y le dije que si se animaba con algún italiano más a dar una vuelta por Frankfurt, que contase conmigo.

Enseguida me llamó y quedamos a las 4 (adiós siesta) en Hauptwache.

Aproveché el resto de la mañana para hacerme unas alubias con sofrito de cebolla, ajos, chorizo y tomate frito. Tuve que hacer una llamada de consulta a mi madre, porque a veces no entiendo mis propias notas sobre recetas; pero tras la llamada, me quedaron unas alubias de lujo. Buenísimas, en serio. He dado un gran paso.

A Hauptwache fueron, como la otra vez, Marcello, Pietro y Davide. Nos fuimos a la zona de los rascacielos. Hay unas cuantas torres importantes por aquí, y estoy enperrado en conocer cuál es cual. Poco a poco, lo voy consiguiendo.

Una vez vista esta zona, nos marchamos a Haupbanhof (estación principal), para lo cual, no sé porqué, hay que atravesar el barrio rojo. Para mí gusto, está bastante está bastante mal situado en la ciudad. Demasiado céntrico, pero bueno, de momento tomo nota para cuando sea alcalde.
Volvimos al lugar de partida, pero yendo por la ribera del Main. La iluminación que se ve de la ciudad desde las orillas del Main es un absoluto acierto. Los puentes son preciosos y el skyline alucinante. Además no es difícil verlo de noche, a las 5 ya parecían las 9…

Cuando acabamos el super-tour, de más de una hora, se unieron Rita y Dani, y nos fuimos a un local que conocía Davide.

Resulta que Davide estuvo 6 meses viviendo en Tokio, y se conoce todo lo relacionado con Japón que hay en Francfurt (babea Halfmat) :) Así que el local al que nos llevó era una especie de cafetería japonesa, con ambientación francesa. Ahí es nada.

No había más que pastas raras, así que decidí pedir una especie de pan. Pensé que iba a pedir Pietro por todos, en alemán, pero cogió Davide y pidió en japonés. Ahora ya sé cuánto japonés sabe… No habló ni una palabra de inglés o alemán. Vaya crack. Le estuve preguntando unas cuantas cosillas sobre el tema, y me dijo que conoce 400 kanjis, y que estudia 3 al día. Otro nuevo Dios para mi colección.

A las 7 nos echaron. Por supuesto, ¿a quién se le ocurre tomar un café más tarde de las 7? ¡¡Qué locura Dios mío!! Y no sólo ese local por ser japonés. El 80% de los sitios cerró. Vaya con el “horario europeo” de las narices. Vaya ataque a las relaciones sociales.

Por otra parte, me vino perfecto para ir caminando hasta mi ciber preferido. Lleno de lujos y amabilidad, donde se encuentran algunos de los ordenadores más potentes del planeta, sólo comparables al que hay en Galicia y al del acelerador de partículas de Ginebra.

Sintonicé Radio Marca y me preparé para gozar con el Real Madrid. Menos mal que tenía que contestar correos y subir post, porque sino me abría muerto del asco. Hasta los narradores decían que ver al Madrid era insufrible. ¿Pero qué he hecho yo para merecer esto?

Marcó el Valladolid, y los comentaristas diciendo que los jugadores del Madrid ni corrían a por el balón, y que Schuster ni salía a la zona técnica… os podéis imaginar que cabreo me estaba agarrando… ¿Pero qué pasa en el Madrid? Joder, espero que se presente Florentino otra vez a ver si arregla un poco el desaguisado.

Ya en casa, aparte de una cena normal, decidí hacer un experimento con el pan Bimbo. No hago más que tirar paquetes de pan Bimbo. Me los compro pequeños, pero aún así, no me da tiempo ha gastarlos antes de la fecha de caducidad. Me fastidia bastante.

Me había sobrado bastante aceite en la cazuela, de hacer unos calamares fritos, así que eché una rebanada de pan Bimbo. La primera consecuencia fue que todo el aceite desapareció. Además ya no estaba muy caliente, así que ahí no había movimiento…

El resultado del experimento fue una rebanada de pan Bimbo de color verdoso, que daba pena mirar. Le di un bocado, y fue como esnifar una botella de aceite. Directo al cerebro. Nota mental: poner menos aceite y tenerlo más caliente.

Lo que es la cena no experimental, me la tomé viendo Padre de Familia. Como cuando veo Los Simpson o Futurama, es una ventaja el saberse los capítulos de memoria. Creo que pronto voy a saber decir “gordo seboso” o “el mono malo de mi armario” en alemán.

