Pasamos del lunes: un día normal, sin novedad. Entretenido en el trabajo y ocupado en casa.
El martes llegó a Nintendo un nuevo fichaje: Pablo (otro Pablo para la lista), el extremeño que hizo la entrevista conmigo. Al final le salió redondo, se marchó de vacaciones a Finlandia y ahora le han llamado.
Contactó conmigo el fin de semana, para aconsejarle sobre algunas cosas. Él quería traer hecho algo de España, lo máximo posible, pero ya le dije que el 95% de las gestiones se hacen aquí (ejemplos en los 20-30 post anteriores).
Nos vimos poco, porque anda con el “training”, pero coincidimos a la hora de comer. Fue gracioso. Él me buscó y me preguntó que cuál era el plan de comidas. Me recordó a hace sólo 4 semanas, cuando yo estaba preguntando lo mismo a Javi.
Le resumí la situación:
- Comida tailandesa. Nadie del grupo en el que me muevo la ha probado. No seré yo el primero…
- Kebap-pizza. Es la mejor kebapería de Frankfurt (es una opinión personal). Hacen unos kebaps buenísimos, grandes y rápidamente (requisito imprescindible dado el tiempo que tenemos para comer). Y si no quieres kebap, hay porciones de pizza gigantescas a 2€. La especialidad: la pizza kebap (de nuevo, recuerdos de Benidorm…)
- Entre pan y pan. En esta sección venden todo tipo de bocadillos. Ya sea rellenos de alimentos normales o rellenos de carnes raras. La especialidad: el bocadillo de frikadellen. Para los nuevos: el frikadellen es una especie de albóndiga aplastada, hecha de algún tipo (quizás un conjunto) de carnes. Lo sorprendente es el tamaño. Los frikadellen son pequeños pero te quitan el hambre durante 4 ó 5 horas. Por aquí tenemos el cachondeo de que están hechos de lo que caga “mordisquitos” de Futurama, es decir, algún tipo de antimateria concentrada. Evidentemente, el nombre da para muchas bromas sobre nuestro trabajo.
- El menú. La zona principal para los que queremos intentar mantener una dieta equilibrada. Se puede comer un plato sólo, o los dos, siempre por menos de 4,95€. Aún no he conseguido acabarme nunca los dos platos. Las raciones son bestiales. Eso sí, tampoco sería la primera vez que tiro un plato completo porque no había quien lo comiese. Es lo que tiene ir probando cosas nuevas… Hay muchas carnes siempre, y nunca conseguimos adivinar de qué animal son, ni con ayuda de Jim, el alemán. Aventura.
- Supermercado en sí. Hay que recordar que nosotros en realidad donde comemos es un supermercado, el Rewe, así que por supuesto se puede comprar fruta, batidos o lo que sea dentro. El único problema es la fila para pagar. Si ya cuesta en las otras comidas, en el supermercado todavía más. Yo aún no he conseguido ningún día comer y entrar a por un postre. Imposible.
- Ensaladas, sushi y postres. Para terminar, hay un puesto en el que te haces tu propia ensalada. La única pega es el aceite de motor que te tienes que echar. Ya he visto a más de uno (sobre todo españoles) llevar su propio aceite de casa. También a sushi, a precio de importación de Japón (carísimo) y bandejas de fruta.
Le enseñé todo esto a Pablo, y de nuevo como yo hace 4 semanas, pidió lo mismo que su maestro. En su día Javi me recomendó un Frikadellen, que ya no he vuelto a comprar, y Pablo pidió arroz con carne.
Al volver de comer intenté informarme de un par de temas que tengo pendientes: los médicos y la peluquería.
Ya comenté que no sé cómo funciona la sanidad aquí. Ángel me pasó unos útiles links, y entre eso y lo que voy preguntando, ya casi me entero. Aún así, más me vale no ponerme malo una noche…
Aquí se ve que todos los médicos son de todos. No se te asigna ninguno como en la seguridad social. Entonces, si yo me pongo malo, voy a las páginas amarillas (o a un link de Ángel) y busco un médico (¿al azar?). Me pondrá la dirección de su casa, pido hora y voy. Al llegar, se pagan 10€ (aunque tenga seguro) que sirven para 3 meses de consulta con ese médico.
Lo que me han dicho es que son trimestres del año, es decir, que si voy hoy y pago 10€ me valen hasta el 31 de diciembre. Así no se rompen la cabeza apuntando. Qué vivos.
Y poco más… el tema entonces es intentar ir conociendo algún médico que sea bueno. De momento hay uno que me lo han nombrado dos personas. En el papel pone Dr. Mu. S. Müller. ¿Apellido? ¿Nombre? ¿Titulación? ¿Mote? ¿Dónde vas sin siglas? Creo que le llamaré Jaimito para no liarla. O mejor, “du” (tú).
De momento no tengo que ir a ningún médico, por si estaba creando algún tipo de duda, pero no sé porqué, cuando bostezo me duele la mandíbula. Sé que ha sonado a chiste, y hasta yo me estoy riendo, pero es verdad. Llevo una semana en la que no acabo ningún bostezo, siempre se me cortan porque me cruje la mandíbula (por la parte derecha). Lo malo es que creo que hasta que no bostece una vez bien, con la apertura, sonido y cierre completos, no se me va a pasar. Vaya tonterías se me ocurren en Alemania…
Antes de irme a casa, como tenía que hacer la compra, aproveché para hacerla en el Rewe. Compré lo básico: Huevos, Coca-Cola Vainilla (por fin la han repuesto), Coca-Cola Cereza, natillas, pan lechoso… Stela, Noe y otras dietistas: no me riñáis. Los alimentos buenos ya los tengo en casa: cacahuetes, palomitas, quesos Ba-Ba-Ba-Babybel… En serio, tengo comida buena en casa.
Llegué a Röderbergweg y subiendo por las escaleras de mi casa me encontré una carta: de Alice-DSL. ¡¡Yuju!!
viernes, 14 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Ikea - MTV (2 de 2)
[Nuevas noticias desde Frankfurt. Esta vez, 3 post nuevos. Recordad empezar por el de más abajo. Actualización sobre internet en casa: según una carta que he recibido, tendré internet en "Ende November". Lo doy por bueno, a ver si es verdad.
El blog está mucho más animado últimamente. De hecho, la entrada "UEFA" es la que más comentarios tiene de momento, con 9. De verdad que os lo agradezco. Cuando me meto a ver los nuevos comentarios es el momento más grande del día. A cambio, cuando tenga internet en casa le dedicaré un poco más de tiempo para poner una par de ideas que tengo... y para que sea más fácil para vosotros ver las novedades.
Respecto a fútbol (un poquito, Stela), el Madrid da pena ahora mismo. Estoy por hacerme del Barsa unos meses, hasta que se desempanen, aunque como sugirió el Vasco, quizás el Villareal sea la mejor opción. En los últimos anyos siempre está ahí y nadie dice nada. Aupa Villareal.]
Agotado tras el aventurón de la mesa, me hice unos macarrones (de sobre) y me eché una siesta española de leyenda.
Cuando me levanté ya era de noche, aunque no es difícil. Me despertó el mensaje de Javi, habíamos quedado a las 8.30 para ir a la casa de los españoles y luego al MTV Club.
Pensé en qué ropa ponerme… y se me ocurrió que la misma del viernes por la noche podría valer. Importante: esto no es criticable. Yo lavo, yo plancho. Ésa es la clave. Además, sólo la llevé 3 horas y sentado (¿qué hago justificándome?).
Así que cogí el U7 al Zoo (2 paradas), de allí fui andando a la parada del S2 Ostendstraβe (2 minutos), saqué un billete para Offenbach porque no entra en mi bono y cogí el S2 hasta Offenbach Ost (5 paradas). A las 8.34 llegué a donde habíamos quedado, y a las 8.36 Javi. Así da gusto.
Llegamos a casa de los españoles y ahí estaban todos sin vestir, sin ducharse, sin cenar… vamos, preparaditos. Así que los invitados nos bajamos un rato al salón recreativo a jugar al PES. Yo aproveché para hacer unas llamadas y para recibir la de mi padre de “Edu, el Madrid ha ganado 4-0, 4 de Higuaín”. Qué manera de empezar la noche. Luego quedamos que me mandaría un SMS si el Barça perdía, pero el SMS nunca llegó. Era de esperar. No está el Barça en plan de perder últimamente. Al menos, el camerunés deslenguado marcó 4, que con los 4 de Higuaín me hizo, como todos sabéis, ponerme líder de la peña de la Liga Fantástica. ¡¡Plas, plas, plas!! Gracias, gracias :)
A las 12.15 aproximadamente Pablo empezó a echarnos de la casa. “Venga, vámonos, vámonos, que aún tenemos que llegar hasta allí”. La gente peinándose a todo correr, cargando los móviles alemanes… Y nos fuimos.
Mientras llegaba el metro, llamé a la Cuadrilla y, por fin, hablamos. Tiene delito que no hayamos hablado en vivo en casi un mes. Me atribuyo mi parte de culpa :)
El metro llegó rápido y en 2 paradas estábamos en Kaiserlei. Encontramos relativamente fácilmente el MTV y desde lejos, borrosas, se veían las letras gigantes.
MTV… MTV… MTV… ¿MTW? ¡¡MTW!!
No era MTV, era MTW. Las expectativas, por lo menos las mías, de ir a un garito selecto bajaron de 100% a -47%.
Aplausos para el visionario que le puso el nombre. Sin duda jugó con el hecho de que la gente pronuncia BMW como BMV y, muy avispado él, se le ocurrió llamarlo MTW Club.
Por fuera era cutrísimo. Me recordaba a mi hostal de Neu Isenburg. Sin embargo, la fila era como de MTV verdadero o de Pachá Ibiza en julio. Qué gozada. Qué multitud. Qué calorcito a la luz de la luna. Vaya manera de gozar en la fila.
Sobre la 1 ya estábamos en la fila… y sobre las 3 también. Nos habríamos ido mucho antes, pero es que la alternativa era irse a alguna zona de marcha de Frankfurt, y eso eran unas 6 paradas al centro… cuando hay metros (a partir de las 4). El taxi a esas horas para más de 2 kilómetros es atraco a mano armada.
Otro elemento que nos hacía quedarnos era que por detrás nuestro seguía llegando gente, y la mayoría alemanes, o sea que debía de merecer la pena.
Sin embargo la fila cada vez iba más lenta, y al final sólo entraban tantos como salían. Es decir, que el local tenía aforo limitado. Pero no en plan “Concept” o “Yo que” (en Logroño), que respetan el aforo mientras haya poca gente que quiera entrar y luego ya dejan entrar a todo el mundo, sino aforo limitado de verdad.
La situación ya era insoportable. Había algún grado bajo cero, y 2 horas quietos congela hasta a Santa Claus, así que cogimos un taxi de los mil que merodeaban como cuervillos y volvimos a la casa de los españoles.
Hasta las 4 no había metros, así que no me podía volver. Disfrutamos de una hora de conversaciones apasionantes y PS3.
A las 4.45 llegaba a mi casa después de una gran noche. Ah, no…
Bueno, en realidad, sí que nos echamos unas risas, así que mejor que estar en casa, sí que fue, he de decirlo. Ahora queda saber si volveremos, pero a las 12, o ya pasamos. Seguramente no lo decidiré yo. Me da igual.
El domingo fue un día de descanso, alemán y televisión.
Me estoy encontrando con bastantes joyas en la televisión alemana. Ya os he contado alguna. Aquí van otras:
Ice Road Truckers. El nombre no engaña: son carreras de camiones sobre hielo, en Alaska y sitios de ese calibre. Ahí van los tíos emocionados con sus super tráilers por carreteras de hielo debajo de las cuales ya está el mar. Y alguno lo rompe y se hunde… ¡y lo filman! No me digáis que no es una joya. ¿Pero es que la gente ya no sabe qué hacer?
Otro programa que vi era el Top Charts. Cada domingo hacen un resumen de la mejor música de los últimos 20 años en un estilo: soul, rock, reggae… Y hacen un Top 20.
El programa del domingo era el Top Charts de la música negra. Hubo grandes canciones: Whitney Houston, User, Rihanna… y de repente… ¡Michael Jackson!
Michael Jackson en la música negra… lo que no sé es si después hicieron algún chiste. Es lo que tiene, yo veo y leo las cosas como los niños pequeños: sólo imágenes.
Me imagino la redacción del programa el día anterior:
- Bueno, ¿y a quién más metemos?
- Pues a Michael Jackson, por ejemplo.
- A ver, Wolfgang, “música – negra”. Schwarz musik…
- Sí, y ¿entonces dónde metemos a Michael? ¿Música blanca? ¿Con Los del Río?
- Pues hacemos una categoría “música Roberto Carlos”, así, chocolateada.
- Joder Wolfgang… Anda, vamos a meter a Michael Jackson pero ponemos un vídeo de cuando era más negro que el padre de Hamilton dándose el lote con Eto´o a oscuras. ¿Ok?
