El miércoles, como ya era día 3, al salir de Nintendo llamé a casa de María, para pagarle.
Yo hasta ahora nunca había tenido la experiencia de despedirme de tanto dinero todos los meses. Cuando tienes esos 400€ en la mano, que te han costado madrugones, estrés y frío, y los tienes que dar a otra persona, te parece que lloran. En serio, creo que algún billete de 50€ lloraba.
Cuando pago, me dan ganas de decirle a María: trátalos bien, no los malgastes, y ten cuidado con éste, no le gustan las temperaturas altas, tenlo siempre en la cartera.
Como el mes pasado, no fue “pagar y volar”. Estuvimos (estuvo) hablando un rato bilingüemente. A ella le gusta que yo le hable en español, para repasarlo, y ella a mí me habla en español, pero de vez en cuando me dice una frase en alemán, y si no consigo entenderla, entonces me traduce. Alguna, hasta se la contesté en alemán.
Aproveché el resto de la tarde para hacer la compra. Como le suelo decir a mi madre, yo alucino con los viajes que hago al Tengelmann, y eso que vivo solo. Cada día se me acaban un par de cosas, las apunto, y lógicamente en 3 ó 4 días tengo que estar en el supermercado. Qué estrés…
Para relajarme me hice un par de sándwich. Los hice como me dijo Ángel, salvo que en vez de aplastarlos con un plato, los aplasto con la mano, para no tener que fregar (es más fácil lavar una mano que un plato). No obstante, no me mola mucho el que se me escurra aceite entre los dedos, así que igual tengo que hacer lo del plato… ya veremos. A cambio, igual dejo también de usar cubertería y la compro de plástico. Lo consultaré con mi entorno en Navidad :D Por aquí ya se me ha quedado la fama de que uso vasos y platos de plástico para no fregar.
Lo cierto es que se ríen, pero luego yo voy a sus casas y veo una pila de platos hasta el techo, y digo “ya me acuerdo, por esto era lo de usar platos de plástico”. Bastante tengo con fregar cazuelas, espumadera, tazones de desayuno…
Los sándwich los hice con el pan bimbo recién comprado. Y me he dado cuenta de una cosa: siempre que he comprado pan bimbo venía sin “tapas”, es decir, los panes de arriba y abajo que la gente no suele comer. ¿En España vienen siempre con tapa? Yo creía que sí, pero ahora dudo.
En la tele había poco. Los miércoles, salvo los Simpson (que acaban sobre la 7) no hay nada, así que vi el Herta Berlin – Galatasaray, de UEFA. ¿Y a que no sabéis quién está en el Galatasaray? (Stela, tú no lo digas que seguro que lo sabes) :) ¡¡Baros!! ¡¡El que iba para crack hace unos años!!
Igual os acordáis que cuando en el 2002 estuve en el campo de trabajo de la República Checa, me compré su camiseta, porque era el jugador que todos los equipos querían. Estuvo cerca de venir a la Liga, pero no sé dónde se fue… se dejó de oír su nombre… y ahí lo tenéis, acabadito. Me alegro, por no venir a la Liga. Eso sí, su camiseta ya no me la pongo ni para pijama de verano. Si llevo una camiseta de “Baros”, sólo 5 ó 6 personas por la calle sabrían que es un jugador, el resto pensaría que me llamo así. Por cierto, ganó el Galatasaray 0-1 con gol de Baros :)
Amaneció el jueves, fui a trabajar, y como todos los días a la vuelta, subí las escaleras con la esperanza de encontrarme un paquete de Alice. Empecé la escalada… ¡¡y había un paquete!! Lo cogí convencido de que sería el mío… pero no. Era para el chico que vive debajo de mí. Aquí reciben paquetes hasta los cuervos del jardín. Y aunque no lo he contado arriba, el miércoles el chico recibió otro paquete, que al principio también pensé que era mío. Qué destino tan cruel, ponerme paquetes en mi camino…
Como el jueves era la fecha límite que había dado yo a Alice internamente para mandarme el router, decidí llamarlos el viernes. ¡¡Quiero interneeeeeeeeeeeeerrrt!! Voy a tener que llamar a Enjuto Mojamuto e irnos a vivir juntos a algún piso por aquí. Él seguro que tiene internet.
Me quité la frustración en el ciber-café. Si oís alguna vez que la bolsa de Frankfurt sube, es por mi ciber. Debe de tener ya un superávit de millones. Cualquier día veo un Ferrari aparcado en la puerta.
Por Messenger me contó Lucía la aventura que tuvo yendo a esquiar. Digna de las peores que me han pasado aquí. Como la tiene escrita por e-mail, y me dio su consentimiento, espero que el próximo día me la pase y la pondré para que todos disfrutéis. Le pasó de todo.
También hablé con Peter, el alemán que estuvo conmigo en el campo de trabajo de EEUU, y que ahora está en Nuremberg. Me dijo que el fin de semana que viene (13-14 de diciembre) estará en la ciudad, así que tenía luz verde para empezar a organizar el viaje. Os recuerdo que Nuremberg, aparte de ser una ciudad bonita, tiene un mercado de Navidad que aparece recomendado en todas las guías de viaje de Alemania.
Para volver a casa, me fui a la parada de metro del Zoo, como siempre, y vi que habían cambiado los tablones de anuncios. Me fijé, y ya habían puesto las tarifas que entran en vigor el 14 de diciembre. Como era de esperar, ha subido todo.
El billete que cogía para ir a la Alpha House en Offenbach ha subido de 3,60€ a 3,70€. El billete normal de metro, de 2,20€ a 2,30€ y mi bono mensual (Monatskarte) de 70,90€ a 72,90€. Claro, como ha subido el petróleo…. ¡ah no! Que son eléctricos…
También hay alguna novedad. Ahora con mi bono mensual, a partir de las 19:00 puede viajar otra persona sin billete conmigo. Lo han hecho como para ser populares, pero es una tontería. El que quiere viajar a partir de las 19:00, normalmente ya tendrá un billete diario, semanal o mensual, porque es de aquí. Bueno, me explicaría mejor, pero es que voy a aburrir.
Otra importante novedad son los “Anschlussfahrkarten”, que como su propio nombre indica, son tickets reducidos para cuando sales de tu zona, pero tienes bono semanal/mensual/anual.
Traducido: yo ahora pagaba 3,60€ para ir a Offenbach, y otros tantos de vuelta, lo cual es un robo teniendo en cuenta que yo tengo un bono mensual, y que Offenbach está sólo 2 paradas fuera de la zona del “cogollo” de Frankfurt.
Pues estos nuevos tickets son un “añadido” para el bono, y cuestan en torno a 1,70€. Mucho más lógico. Si te sales de tu zona, pagas sólo un suplemento. ¿Hay algo así en Madrid? ¿Y en otros sitios? Creo que debería ser así en todas partes.
Por la noche cené viendo el Slavia de Praga – Hamburgo. La UEFA me está salvando la vida :) Al principio no sabía con qué equipos ir, pero desde hace tiempo tengo claro que apoyo a los alemanes, porque cuanto más lejos lleguen, más partidos suyos podré ver (y más posibilidades de cruzarse con españoles).
Aunque espero poder ver lo que quiera cuando tenga internet. Creo que lo primero que podré ver por internet será el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, el de 2010 :D
sábado, 6 de diciembre de 2008
jueves, 4 de diciembre de 2008
Crema hidratante
[Ni os gustará a vosotros, ni me gusta a mí, pero aquí van 5 post nuevos, todos de golpe. He andado liado, y como adivinó Halfmat, no tengo internet todavía. Total, quién necesita internet en el siglo XXI? Espero que os echéis unas risas. En teoría, estos post deberían ser más graciosos y menos pesimistas que los anteriores. Besos!!]
El lunes probé en el Rewe de Nintendo a sacar dinero con mi tarjeta y mi PIN, y funcionó ¡qué ilusión! Nunca me hizo tanta ilusión tener dinero en la mano. Y justo a tiempo para pagar a María.
Después del curro, pasé por mi agencia para pedirles el favor de que recibiesen ellos el paquete de Alice, porque si no me habían llamado ya, es que el paquete esta perdido por el sistema postal alemán. Me dijeron que ningún problema, así que sólo faltaba la llamada de Alice.
Por la noche no echaron K-1 en Eurosport, porque ahora no hay más que millones de modalidades de esquí, día y noche. He intentado que me guste, por la cuenta que me trae, pero no hay manera. Me aburre.
Así que hice zapping, y llegué a “Bauer sucht Frau”, que con un poco de suerte ya no os tengo ni que traducir. Me encanta la gente que hay ahí. La sensación que me da, por los gestos y situaciones, es que son unos campesinos muy “típicos”, es decir, no parecen muy avispados, pero sí bonachones y buenas personas.
A uno, su candidata ya lo ha mandado a casa. Bueno, se ha pirado ella. No me extraña. El tío es tan guapo como una coliflor. Espero que lo podáis ver en la foto que le hice (las fotos a la tele no salen muy bien).
El martes después de Nintendo fui al Commerzbank. Los martes cierra a las 6, así que es mi oportunidad para hacer gestiones sin pedir flex-time. Según entraba por la puerta, salía Sasha, el que habla inglés. Os lo juro. Por descontado, la cajera no hablaba inglés.
Debo reconocer que en general en Alemania, o por lo menos en Frankfurt, el 80% de la gente habla algo de inglés, pero lo fuerte es que yo ya he hablado con el 20% restante.
Esta vez era fácil, simplemente le tenía que dar la hoja que venía con mi PIN de banca on-line firmada, para que me activasen el servicio, pero ya que estaba en modo valiente, le pregunté cómo podía hacer para cambiar mi PIN. Fue gracioso, porque aprendí el verbo “cambiar” unos tres días antes, y pensé que lo usaría poco.
La señora me explicó que el PIN no se puede cambiar. Si lo quería cambiar, tenía que pedir otra tarjeta de crédito…. Jajajaja :D qué cachonda la tía. No me puse a contarle cuándo empecé las gestiones con su banco para no deprimirla. Como para pedir ahora una tarjeta nueva. No gracias. Además, si quiero otro PIN, no es para que le des a “Generate random PIN”, la idea es elegir el que yo quiera. En fin…
Ya que estaba por la Bergerstraβe, es decir, el mini-Zeil, pasé por un Schlecker a por una crema hidratante. Tranquilos, que no me he vuelto metrosexual por el estrés. En Logroño ya me daba. Sólo que aquí el frío polar te reseca hasta la suela de los zapatos, así que gasto más crema y cacao que un esquimal.
Inocente de mí, pensé que crema hidratante se diría parecido en alemán. Hay palabras que tienen la misma raíz en todos los idiomas europeos, y era de esperar que “hidratante” se dijese “hydratieren”, “hydratant” o algo así; pero no vi nada por el estilo.
Por no irme de vacío, cogí una crema que parecía cumplir con el perfil, pero camino de la caja, vi una estantería llena de “Nivea Visage”. Todas las cremas para la cara estaban ahí. Como probablemente el bote que había cogido sería antialmorranas o exfoliante de orejas, lo dejé en su sitio.