Aunque por la noche no iba a salir, aguante despierto como un campeón, para llamar a la Cuadrilla. Se me regeneró el optimismo después de 15 minutos hablando con ellos. Además estaban todos, todos. Precisamente por ello, hubo ciertos momentos de tensión entre los que leen el blog y los que no.

Mientras algunos preguntaban por el ojo, si la vida es más cara aquí, por las últimas novedades de internet… otros (Pablo) preguntaban “¿cuándo vas a venir?” o “¿qué te pasa en el ojo?”, a lo que el “Grupo 1” se lo comía jajaja. Estuvo gracioso.

Espero que me contéis qué tal el resto de la noche. Haber que hicisteis.

Yo mi noche la acabé pegando un póster con un mapa de Alemania en la pared, para cuando empiece a hacer excursiones por la zona. Lo pegué con chicle (Blu-Tac) para que la casera no se me sulfure, pero está pegado en una parte del techo de las que están inclinadas, así que creo que está haciendo verdadero esfuerzo.

Como diría Leónidas: “Blue-Tac, pondremos a prueba su resistencia”.

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Se me olvidó decir el otro día que acabo de batir mi récord de estancia fuera de casa. Hasta ahora había estado un mes en Estados Unidos, y un mes en Canadá. Ahora ya llevo más de un mes aquí, así que ya me empiezo a creer que no estoy viviendo en Logroño. Es raro…

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Ya no hay más bugs. En teoría, debería haber 13. Si hay más, o sois unos supercracks y corregís lo que está bien, o es que me he colado (que sé que de vez en cuando se me cuelan letras por ahí).

De todas formas, si buscáis y os aparecen hasta 8, está bien. Hasta 10, estaría bastante-muy bien. Si encontráis 12 o los 13, deberíais atender más vuestras relaciones sociales y no pasar 3 horas delante de una pantalla leyendo el mismo trozo de texto ;)

sábado, 15 de noviembre de 2008

Quién es quién

[Aprovechando que me vengo a escuchar al Madrid (perder posiblemente), subo dos post: el de ayer viernes y éste, con la presentación de la gente. Espero que los disfrutéis, y a ser posible, que os echéis alguna risilla :)]

Os debía desde hace tiempo una pequeña presentación de la gente que conozco por aquí. Así podréis seguir más fácilmente mis relatos.

Voy a empezar por los que viven en la “casa básica”. Normalmente la gente comparte piso con una o dos personas, pero ellos son 6. Viven en Offenbach, así que me queda un poquito lejos. Y más que por el tiempo, el problema es que Offenbach no entra en bono mensual, así que cada vez que voy a visitarles tengo que pagar unos 6€ entre ida y vuelta.

Los habitantes de la casa son:

- Dani. Empiezo por él porque está conmigo en el proyecto, así que es con el que más tiempo paso al día. Es de Madrid y es un friki de los malabares. Ya os conté que llevó un libro de matemáticas en los malabares. Dos días a la semana se va a entrenar (malabares) con otros interesados en el tema a un local habilitado para ello.

Es amigo de algunos de los mejores malabaristas de Europa, y de hecho, entrena con algunos de ellos. Me ha enseñado vídeos de compañeros suyos haciendo filigranas con 3 diábolos. Impresionantes. Se mueve bastante por un foro, creo que se llama “circoforum”.

Ha participado en europeos de circo y malabarismo. Aparte de eso, lo suyo es la edición de vídeo, y en su casa tiene un periférico guapísimo para mover estructuras en 3D creadas en el ordenador.

- Carlos. La venganza de don Mendo :) Con eso lo digo todo. También es de Madrid, y lo que más me choca de él es que le gusta andar. Pero mucho, me refiero. Me contó que fue desde Barajas a su casa andando en varias ocasiones (deben de ser unos 7 kms.), y en esos ratos es donde empezó a leer el famoso libro.

Esta semana, sin ir más lejos, perdió el último metro a Offenbach (a la 1.30 de la mañana), y le dio por ir andando. Llegó a las 3.30. Dos horas andando de madrugada. Es un campeón. También es adicto al café, al Red Bull y a otras drogas legales.

- Pablo. Uno de los muchos Pablos de Frankfurt. Éste no es el que hizo la entrevista conmigo. Es de Cádiz. Por Nintendo lo veo poco porque no compartimos zona, pero cuando voy a su casa, siempre nos echamos unas risas. Hace poco tuvo a su novia por aquí de visita.

- Antoine. El francés de la casa de Offenbach más cachondo. Éste es de los que hace viajes a Holanda. Yo me río mucho con él (y él conmigo), pero tenemos algunos momentos de tensión cuando hablamos de chicas. Él está siempre con que estuvo con una española, y tenía más pelo que él. Y siempre que sale el tema, empieza a decir que la acariciaba y le decía “cute monkey” (qué mono tan mono). Eso ya es de broma, pero el resto no.