Algo así debió ser…
El blog está mucho más animado últimamente. De hecho, la entrada "UEFA" es la que más comentarios tiene de momento, con 9. De verdad que os lo agradezco. Cuando me meto a ver los nuevos comentarios es el momento más grande del día. A cambio, cuando tenga internet en casa le dedicaré un poco más de tiempo para poner una par de ideas que tengo... y para que sea más fácil para vosotros ver las novedades.
Respecto a fútbol (un poquito, Stela), el Madrid da pena ahora mismo. Estoy por hacerme del Barsa unos meses, hasta que se desempanen, aunque como sugirió el Vasco, quizás el Villareal sea la mejor opción. En los últimos anyos siempre está ahí y nadie dice nada. Aupa Villareal.]
Agotado tras el aventurón de la mesa, me hice unos macarrones (de sobre) y me eché una siesta española de leyenda.
Cuando me levanté ya era de noche, aunque no es difícil. Me despertó el mensaje de Javi, habíamos quedado a las 8.30 para ir a la casa de los españoles y luego al MTV Club.
Pensé en qué ropa ponerme… y se me ocurrió que la misma del viernes por la noche podría valer. Importante: esto no es criticable. Yo lavo, yo plancho. Ésa es la clave. Además, sólo la llevé 3 horas y sentado (¿qué hago justificándome?).
Así que cogí el U7 al Zoo (2 paradas), de allí fui andando a la parada del S2 Ostendstraβe (2 minutos), saqué un billete para Offenbach porque no entra en mi bono y cogí el S2 hasta Offenbach Ost (5 paradas). A las 8.34 llegué a donde habíamos quedado, y a las 8.36 Javi. Así da gusto.
Llegamos a casa de los españoles y ahí estaban todos sin vestir, sin ducharse, sin cenar… vamos, preparaditos. Así que los invitados nos bajamos un rato al salón recreativo a jugar al PES. Yo aproveché para hacer unas llamadas y para recibir la de mi padre de “Edu, el Madrid ha ganado 4-0, 4 de Higuaín”. Qué manera de empezar la noche. Luego quedamos que me mandaría un SMS si el Barça perdía, pero el SMS nunca llegó. Era de esperar. No está el Barça en plan de perder últimamente. Al menos, el camerunés deslenguado marcó 4, que con los 4 de Higuaín me hizo, como todos sabéis, ponerme líder de la peña de la Liga Fantástica. ¡¡Plas, plas, plas!! Gracias, gracias :)
A las 12.15 aproximadamente Pablo empezó a echarnos de la casa. “Venga, vámonos, vámonos, que aún tenemos que llegar hasta allí”. La gente peinándose a todo correr, cargando los móviles alemanes… Y nos fuimos.
Mientras llegaba el metro, llamé a la Cuadrilla y, por fin, hablamos. Tiene delito que no hayamos hablado en vivo en casi un mes. Me atribuyo mi parte de culpa :)
El metro llegó rápido y en 2 paradas estábamos en Kaiserlei. Encontramos relativamente fácilmente el MTV y desde lejos, borrosas, se veían las letras gigantes.
MTV… MTV… MTV… ¿MTW? ¡¡MTW!!
No era MTV, era MTW. Las expectativas, por lo menos las mías, de ir a un garito selecto bajaron de 100% a -47%.
Aplausos para el visionario que le puso el nombre. Sin duda jugó con el hecho de que la gente pronuncia BMW como BMV y, muy avispado él, se le ocurrió llamarlo MTW Club.
Por fuera era cutrísimo. Me recordaba a mi hostal de Neu Isenburg. Sin embargo, la fila era como de MTV verdadero o de Pachá Ibiza en julio. Qué gozada. Qué multitud. Qué calorcito a la luz de la luna. Vaya manera de gozar en la fila.
Sobre la 1 ya estábamos en la fila… y sobre las 3 también. Nos habríamos ido mucho antes, pero es que la alternativa era irse a alguna zona de marcha de Frankfurt, y eso eran unas 6 paradas al centro… cuando hay metros (a partir de las 4). El taxi a esas horas para más de 2 kilómetros es atraco a mano armada.
Otro elemento que nos hacía quedarnos era que por detrás nuestro seguía llegando gente, y la mayoría alemanes, o sea que debía de merecer la pena.
Sin embargo la fila cada vez iba más lenta, y al final sólo entraban tantos como salían. Es decir, que el local tenía aforo limitado. Pero no en plan “Concept” o “Yo que” (en Logroño), que respetan el aforo mientras haya poca gente que quiera entrar y luego ya dejan entrar a todo el mundo, sino aforo limitado de verdad.
La situación ya era insoportable. Había algún grado bajo cero, y 2 horas quietos congela hasta a Santa Claus, así que cogimos un taxi de los mil que merodeaban como cuervillos y volvimos a la casa de los españoles.
Hasta las 4 no había metros, así que no me podía volver. Disfrutamos de una hora de conversaciones apasionantes y PS3.
A las 4.45 llegaba a mi casa después de una gran noche. Ah, no…
Bueno, en realidad, sí que nos echamos unas risas, así que mejor que estar en casa, sí que fue, he de decirlo. Ahora queda saber si volveremos, pero a las 12, o ya pasamos. Seguramente no lo decidiré yo. Me da igual.
El domingo fue un día de descanso, alemán y televisión.
Me estoy encontrando con bastantes joyas en la televisión alemana. Ya os he contado alguna. Aquí van otras:
Ice Road Truckers. El nombre no engaña: son carreras de camiones sobre hielo, en Alaska y sitios de ese calibre. Ahí van los tíos emocionados con sus super tráilers por carreteras de hielo debajo de las cuales ya está el mar. Y alguno lo rompe y se hunde… ¡y lo filman! No me digáis que no es una joya. ¿Pero es que la gente ya no sabe qué hacer?
Otro programa que vi era el Top Charts. Cada domingo hacen un resumen de la mejor música de los últimos 20 años en un estilo: soul, rock, reggae… Y hacen un Top 20.
El programa del domingo era el Top Charts de la música negra. Hubo grandes canciones: Whitney Houston, User, Rihanna… y de repente… ¡Michael Jackson!
Michael Jackson en la música negra… lo que no sé es si después hicieron algún chiste. Es lo que tiene, yo veo y leo las cosas como los niños pequeños: sólo imágenes.
Me imagino la redacción del programa el día anterior:
- Bueno, ¿y a quién más metemos?
- Pues a Michael Jackson, por ejemplo.
- A ver, Wolfgang, “música – negra”. Schwarz musik…
- Sí, y ¿entonces dónde metemos a Michael? ¿Música blanca? ¿Con Los del Río?
- Pues hacemos una categoría “música Roberto Carlos”, así, chocolateada.
- Joder Wolfgang… Anda, vamos a meter a Michael Jackson pero ponemos un vídeo de cuando era más negro que el padre de Hamilton dándose el lote con Eto´o a oscuras. ¿Ok?
Algo así debió ser…
Ikea - MTV (1 de 2)
El sábado por la mañana amanecí, por primera vez en un mes, más tarde de las 10. A las 10.15. Se notaba que había salido el día anterior.
El plan para la mañana era ir a Ikea y darme una vueltecilla. A ser posible tenía que localizar una bolsa para la lavandería, una silla con ruedas y una mesita.
Me daba un poco de pereza, teniendo en cuenta que Ikea está a 16 paradas del centro (a 20 de mi casa), y más sabiendo que si compraba algo, tendría que volver después para cambiarlo, ya que probablemente estaría defectuoso. Aún así, tenía que ir.
Cogí la U2 al norte, una de las que cojo para ir a Nintendo. El viaje me sorprendió; según pasé la parada de Nintendo (4 desde el centro), el metro salía a la superficie y el resto del viaje era al aire libre, con lo cual se veía una gran parte de Frankfurt y alrededores. Hacía sol y el paisaje era precioso. Hacía semanas que no veía extensiones de campo y montañas. Haremos las 16 paradas cuando vengáis a verme.
Llegué a Nieder-Esbach (fijo que Halfmat ya lo está mirando en alguna página de mapas de metro o en Google Earth) :) Salí del metro y no sé porqué, de estas cosas que me vuelvo tonto de repente, me di cuenta de que no había investigado lo suficiente dónde estaba el Ikea.
Yo me esperaba ver cartelotes nada más salir del metro… pero no hubo suerte. Es más, en la página de Ikea había complicadas explicaciones de cómo llegar, pero me quedé con lo que entendí “coger la línea a Nieder-Esbach”.
Caminé 10 minutos en la dirección que intuitivamente se me ocurrió, hasta que me rendí y le pregunté a una señora. Iba todo valiente a preguntarle en alemán, pero me di cuenta de que aún no cuento con esas herramientas, así que me limité a un “¿perdone? ¿Ikea?”. Qué triste.
Me señaló a una nave industrial azul que se veía al fondo, y me debí de quedar con cara de pasmao, porque se rió. ¿Igual tengo que ir hasta allá? Pues se ve que sí.
Me metí por unos caminos semi-asfaltados, casi campo a través. Anduve un cuarto de hora en dirección a la nave, que parecía no acercarse, pero poco a poco, iba llegando.
Por fin entré en los aparcamientos, y por supuesto, la entrada estaba en la otra punta, así que me hice 300 metritos más para culminar el maratón (y luego me dice Marcos que me gana corriendo…).
A partir de ahora, lo que cuente os hará pensar a algunos que soy un cateto, sobre todo a los de Madrid que habréis estado varias veces en un Ikea, pero es que yo no había estado nunca, y hubo varias cosas que me dejaron flipado.
Antes de subir a los aparcamientos, había un puestecito con un mapa del aparcamiento y lápices de Ikea, para coger uno de cada y apuntar la plaza en la que aparcas. Qué puntazo. Cogí uno de cada e hice como que apuntaba, para poder quedarme con el lápiz. En casa está.
Al llegar a la entrada propiamente dicha, otro puestecito. Estaba lleno de lápices. Vi como una anciana cogía 3, así que deduje que serían gratis. Es más, me apuesto el sueldo a que esa señora va todos los días a coger sus 3 lapiceros. Está demostrado que las cosas gratis son polo positivo, y los ancianos polo negativo. No lo pueden remediar.
Además de los lápices, había papeles con una plantilla para poner nombres de artículo y otros datos que no entendí. Así que antes de entrar, todo el mundo se equipaba con el material de escritura y se empezaba la ruta: un círculo inmenso con flechas en el suelo, a través del cual recorres todo Ikea obligatoriamente, acabando la visita guiada en las cajas.
La disposición es muy original, son todo habitaciones, cada una decorada de una manera, y con unos objetos diferentes. Yo veía que la gente iba mirando cosas, y apuntando la referencia en sus papelitos.
En la segunda habitación, vi una mesa que era justo lo que buscaba para mi piso. Muy pequeñita, de una sola pata, y regulable en altura. 20 €. Ideal. Así que fui a apuntarme la referencia. Esperaba ver en la etiqueta un gran título Comic Sans Ms, tamaño 24 que pusiese “Referenznummer” o algo así; siempre tengo esa esperanza, pero no hubo suerte.
Ahí no había más que palabras típicas alemanas. Qué asco. No creo que comprar en Groenlandia sea más difícil.
Por enésima vez, busqué a alguien que me ayudase. Encontré a una chica de allí, y le dije sinceramente: quiero comprar una cosa, y no sé cómo hacerlo. Se rió. Si os dais cuenta, la gente después de hablar conmigo se suele reír, pero normalmente es por pena, no por gracia.
Así que vino conmigo, miró la etiqueta y me señaló dos números precedidos de las incomprensibles palabras: “Regal” y “Fach”. Me dijo que tenía que apuntar cada uno de los números y luego bajar abajo y cogerlo. Apreté el botón “Z” del Nunchuk para obtener más pistas de la misión, pero no aparecieron. La vida real en Alemania es más difícil que el más chungo de los juegos.
Seguí las flechitas y localicé las sillas con ruedas. Busqué la más barata (procedimiento habitual de soltero en el extranjero), me senté y me gustó. Me apunté el “Regal” y el “Fach” y seguí las flechas.
Mientras llegaba a dondequiera que fuesen las flechas, iba pensando en el transporte. Llevar la silla y la mesa a pulso campo a través y luego por los metros iba a ser una agonía. En esos momentos echo tanto de menos mi coche que se me escapan las lágrimas.
10 minutos más de flechas. Ya estaba incluso en otro piso, y ya hartito de no saber dónde iba, volví a preguntar. Me dijeron que ya estaba cerca… ¿pero de dónde? No lo sabía, pero era donde iban todos. Parecíamos la estampida del Rey León. No te podías parar porque te arrollaban. Todos con prisa y alocados.
Pasamos por un piso completo de decoración para Navidad. Pensé en comprar algo, pero: a) me faltaban manos para transportarlo, y b) decorar mi piso de Navidad para estar yo sólo y marcharme el día 19 habría sido muy subnormal. Menos mal que a veces reacciono a tiempo.
Por fin llegamos a donde íbamos: a un sitio :) Era el almacén. No sé si es en todos los Ikeas así, pero aquí te coges tú las cosas. Y ahí es donde entraban en juego “Regal” (pasillo) y “Fach” (balda). Menos mal que se parecían al español, que si no…
Localicé la mesa y la cogí. Un buen paquetón. Busqué la silla y, quizás por suerte, no quedaba, así que tendré que volver otro día.