Me empollé la estantería de “cara”… y no había nada “hydra….”. No me atreví a coger ninguna y me volví a casa.
Busqué en el diccionario “crema hidratante”. Os dejo que penséis 10 segundos cómo se puede decir.
…
…
…
Feuchtigkeitscreme.
Joder, si es que soy tonto, cómo no se me había ocurrido. Seguro que la habéis acertado unos cuantos :)
Después de la mini-aventura del día, a las ocho y media fui a Hauptwache. Habíamos quedado para ir al Jazz Keller, al garito de jazz al que no pudimos entrar la última vez.
Cuando estuvimos todos (Javi, Laura, Carol, Andrea, Pablo y yo) nos fuimos ilusionados. Por cierto, de ese grupo, Andrea es el compañero italiano de piso de Javi, y Pablo no es ni el extremeño ni el traductor, es que vive en la Alpha House.
Llegamos a la puerta y admiramos el precioso cartel: “Private Party. Sorry”.
Sigue quedando pendiente…
Paseamos hasta la calle paralela. La verdad es que ahora da gusto pasear por el centro de Frankfurt. Está todo precioso con las luces. Y como cada vez que hablas te sale vaporcito, parece todo el rato que estás en un anuncio de turrón.
De las 7 u 8 cafeterías que hay, elegimos una al azar, y cuando íbamos a entrar salió una señora diciendo que había una presentación de un libro y que costaba 10€ entrar. Como veis, a veces cuando pones la otra mejilla te zurran también.
Elegimos de nuevo al azar, y acertamos. Nos tomamos unos cocktails (llamados Lollipop) y unas cervezas en un bar muy elegante, con camarero sudamericano (qué alivio), y nos recogimos.
--------------------------------------------------------------------------------
Ya sabéis que tengo un móvil y número alemán. Quería contaros que es una locura vivir con dos móviles. Además suelo llevar uno en cada bolsillo, o sea que si es verdad lo de quedarse estéril…
Sé que alguna vez me habéis llamado y no doy señal, y además no recibo el aviso. E incluso algún mensaje que se ha perdido. Bueno, quiero aprovechar para comentaros el uso de mis móviles.
Móvil español: este móvil lo tengo estropeado. Funciona perfectamente, salvo por la antena, que pierde y recupera la cobertura al azar. Lo tengo apagado todo el día, hasta las 5.20 que salgo de Nintendo; entonces lo enciendo hasta la noche. Así que si a partir de las 5.20 os da “apagado”, no lo está; en 15 o 20 minutos recupera la cobertura. Si me llamáis, vosotros pagáis como si llamáis a vuestro padre o a vuestro novio, y yo 20 cents/minuto. Si os llamo yo, pago 40 cents/minuto.
Móvil alemán: éste lo tengo encendido todo el día. Y más ahora que espero la llamada de Alice. Es con el que me comunico con toda la gente de Nintendo los fines de semana. Si me llamáis a este, a mí me sale gratis, pero lógicamente para vosotros es una llamada internacional. Llamaros yo me saldría por un ojo de la cara, el otro, y alguno más :)
El lunes probé en el Rewe de Nintendo a sacar dinero con mi tarjeta y mi PIN, y funcionó ¡qué ilusión! Nunca me hizo tanta ilusión tener dinero en la mano. Y justo a tiempo para pagar a María.
Después del curro, pasé por mi agencia para pedirles el favor de que recibiesen ellos el paquete de Alice, porque si no me habían llamado ya, es que el paquete esta perdido por el sistema postal alemán. Me dijeron que ningún problema, así que sólo faltaba la llamada de Alice.
Por la noche no echaron K-1 en Eurosport, porque ahora no hay más que millones de modalidades de esquí, día y noche. He intentado que me guste, por la cuenta que me trae, pero no hay manera. Me aburre.
Así que hice zapping, y llegué a “Bauer sucht Frau”, que con un poco de suerte ya no os tengo ni que traducir. Me encanta la gente que hay ahí. La sensación que me da, por los gestos y situaciones, es que son unos campesinos muy “típicos”, es decir, no parecen muy avispados, pero sí bonachones y buenas personas.
A uno, su candidata ya lo ha mandado a casa. Bueno, se ha pirado ella. No me extraña. El tío es tan guapo como una coliflor. Espero que lo podáis ver en la foto que le hice (las fotos a la tele no salen muy bien).
El martes después de Nintendo fui al Commerzbank. Los martes cierra a las 6, así que es mi oportunidad para hacer gestiones sin pedir flex-time. Según entraba por la puerta, salía Sasha, el que habla inglés. Os lo juro. Por descontado, la cajera no hablaba inglés.
Debo reconocer que en general en Alemania, o por lo menos en Frankfurt, el 80% de la gente habla algo de inglés, pero lo fuerte es que yo ya he hablado con el 20% restante.
Esta vez era fácil, simplemente le tenía que dar la hoja que venía con mi PIN de banca on-line firmada, para que me activasen el servicio, pero ya que estaba en modo valiente, le pregunté cómo podía hacer para cambiar mi PIN. Fue gracioso, porque aprendí el verbo “cambiar” unos tres días antes, y pensé que lo usaría poco.
La señora me explicó que el PIN no se puede cambiar. Si lo quería cambiar, tenía que pedir otra tarjeta de crédito…. Jajajaja :D qué cachonda la tía. No me puse a contarle cuándo empecé las gestiones con su banco para no deprimirla. Como para pedir ahora una tarjeta nueva. No gracias. Además, si quiero otro PIN, no es para que le des a “Generate random PIN”, la idea es elegir el que yo quiera. En fin…
Ya que estaba por la Bergerstraβe, es decir, el mini-Zeil, pasé por un Schlecker a por una crema hidratante. Tranquilos, que no me he vuelto metrosexual por el estrés. En Logroño ya me daba. Sólo que aquí el frío polar te reseca hasta la suela de los zapatos, así que gasto más crema y cacao que un esquimal.
Inocente de mí, pensé que crema hidratante se diría parecido en alemán. Hay palabras que tienen la misma raíz en todos los idiomas europeos, y era de esperar que “hidratante” se dijese “hydratieren”, “hydratant” o algo así; pero no vi nada por el estilo.
Por no irme de vacío, cogí una crema que parecía cumplir con el perfil, pero camino de la caja, vi una estantería llena de “Nivea Visage”. Todas las cremas para la cara estaban ahí. Como probablemente el bote que había cogido sería antialmorranas o exfoliante de orejas, lo dejé en su sitio.
Me empollé la estantería de “cara”… y no había nada “hydra….”. No me atreví a coger ninguna y me volví a casa.
Busqué en el diccionario “crema hidratante”. Os dejo que penséis 10 segundos cómo se puede decir.
…
…
…
Feuchtigkeitscreme.
Joder, si es que soy tonto, cómo no se me había ocurrido. Seguro que la habéis acertado unos cuantos :)
Después de la mini-aventura del día, a las ocho y media fui a Hauptwache. Habíamos quedado para ir al Jazz Keller, al garito de jazz al que no pudimos entrar la última vez.
Cuando estuvimos todos (Javi, Laura, Carol, Andrea, Pablo y yo) nos fuimos ilusionados. Por cierto, de ese grupo, Andrea es el compañero italiano de piso de Javi, y Pablo no es ni el extremeño ni el traductor, es que vive en la Alpha House.
Llegamos a la puerta y admiramos el precioso cartel: “Private Party. Sorry”.
Sigue quedando pendiente…
Paseamos hasta la calle paralela. La verdad es que ahora da gusto pasear por el centro de Frankfurt. Está todo precioso con las luces. Y como cada vez que hablas te sale vaporcito, parece todo el rato que estás en un anuncio de turrón.
De las 7 u 8 cafeterías que hay, elegimos una al azar, y cuando íbamos a entrar salió una señora diciendo que había una presentación de un libro y que costaba 10€ entrar. Como veis, a veces cuando pones la otra mejilla te zurran también.
Elegimos de nuevo al azar, y acertamos. Nos tomamos unos cocktails (llamados Lollipop) y unas cervezas en un bar muy elegante, con camarero sudamericano (qué alivio), y nos recogimos.
--------------------------------------------------------------------------------
Ya sabéis que tengo un móvil y número alemán. Quería contaros que es una locura vivir con dos móviles. Además suelo llevar uno en cada bolsillo, o sea que si es verdad lo de quedarse estéril…
Sé que alguna vez me habéis llamado y no doy señal, y además no recibo el aviso. E incluso algún mensaje que se ha perdido. Bueno, quiero aprovechar para comentaros el uso de mis móviles.
Móvil español: este móvil lo tengo estropeado. Funciona perfectamente, salvo por la antena, que pierde y recupera la cobertura al azar. Lo tengo apagado todo el día, hasta las 5.20 que salgo de Nintendo; entonces lo enciendo hasta la noche. Así que si a partir de las 5.20 os da “apagado”, no lo está; en 15 o 20 minutos recupera la cobertura. Si me llamáis, vosotros pagáis como si llamáis a vuestro padre o a vuestro novio, y yo 20 cents/minuto. Si os llamo yo, pago 40 cents/minuto.
Móvil alemán: éste lo tengo encendido todo el día. Y más ahora que espero la llamada de Alice. Es con el que me comunico con toda la gente de Nintendo los fines de semana. Si me llamáis a este, a mí me sale gratis, pero lógicamente para vosotros es una llamada internacional. Llamaros yo me saldría por un ojo de la cara, el otro, y alguno más :)
Würzburg
El domingo a las 10 habíamos quedado en Hauptbanhof (estación de trenes, no confundir con Hauptwache) para coger los billetes y pasar el día en Würzburg.
Par las 10.20 estábamos todos: Javi, Pietro, Marzia, Davide, una japonesa, un alemán, Laura, Carol, Anabel y yo.
Si habéis sido superfieles al blog (cosa que daré por hecha), os faltan por conocer a 5 personas de ese grupo. Marzia es una chica de Nintendo (equipo italiano). La japonesa es la novia de un amigo de Davide; vive en Alemania, y habla italiano mejor que inglés. El alemán es un amigo de Pietro. Carol es una amiga de Laura, también de Nintendo, y Anabel es traductora en Nintendo.
Cogimos los billetes: dos billetes para cinco personas cada uno. Aquí se lleva mucho eso, el comprar un billete para 5, de 35€. Lógicamente, cuantas más personas vayan, sin pasar de cinco, mejor. A nosotros nos salió redondo, 7€ por persona, ida y vuelta hasta Würzburg. Un chollazo.
Cogimos el regional con puntualidad alemana y tiramos millas. Por el camino fui sentado con Davide y la japonesa, así que tocó sesión intensiva de italiano. Estuvimos hablando básicamente de Japón. De nuevo Davide me contó (porque le pregunté) que el japonés que sabe lo aprendió en un curso megaintensivo de 6 meses allí. Cada vez me gusta más la idea… ya tengo los detalles, por si acaso.