Dani y yo nos picamos bastante, porque siempre insiste en que las españolas son “hairy” y siempre le decimos que las francesas no tienen precisamente fama de depilarse mucho. Entonces llega aparece el tema de la diferencia entre depilarse o no y ser peluda o no, y de ahí no pasamos. Pero salvo por eso, que ahora es la coña oficial, buen rollo.

Por lo que se ve se vició mucho a un juego, que ahora no recuerdo cuál era, y que tenía algunas frases en español. Son las únicas que se sabe, pero las repite continuamente tanto por Messenger como en persona. Y son: “vas a morir”, “vas a sufrir, cabrón”, “te vas a quemar” y “bloquear el paso” :) Todas ellas aderezadas con un acentazo francés estándar (“vas a sufgigg cabgón”).

Aparte de esas joyas, los españoles le han enseñado: “¿quién fuma? El puma”, “Mola mazo”, “¿qué pasa tronco?” y “dabuti”, aunque cada semana viene con una nueva. Lo mejor es que las utiliza indistintamente, para saludar a cualquier español. No obstante, de vez en cuando el tío se corona, como el día de la alarma de incendios, que llegó abajo, vino a mí y me dijo “te vas a quemaggg” jajaja :) Qué grande.

- Sébastien. Domina el alemán porque se crió en la frontera Francia/Alemania. Se ha traído su coche, así que es el chófer oficial de los que viven en Offenbach. Adicto a las consolas. Cuando llegan a su casa, es el que más rápido pilla sitio delante de la PS3.

- Ahmet. No es con el que más hablo, pero es muy majo. Le gusta mucho el fútbol, como a Antoine, así que de vez en cuando hablamos de cuánto le queda a Benzema para venir a la liga española y cosas así. Un día le expliqué a él y a Antoine lo que significaba gabachos. No lo habían oído nunca. Les puse de ejemplo que si la selección francesa nos gana, nos refiriríamos a ellos como gabachos, y entonces Ahmet dijo: “entonces hace tiempo que no nos lo llamáis”. Olé.

Bueno, esos seis, tres españoles y tres franceses son los que viven en la famosa casa de Offenbach. Aparte de ellos:

- Javi. El primero que me orientó en las comidas del Rewe. Adicto a los frikadellen. Es de Madrid también y tiene unas cuantas expresiones de allí (“tron”, “Kelly”, “un pibe”). Siempre te echas unas risas con él. Antes de venir a Nintendo, no había salido nunca de España, ni había mantenido una conversación en inglés, sin embargo, es de los que mejor habla inglés del grupo. Expediente X. Estamos a la par en el aprendizaje de alemán. Quizás nos apuntemos los dos a algún curso. Por cierto, también es merengue hasta la médula, y hasta se atrevió a gritar en el Bar dello Sport antes de tomar contacto con el enemigo Juventino.

- Pietro. El italiano con el que más hablo. Ahora estamos cerca en Nintendo. Estudió traducción e interpretación de alemán y de inglés. Domina el alemán y algo de islandés. Tiene una idea parecida a la mía para los fines de semana, en lo que a turismo se refiere. De hecho hoy iremos a dar una vuelta por ahí (se supone que vendrán más italianos).

- Rita. Italiana. Al principio estábamos al lado en Nintendo, pero ahora anda con otros proyectos en otras salas, así que la veo poco. Es muy amiga de Pietro.

- Davide. Italiano. Es informático. En los ratos libres de Nintendo, cuando Dani y yo aprovechamos para aprender alemán, él aprovecha para hacer kanjis. Se ve que tiene un amigo informático en Japón, y está aprendiendo algo. Aún no sé cuánto sabe hablar en japonés, pero ya tiene el distintivo de crack.

- Marcelo. Italiano. El que llegó una hora y pico tarde hace una semana. No habla mucho, pero le vi pasarse el Zelda hasta donde estaba yo en 2 días menos, así que le estoy vigilando…

- Pablo. Otro Pablo. Para más inri, tanto el anterior como éste se llaman “Pablo Jesús”. Flipa. Éste sí que es el que hizo la entrevista conmigo. Si alguna vez hay duda, a éste le llamaré Pablo (extremeño). Al final le salió redonda la jugada y se fue de vacaciones a Finlandia antes de venir a trabajar. Aún no he hablado mucho con él, porque no coincidimos en la sala, pero es majete.

Posiblemente me deje a alguien, pero si es así, ya lo comentaré más adelante. Para los que hasta hace poco no leíais el blog, conviene recordar que María es la alemana que me alquila el piso.