Me acerqué a las cajas. 20 cajas a tope de gente. Se notaba que era sábado. Cuando me tocó a mí, deje la mesa y la bolsa de lavandería que había cogido. En realidad, al entrar en Ikea había un montón de bolsas amarillas de las que buscaba yo, para lavandería.
Sin embargo, la de caja me soltó una frase de 10 segundos típica, que me dejó con cara de “no me vaciles, eso no era ni alemán”. Menos mal que se percató y me dijo en inglés que las bolsas amarillas eran sólo para cargar cosas en Ikea, que para comprar había unas azules, y me señaló dónde estaban. Así que tuve que recorrer toda la fila hacia atrás, viendo las caras de los alemanes impacientándose, dejé la bolsa amarilla y me cogí dos azules.
Al salir, por la salida oficial, vi un autobús y me imaginé que podría ser la clave para no caminar por el campo con una mesa “Laptop Tisch Dave 60x50” y dos bolsas de lavandería. No había ningún mapa en la parada, pero me subí igualmente.
Para eso, ahora soy más valiente. La táctica era vigilar que el autobús fuese en dirección al metro, y si se desviaba, bajarme lo antes posible. La cosa salió bien y el bus me dejó justo en la parada.
Se supone que eso, pero en sentido inverso, es lo que tenía que haber hecho si no se me hubiese empanado el cerebro por la mañana y hubiese preguntado a alguien. Ahora sé que para coger ese autobús hacia Ikea, no tengo que ir hasta Nieder-Esbach, sino dos paradas antes: Kallbach. Me lo apunto para el sábado que viene.
Ya en casa, y tras el entrenamiento espartano de subir la mesa las 82 escaleras del metro y las “X” de mi casa, abrí la caja y me dispuse a montarla.
Me esperaba (y vosotros lo estáis esperando) unas instrucciones de las que tienen fama en Ikea, un poco suecas, imposibles de entender, pero por suerte, no había palabras, sólo esquemas. Sin duda, la única manera posible de que pudiese montar la mesa.
Casi me muero cuando vi que se necesitaba un destornillador. Sí, ya sé que era esperable, pero es que me mataba tener que salir otra vez y buscar uno. Además me habría tenido que ir hasta el mini-Zeil, y el plan era salir por la noche, así que inviable.
Monté todo y para los tornillos usé unas pequeñas tijeras. Parecían hechas a medida, así que lo pude montar perfectamente.
Ahora ya tengo mi mesita para poder cenar viendo la tele, y no es defectuosa (de momento). Antes cenaba viendo la tele, pero con la cena en las rodillas. Triste, muy triste.
El plan para la mañana era ir a Ikea y darme una vueltecilla. A ser posible tenía que localizar una bolsa para la lavandería, una silla con ruedas y una mesita.
Me daba un poco de pereza, teniendo en cuenta que Ikea está a 16 paradas del centro (a 20 de mi casa), y más sabiendo que si compraba algo, tendría que volver después para cambiarlo, ya que probablemente estaría defectuoso. Aún así, tenía que ir.
Cogí la U2 al norte, una de las que cojo para ir a Nintendo. El viaje me sorprendió; según pasé la parada de Nintendo (4 desde el centro), el metro salía a la superficie y el resto del viaje era al aire libre, con lo cual se veía una gran parte de Frankfurt y alrededores. Hacía sol y el paisaje era precioso. Hacía semanas que no veía extensiones de campo y montañas. Haremos las 16 paradas cuando vengáis a verme.
Llegué a Nieder-Esbach (fijo que Halfmat ya lo está mirando en alguna página de mapas de metro o en Google Earth) :) Salí del metro y no sé porqué, de estas cosas que me vuelvo tonto de repente, me di cuenta de que no había investigado lo suficiente dónde estaba el Ikea.
Yo me esperaba ver cartelotes nada más salir del metro… pero no hubo suerte. Es más, en la página de Ikea había complicadas explicaciones de cómo llegar, pero me quedé con lo que entendí “coger la línea a Nieder-Esbach”.
Caminé 10 minutos en la dirección que intuitivamente se me ocurrió, hasta que me rendí y le pregunté a una señora. Iba todo valiente a preguntarle en alemán, pero me di cuenta de que aún no cuento con esas herramientas, así que me limité a un “¿perdone? ¿Ikea?”. Qué triste.
Me señaló a una nave industrial azul que se veía al fondo, y me debí de quedar con cara de pasmao, porque se rió. ¿Igual tengo que ir hasta allá? Pues se ve que sí.
Me metí por unos caminos semi-asfaltados, casi campo a través. Anduve un cuarto de hora en dirección a la nave, que parecía no acercarse, pero poco a poco, iba llegando.
Por fin entré en los aparcamientos, y por supuesto, la entrada estaba en la otra punta, así que me hice 300 metritos más para culminar el maratón (y luego me dice Marcos que me gana corriendo…).
A partir de ahora, lo que cuente os hará pensar a algunos que soy un cateto, sobre todo a los de Madrid que habréis estado varias veces en un Ikea, pero es que yo no había estado nunca, y hubo varias cosas que me dejaron flipado.
Antes de subir a los aparcamientos, había un puestecito con un mapa del aparcamiento y lápices de Ikea, para coger uno de cada y apuntar la plaza en la que aparcas. Qué puntazo. Cogí uno de cada e hice como que apuntaba, para poder quedarme con el lápiz. En casa está.
Al llegar a la entrada propiamente dicha, otro puestecito. Estaba lleno de lápices. Vi como una anciana cogía 3, así que deduje que serían gratis. Es más, me apuesto el sueldo a que esa señora va todos los días a coger sus 3 lapiceros. Está demostrado que las cosas gratis son polo positivo, y los ancianos polo negativo. No lo pueden remediar.
Además de los lápices, había papeles con una plantilla para poner nombres de artículo y otros datos que no entendí. Así que antes de entrar, todo el mundo se equipaba con el material de escritura y se empezaba la ruta: un círculo inmenso con flechas en el suelo, a través del cual recorres todo Ikea obligatoriamente, acabando la visita guiada en las cajas.
La disposición es muy original, son todo habitaciones, cada una decorada de una manera, y con unos objetos diferentes. Yo veía que la gente iba mirando cosas, y apuntando la referencia en sus papelitos.
En la segunda habitación, vi una mesa que era justo lo que buscaba para mi piso. Muy pequeñita, de una sola pata, y regulable en altura. 20 €. Ideal. Así que fui a apuntarme la referencia. Esperaba ver en la etiqueta un gran título Comic Sans Ms, tamaño 24 que pusiese “Referenznummer” o algo así; siempre tengo esa esperanza, pero no hubo suerte.
Ahí no había más que palabras típicas alemanas. Qué asco. No creo que comprar en Groenlandia sea más difícil.
Por enésima vez, busqué a alguien que me ayudase. Encontré a una chica de allí, y le dije sinceramente: quiero comprar una cosa, y no sé cómo hacerlo. Se rió. Si os dais cuenta, la gente después de hablar conmigo se suele reír, pero normalmente es por pena, no por gracia.
Así que vino conmigo, miró la etiqueta y me señaló dos números precedidos de las incomprensibles palabras: “Regal” y “Fach”. Me dijo que tenía que apuntar cada uno de los números y luego bajar abajo y cogerlo. Apreté el botón “Z” del Nunchuk para obtener más pistas de la misión, pero no aparecieron. La vida real en Alemania es más difícil que el más chungo de los juegos.
Seguí las flechitas y localicé las sillas con ruedas. Busqué la más barata (procedimiento habitual de soltero en el extranjero), me senté y me gustó. Me apunté el “Regal” y el “Fach” y seguí las flechas.
Mientras llegaba a dondequiera que fuesen las flechas, iba pensando en el transporte. Llevar la silla y la mesa a pulso campo a través y luego por los metros iba a ser una agonía. En esos momentos echo tanto de menos mi coche que se me escapan las lágrimas.
10 minutos más de flechas. Ya estaba incluso en otro piso, y ya hartito de no saber dónde iba, volví a preguntar. Me dijeron que ya estaba cerca… ¿pero de dónde? No lo sabía, pero era donde iban todos. Parecíamos la estampida del Rey León. No te podías parar porque te arrollaban. Todos con prisa y alocados.
Pasamos por un piso completo de decoración para Navidad. Pensé en comprar algo, pero: a) me faltaban manos para transportarlo, y b) decorar mi piso de Navidad para estar yo sólo y marcharme el día 19 habría sido muy subnormal. Menos mal que a veces reacciono a tiempo.
Por fin llegamos a donde íbamos: a un sitio :) Era el almacén. No sé si es en todos los Ikeas así, pero aquí te coges tú las cosas. Y ahí es donde entraban en juego “Regal” (pasillo) y “Fach” (balda). Menos mal que se parecían al español, que si no…
Localicé la mesa y la cogí. Un buen paquetón. Busqué la silla y, quizás por suerte, no quedaba, así que tendré que volver otro día.
Me acerqué a las cajas. 20 cajas a tope de gente. Se notaba que era sábado. Cuando me tocó a mí, deje la mesa y la bolsa de lavandería que había cogido. En realidad, al entrar en Ikea había un montón de bolsas amarillas de las que buscaba yo, para lavandería.
Sin embargo, la de caja me soltó una frase de 10 segundos típica, que me dejó con cara de “no me vaciles, eso no era ni alemán”. Menos mal que se percató y me dijo en inglés que las bolsas amarillas eran sólo para cargar cosas en Ikea, que para comprar había unas azules, y me señaló dónde estaban. Así que tuve que recorrer toda la fila hacia atrás, viendo las caras de los alemanes impacientándose, dejé la bolsa amarilla y me cogí dos azules.
Al salir, por la salida oficial, vi un autobús y me imaginé que podría ser la clave para no caminar por el campo con una mesa “Laptop Tisch Dave 60x50” y dos bolsas de lavandería. No había ningún mapa en la parada, pero me subí igualmente.
Para eso, ahora soy más valiente. La táctica era vigilar que el autobús fuese en dirección al metro, y si se desviaba, bajarme lo antes posible. La cosa salió bien y el bus me dejó justo en la parada.
Se supone que eso, pero en sentido inverso, es lo que tenía que haber hecho si no se me hubiese empanado el cerebro por la mañana y hubiese preguntado a alguien. Ahora sé que para coger ese autobús hacia Ikea, no tengo que ir hasta Nieder-Esbach, sino dos paradas antes: Kallbach. Me lo apunto para el sábado que viene.
Ya en casa, y tras el entrenamiento espartano de subir la mesa las 82 escaleras del metro y las “X” de mi casa, abrí la caja y me dispuse a montarla.
Me esperaba (y vosotros lo estáis esperando) unas instrucciones de las que tienen fama en Ikea, un poco suecas, imposibles de entender, pero por suerte, no había palabras, sólo esquemas. Sin duda, la única manera posible de que pudiese montar la mesa.
Casi me muero cuando vi que se necesitaba un destornillador. Sí, ya sé que era esperable, pero es que me mataba tener que salir otra vez y buscar uno. Además me habría tenido que ir hasta el mini-Zeil, y el plan era salir por la noche, así que inviable.
Monté todo y para los tornillos usé unas pequeñas tijeras. Parecían hechas a medida, así que lo pude montar perfectamente.
Ahora ya tengo mi mesita para poder cenar viendo la tele, y no es defectuosa (de momento). Antes cenaba viendo la tele, pero con la cena en las rodillas. Triste, muy triste.
La venganza de don Mendo
Antes de comenzar con las crónicas, me imagino que os habréis dado cuenta de que algunos días no hay mucho que contar. Poco a poco voy asentándome completamente, así que hay días que empiezan a ser “normales”: sin muchos sobresaltos en Nintendo y luego directamente a casa a descansar y dormir.
Así que empezaré a agrupar días y a escribir menos veces por semana, quizás 3 ó 4 (en vez de 5 ó 6). En realidad, ahora tampoco lo vais a notar mucho por el tema de actualizar de golpe 4 días desde el ciber. Sin más, quería comentarlo :)
El viernes en Nintendo me eché unas risas con Carlos. Ya me dijo otro día que se sabía “La venganza de Don Mendo” de memoria. Las razones… no están claras. Cuando le preguntamos nos dice que “porque le gustó y se lo aprendió”. Y siempre le contestamos algo tipo “a mí me gustó Robinson Crusoe y no me lo sé de memoria”.
Y resulta que nos dio por buscar algún fragmento en internet. Encontramos uno, con varias páginas íntegras, y empezó a recitarlo. ¡Y es verdad! ¡Se lo sabe de memoria! Es increíble…
Aunque no más que el libro que se llevó Dani al curro: The Mathematics in juggling (las matemáticas de los malabares). A Dani le encantan los malabares, y entrena varias veces por semana, pero ese libro, ya se lo hemos dicho, no roza lo freak, sino que lo supera veinte millones de veces.