También me estuvieron contando lo difícil que es para un extranjero trabajar allí. Básicamente, si quieres trabajar en Japón, tienes que ir ya con un contrato (tipo EEUU). Lo difícil es que una empresa te contrate, porque para ello tiene que explicar y justificar por qué cierto trabajo sólo lo puedes hacer tú, y no un japonés.
Una política muy protectora de la juventud del país. Todo lo contrario que en España, donde si eres rumano o ilegal, no tienes ningún problema para trabajar, por ejemplo, de autobusero. Allá cada cual.
Por estas razones, me dijeron que los italianos suelen acabar trabajando en pizzerías, y los españoles en locales de flamenco. Potenciando los estereotipos. La verdad es que no me imaginaba la situación así. También debe de haber algo de mafias por lo que me comentaron, pero claro, es Japón, no Camboya, por lo que sigue siendo difícil.
Para terminar con el tema, la japonesa me explicó que si ellos entran en Europa, les pasa parecido, pero pueden entrar con un visado de turismo (3 meses) y luego quedarse por ahí, trabajando en algún sitio sin contrato, sin demasiado problema; pero al revés no. Si vas a Japón como turista y luego te quedas, te buscan, te acosan, te deportan… ¡y ya no puedes volver nunca más al país! ¡Flipa! Tiene que ser alucinante que te echen de un país “para siempre”.
Y todo este rollo, mientras íbamos a Würzburg. Cuando nos quedaba una media hora para llegar, un alemán explicó por la megafonía que otro alemán (evidentemente) se había tirado a las vías, y el tren no podía pasar.
Nos tuvimos que cambiar de tren, con la consiguiente pérdida de tiempo. Al menos, aprovechamos para hacer un poco de humor negro, que los italianos entienden y comparten, tipo “se podía haber tirado un poco más tarde” o “y mira que hay carteles en todas las estaciones de cuidado con las vías”.
Por fin llegamos a la ciudad. Comimos en un restaurante de 24€ el menú, pero vive Dios que no dejé ni una miga. Comí un plato de pasta, otro de patatas y dos filetes dignos de Homer.
Después, a la hora de la siesta, comenzamos el turismo. La verdad es que es una ciudad preciosa. Tiene varias iglesias, una catedral… y el casco antiguo es muy pintoresco. Ya os enseñaré las fotos. Si alguno venís una semana (jajaja), iremos allí un día.
Subimos a un castillo, que sin duda es más bonito desde abajo, pero al menos las vistas eran impresionantes.
Y para terminar, pasamos por el mercado de Navidad. Todas las ciudades tienen uno.
Me han dicho que en Madrid también ponen algo parecido. Yo desde luego no había visto ninguno en mi vida, y es muy curioso.
Son un montón de casetas, que venden comida, adornos, recuerdos… todo relacionado con la Navidad, mientras suena música navideña y se respira olor a Glühwein, el vino caliente especiado típico de la Navidad.
Otra de las tradiciones es que cada caseta da el Glühwein en una taza particular, así que hay gente que se dedica a coleccionarlas. Yo me quedé con una de Würzburg.
El vino en sí… ni está malo ni está bueno. Está mejor de lo que suena, y peor de lo que podría ser :) Eso sí, el que esté calentito, aunque parezca una burrada, es lo que más apetece con el frío que hace. Ya lo probaréis en las Navidades 2009 :)
Poco después comenzamos la vuelta, ya que con el billete que teníamos no podíamos coger cualquier tren; sólo los “lentos”. A las 10 llegamos a Frankfurt, cenamos en un McDonald´s, y cada mochuelo a su olivo.
Fue mi primera excursión oficial en Alemania, y no pudo ir mejor.
Par las 10.20 estábamos todos: Javi, Pietro, Marzia, Davide, una japonesa, un alemán, Laura, Carol, Anabel y yo.
Si habéis sido superfieles al blog (cosa que daré por hecha), os faltan por conocer a 5 personas de ese grupo. Marzia es una chica de Nintendo (equipo italiano). La japonesa es la novia de un amigo de Davide; vive en Alemania, y habla italiano mejor que inglés. El alemán es un amigo de Pietro. Carol es una amiga de Laura, también de Nintendo, y Anabel es traductora en Nintendo.
Cogimos los billetes: dos billetes para cinco personas cada uno. Aquí se lleva mucho eso, el comprar un billete para 5, de 35€. Lógicamente, cuantas más personas vayan, sin pasar de cinco, mejor. A nosotros nos salió redondo, 7€ por persona, ida y vuelta hasta Würzburg. Un chollazo.
Cogimos el regional con puntualidad alemana y tiramos millas. Por el camino fui sentado con Davide y la japonesa, así que tocó sesión intensiva de italiano. Estuvimos hablando básicamente de Japón. De nuevo Davide me contó (porque le pregunté) que el japonés que sabe lo aprendió en un curso megaintensivo de 6 meses allí. Cada vez me gusta más la idea… ya tengo los detalles, por si acaso.
También me estuvieron contando lo difícil que es para un extranjero trabajar allí. Básicamente, si quieres trabajar en Japón, tienes que ir ya con un contrato (tipo EEUU). Lo difícil es que una empresa te contrate, porque para ello tiene que explicar y justificar por qué cierto trabajo sólo lo puedes hacer tú, y no un japonés.
Una política muy protectora de la juventud del país. Todo lo contrario que en España, donde si eres rumano o ilegal, no tienes ningún problema para trabajar, por ejemplo, de autobusero. Allá cada cual.
Por estas razones, me dijeron que los italianos suelen acabar trabajando en pizzerías, y los españoles en locales de flamenco. Potenciando los estereotipos. La verdad es que no me imaginaba la situación así. También debe de haber algo de mafias por lo que me comentaron, pero claro, es Japón, no Camboya, por lo que sigue siendo difícil.
Para terminar con el tema, la japonesa me explicó que si ellos entran en Europa, les pasa parecido, pero pueden entrar con un visado de turismo (3 meses) y luego quedarse por ahí, trabajando en algún sitio sin contrato, sin demasiado problema; pero al revés no. Si vas a Japón como turista y luego te quedas, te buscan, te acosan, te deportan… ¡y ya no puedes volver nunca más al país! ¡Flipa! Tiene que ser alucinante que te echen de un país “para siempre”.
Y todo este rollo, mientras íbamos a Würzburg. Cuando nos quedaba una media hora para llegar, un alemán explicó por la megafonía que otro alemán (evidentemente) se había tirado a las vías, y el tren no podía pasar.
Nos tuvimos que cambiar de tren, con la consiguiente pérdida de tiempo. Al menos, aprovechamos para hacer un poco de humor negro, que los italianos entienden y comparten, tipo “se podía haber tirado un poco más tarde” o “y mira que hay carteles en todas las estaciones de cuidado con las vías”.
Por fin llegamos a la ciudad. Comimos en un restaurante de 24€ el menú, pero vive Dios que no dejé ni una miga. Comí un plato de pasta, otro de patatas y dos filetes dignos de Homer.
Después, a la hora de la siesta, comenzamos el turismo. La verdad es que es una ciudad preciosa. Tiene varias iglesias, una catedral… y el casco antiguo es muy pintoresco. Ya os enseñaré las fotos. Si alguno venís una semana (jajaja), iremos allí un día.
Subimos a un castillo, que sin duda es más bonito desde abajo, pero al menos las vistas eran impresionantes.
Y para terminar, pasamos por el mercado de Navidad. Todas las ciudades tienen uno.
Me han dicho que en Madrid también ponen algo parecido. Yo desde luego no había visto ninguno en mi vida, y es muy curioso.
Son un montón de casetas, que venden comida, adornos, recuerdos… todo relacionado con la Navidad, mientras suena música navideña y se respira olor a Glühwein, el vino caliente especiado típico de la Navidad.
Otra de las tradiciones es que cada caseta da el Glühwein en una taza particular, así que hay gente que se dedica a coleccionarlas. Yo me quedé con una de Würzburg.
El vino en sí… ni está malo ni está bueno. Está mejor de lo que suena, y peor de lo que podría ser :) Eso sí, el que esté calentito, aunque parezca una burrada, es lo que más apetece con el frío que hace. Ya lo probaréis en las Navidades 2009 :)
Poco después comenzamos la vuelta, ya que con el billete que teníamos no podíamos coger cualquier tren; sólo los “lentos”. A las 10 llegamos a Frankfurt, cenamos en un McDonald´s, y cada mochuelo a su olivo.
Fue mi primera excursión oficial en Alemania, y no pudo ir mejor.
Lavando
Como salí el viernes, el sábado hizo de domingo, lo que se traduce en hacer de “amo de casa”. Lo primero que hice fue ir a la lavandería. Era la última gran tarea que me faltaba por hacer (junto con planchar que viene después).
Al bajar las escaleras me encontré una carta… la abrí… ¡¡y era el PIN de la tarjeta de crédito!! ¡¡Por fin!! 29 de octubre de 2008 -> ya podía sacar dinero de los cajeros. Y pensar que estuve casi tres semanas esperando por si eran lentos los envíos... Un problemón menos.
En la lavandería me di cuenta de que ya había pasado el tiempo suficiente como para olvidarme de cómo se hacía, así que tuve que volver a leerme las instrucciones en alemán. Lo peor, las relativas a “qué producto”, en “qué compartimento” y “cuánta cantidad”. Básicamente, eché detergente y suavizante a ojo. 0 años de experiencia me avalaban.
Pero no me adelanto. Fue un gustazo llegar con mi bolsaza de Ikea llena (ropa de tres semanas, es decir, toda mi ropa) y comprobar que todas las lavadoras estaban ocupadas o estropeadas. Me quedé sentado cerca de dos lavadoras que ya habían terminado, o sea que estaría a punto de llegar alguien para vaciarlas. Pero iba llegando más gente, y se iban paseando a lo buitre por las lavadoras. Ya me veía que cuando se quedase una libre, iba a haber problemas. Y me iba a costar defender mi posición con mis 4 palabras de alemán. Pero no me iba a rendir fácilmente.
Durante la tensa espera, vi cómo un chaval llegó, vació una lavadora que ya había terminado y no era la suya, y metió su ropa (dejando la que había encima de una mesa). Me apunté la idea para próximas veces, aunque no sé si me atreveré a hacerlo.
Pasaron unos 20 minutos, y estuve a punto de volverme a casa, pero la bolsa pesaba demasiado como para haber hecho el viaje en balde. Así que hasta la muerte. Apareció un señor y se acercó a “mis” lavadoras. Un alemán se le abalanzó y le preguntó si las dos eran suyas. Respondió que sí, y me levanté rápidamente.
Por suerte, el alemán era de los majos, me pregunto no sé el qué, y yo dije “ich brauche nur eine” (sólo necesito una). Levantó el pulgar hacia arriba, y me dijo que él también, así que nos repartimos la carroña-lavadoras.
El resto del proceso no fue tan tenso ni interesante. Cuando acabó la secadora, doblé como buenamente pude las camisetas, lo metí todo a la bolsa otra vez, y a casita, rezando porque no tuviese que planchar mucho.
