miércoles, 26 de noviembre de 2008

Orientales

(continúa del post anterior)

Mientras comí, vi un programa muy interesante. Es una especie de “Lo mejor del Diario de Patricia”. Te ponen lo más heavy de la semana. Os podéis imaginar… Por mucha diferencia que pueda haber entre países, al final, a los “diarios de Patricia” va siempre la misma fauna internacionalmente reconocida.

Me pasé el resto de la tarde durmiendo, estudiando verbos alemanes y pegando cromos de la Bundesliga.

Para la noche, me llamaron para decirme que habíamos quedado a las 12 en Hauptwache, y que iríamos probablemente a una discoteca que se llama “Tanz-Haus”, o algo así.

Cogí el metro a las 11.57, llegué a las 12.02 al lugar de reunión, y la gente apareció a la 1.20.
Sin comentarios más allá de los evidentes.

Todo esto, nevando, y a 6 grados bajo cero. Y sin guantes por negligencia de un servidor.
Me dio tiempo de hablar 40 minutos con Sarah. Pronto veréis mi foto en los anuncios de Movistar, porque los voy a patrocinar yo.

Dani no se apuntó, porque estaba su novia. OK. Excusa convalidable. Los italianos se apalancaron viendo una peli en casa de uno de ellos (¿nadie intuyó que iba a pasar eso?) y Belén, Rosana y otro chaval tenían otro plan, así que aparecerían más tarde.

Así que a Hauptwache llegaron Carlos, Javi, y dos amigos suyos de Madrid: Ely e Iván.
Con las manos y los pies fresquitos, empezamos a decidir el plan. Al final se vio que no había ánimo de ir a investigar el Tanz-Haus a esas horas (malos recuerdos del MTW), así que decidimos entrar donde se pudiese en el Zeil.

No os imaginéis el Zeil como la Mayor de Logroño (lo siento, no puedo poner equivalencias para otras ciudades). Por el día es la calle principal, está llena de gente y de tiendas, pero por la noche, no es el centro de la ciudad.

Sin embargo, la galería del Zeil, la que tiene 7 u 8 pisos, tiene un par de bares en la azotea, con terraza. Nos cachearon en la puerta principal y subimos.

En uno de los locales, había fiesta lesbiana. Cuando nos lo dijeron los porteros, casi hicimos la broma de “vale, vale, no nos importa, tranquilos”, pero no tenían cara de “humor altamente desarrollado”, así que vimos desde fuera como niños babosos ante una tienda de golosinas las perlas que bailaban allí.

Fuimos a otro de los locales. Entró Ely, entró Iván… pero no entró Carlos. Carlos es de un estilo un poco… más informal que el que querían allí. Además llevaba una mochila con botellas.
Sólo nos quedaba un bar-discoteca allí. Nos acercamos…y nos dejaron entrar. Sin embargo, nos sentimos un poco “sobrantes”.

¿Adivináis por qué?

... ... ...

Era un bar asiático. Estaba lleno de gente de nuestra edad, pero japoneses, coreanos y toda la pesca. Éramos los únicos occidentales, junto a otro par de perdidos. Aún así, el ambiente molaba, así que nos quedamos.

Nos pedimos una copa. 7€. Sin embargo, como creo que ya comenté, aquí no es garrafón, y tampoco era pequeña. Además estás en el centro de Frankfurt en una discoteca con terraza abierta, así que es un buen precio.

Sobre todo si además de eso, lo comparas con los 6€ de Logroño, en un cuchitril atorado, lleno de humo, y bebiendo copas marca “Día%” o “Auchan”.

Ahí echamos la noche. La pega del garito era que no tenía baño. Los 3 locales comparten un baño en el último piso, así que había que salir e ir allí. Además en la puerta había que hacer el paripé ese de darle céntimos a una señora que ni siquiera tiene los baños limpios.

Es una costumbre que estoy seguro que dejará de existir. Pero ellos aún no lo saben.

Y no sé si era por rollo reivindicativo o qué, pero el baño de tíos estaba lleno de tías. Igual era “no, es que en mi pareja yo soy el tío”. No lo sé. Igual simplemente el de chicas estaba a tope. El caso es que era raro.

Cuando nos fuimos del bar sobre las 3, había dos orientales (chicas) liándose entre ellas y un “amigo” haciéndoles fotos. Creo que es mejor que no hayáis visto esa escena, porque igual tendríais problemas de concentración durante algunos días.

Antes de irnos, aparecieron Belén, Rosana y un chaval, pero sólo para decir que se iban a casa porque el tío estaba malo. Bien.

Nos marchamos en dirección norte. Había un par de sitios que conocían Javi y Carlos. Uno, que es muy famoso, se llama “The Cave”. Tiene un nombre que me hace querer entrar, no sé porqué.
Pero de camino nos encontramos una kebapería, y como todos teníamos hambre, nos quedamos a cenar. El caso es que el sitio tenía su ambientillo, multicultural, así que después del kebap, pedimos alguna cerveza y nos quedamos allí un buen rato.

En ese rato es cuando llamé a la Cuadrilla (4am aprox.).

Como era de esperar, después de una hora en una kebapería, a nadie le apetecía mucho ir por ahí, así que esperamos al primer metro, el de las 4.30, y yo me fui a mi casa, y todos ellos a la de Javi.

A las 5 de la mañana estaba nevando en plan Himalaya.

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Estaba el otro día echando un vistazo al diccionario. No es que me lo estudie, pero tengo mucha relación con él :) El caso es que tiene unas páginas al final interesantísimas, con explicaciones sobre declinaciones, determinantes, pronombres y toda la pesca. Cosas que andaba buscando yo.

Eso no es gracioso ni curioso, así que no lo habría contado en este gran blog, de no ser porque aparece cómo se dice en alemán las Comunidades españolas. Aquí van algunas, a ver si adivináis cuáles son: Katalonien, Rioja, Andalusien, Kantabrien, Kanarische Inseln, Kastilien-La Mancha (juasjuas), Asturien (patrien keriden), Madrid…

¿A que molan? Y luego, cómo se dice en español los estados federales alemanes: Bremen -> Brema, Bayern -> Baviera, Vorpommern -> Pomerania Occidental, Rheinland-Pfalz -> Renania-Palatinado.