Y si lo abres y lo lees, entonces ya el alucine es completo. Series 5-3-3, teoremas, corolarios, integrales. Como se dice por ahí… WTF!
Lo que me encanta es ver a Dani en Youtube, viendo a un pavo con 3 diábolos y empezar a decir “parece una serie 5-3-1… espera… no… 5-2-2…”
Después me llegaron los planes para la noche: a casa de los españoles-franceses a jugar a la PS3 o a dar una vuelta con los italianos.
Por el momento no me apunté a ninguno fijo. Jugar a la consola no me apetecía para un viernes por la noche, y dar una vuelta con sólo italianos… pues no sabía quiénes iban, así que igual no conocía a la mitad.
Al salir de currar, pasé por casa a recoger botellas vacías y me fui al Tengelmann. El día anterior no fui por pereza…
Delante de mí entró al Tengelmann un señor que justo iba también a reciclar, así que me puse como una ratilla a hacer como que miraba los chocolates de una estantería, y le miré de reojo cómo lo hacía.
Parecía fácil, así que cuando se marchó, me acerqué a la máquina mágica. Estaba preparado para encontrarme una botonera como las máquinas de tickets de metro, pero por suerte, la máquina era simple. Un agujero para las botellas, una pantalla de información y un botón.
En el agujero había una cinta transportadora en continuo movimiento. Me armé de valor, y coloqué la primera botella… avanzó, se paró, le leyeron el código de barras, y siguió hasta el fondo. Como parecía fácil, puse las otras tres y le di al botón de finalizar.
No hubo truco. Funciona así. Me salió un vale de 60 cents y ni me pidieron fianza, ni se atascó, ni pedía PIN, ni estaba en turco ni nada. Todo salió como debía.
Además, resolví el gran misterio que me atormentaba: ¿cómo leches comprimen las botellas esas máquinas para que quepan tantísimas?
La verdad es que tenía miga, porque en cualquier máquina siempre hay alguien reciclando. Sin embargo, la solución al enigma no es ningún sofisticadísimo e incomprensible sistema alemán de compresión, sino que el agujero no tiene fondo, sino que desemboca directamente en un almacén trasero, y van cayendo a una caja (que se supone van cambiando de vez en cuando). Simple como si fuese español.
Por si no me he expresado bien (es muy posible), las botellas no se tiran a un agujero hacia abajo. Se colocan en una cinta que va hacia el fondo, paralela al suelo. Ahora sí, ¿no?
Llegué a casa reventado por el esfuerzo de subir la compra por las escaleras y dije: hoy no salgo. Pero se ve que el Dios de la no-frikeza me oyó, y al instante me mando un SMS Pietro: Ciao Edu! I wanted to tell u that we meet at 10.30 at Hauptwache to drink something. If you want u can join us (and also tell other people) c u!
No pude evitarlo, y le contesté que iba. Así que preparé mis mejores galas, es decir, alguna camisa arrugada, cené y marché.
A las 10.31 estaba en Hauptwache. Cada vez que llego puntual a un sitio en Frankfurt soy feliz. Tiene su mérito coordinar los metros y tener en cuenta los retrasos habituales (en mi línea U7, 2 minutos). No obstante, se puede decir que entre las 10.25 y las 10.35 es la mayor puntualidad que se puede conseguir. Afinar más es ya fruto de la casualidad.
Y tan puntual llegué que no había nadie. Bueno, más bien estaba todo Frankfurt, pero ninguno era amigo mío. Esperé como un marginadillo 15 minutos hasta que llegó Pietro. A los 25 minutos llegó Davide (Dávide) y a las 11.25… ¡¡¡11.25!!! llegó Marcelo (Marchelo).
Llegar una hora tarde debería estar penado por ley. Yo que pensaba irme pronto, porque por la mañana quería visitar el Ikea, y a las 11.20 todavía estábamos esperando gente.
Íbamos a estar sólo los cuatro, aunque Pietro y Davide son muy majos. Marcelo también lo parece pero no habla mucho, así que tampoco puedo comprobarlo.
Pietro comentó que había una calle llena de cervecerías, que resultó ser a la que yo llamo mini-Zeil, es decir, a 10 minutos andando de mi piso. Lo curioso del tema es que habré pasado 10 veces por esa calle, y sólo he visto los locales diurnos (supermercados, librerías, panaderías…), nunca me había fijado que tenía cervecerías.
Nos recorrimos todas (por fuera) hasta que llegamos a una que parecía tener algún hueco. Allí estuvimos un par de horas tomando un par de cervezas. Sé que no descubro nada nuevo, pero es verdad que los alemanes se meten unos barriles de cerveza… y aún me choca más las alemanas, que se meten los mismos. Ves a una chica super fina y super pija y recatadita, y se pida un vaso de cerveza más grande que su cabeza, y luego repite. Increíble. Ángel gozará bastante cuando venga. Bastante, bastante mucho :)
Estuvimos hablando todo el rato en italiano. La verdad es que estoy haciendo sexto de la escuela de idiomas, porque conversaciones en directo y sin ralentizar con italianos, es lo máximo. Me suelo dar cuenta cuando llego a casa y noto que se me ha derretido el cerebro.
Estoy contento porque no he perdido la fluidez, y me siguen saliendo todos los verbos, incluso futuros, condicionales y toda la pesca. Sin embargo, sí que de vez en cuando quiero decir palabras que antes sabía y ahora no. Me acuerdo por ejemplo de “papelera”, “trozo” o “lápiz”. Me frustra bastante.
En fin, entre otros temas interesante, hablamos de informática, porque resulta que Davide es informático. También Pietro nos reveló que habla algo de islandés. El que no corre, vuela.
Lo mejor de la noche es la gran teoría que he desarrollado: cada país envidia políticamente al país inmediatamente superior a él.
Explicación (vaya cara de atentos que tenéis): los italianos se quejaron mucho de Berlusconi, y dijeron que mucha gente se está yendo de Italia por él, y me preguntaron por Zapatero. Me comentaron que en Italia se tiene muy buena imagen de él, y se dice que España antes iba por detrás de Italia, y ahora va aproximadamente a la par.
Entonces yo les respondí que bueno, no es un superhéroe ni nos da viviendas dignas, ni otras muchas cosas que habían oído, pero que no era un showman como Berlusconi. Sin más.
Por otra parte, un día hablando con los franceses, les dije que me gustaba Sarkozy. Me gusta el rollo Rambo de “si no nos devuelven a no sé quién, cojo un avión y voy donde sea”. Impone mucho, sobre todo siendo de un país importante como Francia.
Entonces se empezaron a reír y me contaron cómo las lía y las protestas que hay.
Así que los italianos envidian a Zapatero, y nosotros a Sarkozy. Sé que para que la teoría esté completa, tendría que ser alguien más que yo al que le guste Sarkozy, y lo mismo con los italianos, pero bueno…
Creo que no voy a leer estos últimos párrafos que he escrito dos veces, porque los borraría y ocupan medio folio.
Así que empezaré a agrupar días y a escribir menos veces por semana, quizás 3 ó 4 (en vez de 5 ó 6). En realidad, ahora tampoco lo vais a notar mucho por el tema de actualizar de golpe 4 días desde el ciber. Sin más, quería comentarlo :)
El viernes en Nintendo me eché unas risas con Carlos. Ya me dijo otro día que se sabía “La venganza de Don Mendo” de memoria. Las razones… no están claras. Cuando le preguntamos nos dice que “porque le gustó y se lo aprendió”. Y siempre le contestamos algo tipo “a mí me gustó Robinson Crusoe y no me lo sé de memoria”.
Y resulta que nos dio por buscar algún fragmento en internet. Encontramos uno, con varias páginas íntegras, y empezó a recitarlo. ¡Y es verdad! ¡Se lo sabe de memoria! Es increíble…
Aunque no más que el libro que se llevó Dani al curro: The Mathematics in juggling (las matemáticas de los malabares). A Dani le encantan los malabares, y entrena varias veces por semana, pero ese libro, ya se lo hemos dicho, no roza lo freak, sino que lo supera veinte millones de veces.
Y si lo abres y lo lees, entonces ya el alucine es completo. Series 5-3-3, teoremas, corolarios, integrales. Como se dice por ahí… WTF!
Lo que me encanta es ver a Dani en Youtube, viendo a un pavo con 3 diábolos y empezar a decir “parece una serie 5-3-1… espera… no… 5-2-2…”
Después me llegaron los planes para la noche: a casa de los españoles-franceses a jugar a la PS3 o a dar una vuelta con los italianos.
Por el momento no me apunté a ninguno fijo. Jugar a la consola no me apetecía para un viernes por la noche, y dar una vuelta con sólo italianos… pues no sabía quiénes iban, así que igual no conocía a la mitad.
Al salir de currar, pasé por casa a recoger botellas vacías y me fui al Tengelmann. El día anterior no fui por pereza…
Delante de mí entró al Tengelmann un señor que justo iba también a reciclar, así que me puse como una ratilla a hacer como que miraba los chocolates de una estantería, y le miré de reojo cómo lo hacía.
Parecía fácil, así que cuando se marchó, me acerqué a la máquina mágica. Estaba preparado para encontrarme una botonera como las máquinas de tickets de metro, pero por suerte, la máquina era simple. Un agujero para las botellas, una pantalla de información y un botón.
En el agujero había una cinta transportadora en continuo movimiento. Me armé de valor, y coloqué la primera botella… avanzó, se paró, le leyeron el código de barras, y siguió hasta el fondo. Como parecía fácil, puse las otras tres y le di al botón de finalizar.
No hubo truco. Funciona así. Me salió un vale de 60 cents y ni me pidieron fianza, ni se atascó, ni pedía PIN, ni estaba en turco ni nada. Todo salió como debía.
Además, resolví el gran misterio que me atormentaba: ¿cómo leches comprimen las botellas esas máquinas para que quepan tantísimas?
La verdad es que tenía miga, porque en cualquier máquina siempre hay alguien reciclando. Sin embargo, la solución al enigma no es ningún sofisticadísimo e incomprensible sistema alemán de compresión, sino que el agujero no tiene fondo, sino que desemboca directamente en un almacén trasero, y van cayendo a una caja (que se supone van cambiando de vez en cuando). Simple como si fuese español.
Por si no me he expresado bien (es muy posible), las botellas no se tiran a un agujero hacia abajo. Se colocan en una cinta que va hacia el fondo, paralela al suelo. Ahora sí, ¿no?
Llegué a casa reventado por el esfuerzo de subir la compra por las escaleras y dije: hoy no salgo. Pero se ve que el Dios de la no-frikeza me oyó, y al instante me mando un SMS Pietro: Ciao Edu! I wanted to tell u that we meet at 10.30 at Hauptwache to drink something. If you want u can join us (and also tell other people) c u!
No pude evitarlo, y le contesté que iba. Así que preparé mis mejores galas, es decir, alguna camisa arrugada, cené y marché.
A las 10.31 estaba en Hauptwache. Cada vez que llego puntual a un sitio en Frankfurt soy feliz. Tiene su mérito coordinar los metros y tener en cuenta los retrasos habituales (en mi línea U7, 2 minutos). No obstante, se puede decir que entre las 10.25 y las 10.35 es la mayor puntualidad que se puede conseguir. Afinar más es ya fruto de la casualidad.
Y tan puntual llegué que no había nadie. Bueno, más bien estaba todo Frankfurt, pero ninguno era amigo mío. Esperé como un marginadillo 15 minutos hasta que llegó Pietro. A los 25 minutos llegó Davide (Dávide) y a las 11.25… ¡¡¡11.25!!! llegó Marcelo (Marchelo).
Llegar una hora tarde debería estar penado por ley. Yo que pensaba irme pronto, porque por la mañana quería visitar el Ikea, y a las 11.20 todavía estábamos esperando gente.
Íbamos a estar sólo los cuatro, aunque Pietro y Davide son muy majos. Marcelo también lo parece pero no habla mucho, así que tampoco puedo comprobarlo.
Pietro comentó que había una calle llena de cervecerías, que resultó ser a la que yo llamo mini-Zeil, es decir, a 10 minutos andando de mi piso. Lo curioso del tema es que habré pasado 10 veces por esa calle, y sólo he visto los locales diurnos (supermercados, librerías, panaderías…), nunca me había fijado que tenía cervecerías.
Nos recorrimos todas (por fuera) hasta que llegamos a una que parecía tener algún hueco. Allí estuvimos un par de horas tomando un par de cervezas. Sé que no descubro nada nuevo, pero es verdad que los alemanes se meten unos barriles de cerveza… y aún me choca más las alemanas, que se meten los mismos. Ves a una chica super fina y super pija y recatadita, y se pida un vaso de cerveza más grande que su cabeza, y luego repite. Increíble. Ángel gozará bastante cuando venga. Bastante, bastante mucho :)
Estuvimos hablando todo el rato en italiano. La verdad es que estoy haciendo sexto de la escuela de idiomas, porque conversaciones en directo y sin ralentizar con italianos, es lo máximo. Me suelo dar cuenta cuando llego a casa y noto que se me ha derretido el cerebro.