Antes de comer me metí una buena sesión de tele, para relajarme un poco. No hago más que ver el anunció del nuevo Opel Insignia, y lo que me hace más gracia es que es el “coche del año 2009”. Joder, qué cracks. Y me imagino que estarán a punto de sacar el coche del año del 2010.
En mi programa favorito de éxitos del pasado, el presente y el futuro, hablaban de la música alemana, sobre todo la electrónica. Alemania tiene unos grupazos de música electrónica. Una canción que me gustó fue una de Christina Stürmer – Ich lebe. No era electrónica, pero se entendía muy bien, la chica era guapa, y sonaba tan bien que casi no parecía alemán.
En otro programa vi a un pavo que se había tatuado una parte del cuerpo muy curiosa… ¡¡los ojos!! ¡¡de azul!! Tenía lo blanco de los ojos de color azul. De verdad que aunque la población mundial aumenta, el número de neuronas se mantiene constante.
Por la tarde tuve un par de conversaciones con españoles e italianos para ver si salíamos, pero al final no se concretó nada. Sobre todo porque el domingo nos íbamos a Würzburg.
A las 8 me fui a oír como perdía el Real Madrid. Últimamente casi me da igual el resultado; el oír alguna radio futbolera me encanta, y me traslada a las tardes de domingo españolas. Mantendré esa costumbre cuando tenga internet en casa (sic). Por cierto, Getafe 3, Real Madrid 1.
A la hora de cenar pillé un show de “coches de choque” en Düsseldorf, en directo. Eran carreras de coches, pero en las que no gana el primero, sino el que más rivales vuelca, el que más accidentes provoca y cosas así. Había oído hablar de ello, pero no me lo imaginaba.
Postearé alguna foto para que os hagáis una idea. Se pasan la mitad del rato con el circuito atascado de coches volcados, girados y reventados. Y cuando algún se quedaba a medio volcar, paraban la carrera, y mientras la gente aplaudía como loca, bajaban unos mecánicos y lo empujaban para que siguiese en carrera. Como mínimo, curiosísimo. Eso sí, vi como 1 hora y media, pero después de los primeros 45 minutos, ya hubo pocas sorpresas. Sólo las actuaciones que había en directo entre carrera y carrera, donde vi, por ejemplo, a The Offspring, Nickelback o Guano Apes (su cantante). Vamos, como ver a Chenoa.
------------------------------------------------------------------------------
Me habéis preguntado varias veces si la vida aquí es más cara, y nunca sé contestaros demasiado bien (como diría el mono de los Klammstein “edtoy apdrendiendo a habladddd”).
No, en serio, yo creo que está más o menos como en España. La cesta de la compra no la puedo comparar, pero los cubatas están al mismo precio, y la comida rápida parecida. He oído que los coches efectivamente son más baratos aquí, pero lo que sí que vi es que la Sin Plomo 95 está a 1,18€. En Logroño estaba a 1,12€ la última vez que eché yo, y luego sé que bajó más.
------------------------------------------------------------------------------
Cuando vengáis, os va a chocar sin duda el tema de beber en la calle. Y no me refiero a hacer botellón, sino a beber cervezas. Está todo permitido, así que a partir de las 7 o las 8 es muy fácil ver a gente por la calle o en el metro con una cerveza en la mano. En Logroño también se puede beber en la calle, pero nunca ves a nadie con una cerveza. Es chocante.
Y no mendigos. Niñas adolescentes, ejecutivos… es evidente que aquí la cerveza es tan común como el pan o las patatas.
Al bajar las escaleras me encontré una carta… la abrí… ¡¡y era el PIN de la tarjeta de crédito!! ¡¡Por fin!! 29 de octubre de 2008 -> ya podía sacar dinero de los cajeros. Y pensar que estuve casi tres semanas esperando por si eran lentos los envíos... Un problemón menos.
En la lavandería me di cuenta de que ya había pasado el tiempo suficiente como para olvidarme de cómo se hacía, así que tuve que volver a leerme las instrucciones en alemán. Lo peor, las relativas a “qué producto”, en “qué compartimento” y “cuánta cantidad”. Básicamente, eché detergente y suavizante a ojo. 0 años de experiencia me avalaban.
Pero no me adelanto. Fue un gustazo llegar con mi bolsaza de Ikea llena (ropa de tres semanas, es decir, toda mi ropa) y comprobar que todas las lavadoras estaban ocupadas o estropeadas. Me quedé sentado cerca de dos lavadoras que ya habían terminado, o sea que estaría a punto de llegar alguien para vaciarlas. Pero iba llegando más gente, y se iban paseando a lo buitre por las lavadoras. Ya me veía que cuando se quedase una libre, iba a haber problemas. Y me iba a costar defender mi posición con mis 4 palabras de alemán. Pero no me iba a rendir fácilmente.
Durante la tensa espera, vi cómo un chaval llegó, vació una lavadora que ya había terminado y no era la suya, y metió su ropa (dejando la que había encima de una mesa). Me apunté la idea para próximas veces, aunque no sé si me atreveré a hacerlo.
Pasaron unos 20 minutos, y estuve a punto de volverme a casa, pero la bolsa pesaba demasiado como para haber hecho el viaje en balde. Así que hasta la muerte. Apareció un señor y se acercó a “mis” lavadoras. Un alemán se le abalanzó y le preguntó si las dos eran suyas. Respondió que sí, y me levanté rápidamente.
Por suerte, el alemán era de los majos, me pregunto no sé el qué, y yo dije “ich brauche nur eine” (sólo necesito una). Levantó el pulgar hacia arriba, y me dijo que él también, así que nos repartimos la carroña-lavadoras.
El resto del proceso no fue tan tenso ni interesante. Cuando acabó la secadora, doblé como buenamente pude las camisetas, lo metí todo a la bolsa otra vez, y a casita, rezando porque no tuviese que planchar mucho.
Antes de comer me metí una buena sesión de tele, para relajarme un poco. No hago más que ver el anunció del nuevo Opel Insignia, y lo que me hace más gracia es que es el “coche del año 2009”. Joder, qué cracks. Y me imagino que estarán a punto de sacar el coche del año del 2010.
En mi programa favorito de éxitos del pasado, el presente y el futuro, hablaban de la música alemana, sobre todo la electrónica. Alemania tiene unos grupazos de música electrónica. Una canción que me gustó fue una de Christina Stürmer – Ich lebe. No era electrónica, pero se entendía muy bien, la chica era guapa, y sonaba tan bien que casi no parecía alemán.
En otro programa vi a un pavo que se había tatuado una parte del cuerpo muy curiosa… ¡¡los ojos!! ¡¡de azul!! Tenía lo blanco de los ojos de color azul. De verdad que aunque la población mundial aumenta, el número de neuronas se mantiene constante.
Por la tarde tuve un par de conversaciones con españoles e italianos para ver si salíamos, pero al final no se concretó nada. Sobre todo porque el domingo nos íbamos a Würzburg.
A las 8 me fui a oír como perdía el Real Madrid. Últimamente casi me da igual el resultado; el oír alguna radio futbolera me encanta, y me traslada a las tardes de domingo españolas. Mantendré esa costumbre cuando tenga internet en casa (sic). Por cierto, Getafe 3, Real Madrid 1.
A la hora de cenar pillé un show de “coches de choque” en Düsseldorf, en directo. Eran carreras de coches, pero en las que no gana el primero, sino el que más rivales vuelca, el que más accidentes provoca y cosas así. Había oído hablar de ello, pero no me lo imaginaba.
Postearé alguna foto para que os hagáis una idea. Se pasan la mitad del rato con el circuito atascado de coches volcados, girados y reventados. Y cuando algún se quedaba a medio volcar, paraban la carrera, y mientras la gente aplaudía como loca, bajaban unos mecánicos y lo empujaban para que siguiese en carrera. Como mínimo, curiosísimo. Eso sí, vi como 1 hora y media, pero después de los primeros 45 minutos, ya hubo pocas sorpresas. Sólo las actuaciones que había en directo entre carrera y carrera, donde vi, por ejemplo, a The Offspring, Nickelback o Guano Apes (su cantante). Vamos, como ver a Chenoa.
------------------------------------------------------------------------------
Me habéis preguntado varias veces si la vida aquí es más cara, y nunca sé contestaros demasiado bien (como diría el mono de los Klammstein “edtoy apdrendiendo a habladddd”).
No, en serio, yo creo que está más o menos como en España. La cesta de la compra no la puedo comparar, pero los cubatas están al mismo precio, y la comida rápida parecida. He oído que los coches efectivamente son más baratos aquí, pero lo que sí que vi es que la Sin Plomo 95 está a 1,18€. En Logroño estaba a 1,12€ la última vez que eché yo, y luego sé que bajó más.
------------------------------------------------------------------------------
Cuando vengáis, os va a chocar sin duda el tema de beber en la calle. Y no me refiero a hacer botellón, sino a beber cervezas. Está todo permitido, así que a partir de las 7 o las 8 es muy fácil ver a gente por la calle o en el metro con una cerveza en la mano. En Logroño también se puede beber en la calle, pero nunca ves a nadie con una cerveza. Es chocante.
Y no mendigos. Niñas adolescentes, ejecutivos… es evidente que aquí la cerveza es tan común como el pan o las patatas.
PIN
El jueves fue bastante más relajado que el día anterior, de hecho ¡no hay nada que contar! (qué ganas tenía) jaja :) bueno, ya me entendéis…
Únicamente lo típico: la tele. Vi el programa de “vídeos de primera”, me eché unas risas, y luego vi el Schalke 04 – Manchester City, de UEFA. Y cuando terminó, y pensaba ponerme a fregar… ¡me pusieron el Hamburgo – Ajax! Yo así no puedo hacer las tareas de la casa. Lo vi también, y fue un partidazo. También es verdad que no tengo mucho para compararlo, porque sólo veo equipos alemanes, y el Madrid – Juve que todos sabemos lo bien que jugó el Madrid.
En el Ajax jugó Oleguer de titular. Sí, Oleguer, el que tiene dos hemisferios de menos en el cráneo. Y luego entró Gabri, otro ex del Barça, pero mucho más normal. Hubo un gol gracioso, en el que un tío tiró desde lejos, pegó en un poste, luego en el otro, y mientras iba hacia el córner, el mismo jugador, que había seguido esprintando, llegó antes que todos los demás y marcó. Joder, cómo pierde la jugada por escrito :D
El viernes cuando bajaba al portal, me encontré una carta en las escaleras. La abrí, y era del Commerzbank: el PIN para la web del banco. ¡¡Uyyyy!! ¡¡Casi!! Vale, estaba muy bien, doy gracias y no me quejo, pero era más importante el pin de la tarjeta. Ya era día 28, y el 1 iba a tener que pagar a María quitando nieve del jardín y desatascando tuberías. La verdad es que prefería sacar dinero.
En Nintendo fuimos perfilando el plan del domingo: ir a Würzburg. No es una ciudad conocida, pero Pietro había estado de Erasmus un año, y decía que merecía la pena. A las 5 de la tarde, ya habíamos conseguido 2 “sí”, 8 “seguramente” y 3 “no creo”. Y eso contando con que queríamos comprar los billetes esa tarde. Al final decidimos no comprar nada, quedar el domingo directamente, y comprar los tickets in situ.
