Aquí estoy retransmitiendo desde mi casa. Qué lujazo :) Ahora enseguida me pondré con las fotos, pero lo primero es lo primero, y llevo desde el domingo pasado sin contar nada, así que pasaré por los puntos más importantes.
El domingo tuve la brillante idea de hacer pasta de la que viene en sobre... pero con leche. No, no es que esté loco, es que lo "ponía" (en alemán) en el sobre. Me pareció raro, pero hice caso, y me quedó una pasta rara, con sabor a vainilla, que no había quien se comiese, y toda la cazuela quemada (que ahora una semana después todavía estoy intentando limpiar). Nota mental: no cocinar con leche.
Por la tarde, a falta de mejor plan, y dado mi mono de cine, me escapé a ver Madagascar 2. Fue la mejor idea, me reí un montón. Os la recomiendo. La volveré a ver en España, para pillar todos los chistes, porque hubo alguno que pillaron hasta los niñitos de 4 años, que hablan inglés mejor que yo... (los que son ingleses).
Para no perder la costumbre, pasé por el ciber (qué tiempos...) a oír el Real Madrid-Sevilla y contestar correos. No hablaré del resultado del partido, aunque Higuaín marcó, lo que siempre es bueno para mi Liga Fantástica.
Y para culminar un gran domingo, me vi un programa de los de "lo mejor del 2008". Salieron un montón de deportistas alemanes que no conocía, pero por ahí estaba Timo Glock, el piloto, como héroe nacional. Tras 2 horas de programa, eligieron como hombre del año al ganador del "Das Super Talent" (el programa de Sylvie van der Vaart, donde creo que hace más cosas): un pavo que toca la armónica. Si ya me pareció exagerado que ganase el Super Talento, todavía más que sea el hombre del año. Qué tristes.
Llegó la penúltima semana en Alemania, que empezó por lunes. En Nintendo, estrené mi nueva ubicación y mi nuevo proyecto, aunque nuestro coordinador estaba enfermo, así que tuve tiempo para mirar un poquito el alemán y el Marca.
El martes di otro paso hacia tener internet (me doy cuenta de que no tiene tanta gracia sabiendo el resultado). Llamé a Alice con Basilio. Se hicieron de rogar con lo de cambiar la dirección, pero al final lo consiguieron. Eso sí... ¡¡el paquete ya había salido!! ¡¡ya estaba camino de mi buzón, al que no iba a llegar!! Increíble. Ya pensaba quedarme sin internet, porque entre que llegaba, lo devolvían... Navidad. Quedamos en que intentarían contactar con la empresa de transportes. Para ser sinceros, no tenía ninguna fe en que lo hiciesen.
Cuando salí de Nintendo me fui al banco, porque aunque os dije que ya estaba todo, resulta que no :) Un día intenté meterme a mi cuenta en internet, y resulta que el nombre de usuario no era mi número de cuenta, ni ningún otro dato que yo tuviese. Alucinante.
Como decía, fui al banco a por ese dato, pero no sé qué le pasó al metro, nos obligaron a bajarnos en una parada, así que cogí un enlace diferente al que pensaba... y me hice una parada de más. Llegué a un sitio indeterminado de Frankfurt, muy cerca del banco en teoría, aunque sin saber dónde estaba, y a las 5.55. Para cuando localicé el banco, ya estaba cerrado. Como diría Homer: D´oh!
La otra gran noticia del martes fue la destitución de Schuster, sin duda, un regalo de Navidad adelantado para los que somos del Real Madrid. No sé cómo ha aguantado tanto, teniendo en cuenta que cada vez que abría la boca acababa en la portada de los periódicos.
El miércoles estando en Nintendo recibí un e-mail... ¡¡de mi agencia de trabajo!! ¡¡habían recibido el paquete!! Y me pedían que "por favor" pasase a recogerlo jaja. Qué graciosos, si estuve a punto de cogerme vacaciones para ir a por él. No hacía falta rogármelo. Compartí mi alegría con Basilio y otros de Nintendo, que ya han vivido la aventura de internet tanto como vosotros.
Cuando salí de trabajar fui con Naiara a fitarbeiten (la agencia), porque era el día de la X-mas Party 2008. Según llegué, recogí mi paquete, y estuve abrazado a él toda la tarde :) Como para perderlo.
Al principio me comí un poco la cabeza, porque no ponía "Alice" por ningún sitio, pero yo no había dado la dirección de la agencia en ningún otro sitio, así que tenía que ser.
Por cierto, ahora que puedo poner fotos... éste es el paquete:
Qué bonito y qué hermoso.