Estoy contento porque no he perdido la fluidez, y me siguen saliendo todos los verbos, incluso futuros, condicionales y toda la pesca. Sin embargo, sí que de vez en cuando quiero decir palabras que antes sabía y ahora no. Me acuerdo por ejemplo de “papelera”, “trozo” o “lápiz”. Me frustra bastante.
En fin, entre otros temas interesante, hablamos de informática, porque resulta que Davide es informático. También Pietro nos reveló que habla algo de islandés. El que no corre, vuela.
Lo mejor de la noche es la gran teoría que he desarrollado: cada país envidia políticamente al país inmediatamente superior a él.
Explicación (vaya cara de atentos que tenéis): los italianos se quejaron mucho de Berlusconi, y dijeron que mucha gente se está yendo de Italia por él, y me preguntaron por Zapatero. Me comentaron que en Italia se tiene muy buena imagen de él, y se dice que España antes iba por detrás de Italia, y ahora va aproximadamente a la par.
Entonces yo les respondí que bueno, no es un superhéroe ni nos da viviendas dignas, ni otras muchas cosas que habían oído, pero que no era un showman como Berlusconi. Sin más.
Por otra parte, un día hablando con los franceses, les dije que me gustaba Sarkozy. Me gusta el rollo Rambo de “si no nos devuelven a no sé quién, cojo un avión y voy donde sea”. Impone mucho, sobre todo siendo de un país importante como Francia.
Entonces se empezaron a reír y me contaron cómo las lía y las protestas que hay.
Así que los italianos envidian a Zapatero, y nosotros a Sarkozy. Sé que para que la teoría esté completa, tendría que ser alguien más que yo al que le guste Sarkozy, y lo mismo con los italianos, pero bueno…
Creo que no voy a leer estos últimos párrafos que he escrito dos veces, porque los borraría y ocupan medio folio.
viernes, 7 de noviembre de 2008
UEFA (6-nov)
[Hola gentuza y gente normal. Por fin es viernes. El trabajo me encanta, pero despertarme a las 7.30, bajo cero, no. Ahora a recargar pilas hasta el lunes. Aunque el sábado iremos al MTV Club (próximamente en los mejores blogs). Por cierto, los posts nuevos son 4 de nuevo. Ya tengo ganas de leer vuestros comentarios (incluidos los concisos pero precisos de halfmat). No os dejéis ningún post de comentar. Cualquier pequenya observación que hagáis, será tenida en cuenta, como siempre.
Por cierto, nadie se había dado cuenta de que seguía poniendo "oct" en los títulos? No lo hice adrede, pero espero que vayáis entrenando, porque más adelante subiré un post con bugs. Os mola la idea? (Nooooo!!) :)]
Los jueves ya me levanto pensando en que llega el fin de semana, y aunque no tengo a la Cuadrilla para salir, al menos dejo de levantarme a las 7.30, que me está matando lentamente. Vale, no hace falta que me comáis. Ya sé que muchos os levantaréis antes que yo… mismamente Sarah se levanta… ¡a las 6! Para pillar el autobús de Zaragoza a Huesca.
Pero bueno, este es mi blog, y yo me quejo de lo que quiero :)
En Nintendo sigo (y seguiré varias semanas) con el juego. Estoy supermotivado, porque estamos sólo 3 españoles, con lo cual o curramos, o no avanza. Está claro. Además vemos nuestro porcentaje de progreso y el de los otros idiomas (por supuesto, los coordinadores también lo ven), así que canta mucho el quedarse atrás.
Así que por todo eso, me hago el remolón hasta para hacer los descansos. Tendré momentos de bajón laboral, pero desde luego ahora me encanta lo que estoy haciendo.
Además he podido elegir a la hora de repartir las tareas, y he cogido, entre otras cosas, el buscar los textos “raros”. Los que son difíciles de conseguir en el juego. Es un juego dentro del juego. Me lo paso genial.
Es muy gratificante estar media hora buscando un texto, y al final, pensar una locura, como podría ser empezar una misión por el final, hablar con una pared, hablar 8 veces seguidas con un personaje, suicidar al protagonista de maneras raras… y que esa locura desencadene el texto que estabas buscando.
Eso sí, al final, cuando ya nos quede poco, quedarán textos tipo “Ya voy” o “No creo que sea posible” que si no los hemos visto, serán prácticamente imposibles de encontrar. Para esos existirían infinitas posibilidades.
Después del trabajo hoy ya tenía en mente ir directamente a casa, por fin y dedicarme a ordenar, limpiar, estudiar alemán, escribir el blog y ver partidos de UEFA. Ahora mismo no tengo nada pendiente realmente urgente.
Me tiene que llegar el PIN de la tarjeta de crédito, y entonces tendré que ir al banco y ver si ya he cobrado (me imagino que faltará poco). También tendré que ir a Alice, otra vez, simplemente para dar un poco de guerra y que vengan a ponerme internet. ¡¡Yo quiero internet en casa!!
Tengo que ir al IKEA, que está todavía más lejos que el Media-Markt. Debe de estar a unas 17 paradas. Allí tengo que buscar una bolsa tipo deporte que lleva todo el mundo para transportar ropa a y desde la lavandería. También tengo que buscar una especie de perchero portátil, una silla de ruedas (de oficina) y alguna cosilla más. Pero sin prisa.
A las 6 he visto el Stuttgart – Partizán de Belgrado de UEFA. Ha ganado el Stuttgart. Al principio no sabía con qué equipo ir, pero al final he pensado (muy acertadamente), que cuanto más lejos lleguen los equipos alemanes, más posibilidades hay de que se crucen con españoles y lo pueda ver en la tele alemana. Qué bien pensado, ¿eh? Tengo que andar vivo, que si no Frankfurt me devora. Ha ganado el Stuttgart 2-0. Por cierto, en el Stuttgart juega Mario Gómez y el deficiente al 110% Lehman, que se cree que es Buffon+Casillas, y es Mono Burgos-Abbondanzieri. Qué flipado. Irse del Arsenal para ir al Stuttgart a triunfar es básicamente lo mismo que irse del Madrid al Manchester City para que te den el Balón de Oro. Cabezas privilegiadas, sin duda.
Ahora iré a comprar al Tengelmann, que me falta Coca-Cola vainilla, pan rallado, pistachos y supergen y luego veré la segunda parte del Wolfsburgo – Heerenveren, también de UEFA. Justo ahora, gol del Heerenveren. Como ya comenté, creo, hasta las 8 están los supermercados llenos de gente. Los que quedan hasta las 10 (como el Tengelmann) son ideales a partir de ese momento. Yo voy ahora y sé que no estamos más de 10 personas en el supermercado. Viva el horario europeo.
---------------------------------------------------------------------
En el Tengelmann voy a intentar reciclar por primera vez. Voy a llevar unas cuantas botellas de plástico, y a ver a quién se las tengo que dar y cómo funciona. Si no hay suerte, mañana me las llevo al Rewe de Nintendo, que tiene máquinas; aunque no sé cómo van…
Olvidé comentar que cuando volví el domingo de dejar a mis padres en el aeropuerto, puse corriendo la tele a ver cómo había quedado la F1.
Si me preguntan qué es lo que más me podría joder como final de la F1, habría dicho que ganase Massa la carrera con Alonso segundo y Hamilton se pusiese 5º (el mínimo puesto que le valía) en la última vuelta. Gol del Wolfsburgo ahora mismo. 1-1.
Hamilton no tiene flor en el culo. Tiene un jardín, y eso es quedarse corto. En realidad tiene un ecosistema completo de flores negritas y duendecillos con cara de Alonso. Creo que no hay ningún inglés que me dé más asco que Hamilton. Y ya es decir. Qué hijo de la Gran Bretaña.
No sé por qué, pero cuando me imagino su celebración me viene a la mente él pinchando en un club, acordándose de Alonso, y en la puerta, vigilándole sin ser visto, su padre. ¡¡Pero qué bien me caen los dos!! Qué padre y qué hijo tan majetes, tan legales, tan simpáticos. ¡¡Los adoro!! ¡Viva Hamilton!
Y ya leísteis lo de que cogiendo las últimas 8 carreras Alonso habría sido campeón. Qué fuerte. Y ha quedado 5º. Me parece impresionante. Con el Renault Tortugscenic. Grande Alonso. De verdad que cuando consiga coche, vamos a empezar a gozar y no vamos a parar. Y Hamilton va a hacer récord tras récord… el joven que más segundos puestos conseguirá de la historia. ¡¡Ajú!!
Gol del Wolfsburgo (¡ha remontado! ¡y yo aquí escribiendo y ya me he perdido 3 goles!)
Por cierto, nadie se había dado cuenta de que seguía poniendo "oct" en los títulos? No lo hice adrede, pero espero que vayáis entrenando, porque más adelante subiré un post con bugs. Os mola la idea? (Nooooo!!) :)]
Los jueves ya me levanto pensando en que llega el fin de semana, y aunque no tengo a la Cuadrilla para salir, al menos dejo de levantarme a las 7.30, que me está matando lentamente. Vale, no hace falta que me comáis. Ya sé que muchos os levantaréis antes que yo… mismamente Sarah se levanta… ¡a las 6! Para pillar el autobús de Zaragoza a Huesca.
Pero bueno, este es mi blog, y yo me quejo de lo que quiero :)
En Nintendo sigo (y seguiré varias semanas) con el juego. Estoy supermotivado, porque estamos sólo 3 españoles, con lo cual o curramos, o no avanza. Está claro. Además vemos nuestro porcentaje de progreso y el de los otros idiomas (por supuesto, los coordinadores también lo ven), así que canta mucho el quedarse atrás.
Así que por todo eso, me hago el remolón hasta para hacer los descansos. Tendré momentos de bajón laboral, pero desde luego ahora me encanta lo que estoy haciendo.
Además he podido elegir a la hora de repartir las tareas, y he cogido, entre otras cosas, el buscar los textos “raros”. Los que son difíciles de conseguir en el juego. Es un juego dentro del juego. Me lo paso genial.
Es muy gratificante estar media hora buscando un texto, y al final, pensar una locura, como podría ser empezar una misión por el final, hablar con una pared, hablar 8 veces seguidas con un personaje, suicidar al protagonista de maneras raras… y que esa locura desencadene el texto que estabas buscando.
Eso sí, al final, cuando ya nos quede poco, quedarán textos tipo “Ya voy” o “No creo que sea posible” que si no los hemos visto, serán prácticamente imposibles de encontrar. Para esos existirían infinitas posibilidades.
Después del trabajo hoy ya tenía en mente ir directamente a casa, por fin y dedicarme a ordenar, limpiar, estudiar alemán, escribir el blog y ver partidos de UEFA. Ahora mismo no tengo nada pendiente realmente urgente.
Me tiene que llegar el PIN de la tarjeta de crédito, y entonces tendré que ir al banco y ver si ya he cobrado (me imagino que faltará poco). También tendré que ir a Alice, otra vez, simplemente para dar un poco de guerra y que vengan a ponerme internet. ¡¡Yo quiero internet en casa!!
Tengo que ir al IKEA, que está todavía más lejos que el Media-Markt. Debe de estar a unas 17 paradas. Allí tengo que buscar una bolsa tipo deporte que lleva todo el mundo para transportar ropa a y desde la lavandería. También tengo que buscar una especie de perchero portátil, una silla de ruedas (de oficina) y alguna cosilla más. Pero sin prisa.
A las 6 he visto el Stuttgart – Partizán de Belgrado de UEFA. Ha ganado el Stuttgart. Al principio no sabía con qué equipo ir, pero al final he pensado (muy acertadamente), que cuanto más lejos lleguen los equipos alemanes, más posibilidades hay de que se crucen con españoles y lo pueda ver en la tele alemana. Qué bien pensado, ¿eh? Tengo que andar vivo, que si no Frankfurt me devora. Ha ganado el Stuttgart 2-0. Por cierto, en el Stuttgart juega Mario Gómez y el deficiente al 110% Lehman, que se cree que es Buffon+Casillas, y es Mono Burgos-Abbondanzieri. Qué flipado. Irse del Arsenal para ir al Stuttgart a triunfar es básicamente lo mismo que irse del Madrid al Manchester City para que te den el Balón de Oro. Cabezas privilegiadas, sin duda.
Ahora iré a comprar al Tengelmann, que me falta Coca-Cola vainilla, pan rallado, pistachos y supergen y luego veré la segunda parte del Wolfsburgo – Heerenveren, también de UEFA. Justo ahora, gol del Heerenveren. Como ya comenté, creo, hasta las 8 están los supermercados llenos de gente. Los que quedan hasta las 10 (como el Tengelmann) son ideales a partir de ese momento. Yo voy ahora y sé que no estamos más de 10 personas en el supermercado. Viva el horario europeo.
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En el Tengelmann voy a intentar reciclar por primera vez. Voy a llevar unas cuantas botellas de plástico, y a ver a quién se las tengo que dar y cómo funciona. Si no hay suerte, mañana me las llevo al Rewe de Nintendo, que tiene máquinas; aunque no sé cómo van…
Olvidé comentar que cuando volví el domingo de dejar a mis padres en el aeropuerto, puse corriendo la tele a ver cómo había quedado la F1.