Im-presionante.

Hablando en alemán

El viernes hubo una novedad inesperada sobre internet. Y no buena, pero ¿acaso alguien esperaba alguna buena noticia? ¡¡Nooooo!!

En un descanso me llamaron al móvil alemán. Era un número oculto. Me estresé bastante, porque mi número sólo lo tiene Alice, la agencia de trabajo y la gente de Nintendo. Busqué una sala vacía y respondí.

Me hablaron en alemán, pero entendí que eran de Alice, y que me preguntaban si era Eduardo Domínguez y si mi dirección era Röderbergweg 172. Les dije que sí, y hasta ahí llegó la parte que entendí, así que les pedí por favor una operadora en inglés.

Ésta me explicó que me habían mandado a casa el kit de instalación (del cual yo no sabía nada), y que se lo habían devuelto. Después de unas comprobaciones, quedamos que me lo volverían a mandar. Mi nombre está en el buzón, así que si no lo recibo, es porque no les apetece. Al menos ahora sé que tengo que recibir un kit…

Por lo demás, a la salida escuché unos cuantos planes de viernes. La cosa estaba entre ir a una fiesta que se llamaba “Dance & Fuck” o ir a un club de jazz a tomar unas cervezas. Como sois todos unos malpensados sucios :) explicaré que me quedé con lo del club de jazz; más que nada porque era donde iban a ir los españoles.

El mejor momento fue cuando Javi y Dani estaban hablando para quedar. Javi dijo “vamos a quedar tarde, porque están aquí mis colegas de Madrid, para que nos dé tiempo de prepararnos” y después “vamos a quedar por ejemplo a las 10”. Entonces Dani se empezó a descojonar diciendo “tíooooooo, ¡nos estamos volviendo alemanes! ¡¡las 10 no es tarde!!”. Fue unas risas.

Camino de mi casa empezó a nevar a lo bestia, y cuajó enseguida. Al poco rato me llamaron unos diciendo que al final se quedaban en casa y Dani que se quedaba con su novia (que había venido de visita).

Perfecto. Me cogí el metro y me fui a internet, el amigo que nunca te falla.

A la vuelta, esperando al metro, una chica me preguntó algo en alemán, y cuando le iba a decir “no hablo alemán”, decidí dar el salto cualitativo. Le pregunté si podía repetir, y a la segunda, le entendí. Quería ir a Hauptwache. Y no le contesté señalando el andén al que tenía que ir, sino que le dije “hablo poco alemán, pero puedo explicarte. Tienes que ir ahí, y coger el tren U7 en dirección Hausen”. Literalmente. Eso sí, ni flipéis vosotros, ni flipo yo; en esa frase está prácticamente todo el alemán que sé. Tuve suerte con la pregunta.

Y no contenta, me preguntó “¿Y el U6 también puedo?” y le dije “auch” (también). Mi primer diálogo con sentido completo y personas reales en alemán. Un hito :)

Por la noche, mientras cenaba y veía “Achtung Kontrolle”, hice una reflexión: ¿Por qué cuando hacen un registro en una casa tapan el número del portal y del piso, cuando está claro que todos los vecinos van a reconocer dichos datos? Me tiene loco el tema… Digamos que sólo sirve para que los que no tenemos nada que ver, no nos empapemos de nada. Pero desde luego los vecinos… mal rollito.

Los sábados también cunden cuando no sales los viernes. Vaya descubrimientos estoy haciendo aquí. Igual en Navidad no salgo ningún día, para aprovechar más. No hace falta que ponga que era un chiste, porque el que no lo haya pillado, más vale que visite la página de Disney en vez de este blog.

Por la mañana decidí ir al Ikea por una triple razón: porque estaba todo nevado, y el metro que va a Ikea hace más de 10 paradas por las afueras de Frankfurt, por la superficie. También porque necesitaba una silla con ruedas, que no pude comprar la última vez. Y finalmente, porque relatando la experiencia, Stela se iba a echar unas risas, y con eso me valía ;)

Tengo que decir que el ambiente del Ikea me pone melancólico. Está lleno de parejitas un poco más mayores que nosotros, viendo todo con detalle, de la mano, y dándose piquitos cuando vas a pasar entre ellos. Es muy bonito y romántico… para ellos. Sin duda. La ilusión de montar una casa… ays… Yo, como la mía la monto con cartones y cosas de supermercado…

En la sección de sillas, vi la del otro día, pero justo al lado había una nueva. En vez de 15€ valía 25, pero era (veréis fotos) como un sillón de oficina. Me enamoré, y me apunté en un papelito el “Regal” y el “Fach”. Aproximadamente en cada sala cogía un lápiz de los de Ikea. Me gustan mucho y os regalaré alguno (no esperéis otro tipo de souvenirs, soy lo equivalente a un mileurista en Alemania).

Camino de la salida, también me gustó una bandeja para organizar papeles. Y justo antes de llegar a las estanterías, vi platos hondos y tazones de desayuno. Dos cosas que necesitaba. A 40 céntimos cada unidad (y no son de plástico), así que estoy pensando en comprar una caja de 100 para estamparlos contra las paredes cuando esté estresado. Igual cuando vengan los de internet les reservó 10 o 12 platos también…).

Cuando encontré la caja de la silla, me di cuenta del problema que iba a tener, una vez más, con el transporte. Pero ya que estaba allí, tenía que comprarla.

Salí del Ikea, con la monster-caja bajo un brazo, y los platos, tazones y la bandeja en el otro. Empezó a nevar… más. Al menos esta vez sabía dónde coger el autobús de vuelta, aunque le costó 20 minutos llegar.

En casa, con nieve hasta debajo de las uñas, empecé a notar el dolor de brazos, que me duró 3 días. Como cuando monté la mesa, recé para que pudiese atornillar con unas tijeras o un cuchillo, porque pasaba de volver a salir a comprar una caja de herramientas.

Tuve suerte, y en menos de 30 minutos tenía la silla montada, la bandeja también, y la nueva vajilla fregada.