Los planes para el viernes parecían ser una partida de póker o ir a la casa de Offenbach, que a partir de ahora veréis que llamo a veces la AlphaHouse, porque así es como se le conoce en Nintendo. La explicación es simplemente que los dueños de la casa son de la agencia Alpha, la que contrató a Dani, Carlos, Antoine, Pablo… (o sea, los que viven allí).
Intenté convencer a un grupo para ir a la AlphaHouse, pero luego repetir y mejorar la experiencia del MTW Club (da gusto escribirlo).
Para variar, a las 8-9 de la noche, yo no tenía muy claros los planes que había, y puede dar fe de ello la gente con la que me puse a chatear sobre esa hora (en el ciber, por supuesto). En el último momento se confirmó lo de Offenbach, y se fusionó con la partida de póker. Así que allí nos juntamos unas 15 personas. Unos jugaban al póker, otros a la consola, otros cortaban la hierba (guiño guiño). Menos de ir al MTW, había ambiente de todo.
Para las 11 supe seguro que no iríamos, así que me dediqué a echarme unas risas con los que no jugaban y a ver un rato la partida. Suelen jugar “hasta el final”, es decir, que no te puedes retirar. O ganas a todos, o eres un perdedor más. Así que o pierdes 5, o ganas 120-140, pero no te puedes llevar unos 30. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Mientras tanto, hice una llamadita a la Cuadrilla, que estaba en cuadro. Como echo de menos el plan de siempre de los viernes: una cervecita mientras se comenta la semana.
La partida acabó sobre las 3, así que tuvimos que jugar al GTA hasta las 4, porque no había metros.
Sin duda es una de las cosas que aún me siguen chocando. Aquí tengo que pensar mucho más qué plan quiero para la noche, porque entre las 12.30 y las 4.30 no hay opciones. Es decir, o light, o a full, pero no “a tomar algo”. No es que me encante.
--------------------------------------------------------------------
En Frankfurt hay muchos mendigos. En realidad creo que en todas las ciudades grandes, pero viniendo de Logroño, llama la atención. Y aún más que es imposible que te vayas un día a casa sin ver a alguno rebuscar en una papelera. Me pareció una tontería, porque ya ves lo que puedes sacar de ahí (de un contenedor, aún), pero el otro día vi como un mendigo sacaba una botella de plástico y se la llevaba; y claro, hasta mi cerebro hiper-refrescado cayó: buscan botellas para devolver en los supermercados. Y teniendo en cuenta que algunas botellas llevan hasta 25 cents de fianza, si les sale un día bueno se pillan su baguette calentita, y tan contentos. Bien pensado.
-----------------------------------------------------------------------------
El otro día una española me comentó algo en lo que no me había fijado. Ya os conté que aquí está prohibido fumar incluso en las discotecas. Pues bien, me dijo que en las paradas de metro que están al aire libre, hay unos cuadrados amarillos pintados en el suelo, pensados para que la gente fume allí, y no moleste ni siquiera con el humo. ¡Qué fuerte!
----------------------------------------------------------------------------------------
En el canal Arte suelen echar documentales, y algunos merecen la pena. En concreto, los que van sobre África siempre tienen algo curioso. El otro día vi uno en el que salía una tribu de no sé qué país (pero donde se hablaba francés), en la cual les estaban enseñando a los hombres a algo así como “no forzar a las mujeres”. En concreto, había un hombre de una ONG que les gritaba “No means no”, y ellos lo repetían al unísono. Varias veces. Luego los cogía uno a uno, y hacía como que les iba a pegar una patada en las pelotas, y los africanos medio llorando decían que lo habían entendido.
Sé que suena a que lo vi después de inhalar gas de radiador, pero fue tal como lo cuento. Y además era en francés-inglés, así que lo entendía.
Y como tribu africana que era, acabaron todos bailando alrededor de una hoguera, dando saltos, gritando y entrando en trance. Lo típico.
Únicamente lo típico: la tele. Vi el programa de “vídeos de primera”, me eché unas risas, y luego vi el Schalke 04 – Manchester City, de UEFA. Y cuando terminó, y pensaba ponerme a fregar… ¡me pusieron el Hamburgo – Ajax! Yo así no puedo hacer las tareas de la casa. Lo vi también, y fue un partidazo. También es verdad que no tengo mucho para compararlo, porque sólo veo equipos alemanes, y el Madrid – Juve que todos sabemos lo bien que jugó el Madrid.
En el Ajax jugó Oleguer de titular. Sí, Oleguer, el que tiene dos hemisferios de menos en el cráneo. Y luego entró Gabri, otro ex del Barça, pero mucho más normal. Hubo un gol gracioso, en el que un tío tiró desde lejos, pegó en un poste, luego en el otro, y mientras iba hacia el córner, el mismo jugador, que había seguido esprintando, llegó antes que todos los demás y marcó. Joder, cómo pierde la jugada por escrito :D
El viernes cuando bajaba al portal, me encontré una carta en las escaleras. La abrí, y era del Commerzbank: el PIN para la web del banco. ¡¡Uyyyy!! ¡¡Casi!! Vale, estaba muy bien, doy gracias y no me quejo, pero era más importante el pin de la tarjeta. Ya era día 28, y el 1 iba a tener que pagar a María quitando nieve del jardín y desatascando tuberías. La verdad es que prefería sacar dinero.
En Nintendo fuimos perfilando el plan del domingo: ir a Würzburg. No es una ciudad conocida, pero Pietro había estado de Erasmus un año, y decía que merecía la pena. A las 5 de la tarde, ya habíamos conseguido 2 “sí”, 8 “seguramente” y 3 “no creo”. Y eso contando con que queríamos comprar los billetes esa tarde. Al final decidimos no comprar nada, quedar el domingo directamente, y comprar los tickets in situ.
Los planes para el viernes parecían ser una partida de póker o ir a la casa de Offenbach, que a partir de ahora veréis que llamo a veces la AlphaHouse, porque así es como se le conoce en Nintendo. La explicación es simplemente que los dueños de la casa son de la agencia Alpha, la que contrató a Dani, Carlos, Antoine, Pablo… (o sea, los que viven allí).
Intenté convencer a un grupo para ir a la AlphaHouse, pero luego repetir y mejorar la experiencia del MTW Club (da gusto escribirlo).
Para variar, a las 8-9 de la noche, yo no tenía muy claros los planes que había, y puede dar fe de ello la gente con la que me puse a chatear sobre esa hora (en el ciber, por supuesto). En el último momento se confirmó lo de Offenbach, y se fusionó con la partida de póker. Así que allí nos juntamos unas 15 personas. Unos jugaban al póker, otros a la consola, otros cortaban la hierba (guiño guiño). Menos de ir al MTW, había ambiente de todo.
Para las 11 supe seguro que no iríamos, así que me dediqué a echarme unas risas con los que no jugaban y a ver un rato la partida. Suelen jugar “hasta el final”, es decir, que no te puedes retirar. O ganas a todos, o eres un perdedor más. Así que o pierdes 5, o ganas 120-140, pero no te puedes llevar unos 30. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Mientras tanto, hice una llamadita a la Cuadrilla, que estaba en cuadro. Como echo de menos el plan de siempre de los viernes: una cervecita mientras se comenta la semana.
La partida acabó sobre las 3, así que tuvimos que jugar al GTA hasta las 4, porque no había metros.
Sin duda es una de las cosas que aún me siguen chocando. Aquí tengo que pensar mucho más qué plan quiero para la noche, porque entre las 12.30 y las 4.30 no hay opciones. Es decir, o light, o a full, pero no “a tomar algo”. No es que me encante.
--------------------------------------------------------------------
En Frankfurt hay muchos mendigos. En realidad creo que en todas las ciudades grandes, pero viniendo de Logroño, llama la atención. Y aún más que es imposible que te vayas un día a casa sin ver a alguno rebuscar en una papelera. Me pareció una tontería, porque ya ves lo que puedes sacar de ahí (de un contenedor, aún), pero el otro día vi como un mendigo sacaba una botella de plástico y se la llevaba; y claro, hasta mi cerebro hiper-refrescado cayó: buscan botellas para devolver en los supermercados. Y teniendo en cuenta que algunas botellas llevan hasta 25 cents de fianza, si les sale un día bueno se pillan su baguette calentita, y tan contentos. Bien pensado.
-----------------------------------------------------------------------------
El otro día una española me comentó algo en lo que no me había fijado. Ya os conté que aquí está prohibido fumar incluso en las discotecas. Pues bien, me dijo que en las paradas de metro que están al aire libre, hay unos cuadrados amarillos pintados en el suelo, pensados para que la gente fume allí, y no moleste ni siquiera con el humo. ¡Qué fuerte!
----------------------------------------------------------------------------------------
En el canal Arte suelen echar documentales, y algunos merecen la pena. En concreto, los que van sobre África siempre tienen algo curioso. El otro día vi uno en el que salía una tribu de no sé qué país (pero donde se hablaba francés), en la cual les estaban enseñando a los hombres a algo así como “no forzar a las mujeres”. En concreto, había un hombre de una ONG que les gritaba “No means no”, y ellos lo repetían al unísono. Varias veces. Luego los cogía uno a uno, y hacía como que les iba a pegar una patada en las pelotas, y los africanos medio llorando decían que lo habían entendido.
Sé que suena a que lo vi después de inhalar gas de radiador, pero fue tal como lo cuento. Y además era en francés-inglés, así que lo entendía.
Y como tribu africana que era, acabaron todos bailando alrededor de una hoguera, dando saltos, gritando y entrando en trance. Lo típico.
¿Vinieron los de Deutsche Telekom?
Y llegó otro gran día para mi futuro, el miércoles. Esta vez me conseguí organizar con María para estar sólo hasta las 12 esperando al de Deutsche Telekom. Después, se quedaría ella.
Ya que la otra vez me quedé hasta las tantas colgando ropa, limpiando y ordenando la casa, para que luego no apareciesen los técnicos, esta vez dejé todo tal cual estaba. Es decir, bien, pero con algo para fregar, algo de ropa en los sillones, algo de mierdecilla por el suelo. Pero poco, no os vayáis a pensar. Total, luego tenía tiempo para ir organizando todo mientras esperaba.
Y fue el destino… ¡¡y picó!! A las 8.10 llamarón al timbre. Justo me acababa de vestir, bajé corriendo y abrí. Y para mi sorpresa, había un pavo con un uniforme de “Deutsche Telekom”. Casi le morreo, pero me contuve.
Él no hablaba inglés (previsible), y yo hablo alemán a nivel 0,5 sobre 20, así que el rato que estuvo fue divertidamente violento. Subimos a mi piso, y cuando llegamos, el tío se tiró resoplando 10 minutos; ya me veía llevándolo al hospital (en el supuesto de que supiese dónde hay uno, o si existen…). Miró la caja del teléfono y volvimos a bajar. Me pidió que abriese una puerta del portal… que está con candado.