Si me preguntan qué es lo que más me podría joder como final de la F1, habría dicho que ganase Massa la carrera con Alonso segundo y Hamilton se pusiese 5º (el mínimo puesto que le valía) en la última vuelta. Gol del Wolfsburgo ahora mismo. 1-1.
Hamilton no tiene flor en el culo. Tiene un jardín, y eso es quedarse corto. En realidad tiene un ecosistema completo de flores negritas y duendecillos con cara de Alonso. Creo que no hay ningún inglés que me dé más asco que Hamilton. Y ya es decir. Qué hijo de la Gran Bretaña.
No sé por qué, pero cuando me imagino su celebración me viene a la mente él pinchando en un club, acordándose de Alonso, y en la puerta, vigilándole sin ser visto, su padre. ¡¡Pero qué bien me caen los dos!! Qué padre y qué hijo tan majetes, tan legales, tan simpáticos. ¡¡Los adoro!! ¡Viva Hamilton!
Y ya leísteis lo de que cogiendo las últimas 8 carreras Alonso habría sido campeón. Qué fuerte. Y ha quedado 5º. Me parece impresionante. Con el Renault Tortugscenic. Grande Alonso. De verdad que cuando consiga coche, vamos a empezar a gozar y no vamos a parar. Y Hamilton va a hacer récord tras récord… el joven que más segundos puestos conseguirá de la historia. ¡¡Ajú!!
Gol del Wolfsburgo (¡ha remontado! ¡y yo aquí escribiendo y ya me he perdido 3 goles!)
Bar dello Sport (5-nov)
Ayer durante la jornada laboral se habló mucho del fin de semana. Se ve que ha llegado a oídos de Dani que hay un local muy chulo: el MTV Club. Está en Offenbach, es decir, a 20-25 minutos del centro de Frankfurt.
Debe tener un ambiente muy guapo, buena música y todo lo que se le puede pedir a una discoteca. Parece que este finde iremos allí (por fin, yo saldré).
También por la mañana organizamos una quedada para ver el Real Madrid – Juventus.
Básicamente la idea fue mía, porque no hago más que ver partidos de UEFA de equipos alemanes, y de vez en cuando no me importaría ver al Real Madrid. De hecho, no me importaría ver al Villareal, al Atleti, al Sevilla… (nótese que no nombro al Barça).
Me comentaron que en Offenbach, que es además donde tienen la casa Dani, Carlos, Pablo y los franceses, había un “sports bar”. Hay muchos por Frankfurt, pero suelen ofrecer partidos alemanes o “multiplex” (lo que Digital+ llama “Multifútbol”). Es difícil ver a equipos españoles.
Así que a las 5.17, cuando salimos, me fui con ellos a su casa directamente, y estuvimos echando unos Pros (¡¡ehhh!! ¡¡¡Runners!!! ¡¡¡Yo también!!!). Resulta que un francés tiene la PS3 con el PES 2009, así que según salen de Nintendo, se ponen a viciarse.
Yo ya les digo que muy normal no es, pero bueno. A gustos. Jugamos varios partidos Real Madrid – Juve. Yo perdí con el Madrid 1-0, 4-0 y 1-0. Me gustaría que alguien valorase estos resultados, ya que nunca había jugado al PES y no me sabía los controles. Encajé poquitos goles…
Una vez saciados de Play, nos pillamos un kebap y nos marchamos al Sports bar. No me gustó mucho el nombre… “Bar dello sport”… ¿una emboscada?
Efectivamente. Bar italiano. Tifosi.
Entramos, vimos el ambiente, me subí la cremallera para tapar la camiseta del Madrid, y nos pillamos unas cervezas.
No sólo eran italiano-juventinos, hacían apuestas como Pablandreses :) Había un pavo que cada dos minutos se levantaba a ver el teletexto, y gritaba los goles hasta del Dinamo de Kiev. Ese tío era un ultra de cuidado. Venga a gritar y a mirarnos raro.
Prontito, marcó la Juve. Todos se pusieron a gritar como si fuese la final y el ultra se paseó EXACTAMENTE como Aragonés celebrando el gol delante nuestro de un lado a otro. Sabéis a lo que me refiero, ¿no? Cuando Aragonés en la Eurocopa celebró un gol delante del entrenador del equipo contrario insistentemente. Fue exactamente igual, y hasta lo comentamos.
A mí me mosqueó bastante, así que le dije a Javi: mira, si marcamos, no voy a gritar y saltar, pero la sonrisita no me la va a quitar ni el ultra ese.
Por sonreír no te pueden echar de un bar.
Por desgracia, no hubo ningún problema con nuestras celebraciones. Ojalá. No marcamos un gol ni al arco-iris.
Durante el descanso, con 1-0 para la Juve, el ultra se acercó. Empecé a pensar que igual había hablado demasiado alto con Javi de “joder con los italianos, que flipaos” o “espérate, que el Madrid siempre empieza perdiendo” o “Del Piero es un paquete, como Raúl”; así que mis pelotillas subieron a su posición de “metaprotección”: a la garganta.
Nos preguntó en italiano si éramos italianos, y le respondí, en italiano, que no, que españoles y del Real Madrid. Hubo unos segundos de tensión. Se oía el viento y las bolas de hierbajos del oeste rodaban por el bar. Parecía que todos los italianos del bar estaban atentos a la reacción del ultra, y nosotros también. Faltaba su veredicto…
“¡¡Uhhh!! Scusate, scusate… ma oggi sarà la notte di Del Piero. Nella seconda parte, un gole della Juve e poi forse uno del Madrid”.
Ahí quedó eso. Ya lo siento pero hoy va a ser la noche de Del Piero. En la segunda parte otro gol de la Juve y luego igual uno del Madrid.
Al menos, habíamos establecido contacto, y de buen rollo. El tío era un ultra, pero de los que molan. Sin violencia.
Hasta le dije a Javi: ahora sí que podríamos celebrar un gol un poco más. Hay buen rollo.
En eso llegó la segunda parte. Mientras, el Manchester perdía, y parecía que todo el bar lo tenía a ganar, así que estaban bastante mosqueadillos.
Al lado nuestro apareció otro italiano. No tenía muy buena pinta, y se había perdido la “tregua”. Así que igual nos odiaba un poco… Nos miraba mucho… Pero después de un rato, me preguntó: “siete spagnoli?” (¿sois españoles?) (no “¿siete españoles?”).
Después, me preguntó de qué parte de España, y como suelo hacer, le dije que del norte, La Rioja, que no lo conocería. Y me respondió: “¡¡Sí!! Burgos, Saragossa, Pamplona… Sí, sí, conozco…”
Estuvimos ya hasta el final del partido charlando. Me contó que había estado mucho por España (aunque el idioma no se le quedó), y casi en el minuto 90, cuando ya había confianza, me confesó que había estado en la cárcel, en España. Según él, por ir borracho. Yo creo que algo más habría.
En ese momento me temí que me fuese a pedir dinero o algo. Siempre me pasa lo mismo, los atraigo. Pero no, fue legal hasta que se despidió. Un crack italo-español.
Antes, llegó el segundo de la Juve. Del Piero lanzaba una falta de fuera del área. Todos los del bar estaban de pie, con fe ciega en Del Piero. Y yo le hacía comentarios a Javi sobre Casillas bien alto, para que oyesen ese nombre que amedrenta a los italianos desde junio.
Y marcó. Un golazo. Y además Casillas se la comió (como reconoció él más tarde). Y al ultra se le iluminó la cara, y después de gritar hasta casi reventar, vino a mí directamente.
“L´hai visto? L´hai visto? Mamma mia! (gesto de manos italiano) Del Piero!! Mamma mia! L´hai visto?”
Que sí, coj*****. Lo he visto en directo, y luego las 15 repeticiones que ha echado vuestro canal italiano. Déjame en paz, que al final me voy a poner violento.
Como le dije al ultra al final del partido, fue el partido ideal para no verlo en un bar con italianos. Nunca lo olvidaré… El Bernabéu aplaudiendo a Del Piero, Casillas cantando, Drenthe titular, Saviola de revulsivo, Schuster sin reaccionar… De libro. La peor imagen que he visto del Madrid en meses, y tiene que ser en el Bar dello Sport.
Al final del partido, las estadísticas eran claras. Los que más habían pasado en el Madrid: Ramos y Diarra. Sneijder ni salía en los 5 primeros. Desorden…
Nos fuimos cabizbajos al metro, y por el camino encontramos un montón de muebles. Aquí, no sé por qué razón es facilísimo encontrarse muebles en la calle. Y no sólo en las afueras. Yo casi cogí uno para el baño al ladito de Nintendo (precisamente por eso no lo cogí). Cuando lo vio Carlos, le echó la zarpa y a su casa.
Tienen un sótano que no valía para nada, y le han ido metiendo todo lo que encuentran por la calle. Ahora tiene 3 sillones individuales, un sofá para dos, dos mesas… Y ahí tienen frigorífico y la Play 3. Se lo han currado.
De vuelta para casa, se me olvidó que Offenbach no está en la “zona 50” de Frankfurt, es decir, que mi bono de metro no me valía. Yo pago 70€ al mes y ellos 105, precisamente por eso.
Me di cuenta cuando ya estaba subido al metro, y ya no podía bajarme, porque a las 11.15 de la noche, y ahí en las afueras, el siguiente podría pasar a los 40 minutos. Así que no me quedó otra que agacharme lo máximo posible en el asiento, para que no se me viese, y cruzar los dedos durante 3 paradas. Para las 4 últimas mi bono sí que me valía.
Tuve suerte. Me habría sentado como una patada en la boca que después de la aventura en el Bar dello Sport tuviese que pagar 40€ de metro. Gracias Frankfurt, esta vez te has portado.
-----------------------------------------------------
Ahora que ya estoy instalado al 90% en Frankfurt, surgen otras necesidades. Por ejemplo, un peluquero.
Empieza a acercarse el momento de que me esquilen, aunque con el frío que hace, es un lujazo perder calor por el coco. Espero que alguno de los españoles ya haya pasado por este trámite, porque no me apetece tener que ponerme ahora a investigar dónde hay peluquerías, y sobre todo, alguna en la que hablen inglés.
Próximamente, en los mejores blogs.
Debe tener un ambiente muy guapo, buena música y todo lo que se le puede pedir a una discoteca. Parece que este finde iremos allí (por fin, yo saldré).
También por la mañana organizamos una quedada para ver el Real Madrid – Juventus.
Básicamente la idea fue mía, porque no hago más que ver partidos de UEFA de equipos alemanes, y de vez en cuando no me importaría ver al Real Madrid. De hecho, no me importaría ver al Villareal, al Atleti, al Sevilla… (nótese que no nombro al Barça).
Me comentaron que en Offenbach, que es además donde tienen la casa Dani, Carlos, Pablo y los franceses, había un “sports bar”. Hay muchos por Frankfurt, pero suelen ofrecer partidos alemanes o “multiplex” (lo que Digital+ llama “Multifútbol”). Es difícil ver a equipos españoles.
Así que a las 5.17, cuando salimos, me fui con ellos a su casa directamente, y estuvimos echando unos Pros (¡¡ehhh!! ¡¡¡Runners!!! ¡¡¡Yo también!!!). Resulta que un francés tiene la PS3 con el PES 2009, así que según salen de Nintendo, se ponen a viciarse.
Yo ya les digo que muy normal no es, pero bueno. A gustos. Jugamos varios partidos Real Madrid – Juve. Yo perdí con el Madrid 1-0, 4-0 y 1-0. Me gustaría que alguien valorase estos resultados, ya que nunca había jugado al PES y no me sabía los controles. Encajé poquitos goles…
Una vez saciados de Play, nos pillamos un kebap y nos marchamos al Sports bar. No me gustó mucho el nombre… “Bar dello sport”… ¿una emboscada?
Efectivamente. Bar italiano. Tifosi.
Entramos, vimos el ambiente, me subí la cremallera para tapar la camiseta del Madrid, y nos pillamos unas cervezas.
No sólo eran italiano-juventinos, hacían apuestas como Pablandreses :) Había un pavo que cada dos minutos se levantaba a ver el teletexto, y gritaba los goles hasta del Dinamo de Kiev. Ese tío era un ultra de cuidado. Venga a gritar y a mirarnos raro.
Prontito, marcó la Juve. Todos se pusieron a gritar como si fuese la final y el ultra se paseó EXACTAMENTE como Aragonés celebrando el gol delante nuestro de un lado a otro. Sabéis a lo que me refiero, ¿no? Cuando Aragonés en la Eurocopa celebró un gol delante del entrenador del equipo contrario insistentemente. Fue exactamente igual, y hasta lo comentamos.
A mí me mosqueó bastante, así que le dije a Javi: mira, si marcamos, no voy a gritar y saltar, pero la sonrisita no me la va a quitar ni el ultra ese.
Por sonreír no te pueden echar de un bar.
Por desgracia, no hubo ningún problema con nuestras celebraciones. Ojalá. No marcamos un gol ni al arco-iris.