Mientras montaba todo, vi el “Chart-show”, unos de los programas “recopilatorios” (en el que metieron a M. Jackson en música negra). Esta vez iba sobre vueltas a los escenarios. Salieron A-Ha, Kiss, Backstreet Boys… y otros mucho más viejunos y alemanes. Me gusta ese programa.
Para comer me preparé unos garbanzos. Ya se puede decir que tengo controlado el tema de preparar unas conservas (alubias, garbanzos, lentejas…). Eso sí, cuando se me acabe el chorizo y el tomate frito español, voy a tener que pasar al plan B: productos alemanes. Veremos qué matices cogen los sabores.

El sábado continúa en otro post, para que no os canséis.

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Hace tiempo que quería comentar que aquí el “Caps Lock” (bloqueo de mayúsculas) es un poco raro. Cuando está activado, no sólo se escribe en mayúsculas, sino que si pulsas cualquier tecla, lo que se escribe es el símbolo de encima, es decir, lo que aparecería teniendo el “Shift” apretado.
Ahora mismo no sabría decir si es mejor o peor que el método español, pero lo que sí que sé, es que entre eso, las “ñ”, la “z” y la “y” que están cambiadas, los acentos… me paso la mitad del día borrando.

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Aquí, como en muchos países de Europa, lo que más se fuma es el tabaco de liar. En los descansos del trabajo, puedes ver a todo el mundo con sus sobrecitos y sus papeles OCB haciéndose sus cigarros.

Así que para los que se quejen del precio del tabaco en España… podía ser peor :)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Malditas oculistas desgraciadas

[Aquí estoy otra vez. 2 post nuevos: éste, y el de los bugs, pero corregido (sin contenido nuevo). Los que no habéis entrado desde el miércoles o el jueves, tenéis otros 4 post nuevos por debajo. Mientras estoy escribiendo esto, Barsa 0 - Getafe 1. Podría acabar así para compensar un poco el tema de internet... creo que hasta los culés estaréis de acuerdo... :) Por aquí está todo nevado, así que no hace calor precisamente, aunque ya sé que en Logronyo también debe de hacer bastante fresquito.]

El jueves me levanté sin internet. Un día más, pero había estado tan cerca de tenerla… snif…
Sobre las 11 busqué a Basilio para que llamase a Alice, para escuchar la seguro apasionante historia de porqué no habían venido. A todo esto, debo decir que Basilio se está portando de cine. Si no llega a ser por él, aún andaría más perdido por la vida :)

La primera llamada fue inútil: estaban de mantenimiento en sus bases de datos. Y tenían para 3 horas. Muy bien. [Empieza ironía] Como Alice es una compañía pequeña, haz el mantenimiento de las bases de datos de 10 a 13, que prácticamente no habrá nadie que necesitar contactarles [Fin de ironía]. Es que tiene narices, vamos… Jamás he visto a ninguna web o compañía importante hacer un mantenimiento de 3 horas durante el horario comercial. Increíble, pero cierto.

Tras la comida, el segundo capítulo. Llamó, y la chica de Alice buscó mis datos en los archivos. Localizó el informe de la compañía de teléfonos (equivalente a la Telefónica española), y dijo que efectivamente no habían acudido (sólo faltaba que encima pusiesen que sí), y en el apartado “Razones” habían puesto “Otros”. Me recuerda a cuando estás todo el día en casa y luego en el buzón te encuentras un aviso de entrega que pone “Ausente a las 10.30”. Diferentes países, la misma profesionalidad.

Entonces Basilio le empezó a contar que yo no podía estar pidiendo permisos así como así, que a ver si me podían concretar un poco más la próxima vez, pero nada, le decían que ellos no tienen nada que ver con Deutsche Telekom, y que no pueden hacer nada. Cuando ya tenga internet en casa, pondré grande y en negrita lo que pienso de Deutsche Telekom, para que aparezca en Google; pero de momento voy a esperar…

Me dieron cita para el miércoles siguiente (26 de noviembre). Mismas condiciones. Ahora el tema era no pillar otro día completo, fuere como fuere. Intentaría organizarme con María a ver si de alguna manera ella podía estar a partir de las 12 pendiente.

Le di mil veces las gracias a Basilio, porque por lo menos me va ayudando a sacar esto adelante, y volví al curro. A todo esto, que hace mucho que no hablo, en el trabajo sigo muy contento. Ya empiezo a controlar bastante todas las fases de mi trabajo y las tareas de cada una. Se me pasan las horas volando. Y el juego con el que estoy… creo que me lo compraré cuando salga a la venta, cada día me va gustando más.

Al salir de Nintendo fui rápidamente al oculista. Por si no lo recordáis, el otro día estuve a las 6.15 y estaba cerrado, así que me imaginé que cerrarían a las 6. Llegué a las 5.40, después de esprintarme el centro de Frankfurt completo. Llegué, y me abrieron la puerta a medias, como a los mendigos.

Mientras le preguntaba a la que me abrió si hablaba inglés, otra por detrás gritaba “Geschlossen” (cerrado) y me hacía gestos de “fuera” con los brazos. Entonces la de la puerta me dijo que no hablaba inglés, y que estaba cerrado. Me cerraba la puerta, y me esforcé para preguntarle en alemán cuál era su horario, porque sólo quería pedir cita, pero la del fondo cada vez gritaba más, y la de la puerta me decía que fuese otro día. Y me dio con la puerta en las narices.

Me fui hacia el ascensor llamándolas unas cosas que no voy a poner aquí en el blog. Es la gran ventaja que tiene el extranjero: si no te entienden para lo bueno, tampoco para lo malo. Estoy comprobando que me quedo muy a gusto cuando me expreso en voz alta. Y vive Dios que me quedé a gusto esa vez.

¿Qué os parece? O sea, no entro ya en el tema de que esté cerrado a las 5.40, que cada vez pienso más que abren a las 3 de la mañana muchos sitios, sino el hecho de que les dije en alemán que quería saber el horario, y no me lo dijeron. Y la pregunta en alemán la hice bien porque le consulté al día siguiente a Jim, en Nintendo. Increíble, increíble.