En otro momento, habría dudado o incluso le habría dicho que no podía o no tenía llave, pero dadas las circunstancias, si me hubiese dicho que tenía que salir en bañador a la calle, lo habría hecho. Así que subí al piso de María, llamé a la puerta, le comenté el percal, y desde el otro lado me dijo que en 10 minutos salía.
Bajé a darle las buenas noticias al del Deutsche, que las recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Y para hacer más llevaderos los 10 minutos, no paró de mirar el reloj, resoplar y cagarse en cosas alemanas. Me dieron ganas de reírme y que me viese, para hacer justicia por el miércoles pasado, que perdí 8 horitas de curro por su culpa, pero aún no tenía la línea. Regla número uno: no jugar con fuego alemán.
Apareció la señora, se explicaron en alemán sus intenciones, y ella me tradujo que en realidad no hacía falta abrir esa puerta, que lo que él quería estaba fuera, en el jardín. Le dije que lo sentía, pero que lógicamente yo no podía saberlo, y se volvió a su casa.
El Deutsche Man levantó un plástico del jardín, apretó un tornillo, subió al piso, comprobó algo y me dijo “fertig” (terminado). OK. Danke y esas cosas. Las 8.30. Salió tan bien, que me iba a tocar esperar, porque a los de FedEx les dije que estaría en casa entre las 9 y las 11.
Mientras venían, vi la repetición del programa “Galileo” del día anterior. Es un programa digno del Discovery Channel, y en la línea, muchas veces, de “los cazadores de mitos”. De hecho, muchas veces se dedican a comprobar rumores (mitos) o simplemente a explicar cosas curiosas.
Un programa que me encantó fue el que hablaba de la evolución de los Crash Test Dummies, y como en un principio, se pagaba a gente para que se montase en coches de prueba, y luego los empotraban contra algo. Hasta pusieron vídeos en blanco y negro y toda la pesca. Y luego salían estos Dummies humanos apoyados en la pared, todo fastidiados, tosiendo, vomitando... Ver para creer.
Llegaron las 9, las 9.30, las 10, las 10.30… y ya se me conectaron las neuronas de “asesinato”. Dieron las 11, las 11.30… y no venía FedEx. Intenté no estresarme demasiado; total, un fallo más…
Lo que sabía fijo es que iba a ir al banco a pedir el PIN. Si tenían que venir a darme el paquete otro día, era problema suyo. Y a las 12.45 tenía que estar en Nintendo. Así que a las 11.40, salí de casa.
Según cerré la puerta, sonó el timbre. Bajé corriendo todo emocionado, ¡y era uno de FedEx! Me pidió mil veces perdón en inglés, y le perdoné. Le dije que lo nuestro aún podía funcionar :D Firmé en su PDA, subí el paquete a casa, y sin abrirlo, me fui volando al Commerzbank.
En el banco pregunté por Sasha, “el que habla inglés”. ¿Y qué me dijeron? Que estaba enfermo. Me reí un poco, y la cajera pensaría que era tonto, pero es que para qué me lo voy a tomar a mal. Creo que últimamente mi cuerpo segrega jabón, porque hay muchas cosas que me resbalan.
Le pregunté si ella hablaba algo de inglés, me dijo que sí, y le expliqué el abandono al que me tiene sometido el banco. Tomó nota en el ordenador, y me dijo que en menos de una semana tendría que recibir por correo el PIN para la banca on-line y el PIN de la tarjeta. A ver.
Después de todo, llegué a Nintendo a las 12.44.
A la salida, pasé por la peluquería del Rewe. Al final resulta que era unisex. Esperé 5 minutillos, y me cogieron. La chica que me atendió no sabía inglés, pero ya no eran plan de seguir esperando a un peluquero bilingüe, así que me dio igual. Pensé que iba a empezar a cortar sin preguntar, y se lo habría agradecido, pero me preguntó: “viel?” (¿mucho?). Le dije que no, que “intermedio”, y me preguntó cuánto. Jo tía, ya te vale. Me acordé de lo que le pasó a Javi, que le dijo al 3, y aquí se corta por milímetros, y salió como Zidane; así que le dije “10 o 12”.
Estáis todos esperando una catástrofe. Yo también la esperaba, pero acerté. Me lo dejó relativamente bien, así que para otra vez, creo que me quedaré con esa medida. Volví a casa dejando pelos por 2 líneas de metro.
En casa vi Galileo, esta vez en directo, y pillé justo la sección “Fake Check”. Como su propio nombre indica, se proponen buscar vídeos populares en Youtube y comprobar si son fakes o no. El del miércoles era un chaval que ponía 7 u 8 vasos en línea, cogía 8 monedas, las lanzaba todas a la vez contra la mesa y después de rebotar entraba cada una en un vaso (no sé si me explico). Lo mejor de todo es que no sé si es fake o no, porque tuve un altercado con una croqueta, luego pasaron a anuncios, y ya se me olvidó y cambié de cadena. Yo digo que era fake.
Ya que la otra vez me quedé hasta las tantas colgando ropa, limpiando y ordenando la casa, para que luego no apareciesen los técnicos, esta vez dejé todo tal cual estaba. Es decir, bien, pero con algo para fregar, algo de ropa en los sillones, algo de mierdecilla por el suelo. Pero poco, no os vayáis a pensar. Total, luego tenía tiempo para ir organizando todo mientras esperaba.
Y fue el destino… ¡¡y picó!! A las 8.10 llamarón al timbre. Justo me acababa de vestir, bajé corriendo y abrí. Y para mi sorpresa, había un pavo con un uniforme de “Deutsche Telekom”. Casi le morreo, pero me contuve.
Él no hablaba inglés (previsible), y yo hablo alemán a nivel 0,5 sobre 20, así que el rato que estuvo fue divertidamente violento. Subimos a mi piso, y cuando llegamos, el tío se tiró resoplando 10 minutos; ya me veía llevándolo al hospital (en el supuesto de que supiese dónde hay uno, o si existen…). Miró la caja del teléfono y volvimos a bajar. Me pidió que abriese una puerta del portal… que está con candado.
En otro momento, habría dudado o incluso le habría dicho que no podía o no tenía llave, pero dadas las circunstancias, si me hubiese dicho que tenía que salir en bañador a la calle, lo habría hecho. Así que subí al piso de María, llamé a la puerta, le comenté el percal, y desde el otro lado me dijo que en 10 minutos salía.
Bajé a darle las buenas noticias al del Deutsche, que las recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Y para hacer más llevaderos los 10 minutos, no paró de mirar el reloj, resoplar y cagarse en cosas alemanas. Me dieron ganas de reírme y que me viese, para hacer justicia por el miércoles pasado, que perdí 8 horitas de curro por su culpa, pero aún no tenía la línea. Regla número uno: no jugar con fuego alemán.
Apareció la señora, se explicaron en alemán sus intenciones, y ella me tradujo que en realidad no hacía falta abrir esa puerta, que lo que él quería estaba fuera, en el jardín. Le dije que lo sentía, pero que lógicamente yo no podía saberlo, y se volvió a su casa.
El Deutsche Man levantó un plástico del jardín, apretó un tornillo, subió al piso, comprobó algo y me dijo “fertig” (terminado). OK. Danke y esas cosas. Las 8.30. Salió tan bien, que me iba a tocar esperar, porque a los de FedEx les dije que estaría en casa entre las 9 y las 11.
Mientras venían, vi la repetición del programa “Galileo” del día anterior. Es un programa digno del Discovery Channel, y en la línea, muchas veces, de “los cazadores de mitos”. De hecho, muchas veces se dedican a comprobar rumores (mitos) o simplemente a explicar cosas curiosas.
Un programa que me encantó fue el que hablaba de la evolución de los Crash Test Dummies, y como en un principio, se pagaba a gente para que se montase en coches de prueba, y luego los empotraban contra algo. Hasta pusieron vídeos en blanco y negro y toda la pesca. Y luego salían estos Dummies humanos apoyados en la pared, todo fastidiados, tosiendo, vomitando... Ver para creer.
Llegaron las 9, las 9.30, las 10, las 10.30… y ya se me conectaron las neuronas de “asesinato”. Dieron las 11, las 11.30… y no venía FedEx. Intenté no estresarme demasiado; total, un fallo más…
Lo que sabía fijo es que iba a ir al banco a pedir el PIN. Si tenían que venir a darme el paquete otro día, era problema suyo. Y a las 12.45 tenía que estar en Nintendo. Así que a las 11.40, salí de casa.
Según cerré la puerta, sonó el timbre. Bajé corriendo todo emocionado, ¡y era uno de FedEx! Me pidió mil veces perdón en inglés, y le perdoné. Le dije que lo nuestro aún podía funcionar :D Firmé en su PDA, subí el paquete a casa, y sin abrirlo, me fui volando al Commerzbank.
En el banco pregunté por Sasha, “el que habla inglés”. ¿Y qué me dijeron? Que estaba enfermo. Me reí un poco, y la cajera pensaría que era tonto, pero es que para qué me lo voy a tomar a mal. Creo que últimamente mi cuerpo segrega jabón, porque hay muchas cosas que me resbalan.
Le pregunté si ella hablaba algo de inglés, me dijo que sí, y le expliqué el abandono al que me tiene sometido el banco. Tomó nota en el ordenador, y me dijo que en menos de una semana tendría que recibir por correo el PIN para la banca on-line y el PIN de la tarjeta. A ver.
Después de todo, llegué a Nintendo a las 12.44.
A la salida, pasé por la peluquería del Rewe. Al final resulta que era unisex. Esperé 5 minutillos, y me cogieron. La chica que me atendió no sabía inglés, pero ya no eran plan de seguir esperando a un peluquero bilingüe, así que me dio igual. Pensé que iba a empezar a cortar sin preguntar, y se lo habría agradecido, pero me preguntó: “viel?” (¿mucho?). Le dije que no, que “intermedio”, y me preguntó cuánto. Jo tía, ya te vale. Me acordé de lo que le pasó a Javi, que le dijo al 3, y aquí se corta por milímetros, y salió como Zidane; así que le dije “10 o 12”.
Estáis todos esperando una catástrofe. Yo también la esperaba, pero acerté. Me lo dejó relativamente bien, así que para otra vez, creo que me quedaré con esa medida. Volví a casa dejando pelos por 2 líneas de metro.
En casa vi Galileo, esta vez en directo, y pillé justo la sección “Fake Check”. Como su propio nombre indica, se proponen buscar vídeos populares en Youtube y comprobar si son fakes o no. El del miércoles era un chaval que ponía 7 u 8 vasos en línea, cogía 8 monedas, las lanzaba todas a la vez contra la mesa y después de rebotar entraba cada una en un vaso (no sé si me explico). Lo mejor de todo es que no sé si es fake o no, porque tuve un altercado con una croqueta, luego pasaron a anuncios, y ya se me olvidó y cambié de cadena. Yo digo que era fake.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Envíos que no llegan
[4 nuevos post, hasta ayer martes. Suerte por cierto para los que vais a tener algún examen en diciembre. Aún no tengo internet, pero creo que ya estoy más cerca. Ahora mismo la fecha realista es: 1-2 diciembre.]