Durante el descanso, con 1-0 para la Juve, el ultra se acercó. Empecé a pensar que igual había hablado demasiado alto con Javi de “joder con los italianos, que flipaos” o “espérate, que el Madrid siempre empieza perdiendo” o “Del Piero es un paquete, como Raúl”; así que mis pelotillas subieron a su posición de “metaprotección”: a la garganta.
Nos preguntó en italiano si éramos italianos, y le respondí, en italiano, que no, que españoles y del Real Madrid. Hubo unos segundos de tensión. Se oía el viento y las bolas de hierbajos del oeste rodaban por el bar. Parecía que todos los italianos del bar estaban atentos a la reacción del ultra, y nosotros también. Faltaba su veredicto…
“¡¡Uhhh!! Scusate, scusate… ma oggi sarà la notte di Del Piero. Nella seconda parte, un gole della Juve e poi forse uno del Madrid”.
Ahí quedó eso. Ya lo siento pero hoy va a ser la noche de Del Piero. En la segunda parte otro gol de la Juve y luego igual uno del Madrid.
Al menos, habíamos establecido contacto, y de buen rollo. El tío era un ultra, pero de los que molan. Sin violencia.
Hasta le dije a Javi: ahora sí que podríamos celebrar un gol un poco más. Hay buen rollo.
En eso llegó la segunda parte. Mientras, el Manchester perdía, y parecía que todo el bar lo tenía a ganar, así que estaban bastante mosqueadillos.
Al lado nuestro apareció otro italiano. No tenía muy buena pinta, y se había perdido la “tregua”. Así que igual nos odiaba un poco… Nos miraba mucho… Pero después de un rato, me preguntó: “siete spagnoli?” (¿sois españoles?) (no “¿siete españoles?”).
Después, me preguntó de qué parte de España, y como suelo hacer, le dije que del norte, La Rioja, que no lo conocería. Y me respondió: “¡¡Sí!! Burgos, Saragossa, Pamplona… Sí, sí, conozco…”
Estuvimos ya hasta el final del partido charlando. Me contó que había estado mucho por España (aunque el idioma no se le quedó), y casi en el minuto 90, cuando ya había confianza, me confesó que había estado en la cárcel, en España. Según él, por ir borracho. Yo creo que algo más habría.
En ese momento me temí que me fuese a pedir dinero o algo. Siempre me pasa lo mismo, los atraigo. Pero no, fue legal hasta que se despidió. Un crack italo-español.
Antes, llegó el segundo de la Juve. Del Piero lanzaba una falta de fuera del área. Todos los del bar estaban de pie, con fe ciega en Del Piero. Y yo le hacía comentarios a Javi sobre Casillas bien alto, para que oyesen ese nombre que amedrenta a los italianos desde junio.
Y marcó. Un golazo. Y además Casillas se la comió (como reconoció él más tarde). Y al ultra se le iluminó la cara, y después de gritar hasta casi reventar, vino a mí directamente.
“L´hai visto? L´hai visto? Mamma mia! (gesto de manos italiano) Del Piero!! Mamma mia! L´hai visto?”
Que sí, coj*****. Lo he visto en directo, y luego las 15 repeticiones que ha echado vuestro canal italiano. Déjame en paz, que al final me voy a poner violento.
Como le dije al ultra al final del partido, fue el partido ideal para no verlo en un bar con italianos. Nunca lo olvidaré… El Bernabéu aplaudiendo a Del Piero, Casillas cantando, Drenthe titular, Saviola de revulsivo, Schuster sin reaccionar… De libro. La peor imagen que he visto del Madrid en meses, y tiene que ser en el Bar dello Sport.
Al final del partido, las estadísticas eran claras. Los que más habían pasado en el Madrid: Ramos y Diarra. Sneijder ni salía en los 5 primeros. Desorden…
Nos fuimos cabizbajos al metro, y por el camino encontramos un montón de muebles. Aquí, no sé por qué razón es facilísimo encontrarse muebles en la calle. Y no sólo en las afueras. Yo casi cogí uno para el baño al ladito de Nintendo (precisamente por eso no lo cogí). Cuando lo vio Carlos, le echó la zarpa y a su casa.
Tienen un sótano que no valía para nada, y le han ido metiendo todo lo que encuentran por la calle. Ahora tiene 3 sillones individuales, un sofá para dos, dos mesas… Y ahí tienen frigorífico y la Play 3. Se lo han currado.
De vuelta para casa, se me olvidó que Offenbach no está en la “zona 50” de Frankfurt, es decir, que mi bono de metro no me valía. Yo pago 70€ al mes y ellos 105, precisamente por eso.
Me di cuenta cuando ya estaba subido al metro, y ya no podía bajarme, porque a las 11.15 de la noche, y ahí en las afueras, el siguiente podría pasar a los 40 minutos. Así que no me quedó otra que agacharme lo máximo posible en el asiento, para que no se me viese, y cruzar los dedos durante 3 paradas. Para las 4 últimas mi bono sí que me valía.
Tuve suerte. Me habría sentado como una patada en la boca que después de la aventura en el Bar dello Sport tuviese que pagar 40€ de metro. Gracias Frankfurt, esta vez te has portado.
-----------------------------------------------------
Ahora que ya estoy instalado al 90% en Frankfurt, surgen otras necesidades. Por ejemplo, un peluquero.
Empieza a acercarse el momento de que me esquilen, aunque con el frío que hace, es un lujazo perder calor por el coco. Espero que alguno de los españoles ya haya pasado por este trámite, porque no me apetece tener que ponerme ahora a investigar dónde hay peluquerías, y sobre todo, alguna en la que hablen inglés.
Próximamente, en los mejores blogs.
Bromas (4-nov)
El martes nos volvieron a cambiar de sitio en Nintendo. Se intenta que la gente del mismo proyecto esté junta, por razones evidentes de eficiencia, pero no siempre es posible. En este caso trabajo cerca de los españoles y los italianos, pero no tanto del resto.
Aún así, en el peor de los casos, el estar lejos se traduce en más paseos por las salas y más Messenger.
Aprovecho para comentar que podemos usar el Messenger…pero uno interno, por supuesto. Funciona exactamente igual que el de MSN, pero nos agregamos sólo entre nosotros, los de Nintendo. Entre una cosa y otra, ya tengo casi 20 contactos de varias nacionalidades. La verdad es que es un programilla muy simple pero muy útil.
Durante prácticamente todo el día le estuve echando una mano a Laura, la otra española del proyecto. Ella nunca había jugado a un juego de este estilo, y no se maneja muy bien, así que la voy poniendo al día y de paso yo cojo práctica, que tampoco lo domino todavía.
A la hora de comer, yo bajé de los primeros, como siempre. Si bajas a las 12.13 en vez de a las 12.10, tienes que hacer filas para pedir y posiblemente no quede ninguna mesa libre; así que suelo ser puntual.
Normalmente poco después llega Jim, el alemán que entró el mismo día que yo. Muchas veces al llegar me pregunta qué voy a pedir, porque ya he tenido tiempo de echar un vistazo a las opciones.
El cachondeo es que yo nunca pido las cosas por su nombre, porque muchas veces no me lo sabría ni en español. Son carnes raras y salsas extrañas. Como para sabérmelo en alemán. Así que cuando pido lo hago en plan “esto con esto”.
Entonces cuando llega Jim me pregunta: ¿qué vas a pedir? ¿”das mit dem”, no?
Es decir, “esto con esto”. Es el cachondeo diario. Ya se ríen hasta las cajeras. La verdad es que voy mejorando a la hora de pedir. Empecé con “this”, luego “das” (cambié al alemán), después “das mit das” (a la española), hasta que me oyó un alemán y se percató de que esa frase no estaba declinada, así que ahora estoy ya en el perfectísimo “das mit dem”. Esto con esto :)
Al volver de comer pasó un francés pidiendo voluntarios (en nombre de Nintendo) para ayudar el sábado por la mañana a mover unas mesas. Sin pensarlo demasiado, me apunté. Estoy gastando mucho y cualquier ingreso extra me viene bien.
Pero más tarde, pensándolo fríamente, me imaginé que el sábado me iba a apetecer de todo menos madrugar para mover mesas. Así que me borré. Me puso caras el francés, pero qué se le va a hacer. A mí tampoco me gusta que nos tiren los camiones de fruta y no le miro mal (¿cuánto tiempo durará la coña de los camiones de fruta?).
Después de Nintendo pasé por el Saturn, a buscar al dependiente de Alice, para darle mi número de teléfono alemán. Lo intenté el lunes pero no estaba.
Ahora todos los días tengo que hacer algo, pero si no puedo un día, no suele importar hacerlo al siguiente. Es menos estresante que estas semanas pasadas.
Ahora el de Alice ya tiene mi número alemán. Cada vez quedan menos excusas para ponerme internet. Lo que es muy bueno o muy malo es que me conoció, al llegar me dijo “Domingues”. O me conoce porque no se dan de alta muchos españoles, o cuando se junta con el resto de colegas de Alice hacen competición de gente a la que han engañado, y los extranjeros valemos doble. No estoy seguro.
Antes de volver al piso, aproveché que llevaba la carta de bienvenida de T-Mobile para pasarme por la central a que me la tradujesen. Como siempre, estaba petado de gente y los dependientes iban a su ritmo habitual: retrasado-deficiente.
Así que, yo que soy muy vivo, me acerqué a la chavala que está en la entrada, que simplemente te saluda al entrar, te despide al salir, y si acaso, te resuelve alguna duda rápida. Le comenté el pastel, y me tradujo la carta. Al final le dije: o sea, que significa “welcome to T-Mobile”.
Le hizo mucha gracia. Creo que es la primera persona alemana a la que le hago una bromilla y se ríe. O tiene mentalidad mediterránea, o estoy sintonizando su sentido del humor. Espero que sea lo primero.
Conseguí además que desactivara el buzón de voz, que me dijese cómo se consulta el saldo (*100#) (consultas gratuitas todo el día, no como Movistar) y que me tradujese unos mensajes raros que recibí, que resultaron ser precisamente del buzón de voz.
Y tras otro gran día, a las 8 de la tarde, porque entre pitos y flautas se va el tiempo volando, volví a mi choza.
En las escaleras me encontré dos cartas, que como otras veces, vienen sin ningún logotipo por fuera. ¡Viva la privacidad! Qué emoción…
Una era del banco: ¡mi tarjeta de crédito! Ya tengo tarjeta. Otro gran paso en mi evolución. Grandísimo. Ahora estaría de lujo que me diesen el PIN :) Es broma, me lo mandarán por correo un poco más adelante (eso entiendo yo de la carta).
La otra carta, de Fitarbeiten (agencia). Una retahíla en inglés sobre la ayuda de la doble residencia. Que han consultado y sigue siendo legal, y que no tenemos que demostrar que pagamos vivienda en España (que era el gran problema), sino que vale con el empadronamiento, “invitación” para unas elecciones, o prueba de la membresía de un club. Me pregunto si les valdrá el club Telepizza. Ya preguntaré. Seguro que se ríen.
La carta acaba con una hoja que tenemos que enviar por fax, y que nos da 3 opciones:
My salary agreement shall remain unchanged
I would like to have a personal meeting with respect to the change of the salary agreement
I am interested in having a counseling interview with a tax consultant
Cada uno ahora marcáis en la pantalla del ordenador la opción que más os guste. Yo esperaré a ver lo que hace el resto de la gente. Además parece que habrá otra reunión.
Hasta que me fui a dormir estuve viendo boxeo, y ordenando papelorrios.
Por cierto (Cuadrilla) ¿sabéis qué suelo desayunar? Pues los días que no me apetecen cereales, normalmente porque luego tengo que fregar el bol, entonces desayuno… ¡¡pan lechoso!! :) Grandes recuerdos de Benidorm…
Y otra, se me olvidó comentar que los días que estuvieron mis padres nos revisaron los billetes dos veces. Unido a las otras tres que me los revisaron a mí, hace un total de 5 revisiones, en 4 líneas diferentes, en menos de un mes. Como para jugársela.
Además, a dos alemanas que teníamos al lado las pillaron sin billete. Les hicieron una recetita ahí con una maquinita de multas, en directo. 40€.
Aún así, en el peor de los casos, el estar lejos se traduce en más paseos por las salas y más Messenger.
Aprovecho para comentar que podemos usar el Messenger…pero uno interno, por supuesto. Funciona exactamente igual que el de MSN, pero nos agregamos sólo entre nosotros, los de Nintendo. Entre una cosa y otra, ya tengo casi 20 contactos de varias nacionalidades. La verdad es que es un programilla muy simple pero muy útil.
Durante prácticamente todo el día le estuve echando una mano a Laura, la otra española del proyecto. Ella nunca había jugado a un juego de este estilo, y no se maneja muy bien, así que la voy poniendo al día y de paso yo cojo práctica, que tampoco lo domino todavía.
A la hora de comer, yo bajé de los primeros, como siempre. Si bajas a las 12.13 en vez de a las 12.10, tienes que hacer filas para pedir y posiblemente no quede ninguna mesa libre; así que suelo ser puntual.
Normalmente poco después llega Jim, el alemán que entró el mismo día que yo. Muchas veces al llegar me pregunta qué voy a pedir, porque ya he tenido tiempo de echar un vistazo a las opciones.