Con todo mi rebote con Alice, el banco, las oculistas y la madre que los trajo a todos, me fui al ciber, a llamar a mi válvula de escape principal: mis padres. Cogí un sitio, y no funcionaba el micrófono, así que me cambié de ordenador… y en ese tampoco funcionaba. Pensé en salir y empezar a dar toscas a la gente, así, aleatoriamente, para tranquilizarme, pero al final me corté.
Me quedé aún así un ratillo, para contestar e-mails y hablar con alguna otra válvula de escape. Hasta las 8.

Los jueves a las 8.15 hay un programa, que se llama “Die Pannen Show” y que yo traduzco como “Vídeos de primera”, que hasta ahora ha sido sagrado. Durante más de media hora estoy en mi pisito tranquilamente, desconectado de todo, echándome unas risas. Además, aunque parezca una tontería, al ser muchos vídeos alemanes, veo algunos que no había visto nunca.

Y cuando acaba este programa, empieza “Ist doch nur Spass”, que yo traduzco como “Bromas de cámara oculta”. También es el típico programa de cámara oculta, pero siempre hay alguna muy currada.

Para terminar vi, en modo zapping, Space Cowboys y un partido del mundial de fútbol sub20: RD del Congo vs Alemania.

Lo cierto es que me estoy “jartando” de deportes que no vería en España. Eso sí, de practicarlos, aquí no habla nadie… y creo que Nintendo tiene equipo de baloncesto. Me tengo que enterar. Seguramente si lo confirmo, Pablo se apuntaría y vendría hasta aquí corriendo, nadando y en bici. ¿A que sí? :)

Espero que nos podamos organizar para echar una buena pachanga de fútbol en el Obispo Blanco en Navidad. Y otra de pádel.

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Retomando el tema del otro día, el de que la piratería aquí está prohibida de verdad, ahora entiendo algunas ofertas de los proveedores de internet (yo quiero interneeeeeerrrrt). Yo veía que todos ofrecían, por un poco más al mes, ofertas tipo “2000 vídeos gratis” o “700 películas gratis”. Y yo pensaba quién sería el lelo que pagaría más cada mes por ver películas. Ahora veo que tal como está el plan, seguro que es una opción más que interesante.

Había olvidado contar que también con la excusa de la "depresión", vi en el Woolworth el álbum de cromos de la Bundesliga, y me lo compré, con unos cuantos sobres. Voy a intentar hacer la colección, aunque me va a dar vergüenza preguntar a la gente si tiene cromos para cambiar... :) Ahora ya tenéis excusa para llamarme friki :)

Post con bugs (corregido)

[IMPORTANTE: Éste es el post con errores. El texto es exactamente el mismo que puse en su día, así que los que no tengáis interés en lo de los bugs, no hace falta que lo leáis. Las palabras incorrectas están en negrita, y a su lado, la corrección.]

Cómo Como os dije en su día, aquí tenéis un post repleto de bugs (fallos), para probar vuestras hipotéticas dotes de trabajo en Nintendo. Así que los que tengáis más tiempo libre, os podéis entretener en intentar localizarlos todos. Los hay de varios tipos.

Luego me podéis mandar a mi correo la lista con los bugs (y su correción corrección) para que luego saque una lista de aciertos por persona, o esperar a que dentro de unos días publique el post corregido. Allá cada uno con su espíritu competitivo.

El post en sí, va sobre el sábado. Pasé el viernes en casa, como os dije, para preservar mi ojo de posibles accidentes naturales.

Toda la mañana del sábado estube estuve estudiando alemán, y pronto me di cuenta de que no era un plan para 12 horas, así que le mandé un SMS a Pietro y le dije que si se animaba con algún italiano más a dar una vuelta por Frankfurt, que contase conmigo.

Enseguida me llamó y quedamos a las 4 (adiós siesta) en Hauptwache.

Aproveché el resto de la mañana para hacerme unas alubias con sofrito de cebolla, ajos, chorizo y tomate frito. Tuve que hacer una llamada de consulta a mi madre, porque a veces no entiendo mis propias notas sobre recetas; pero tras la llamada, me quedaron unas alubias de lujo. Buenísimas, en serio. He dado un gran paso.

A Hauptwache fueron, como la otra vez, Marcello Marcelo [éste era para nota. Había que recordar de otros post que el nombre correcto es Marcelo], Pietro y Davide. Nos fuimos a la zona de los rascacielos. Hay unas cuantas torres importantes por aquí, y estoy enperrado emperrado en conocer cuál es cual. Poco a poco, lo voy consiguiendo.

Una vez vista esta zona, nos marchamos a Haupbanhof (estación principal), para lo cual, no sé porqué, hay que atravesar el barrio rojo. Para mi gusto, está bastante mal situado en la ciudad. Demasiado céntrico, pero bueno, de momento tomo nota para cuando sea alcalde.

Volvimos al lugar de partida, pero yendo por la ribera del Main. La iluminación que se ve de la ciudad desde las orillas del Main es un absoluto acierto. Los puentes son preciosos y el skyline alucinante. Además no es difícil verlo de noche, a las 5 ya parecían las 9…

Cuando acabamos el super-tour, de más de una hora, se unieron Rita y Dani, y nos fuimos a un local que conocía Davide.

Resulta que Davide estuvo 6 meses viviendo en Tokio, y se conoce todo lo relacionado con Japón que hay en Francfurt Frankfurt [O en todo caso Francort que es la traducción oficial al español](babea Halfmat) :) Así que el local al que nos llevó era una especie de cafetería japonesa, con ambientación francesa. Ahí es nada.

No había más que pastas raras, así que decidí pedir una especie de pan. Pensé que iba a pedir Pietro por todos, en alemán, pero cogió Davide y pidió en japonés. Ahora ya sé cuánto japonés sabe… No habló ni una palabra de inglés o alemán. Vaya crack. Le estuve preguntando unas cuantas cosillas sobre el tema, y me dijo que conoce 400 kanjis, y que estudia 3 al día. Otro nuevo Dios para mi colección.

A las 7 nos echaron. Por supuesto, ¿a quién se le ocurre tomar un café más tarde de las 7? ¡¡Qué locura Dios mío!! Y no sólo ese local por ser japonés. El 80% de los sitios cerró. Vaya con el “horario europeo” de las narices. Vaya ataque a las relaciones sociales.