El objetivo principal para el martes era pedir cita con el peluquero.
Fui directamente, después de Nintendo, y lo pillé abierto a las 5.40. Entré y le pregunté “do you speak English?”
“Nein” (no).
Pues vale. Aunque al principio dudé, y pensé en pedir cita igualmente, luego me imaginé al tío haciéndome un desastre, y yo buscando en el diccionario las palabras “así” “no” y “no” “es” “esto” “lo” “que” “le” “había” “dicho”. Le di las gracias por nada, y me fui.
A las 5.50, ya no eran plan de buscar más peluqueros, así que tarea pospuesta. Ahora estaba de nuevo al principio del proceso: primero buscar un peluquero, luego pedir hora, y luego cortarme el pelo. Y todo esto realizable sólo hasta las 6 de la tarde. Para el día que me lo corte, va a tener que buscar la cabeza con linterna. Igual tengo que esperar a Navidad e ir a donde se cortó Fido la melena :) (aunque igual es sólo para raperos). También acepto sugerencias de Marcos.
En esas estaba cuando me llamó mi madre, para decirme que me habían mandado un paquete, y les habían llamado porque no podían entregármelo. Qué cosa más rara. No me lo puedo creer.
Le habían dado un teléfono y un código de envío. Era a través de FedEx (menos mal, de esos me fío). Subí a mi casa y llamé. Me salió un contestador en alemán y me pareció entender que querían que dejase un mensaje después de la señal. Mejor no dejar un mensaje con lo que estaba pensando, así que colgué, y probé con el otro número que le dieron a mi madre.
Salió un contestador que daba a elegir entre alemán o inglés. ¡¡Gracias, destino!! Me dieron un montón de opciones que no me convenían, así que elegí “hablar con operador”. Ahí apareció una vocecilla, que apenas oía. Puse el manos libres, pero entonces me dijo que me oía mal.
La conversación fue un infierno. Tenía el volumen de mi móvil a tope, pero no le oía nada de nada, y eso que estaba en casa sin ruidos. Al final, no sé ni cómo, conseguí darle mis datos, confirmar la dirección, y quedar para el miércoles entre las 9 y las 11 para recibir el paquete (iba a estar en casa esperando a los de internet).
Por cierto, voy a aprovechar para deciros que no me mandéis nada por correo. Si alguien tiene la intención alguna vez de mandar una felicitación de Navidad, un paquete o lo que sea, no lo hagáis. Hay muchísimos problemas para recibir paquetes si no está tu nombre perfectamente indicado en el buzón, en el timbre y yo qué sé dónde más.
Y María no quiere que yo tenga mi nombre siempre en el timbre, por algo de que el resto de inquilinos podrían poner problemas o no sé qué (creo que lo comenté). Así que os lo agradezco, os quiero igual, pero todos los envíos que sean electrónicos.
A las 8.30 había quedado con Javi y sus amigos, Carlos, Dani y su novia en Hauptwache, para ir a dar una vuelta. Hasta entonces, hice un poco de zapping, y encontré otro reality que va de gente con problemas (qué difícil de encontrar…) que va a psicólogos para solucionarlos. Y lo graban todo. Madre mía…
Cuando lo vi yo, estaban con una señora que tenía un trastorno por el que no podía parar de limpiar. Salía la tía fregando los bricks de zumo, paquetes de salchichas, etc. Y luego por supuesto limpiaba toda la casa.
Me parece bien que la curen, pero me gustaría que hubiesen puesto su número de teléfono para dejarle que gozase un poco en mi casa. Qué lástima.
Como habíamos quedado a las 8.30, cogí el metro de las 8.27 y llegué a las 8.32. Es lo bueno que tiene mi casa, que está a 5 minutos clavados del centro.
Cuando estuvimos todos, cenamos en un McDonald´s. Ahora están con una promoción del Monopoly, y te pueden tocar calles del juego o regalos directos con el menú. A mí me tocó una “Apfeltasche”. Una manzanabolsa. Me imagino que será algún tipo de postre. De todas formas, me lo guardé para algún día que tuviese el frigorífico raquítico. Hay que torear el hambre como sea :)
Al terminar, nos fuimos a tomar algo. Encontramos un bar con terraza, que estaba cubierta y con estufas. Buen invento.
También pasamos por el Jazz Keller, el club de jazz al que íbamos a ir el viernes pasado. Tenía un ambiente muy guapo, y música en directo y toda la pesca, pero valía 10€ e la idea era estar poco tiempo, así que lo dejamos para otro día.
Nos despedimos, y a casita. Llamé a mis padres, me informaron de que el R. Madrid había ganado 0-1 con gol de Raúl, y dormí plácidamente esperando al miércoles en el que tenían que venir los de Deutsche Telekom, tenía que recibir el paquete de FedEx y tenía que ir al banco a por mi PIN y buscar peluquero.
El objetivo principal para el martes era pedir cita con el peluquero.
Fui directamente, después de Nintendo, y lo pillé abierto a las 5.40. Entré y le pregunté “do you speak English?”
“Nein” (no).
Pues vale. Aunque al principio dudé, y pensé en pedir cita igualmente, luego me imaginé al tío haciéndome un desastre, y yo buscando en el diccionario las palabras “así” “no” y “no” “es” “esto” “lo” “que” “le” “había” “dicho”. Le di las gracias por nada, y me fui.
A las 5.50, ya no eran plan de buscar más peluqueros, así que tarea pospuesta. Ahora estaba de nuevo al principio del proceso: primero buscar un peluquero, luego pedir hora, y luego cortarme el pelo. Y todo esto realizable sólo hasta las 6 de la tarde. Para el día que me lo corte, va a tener que buscar la cabeza con linterna. Igual tengo que esperar a Navidad e ir a donde se cortó Fido la melena :) (aunque igual es sólo para raperos). También acepto sugerencias de Marcos.
En esas estaba cuando me llamó mi madre, para decirme que me habían mandado un paquete, y les habían llamado porque no podían entregármelo. Qué cosa más rara. No me lo puedo creer.
Le habían dado un teléfono y un código de envío. Era a través de FedEx (menos mal, de esos me fío). Subí a mi casa y llamé. Me salió un contestador en alemán y me pareció entender que querían que dejase un mensaje después de la señal. Mejor no dejar un mensaje con lo que estaba pensando, así que colgué, y probé con el otro número que le dieron a mi madre.
Salió un contestador que daba a elegir entre alemán o inglés. ¡¡Gracias, destino!! Me dieron un montón de opciones que no me convenían, así que elegí “hablar con operador”. Ahí apareció una vocecilla, que apenas oía. Puse el manos libres, pero entonces me dijo que me oía mal.
La conversación fue un infierno. Tenía el volumen de mi móvil a tope, pero no le oía nada de nada, y eso que estaba en casa sin ruidos. Al final, no sé ni cómo, conseguí darle mis datos, confirmar la dirección, y quedar para el miércoles entre las 9 y las 11 para recibir el paquete (iba a estar en casa esperando a los de internet).
Por cierto, voy a aprovechar para deciros que no me mandéis nada por correo. Si alguien tiene la intención alguna vez de mandar una felicitación de Navidad, un paquete o lo que sea, no lo hagáis. Hay muchísimos problemas para recibir paquetes si no está tu nombre perfectamente indicado en el buzón, en el timbre y yo qué sé dónde más.
Y María no quiere que yo tenga mi nombre siempre en el timbre, por algo de que el resto de inquilinos podrían poner problemas o no sé qué (creo que lo comenté). Así que os lo agradezco, os quiero igual, pero todos los envíos que sean electrónicos.
A las 8.30 había quedado con Javi y sus amigos, Carlos, Dani y su novia en Hauptwache, para ir a dar una vuelta. Hasta entonces, hice un poco de zapping, y encontré otro reality que va de gente con problemas (qué difícil de encontrar…) que va a psicólogos para solucionarlos. Y lo graban todo. Madre mía…
Cuando lo vi yo, estaban con una señora que tenía un trastorno por el que no podía parar de limpiar. Salía la tía fregando los bricks de zumo, paquetes de salchichas, etc. Y luego por supuesto limpiaba toda la casa.
Me parece bien que la curen, pero me gustaría que hubiesen puesto su número de teléfono para dejarle que gozase un poco en mi casa. Qué lástima.
Como habíamos quedado a las 8.30, cogí el metro de las 8.27 y llegué a las 8.32. Es lo bueno que tiene mi casa, que está a 5 minutos clavados del centro.
Cuando estuvimos todos, cenamos en un McDonald´s. Ahora están con una promoción del Monopoly, y te pueden tocar calles del juego o regalos directos con el menú. A mí me tocó una “Apfeltasche”. Una manzanabolsa. Me imagino que será algún tipo de postre. De todas formas, me lo guardé para algún día que tuviese el frigorífico raquítico. Hay que torear el hambre como sea :)
Al terminar, nos fuimos a tomar algo. Encontramos un bar con terraza, que estaba cubierta y con estufas. Buen invento.
También pasamos por el Jazz Keller, el club de jazz al que íbamos a ir el viernes pasado. Tenía un ambiente muy guapo, y música en directo y toda la pesca, pero valía 10€ e la idea era estar poco tiempo, así que lo dejamos para otro día.
Nos despedimos, y a casita. Llamé a mis padres, me informaron de que el R. Madrid había ganado 0-1 con gol de Raúl, y dormí plácidamente esperando al miércoles en el que tenían que venir los de Deutsche Telekom, tenía que recibir el paquete de FedEx y tenía que ir al banco a por mi PIN y buscar peluquero.
Se busca peluquero
El domingo amaneció con los tejados, las calles y los perros blancos. No me extraña, con la que estaba cayendo a las 5 de la mañana…
Vi un rato la tele. Estaban con las semifinales de “Das Super Talent” (Factor X). Hay algunas actuaciones muy chulas. Y Sylvie van der Vaart, lo suyo no tiene nombre… Es que hasta cuando dice “lo siento, no pasas” le dan las gracias. Hipnótica.
Me informé de los planes de la gente, porque al menos los italianos parece que tenían intención de ir al cine. Llamé… y ya no tenían la intención.
Javi me dijo que ellos se iban a quedar en casa a recuperarse. Y Dani, sabía que estaba con la novia, así que me fui al ciber después de comer, para escuchar un rato los partidos de fútbol.
He descubierto que es uno de los momentos que más me gustan de la semana, cuando voy a internet y escucho el ambiento de un Carrusel Deportivo o algo así. Cuando me fui, el Barça iba empate 1-1, a falta de 10 minutos, así que me fui convenciendo de que al día siguiente descubriría que había ganado 3-1, con un gol del Getafe en propia puerta, y otro de penalti injusto sobre Valdés en el minuto 98 (de la prórroga) :)
Cuando salí del ciber, estaba nevando a saco. Desde luego, desde que llevo gafas he empalmado la lluvia con la nieve. Me dijo María que en los últimos 3 años había nevado 2 o 3 días, y ahora ya llevaba tres seguidos…
En casa me preparé la cena. Entre otras cosas, unas salchichas. Ya aprendí a base de bien que hay que pincharlas, para que “respiren”. La primera vez, que no lo hice, casi tengo que ir a recoger las salchichas a Offenbach, y me tiré limpiando aceite media hora. Pero una, y no más.