El cachondeo es que yo nunca pido las cosas por su nombre, porque muchas veces no me lo sabría ni en español. Son carnes raras y salsas extrañas. Como para sabérmelo en alemán. Así que cuando pido lo hago en plan “esto con esto”.
Entonces cuando llega Jim me pregunta: ¿qué vas a pedir? ¿”das mit dem”, no?
Es decir, “esto con esto”. Es el cachondeo diario. Ya se ríen hasta las cajeras. La verdad es que voy mejorando a la hora de pedir. Empecé con “this”, luego “das” (cambié al alemán), después “das mit das” (a la española), hasta que me oyó un alemán y se percató de que esa frase no estaba declinada, así que ahora estoy ya en el perfectísimo “das mit dem”. Esto con esto :)
Al volver de comer pasó un francés pidiendo voluntarios (en nombre de Nintendo) para ayudar el sábado por la mañana a mover unas mesas. Sin pensarlo demasiado, me apunté. Estoy gastando mucho y cualquier ingreso extra me viene bien.
Pero más tarde, pensándolo fríamente, me imaginé que el sábado me iba a apetecer de todo menos madrugar para mover mesas. Así que me borré. Me puso caras el francés, pero qué se le va a hacer. A mí tampoco me gusta que nos tiren los camiones de fruta y no le miro mal (¿cuánto tiempo durará la coña de los camiones de fruta?).
Después de Nintendo pasé por el Saturn, a buscar al dependiente de Alice, para darle mi número de teléfono alemán. Lo intenté el lunes pero no estaba.
Ahora todos los días tengo que hacer algo, pero si no puedo un día, no suele importar hacerlo al siguiente. Es menos estresante que estas semanas pasadas.
Ahora el de Alice ya tiene mi número alemán. Cada vez quedan menos excusas para ponerme internet. Lo que es muy bueno o muy malo es que me conoció, al llegar me dijo “Domingues”. O me conoce porque no se dan de alta muchos españoles, o cuando se junta con el resto de colegas de Alice hacen competición de gente a la que han engañado, y los extranjeros valemos doble. No estoy seguro.
Antes de volver al piso, aproveché que llevaba la carta de bienvenida de T-Mobile para pasarme por la central a que me la tradujesen. Como siempre, estaba petado de gente y los dependientes iban a su ritmo habitual: retrasado-deficiente.
Así que, yo que soy muy vivo, me acerqué a la chavala que está en la entrada, que simplemente te saluda al entrar, te despide al salir, y si acaso, te resuelve alguna duda rápida. Le comenté el pastel, y me tradujo la carta. Al final le dije: o sea, que significa “welcome to T-Mobile”.
Le hizo mucha gracia. Creo que es la primera persona alemana a la que le hago una bromilla y se ríe. O tiene mentalidad mediterránea, o estoy sintonizando su sentido del humor. Espero que sea lo primero.
Conseguí además que desactivara el buzón de voz, que me dijese cómo se consulta el saldo (*100#) (consultas gratuitas todo el día, no como Movistar) y que me tradujese unos mensajes raros que recibí, que resultaron ser precisamente del buzón de voz.
Y tras otro gran día, a las 8 de la tarde, porque entre pitos y flautas se va el tiempo volando, volví a mi choza.
En las escaleras me encontré dos cartas, que como otras veces, vienen sin ningún logotipo por fuera. ¡Viva la privacidad! Qué emoción…
Una era del banco: ¡mi tarjeta de crédito! Ya tengo tarjeta. Otro gran paso en mi evolución. Grandísimo. Ahora estaría de lujo que me diesen el PIN :) Es broma, me lo mandarán por correo un poco más adelante (eso entiendo yo de la carta).
La otra carta, de Fitarbeiten (agencia). Una retahíla en inglés sobre la ayuda de la doble residencia. Que han consultado y sigue siendo legal, y que no tenemos que demostrar que pagamos vivienda en España (que era el gran problema), sino que vale con el empadronamiento, “invitación” para unas elecciones, o prueba de la membresía de un club. Me pregunto si les valdrá el club Telepizza. Ya preguntaré. Seguro que se ríen.
La carta acaba con una hoja que tenemos que enviar por fax, y que nos da 3 opciones:
My salary agreement shall remain unchanged
I would like to have a personal meeting with respect to the change of the salary agreement
I am interested in having a counseling interview with a tax consultant
Cada uno ahora marcáis en la pantalla del ordenador la opción que más os guste. Yo esperaré a ver lo que hace el resto de la gente. Además parece que habrá otra reunión.
Hasta que me fui a dormir estuve viendo boxeo, y ordenando papelorrios.
Por cierto (Cuadrilla) ¿sabéis qué suelo desayunar? Pues los días que no me apetecen cereales, normalmente porque luego tengo que fregar el bol, entonces desayuno… ¡¡pan lechoso!! :) Grandes recuerdos de Benidorm…
Y otra, se me olvidó comentar que los días que estuvieron mis padres nos revisaron los billetes dos veces. Unido a las otras tres que me los revisaron a mí, hace un total de 5 revisiones, en 4 líneas diferentes, en menos de un mes. Como para jugársela.
Además, a dos alemanas que teníamos al lado las pillaron sin billete. Les hicieron una recetita ahí con una maquinita de multas, en directo. 40€.
Nuevo proyecto (3-nov)
Algo que no comenté el otro día es que aquí Halloween está algo más arraigado que en España. Tampoco mucho más, pero sí que se ven niños por la calle disfrazados pidiendo caramelos. También en las tiendas se ven muchos accesorios y bolsas gigantes de caramelos. Lo que sí que se ve más, descaradamente, son calabazas iluminadas en las puertas de las casas. Vi muchísimas con mis padres.
Bueno, lunes. Durante dos horas, estuve sin proyecto. Intenté pillarle el truco al juego de Pokémon de mi consola: no lo conseguí.
Le pedí a Basilio otra consola, y me vino con noticias: ya me habían asignado a otro proyecto.
Nos habían asignado a 3 de cada idioma a una de las fases finales de un proyecto. Me tocó con Dani (uno de los españoles con los que más estoy) y con Laura, una española que no conocía.
En el equipo italiano también había un conocido mío, Pietro. Por lo que respecta al proyecto, dedicamos todo el lunes a familiarizarnos con el juego.
La verdad es que el lunes me fui muy contento del trabajo. Estuve mucho rato hablando con unos franceses (Antoine y Seb) que viven con Dani, y me dijeron que hablaba muy bien francés. Además les entendía todo perfectamente incluso cuando hablaban entre ellos.
Y después de esa conversación, vinieron Pietro y Rita, dos italianos que también están con Fitarbeiten a decirme si quería ir con ellos a una especie de sindicato a preguntar por el contrato. Por supuesto acepté, y ya de paso estuve 2 horas hablando con ellos y algunos chavales más en italiano, mientras nos traían las consolas con las nuevas versiones del juego (con errores corregidos, se entiende). Bueno, pues me dijeron que podría pasar por italiano, que hablaba de cine.
Sé que siempre la gente te dice que hablas mejor de lo que es, pero aún así me fui contentísimo. Parece que todo el tiempo que he “perdido” estudiando esos idiomas me ha servido para algo.
Después del descanso de comer, Carlos, otro español (evidentemente) vino contándonos su aventura para sacar dinero del banco. Había ido a la Sparkasse, la caja de ahorros más conocida en Frankfurt. Fue al cajero y en algún momento vio que ponía algo de “Aus” y se imaginó que sería sacar dinero. Muchas palabras que empiezan por “Aus” tienen que ver con sacar-salir-fuera. Le pedía un número y pensó que era el PIN, así que lo marcó y se ve que obtuvo un mensaje tipo “¿Desea sacar 3269€?” :)
Luego por poco no puedo cancelarlo y sacar la tarjeta. Sería para verlo. También es que Carlos pasa un poquito del alemán…
Al salir del trabajo, me fui con Pietro y Rita al sindicato. Fuimos todo el camino hablando en italiano. Cuando estás sumergido 24 horas en alemán, hablar italiano es como un masaje tailandés en los oídos. Habría podido estar 10 horas hablando. Qué sonido, qué acento, qué armonía :)
Tras unas vueltecillas encontramos el sindicato, cerrado. ¡Cómo no! Eran las 5.45 de la tarde… ¿quién va a querer hacer gestiones a esas horas? ¡¡Nadie!! De hecho, podrían cerrar a las 3, o mejor, no abrir… joder con el horario europeo de las narices.
Así que cada uno para su casita. En el primer metro que cogimos, nos echamos unas risas buenas (todo el vagón). Resulta que en una de las paradas entró un ciego, con su bastón, y al arrancar el vagón, Pietro se agarró al bastón… ¡y no se dio cuenta! Hasta que el ciego le dijo algo.
Al enterarse, Pietro venga a pedir perdón y el ciego por los suelos de risa, y ya os digo que la mitad del vagón también. Fue genial. A mí se me escapaban las lágrimas y no podía parar. Hasta que no me bajé del metro no dejé de reír. Menos mal que el ciego era un cachondo y no le dio por pensar mal y gritar.
Cambiando de tema, ¡aupa el Eintracht Frankfurt! Que ha ganado 3 de los últimos 4 partidos. Ya hace tiempo que dejó la última posición y ahora está creando un buen colchón.
Y se supone que dentro de aproximadamente una semana tendré internet. En realidad, no me lo creo, pero tengo que pensarlo.
Bueno, lunes. Durante dos horas, estuve sin proyecto. Intenté pillarle el truco al juego de Pokémon de mi consola: no lo conseguí.
Le pedí a Basilio otra consola, y me vino con noticias: ya me habían asignado a otro proyecto.
Nos habían asignado a 3 de cada idioma a una de las fases finales de un proyecto. Me tocó con Dani (uno de los españoles con los que más estoy) y con Laura, una española que no conocía.
En el equipo italiano también había un conocido mío, Pietro. Por lo que respecta al proyecto, dedicamos todo el lunes a familiarizarnos con el juego.
La verdad es que el lunes me fui muy contento del trabajo. Estuve mucho rato hablando con unos franceses (Antoine y Seb) que viven con Dani, y me dijeron que hablaba muy bien francés. Además les entendía todo perfectamente incluso cuando hablaban entre ellos.
Y después de esa conversación, vinieron Pietro y Rita, dos italianos que también están con Fitarbeiten a decirme si quería ir con ellos a una especie de sindicato a preguntar por el contrato. Por supuesto acepté, y ya de paso estuve 2 horas hablando con ellos y algunos chavales más en italiano, mientras nos traían las consolas con las nuevas versiones del juego (con errores corregidos, se entiende). Bueno, pues me dijeron que podría pasar por italiano, que hablaba de cine.
Sé que siempre la gente te dice que hablas mejor de lo que es, pero aún así me fui contentísimo. Parece que todo el tiempo que he “perdido” estudiando esos idiomas me ha servido para algo.
Después del descanso de comer, Carlos, otro español (evidentemente) vino contándonos su aventura para sacar dinero del banco. Había ido a la Sparkasse, la caja de ahorros más conocida en Frankfurt. Fue al cajero y en algún momento vio que ponía algo de “Aus” y se imaginó que sería sacar dinero. Muchas palabras que empiezan por “Aus” tienen que ver con sacar-salir-fuera. Le pedía un número y pensó que era el PIN, así que lo marcó y se ve que obtuvo un mensaje tipo “¿Desea sacar 3269€?” :)
Luego por poco no puedo cancelarlo y sacar la tarjeta. Sería para verlo. También es que Carlos pasa un poquito del alemán…
Al salir del trabajo, me fui con Pietro y Rita al sindicato. Fuimos todo el camino hablando en italiano. Cuando estás sumergido 24 horas en alemán, hablar italiano es como un masaje tailandés en los oídos. Habría podido estar 10 horas hablando. Qué sonido, qué acento, qué armonía :)
Tras unas vueltecillas encontramos el sindicato, cerrado. ¡Cómo no! Eran las 5.45 de la tarde… ¿quién va a querer hacer gestiones a esas horas? ¡¡Nadie!! De hecho, podrían cerrar a las 3, o mejor, no abrir… joder con el horario europeo de las narices.
Así que cada uno para su casita. En el primer metro que cogimos, nos echamos unas risas buenas (todo el vagón). Resulta que en una de las paradas entró un ciego, con su bastón, y al arrancar el vagón, Pietro se agarró al bastón… ¡y no se dio cuenta! Hasta que el ciego le dijo algo.
Al enterarse, Pietro venga a pedir perdón y el ciego por los suelos de risa, y ya os digo que la mitad del vagón también. Fue genial. A mí se me escapaban las lágrimas y no podía parar. Hasta que no me bajé del metro no dejé de reír. Menos mal que el ciego era un cachondo y no le dio por pensar mal y gritar.
Cambiando de tema, ¡aupa el Eintracht Frankfurt! Que ha ganado 3 de los últimos 4 partidos. Ya hace tiempo que dejó la última posición y ahora está creando un buen colchón.
Y se supone que dentro de aproximadamente una semana tendré internet. En realidad, no me lo creo, pero tengo que pensarlo.
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