Por otra parte, me vino perfecto para ir caminando hasta mi ciber preferido. Lleno de lujos y amabilidad, donde se encuentran algunos de los ordenadores más potentes del planeta, sólo comparables al que hay en Galicia y al del acelerador de partículas de Ginebra.

Sintonicé Radio Marca y me preparé para gozar con el Real Madrid. Menos mal que tenía que contestar correos y subir post, porque sino si no me abría habría muerto del asco. Hasta los narradores decían que ver al Madrid era insufrible. ¿Pero qué he hecho yo para merecer esto?
Marcó el Valladolid, y los comentaristas diciendo que los jugadores del Madrid ni corrían a por el balón, y que Schuster ni salía a la zona técnica… os podéis imaginar que cabreo me estaba agarrando… ¿Pero qué pasa en el Madrid? Joder, espero que se presente Florentino otra vez a ver si arregla un poco el desaguisado.

Ya en casa, aparte de una cena normal, decidí hacer un experimento con el pan Bimbo. No hago más que tirar paquetes de pan Bimbo. Me los compro pequeños, pero aún así, no me da tiempo ha a gastarlos antes de la fecha de caducidad. Me fastidia bastante.

Me había sobrado bastante aceite en la cazuela sartén [Éste también era para nota. Unos calamares no se hacen una cazuela… bug bonus], de hacer unos calamares fritos, así que eché una rebanada de pan Bimbo. La primera consecuencia fue que todo el aceite desapareció. Además ya no estaba muy caliente, así que ahí no había movimiento…

El resultado del experimento fue una rebanada de pan Bimbo de color verdoso, que daba pena mirar. Le di un bocado, y fue como esnifar una botella de aceite. Directo al cerebro. Nota mental: poner menos aceite y tenerlo más caliente.

Lo que es la cena no experimental, me la tomé viendo Padre de Familia. Como cuando veo los Simpson o Futurama, es una ventaja el saberse los capítulos de memoria. Creo que pronto voy a saber decir “gordo seboso” o “el mono malo de mi armario” en alemán.

Aunque por la noche no iba a salir, aguanté despierto como un campeón, para llamar a la Cuadrilla. Se me regeneró el optimismo después de 15 minutos hablando con ellos. Además estaban todos, todos. Precisamente por ello, hubo ciertos momentos de tensión entre los que leen el blog y los que no.

Mientras algunos preguntaban por el ojo, si la vida es más cara aquí, por las últimas novedades de internet… otros (Pablo) preguntaban “¿cuándo vas a venir?” o “¿qué te pasa en el ojo?”, a lo que el “Grupo 1” se lo comía jajaja. Estuvo gracioso.

Espero que me contéis qué tal el resto de la noche. Haber A ver que hicisteis.

Yo mi noche la acabé pegando un póster con un mapa de Alemania en la pared, para cuando empiece a hacer excursiones por la zona. Lo pegué con chicle (Blu-Tac) para que la casera no se me sulfure, pero está pegado en una parte del techo de las que están inclinadas, así que creo que está haciendo verdadero esfuerzo.

Como diría Leónidas: “Blue-Tac Blu-Tac [Si en el párrafo anterior se llamaba Blu-Tac, ahora no puede cambiar de nombre sin más], pondremos a prueba su resistencia”.

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Se me olvidó decir el otro día que acabo de batir mi récord de estancia fuera de casa. Hasta ahora había estado un mes en Estados Unidos, y un mes en Canadá. Ahora ya llevo más de un mes aquí, así que ya me empiezo a creer que no estoy viviendo en Logroño. Es raro…

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Ya no hay más bugs. En teoría, debería haber 13. Si hay más, o sois unos supercracks y corregís lo que está bien, o es que me he colado (que sé que de vez en cuando se me cuelan letras por ahí).
De todas formas, si buscáis y os aparecen hasta 8, está bien. Hasta 10, estaría bastante-muy bien. Si encontráis 12 o los 13, deberíais atender más vuestras relaciones sociales y no pasar 3 horas delante de una pantalla leyendo el mismo trozo de texto ;)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Zas! En toda la boca

[Como en los viejos tiempos, 4 post nuevos. Siento el retraso, pero ya sabéis que he tenido una semana movidita. La ola de frío que me ha dicho mi madre que está entrando en Espanya desde el norte, efectivamente, viene de aquí. Es más, hoy al salir de trabajar se ha puesto a nevar. Dios mío, en noviembre... vaya invierno me espera... Y en otro orden de cosas... en menos de un mes estoy allí!!]

Sonó el despertador el miércoles. Un madrugón más, pero esta vez por una buena causa: interneeeeerrrt.

Me vestí, desayuné y ya estaba preparado para… esperar. A las 9 ya estaba nervioso y bajé a darme una vuelta por la acera (sin alejarme mucho, porque sólo faltaba que viniesen y no estuviese). En esto, me vio María por el balcón, y me dijo que si quería poner un papel en el timbre. Qué puntazo.

Subí a su casa, y me dijo que era el timbre de abajo del todo (lógica pura). Hizo un papelito y bajé a pegarlo. Luego me dio un trozo de tarta de queso y otro trozo de una especie de tarta de almendras. Era el cumpleaños de su hija. Era como en las pelis, la casera que trata bien al inquilino. Me devoré los dos trozos en un minuto en mi piso. Estoy poco acostumbrado últimamente a los sabores buenos.

Pasaron las 10… las 11… las 12… ahí me empecé a poner nervioso. Tenía la esperanza de que viniesen antes de las 12, para poder ir al banco a contarles mi vida y la del PIN de mi tarjeta y luego ir a Nintendo.

Mientras tanto me fui tragando todo lo que había en la tele: el equivalente alemán a Física y Química, es decir, un instituto hiperrealista donde los niños se meten rayas tranquilamente en los baños, se lían con sus profes y se meten leches hasta agotarse cada dos por tres. En el capítulo que vi yo, hasta uno sacaba un arma en clase y los amenazaba. Sin duda, un gran ejemplo para los adolescentes alemanes.