Si ya os dije que es fácil encontrar buenas pelis en la tele, los fines de semana es todavía mejor. Echaban “Antarctica” (ahora no me acuerdo de cómo era el título en español; era la de Paul Walker, de A todo gas, que está en la Antártida con unos perros de trineo…), Miami Vice y Kill Bill vol. 1
Me apañé para ver más o menos las 3. Miami Vice es una película especial para mí. Desde que vi el tráiler, con música de Linkin Park e imágenes flipantes, quería ir a verla. Pero cuando iban a estrenarla, fue cuando me fui a Nueva York, así que la vi allí.
Al ser en versión original, me perdí trozos, así que esperé a verla en español… y por una cosa o por otra, nunca la he visto. Y ahora, en alemán.
Entre las dos versiones, casi sé lo que pasa en la peli :) A ver si la veo de una maldita vez en español para rellenar los huecos.
El lunes, después de trabajar, mi objetivo era ponerme de acuerdo con María para ver si yo me podía quedar hasta las 12 en casa el miércoles (por lo de internet), y ella de 12 a 4. Sabía que nos iba a costar un poco entendernos. Sobre todo, no tenía nada claro qué pasaría a partir de las 12. ¿Se quedaría ella en mi piso de 12 a 4? ¿Me diría que llamase a Alice para darles el teléfono de ella? Eran todas opciones inviables y raras.
Me armé de valor y bajé a su casa. En un minuto, me dijo que podía, y que si a las 12 no habían venido, ponía ella un cartel en el timbre “Eduardo Domínguez. Llamar a María Korte”. Solucionado. A veces me lío sólo, lo reconozco.
Ya que estaba allí, le pregunté por un peluquero. Antes necesitaba cortarme el pelo. Ahora, la gente en el metro me hace fotos, y los niños me señalan y dicen “mira mamá, el Yeti”.
Me indicó cómo llegar, y me marché rápidamente, sabiendo que eran las 6.10 y que iba a estar cerrado, pero por si acaso.
Estaba cerrado. Cierra a las 6. Otra tarea sin solucionar que se perpetúa. Tarea pospuesta al martes.
Y aún me faltaba lo de arreglar el tema del banco. No tengo PIN, no puedo usar la tarjeta… y queda una semana para tener que pagar a la señora… Emoción…
Ya que estaba fuera de casa, hice un par de compras en el Tengelmann. Como me pasa siempre que compro sin estar previsto, tuve que pagar las bolsas que me dieron. Tengo la casa llena de bolsas.
En mi piso, hasta la hora de cenar, vi un rato “Bauer sucht Frau” (Ganadero/Campesino busca mujer). Veréis algunas fotos de los piezas que se apuntan. Y ellas no se quedan atrás…
En particular el lunes me eché unas risas con uno que tenía más de mil años, por lo menos, y lo subtitulaban porque se ve que no lo entendían ni ellos. Cortó unas rosas con toda su buena intención para dárselas a la candidata, y la tía pasó de él… jajajaja. Pobrecillo.
Luego, siempre hay alguno que hace la gracia de ir a recogerlas a la estación en tractor. ¡¡Y a todas les encanta!! Iñaki, ¿te has planteado ir a por Andrea en tractor? Igual le gusta…
Después, en un programa de moviolas fubolísticas vi algo que me pareció ver otro día, y que ya pude confirmar: tarjetas amarillas paralelas.
Debe de ser nuevo. Cuando en España dos futbolistas se pegan o algo así, normalmente el árbitro saca una tarjeta a uno, y luego se gira y se la enseña al otro (la tarjeta).
Pues aquí se ve que los árbitros tienen la baraja completa, y cuando se da esa situación, se sacan dos, de dos bolsillos, y las enseñan a la vez. Y los comentaristas siempre dicen algo de “paralela”. (“no pude ir a la paralela española, tío, vaya mierda…”) :)
Es curioso de ver. Estoy intentando hacer alguna foto, pero es muy complicado pillarlo. Os podéis imaginar.
Para terminar, desde hace un par de semanas no se ve más que a Ribéry con las nuevas Nike rosas por todas partes. En el metro, en la tele, en los autobuses…
De verdad que si pusiesen a Keira Knightley a anunciar corsés, las mañanas serían mucho más agradables. Pero vas tú, te levantas a las 7.30 de la mañana a miles de grados bajo cero, vas al metro a oír conversaciones que no entiendes y cuando despegas un poco los ojos, ves al bellezón de Ribéry con unas zapatillas rosas. Entonces dudas de si avanzar y entrar al metro, o esperar a que se marche y entonces avanzar a las vías.
Vi un rato la tele. Estaban con las semifinales de “Das Super Talent” (Factor X). Hay algunas actuaciones muy chulas. Y Sylvie van der Vaart, lo suyo no tiene nombre… Es que hasta cuando dice “lo siento, no pasas” le dan las gracias. Hipnótica.
Me informé de los planes de la gente, porque al menos los italianos parece que tenían intención de ir al cine. Llamé… y ya no tenían la intención.
Javi me dijo que ellos se iban a quedar en casa a recuperarse. Y Dani, sabía que estaba con la novia, así que me fui al ciber después de comer, para escuchar un rato los partidos de fútbol.
He descubierto que es uno de los momentos que más me gustan de la semana, cuando voy a internet y escucho el ambiento de un Carrusel Deportivo o algo así. Cuando me fui, el Barça iba empate 1-1, a falta de 10 minutos, así que me fui convenciendo de que al día siguiente descubriría que había ganado 3-1, con un gol del Getafe en propia puerta, y otro de penalti injusto sobre Valdés en el minuto 98 (de la prórroga) :)
Cuando salí del ciber, estaba nevando a saco. Desde luego, desde que llevo gafas he empalmado la lluvia con la nieve. Me dijo María que en los últimos 3 años había nevado 2 o 3 días, y ahora ya llevaba tres seguidos…
En casa me preparé la cena. Entre otras cosas, unas salchichas. Ya aprendí a base de bien que hay que pincharlas, para que “respiren”. La primera vez, que no lo hice, casi tengo que ir a recoger las salchichas a Offenbach, y me tiré limpiando aceite media hora. Pero una, y no más.
Si ya os dije que es fácil encontrar buenas pelis en la tele, los fines de semana es todavía mejor. Echaban “Antarctica” (ahora no me acuerdo de cómo era el título en español; era la de Paul Walker, de A todo gas, que está en la Antártida con unos perros de trineo…), Miami Vice y Kill Bill vol. 1
Me apañé para ver más o menos las 3. Miami Vice es una película especial para mí. Desde que vi el tráiler, con música de Linkin Park e imágenes flipantes, quería ir a verla. Pero cuando iban a estrenarla, fue cuando me fui a Nueva York, así que la vi allí.
Al ser en versión original, me perdí trozos, así que esperé a verla en español… y por una cosa o por otra, nunca la he visto. Y ahora, en alemán.
Entre las dos versiones, casi sé lo que pasa en la peli :) A ver si la veo de una maldita vez en español para rellenar los huecos.
El lunes, después de trabajar, mi objetivo era ponerme de acuerdo con María para ver si yo me podía quedar hasta las 12 en casa el miércoles (por lo de internet), y ella de 12 a 4. Sabía que nos iba a costar un poco entendernos. Sobre todo, no tenía nada claro qué pasaría a partir de las 12. ¿Se quedaría ella en mi piso de 12 a 4? ¿Me diría que llamase a Alice para darles el teléfono de ella? Eran todas opciones inviables y raras.
Me armé de valor y bajé a su casa. En un minuto, me dijo que podía, y que si a las 12 no habían venido, ponía ella un cartel en el timbre “Eduardo Domínguez. Llamar a María Korte”. Solucionado. A veces me lío sólo, lo reconozco.
Ya que estaba allí, le pregunté por un peluquero. Antes necesitaba cortarme el pelo. Ahora, la gente en el metro me hace fotos, y los niños me señalan y dicen “mira mamá, el Yeti”.
Me indicó cómo llegar, y me marché rápidamente, sabiendo que eran las 6.10 y que iba a estar cerrado, pero por si acaso.
Estaba cerrado. Cierra a las 6. Otra tarea sin solucionar que se perpetúa. Tarea pospuesta al martes.
Y aún me faltaba lo de arreglar el tema del banco. No tengo PIN, no puedo usar la tarjeta… y queda una semana para tener que pagar a la señora… Emoción…
Ya que estaba fuera de casa, hice un par de compras en el Tengelmann. Como me pasa siempre que compro sin estar previsto, tuve que pagar las bolsas que me dieron. Tengo la casa llena de bolsas.
En mi piso, hasta la hora de cenar, vi un rato “Bauer sucht Frau” (Ganadero/Campesino busca mujer). Veréis algunas fotos de los piezas que se apuntan. Y ellas no se quedan atrás…
En particular el lunes me eché unas risas con uno que tenía más de mil años, por lo menos, y lo subtitulaban porque se ve que no lo entendían ni ellos. Cortó unas rosas con toda su buena intención para dárselas a la candidata, y la tía pasó de él… jajajaja. Pobrecillo.
Luego, siempre hay alguno que hace la gracia de ir a recogerlas a la estación en tractor. ¡¡Y a todas les encanta!! Iñaki, ¿te has planteado ir a por Andrea en tractor? Igual le gusta…
Después, en un programa de moviolas fubolísticas vi algo que me pareció ver otro día, y que ya pude confirmar: tarjetas amarillas paralelas.
Debe de ser nuevo. Cuando en España dos futbolistas se pegan o algo así, normalmente el árbitro saca una tarjeta a uno, y luego se gira y se la enseña al otro (la tarjeta).
Pues aquí se ve que los árbitros tienen la baraja completa, y cuando se da esa situación, se sacan dos, de dos bolsillos, y las enseñan a la vez. Y los comentaristas siempre dicen algo de “paralela”. (“no pude ir a la paralela española, tío, vaya mierda…”) :)
Es curioso de ver. Estoy intentando hacer alguna foto, pero es muy complicado pillarlo. Os podéis imaginar.
Para terminar, desde hace un par de semanas no se ve más que a Ribéry con las nuevas Nike rosas por todas partes. En el metro, en la tele, en los autobuses…
De verdad que si pusiesen a Keira Knightley a anunciar corsés, las mañanas serían mucho más agradables. Pero vas tú, te levantas a las 7.30 de la mañana a miles de grados bajo cero, vas al metro a oír conversaciones que no entiendes y cuando despegas un poco los ojos, ves al bellezón de Ribéry con unas zapatillas rosas. Entonces dudas de si avanzar y entrar al metro, o esperar a que se marche y entonces avanzar a las vías.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)