También vi el partido de balonmano Hamburg vs. Flensburg. Lo mejor era que cuando castigaban a algún jugador con los dos minutos de expulsión, en la megafonía empezaban a cantar “Auf wiedersehen” con la melodía de “Adiós, con el corazón…” Muy vacilón. Por supuesto, sólo con los jugadores rivales.

Tuve tiempo también para estudiarme un par de verbos alemanes y algunas reglas. Ya debo llevar aproximadamente un 0,05% del idioma procesado. Ya lo tengo dominado :)

Llegó la 1… las 2… y las 3. A las 3 ya empecé a jurar en alto y llamé a mis padres para desahogarme un poco. A las 3.30 yo ya me tenía que ir a Nintendo, y ahí no aparecía ni llamaba nadie. El peor de los presagios se había cumplido. Un día completo de permiso gastado, y sin internet. Me cago en los alemanes. Con todas las letras. Sobre todo, por la fama que tienen.
Todos hemos oído mil veces que los alemanes “son unos cabezas cuadradas, pero muy eficientes, puntuales, trabajadores…”. Siempre se suelen presentar como la versión europea de los japoneses. Pues de momento, una mierda. Y cuando tenga que decir lo contrario, lo diré.

Después de llamar a mis padres, sobre las 3.30, se me escaparon por primera vez algunas lágrimas de impotencia. Yo que descanso menos que otros compañeros de proyecto, yo que llego siempre antes de tiempo, yo que como rápido para volver antes a trabajar, y todo ello para conseguir tiempo para poder ir a España más veces, y me fundo 8 horas esperando a algún tipo de impresentables. Frustrante.

En Nintendo le conté desesperado a Basilio el tema, y quedamos en llamar al día siguiente, a ponerles las pilas.

Por supuesto en España les habría llamado y les habría exigido venir otro día fuera de mi horario de trabajo, o pasarle la factura de mis horas de ausencia, o cualquier cosa, pero aquí sin conocer el idioma, a través de otra persona, poco de eso iba a poder hacer. El objetivo iba a ser de nuevo conseguir que viniesen, sin más; aunque me tuviese que comer mis derechos y mis exigencias.

Por la noche, a falta del España-Chile, vi el Alemania-Inglaterra (partidazo). Ganó Inglaterra 1-2, con una cagada impresionante de Terry que se confió y regaló un balón a puerta vacía.

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Siempre que llego a casa, si no he parado a hacer recados, pillo los Simpson. La “hora Simpson” aquí es aproximadamente de 6 a 7 en ProSieben. Un par de capítulos, como Antena 3. Hace poco leí que Antena 3 maltrataba a los Simpson, pese a que eran un salvavidas. Se refería a que emiten las temporadas sin ningún orden, y cortan para publicidad incluso a mitad de una frase. Sabiendo eso, me he fijado que aquí, después de la publicidad, repiten los últimos 5 segundos de antes del corte. Curioso.

Otro programa que he visto es una especie de “¿Quieres ser millonario?” o “50x15”. Se llama “Quiz Taxi”. Todo el programa se desarrolla en un taxi lleno de cámaras. Participan 3 personas, y dura hasta que el taxi llegue a su destino (que no sé cuál es ni cómo se elige). Por el camino van respondiendo preguntas y ganando dinero, y tienen comodín de la llamada y comodín del viandante, con el cual pueden preguntar a una persona a través de la ventanilla del taxi.
Al llegar al destino, el taxista les paga en efectivo, intentando hacer la gracia de que normalmente son los que cobran (no hace falta que os riáis). Y parecía que estaba todo inventado.

Enjuto Mojamuto

Estos días no estamos acordando mucho Dani y yo de Enjuto Mojamuto. Él necesita internet para mirar sus correos, hablar con su novia, amigos, family y demás, y yo también. Así que de vez en cuando, en algún descanso, uno de los dos salta “necesito interneeeeeeeeeeeerrrt” (acento Muchachada de la meseta). Nos echamos unas risas. Por cierto, ¿hay nueva temporada de Muchachada? ¿La están echando en la tele? Si es así, tendré que bajármela en Navidad como sea. Tener aquí un capítulo nuevo de Muchachada Nui cotizaría más alto que el kilo de oro con caviar.

También nos reímos bastante (y esto, no sólo los españoles) con los flex-time. Recordáis que son los “permisos” que cogemos si tenemos que hacer un recado, ir al médico, al banco, o simplemente porque sí. Pues ahora está de moda el decir “hoy no está Pablo porque ayer vino su novia, así que se ha cogido un sex-time” :) Qué cachondeo con los sex-times.
En fin, después de estos dos grandes párrafos, que resumen todo lo “contable” que pasó en Nintendo ayer martes, prosigo.

Según salí de Nintendo, fui corriendo (se entiende que a través de metros) al banco, para comentarle el tema del PIN de mi tarjeta. Llegué 10 minutos antes de que cerrasen… y el que habla inglés no estaba. ¡¡Por Dios!! ¡¿Es que nunca voy a acabar con el tema del banco?! ¡Que llevo más de un mes en Alemania! Me comentaron que el miércoles estaría, así que después de que me [cruzo dedos] instalasen internet [descruzo dedos] volvería al Commerzbank a probar suerte.

En casa tenía que probar un gran tema: el timbre. Quedaba un día para que viniesen los de interneeeeeert, y no sabía cómo iban a poder llamarme desde el portal. Así que hice una prueba con mis padres al teléfono: bajé al portal, y llamé al timbre que estaba más arriba. Subí a casa… y mis padres no habían oído nada. No era ese.

Mal asunto, porque los de debajo estaban ocupados (con nombres)… Así que cogí un papel, puse “Herrn Eduardo Domínguez” y mi teléfono alemán y bajé a pegarlo en el portal. Ya sólo quedaba tener fe en que los técnicos llevasen un móvil y se les ocurriese llamarme cuando estuviesen abajo.

Lleno de incertidumbre, me fui a hacer la compra para pensar en otra cosa. Desde que estoy en Frankfurt ha llovido poquísimo. Quizás sólo tres días, y poco rato. Pero desde que tengo el derrame y voy con gafas, esto parece que tengo un monzón atado a la cabeza que me va siguiendo. Llueve todo el rato, y el limpiaparabrisas de las gafas no funciona.

En mi querido Tengelmann reciclé. Ya parezco alemán, ni me estreso ni es un gran evento. Simplemente llego con mi bolsón de botellas y empiezo a ponerlas, y me gano mi descuento. La sensación es que siempre que compro, tengo descuento. Me olvido adrede de que había pagado de más en su día. Nada, para mí, es un descuento por cliente fiel.

Lo que pude comprobar, por fin, es un nuevo elemento de las máquinas de reciclaje. No os lo conté en su día, aunque había oído hablar de él, porque prefería esperar a verlo con mis propios ojos. Resulta que si metes una botella, y no consigue leer el código, salen dos rodillos y empiezan a girarla hasta que se lee. Es bastante curioso. Cuando me pasa eso, me parece que estoy delante de un vending de Star Wars en vez de en una máquina de reciclaje. De momento, paso de hacerle la foto. Seguiré conociendo el entorno hostil hasta que sepa desde dónde la puedo hacer sin liarla. Fijo que cuando lo intente me ve uno de seguridad (que por otra parte, son chicos de nuestra edad) y le tengo que explicar en alemán que sólo quería hacer una foto.

Me volví a mi casa con una especie de batido de fresa (espero que lo sea), 4 botellas del zumo de manzana con burbujas (Apfel-Schorle), otras necesidades básicas, y un paquete de la sección de congelados que se llama “Kroketten”. En teoría sí, serán croquetas. Pronto lo descubriremos.

De cafés

El lunes en el trabajo le pedí a Basilio que llamase a Alice-DSL para que me diesen una hora más concreta para la instalación.

Llamó, y después de 15 minutos de espera (y 6€ de saldo), le cogieron. Les comentó el tema, y empezaron a pedir mis datos. Les dijo que yo no hablaba alemán, que si hablaban inglés y esas cosas, pero la que le atendía no sabía nada de inglés. Y se emperró en que, pese a que Basilio le dio todos mis datos, tenía que oír mi voz (!) No sabía que la fama de mi sexy voz había traspasado fronteras :)

Me puse al teléfono, y me contó su vida. Igual sólo me preguntó mi nombre, pero a mí me pareció un extracto del Génesis de la Biblia. Le dije que repitiese, y entonces me pareció la Declaración de Independencia de EEUU en alemán. Así que opté por contraatacar con mi presentación oficial en Frankfurt: Me llamo Eduardo Domínguez. No hablo alemán.

Parece que le valió, porque la siguiente frase que dijo acabó en “Danke”.

Así que después de todo el paripé, y con mi saldo de 15€ por los suelos, le dijo a Basilio que no podía ser, porque ellos subcontratan a otra empresa para las instalaciones. Nos quedamos bastante mosqueados, porque para responder eso, igual no había hecho falta toda la parafernalia que me costó casi 10€. En fin, cosas de teleoperadoras alemanas…

A las 5.17 me fui a ver un piso. No, no era para mí. Yo sigo enamorado de mis 21 metros cuadrados. No 20, sino 21. Puede ser la diferencia entre tener ducha o no.

Es que Laura, otra chica que está en mi proyecto se vuelve a España, a principios de diciembre. Entonces está buscando a alguien que ocupe su puesto en el piso, más que nada porque ella compró todos los muebles, así que busca a alguien que se los compre.

Dani podía estar interesado en el piso. Y yo podía estar interesado en un perchero que me dijo que tenía. Así que fuimos los dos, con ella y su amiga Carol (que también se va en diciembre) a visitarlo.

Está a 10 minutos de Nintendo andando, y paga unos 500 al mes, o sea que está muy bien. Eso sí, lo comparte con una chica que debe de ser de todo menos sociable.

Vimos el piso, y a mí me gustó. Dani tiene alguna duda más. Eso sí, el perchero no me vale. Más que nada, que tendría que sacar el frigorífico o la cama para meterlo en casa. No es plan.

Cuando terminamos nos fuimos a Hauptwache. Nos encontramos con Rosana y Belén. Iban al curso de alemán. No es la primera vez que nos encontramos gente de Nintendo sin haber quedado. Frankfurt es grande, pero el centro es el centro.

Allí Dani se marchó porque tenía entrenamiento (recordemos, de malabares) y me quedé con Laura y Carol. Aprovechamos a ir a la calle donde hay un oculista que habla inglés. Subí para pedir hora, pero eran las 6.30. Ufff… Tardísimo (no sé si se me nota de vez en cuando cierto mosqueo con los horarios de apertura de las “cosas” por aquí…). No había nadie.

Mi derrame tendrá que aguantar un poco más… Ahora no va a peor, pero no acaba de curarse. Y en respuesta a la observación de Noe, al principio sí que fue como dices. Se veía claramente que reventó una vena y por la gravedad iba cayendo. Pero es que después empezó a extenderse “contra” las leyes de la gravedad, rodeando el iris. En fin, no voy a entrar en más detalles, que lo mismo alguno os estáis comiendo unos Doritos mientras leéis.

Tras el oculista, fuimos a tomar algo. Ya me había dicho Laura que ellas muchas tardes se iban a tomar un café y unos donuts, así que me apunté. Además así conozco algo más para cuando vengáis (ejem, ejem…). Me enseñaron 3 cafeterías chulas y un buffet de comida italiana. Vaya triunfada.

Nos quedamos en el Coffee Fellows, que es básicamente un Starbucks sin precios abusivos, y estuvimos contándonos nuestras vidas casi dos horas. Me tomé un chocolate caliente y un donuts, que quizás recuerde toda mi vida. Más que por la calidad, por el frío y el hambre que tenía…

Llevo tiempo sin comentarlo, pero aún me falta una carta del banco, supuestamente con el PIN para la tarjeta de crédito (un pequeño detalle sin importancia). Llegué a mi piso con la esperanza de que por ser lunes estaría, pero no, no había ninguna carta, así que decidí pasarme al día siguiente por el Commerzbank. Sólo puedo pasarme los martes o los jueves, porque cierran a las 6. Para el resto de días, tendría que pedir un permiso.

Preparé todos los papeles que tenía del banco para el día siguiente, vi un poco de K-1 (lucha) en Eurosport, y me quedé “sobao”.

Lo que cunde no salir

El domingo fue un domingo típico de cuando no se sale un sábado, es decir, aprovechado.
Según me levanté, hice un diagnóstico del derrame: estable. Me apetecía dar un pronóstico, a lo futbolero, y el titular fue “Eduardo espera tener recuperado el ojo para el sábado que viene”. Es decir, al ritmo que iba, me autodescartaba para el viernes, sólo para estar el sábado a tope.

El resto de la mañana (cuando no estaba en el espejo intentando cicatrizar las venitas del ojo con la mirada láser) me dediqué a pasar recetas de mi madre, con mis notas basadas en la experiencia personal, a ordenador. Ya tengo unas cuantas, así que prefiero tenerlas todas localizadas.

Le eché un vistazo al libro de Arguiñano que me regalaron en Santos Ochoa, pero aún me queda un paso para llegar a hacer algo de ahí. Y que conste que es un libro de iniciación, y viene todo explicadito paso a paso.

Cuando me cansé de la cocina, decidí por fin dedicarme a un par de brico-chapuzas que tenía pendientes. Una, pegar con esparadrapo la cortina del baño a la pared, porque hay una bombilla justo al lado, y temo que algún día al salpicarle agua reviente. Ya había hecho antes un “pegado” provisional, pero no aguantó mucho.

El otro arreglo era el de la puerta de la casa. Rozaba al cerrar, con lo cual, aunque lo hiciese con cuidado, todos los vecinos se enteraban cuando yo entraba o salía de casa. Y para no denunciarles por invasión de intimidad, decidí limar lo que rozaba.

Primero se me ocurrió ir cortando laminitas de madera con un cuchillo de cocina. No es broma. Pero según iba del “salón” al “hall” me di cuenta de lo que iba a hacer y volví a dejar el cuchillo en el cajón. Creo que a veces los gases tóxicos del radiador se me concentran a la altura de la cabeza.
Así que opté por usar una lima de uñas. Si no funcionaba eso, ya estaba perdido. No es que me sobre material por casa. Cogí la lima que me preparó mi abuela antes de venir. Viendo el tamaño, yo me imagino a mi abuela diciendo “bueno, si no se puede llevar una caja de limas normales, le compro la más mastodóntica que haya, para compensar”. Mi abuela siempre compra a lo grande.

Me armé de la superlima, que podría limar los barrotes de Alcatraz y sobraría. Empecé a raspar la puerta con esmero y alegría. Pronto vi que la lima, pese a ser gigantesca, no estaba preparada para lijar madera (lógico), así que se iba degradando rápidamente. Además, la capa de pintura blanca se iba esparciendo en forma de polvo por todo el pasillo, mis zapatillas, mi pijama, la manilla… Vamos, que una vez más, era todo mucho más limpio y fácil en mi cabeza.

Después de 15 minutos, por fin acabó la puerta arreglada, mis dedos destrozados, el pasillo blanco y la lima en la basura.

Hasta la hora de comer me entretuve viendo el programa musical que recopila éxitos. El domingo iba de éxitos latinos y cosas así. Tampoco es que pongan un límite muy definido. Salió la Lambada (¡gran canción!), Mambo nº 5, el mítico-épico Dragostea Din Tei y el Aserejé. Para este último pusieron unas imágenes de toda Alemania haciendo los movimientos típicos.
Me recordó automáticamente a la Macarena. Y es que nuestro pop, lo peta.

Acabó el programa, y faltaban 2 horas como mínimo para comer, así que hice zapping. Error. Cuando no hay nada, no hay nada. Si haces zapping, acabas viendo algo. ¿Y qué encontré? Pues la final del mundial de fútbol femenino sub-17. Ahí es nada.

A priori, podía estar bien. Final (bien) del mundial (bien) de fútbol (genial) femenino (ups) sub-17 (error).

Corea del Norte contra EEUU. Si eso era la final, no quiero ver los partidos de clasificación para el mundial, tipo San Marino – Islas Feroe. Vaya nivel… Eso sí, las chicas super deportivas. Eso me gustó. Venga a darse la mano por todo, y besitos… ah, no, espera, eso no :)

Estooooo, como iba diciendo, la tarde la pasé estudiando alemán. Bueno, a todo esto, ganó Corea en la segunda parte de la prórroga. Me alegro, porque las americanas eran unas chulas de cuidado (¿por qué no nos sorprende?).

Para la hora de cenar ya me estaba frotando las manos. Había visto la programación y tenía: Domingo criminal (Navy CIS +Mentes Criminales), La Búsqueda, Misión a Marte y Shaft.
Tuve que hacer virguerías para seguir todo. Algunos de la Cuadrilla os acordaréis de Misión a Marte. Quizás, una de las 5 peores películas de la historia cinematográfica, que vimos en el cine. Andrés seguro, porque sé que a él también le marcó.

Para los que no la hayáis visto, y sin desvelar nada, es la típica que empieza de lujo, continua regular, y cada minuto desde la mitad hasta el final te estás riendo pensando qué puede ser lo siguiente, que sea más cutre y supere a lo anterior. Y en Misión a Marte, cada escena es peor que la anterior.

Antes de irme a dormir, leí un rato unas revistas que traje de España, porque con tanta tontería, las tenía por ahí sin leer. Me empapé de las novedades de Nintendo con la revista “Nintendo Acción”, y luego me leí la “Computer Hoy” en la que decía (cito) “No hay crisis que valga para el sector del videojuego, cuyas ventas han aumentado un 15% de enero a julio, y se espera que siga creciendo en 2009. Las proyecciones a nivel mundial prevén que el consumo de videojuegos se doble en un plazo de tres a cinco años, un crecimiento que será superior en España, cuarto mercado europeo de ocio digital, según los cálculos de Adese”.

O sea que de momento, parece que no me quedo en el paro. Y como siempre, España en el Top 5 de ránkings europeos de cosas que o no son buenas, o no son importantes. A ver si vamos escalando puestos en puntos de acceso Wifi, velocidad de internet, vivienda, becas, fines de semana de tres días, y esas cosas que nos importan.