La fiesta estuvo bien. Nos pusieron una pulserita para tener barra libre de Glühwein o de lo que quisiéramos (chocolate caliente), y nos invitaron a una comida a elegir. Yo me pedí un buen plato de carne. No es que coma a menudo filetes, así que cuando veo uno me vuelvo loco.
Ahí se puede ver el platazo, y una tacita (que me quedé) de las típicas de los mercados de Navidad, llena de Glühwein.
Y para terminar con las fotos de la fiesta (ya sabéis dónde encontrar el resto), una de Davide, Rita y yo:
Sobre las 8, levanté el vuelo dispuesto a abrir mi paquetito tranquilamente, en casa.
Comprobé que efectivamente era de Alice y era un router. También comprobé que incluía los cables, menos mal. Y finalmente comprobé que las instrucciones venían sólo en alemán, pero ya contaba con ello.
Empecé a montar todo, y tengo que reconocer que tuve suerte. Entre lo que sabía de instalación de redes, lo que podía entender de las instrucciones, y lo que deduje de los esquemas-fotos, enchufé todo a la primera... y funcionó.
Os lo podéis imaginar, pero cuando tuve todo enchufado, y abrí el Internet Explorer, entré al Marca y me apareció la página, me puse a saltar ahí como un hincha del Olympique. Y porque no tenía bengalas :) Lo primero que hice fue meterme al Skype a compartir mi alegría con mis padres, luego llamé a mi abuela, que también ha sufrido la pobre, y después me metí al Messenger a gozar. Y todo sin ver un contador de dinero en la parte superior derecha de la pantalla (como había en el ciber).
Antes de guardar todos los papeles, CDs y cosas, me llamó la atención un papel. Yo entendía como que ponía algo de "devolver" o "vuelta" o algo así. Se lo llevé al día siguiente a Arrate (mi nueva compañera de proyecto) y me dijo que ponía "que devolviese las piezas que no hubiese utilizado" jajajajajajajajajajaja.
Jajajajajajaja
Jajajajajajaja
Debe de ser humor alemán, porque otra cosa... Si tuviese ganas y tiempo, les tendría que devolver los tickets de los 2 últimos meses del ciber-café, y mi solicitud de vacaciones para un día y medio, para los días que "vinieron" los técnicos. Qué cachondos. O eso, o les mando un cable en marzo y otro en junio. Ya veré qué me apetece más. La venganza es un plato que se sirve frío... :D
sábado, 13 de diciembre de 2008
jueves, 11 de diciembre de 2008
TENGO INTERNET!!!!
Hola!! Escribo brevemente, porque estoy en Nintendo (no me estoy escaqueando de trabajo, es que ahora mismo no tengo nada que hacer).
El caso es que como habéis podido adivinar, porque sois muy avispados y habéis leído el título... YA TENGO INTERNET EN CASA!!!!
Ya lo contaré bien, con todos los detalles que merece, pero ya podréis comprobar algunas consecuencias inmediatas:
- Vuelta de las negritas. Para los que no tenéis tiempo, ganas o vergüenza para leer un post completo, vuelve el uso de la negrita, para los puntos importantes.
- Vuelta de los errores ortográficos. Como ahora volveré a escribir "en directo", sobre el editor de Blogger, encontraréis más faltas tipo "nso dijo que vndría". Aquí no hay corrector ortográfico.
- Fotos. Aparte de subir fotos al Tuenti y al Facebook, pondré las más curiosas, o las relacionadas con post por aquí. Estad atentos entre hoy y el sábado, porque subiré algunos post sólo con fotos (y explicación), y serán divertidos. Os los merecéis :)
Y antes de despedirme, ya habéis visto que hay algunos cambios en el blog. Muchas cosas se irán y otras vendrán, simplemente estoy haciendo pruebas; así que os agradecería que opinaseis sobre el tema. Por ejemplo, encontráis útil lo de "Últimos comentarios"?
Cuando vaya teniendo tiempo, iré poniendo más ideas que tengo en la cabeza (como la que me habéis pedido de "suscribirse" al blog), aunque el domingo me voy a Nuremberg, la semana que viene tengo que comprar regalos y ya estaré preparando la maleta, así que pocos post quedan desde Deutschland.
Espero que seais la mitad de felices de lo que soy yo ahora :D
-------------------------------------------------------------------
Grande Real Madrid. 3-0.
El caso es que como habéis podido adivinar, porque sois muy avispados y habéis leído el título... YA TENGO INTERNET EN CASA!!!!
Ya lo contaré bien, con todos los detalles que merece, pero ya podréis comprobar algunas consecuencias inmediatas:
- Vuelta de las negritas. Para los que no tenéis tiempo, ganas o vergüenza para leer un post completo, vuelve el uso de la negrita, para los puntos importantes.
- Vuelta de los errores ortográficos. Como ahora volveré a escribir "en directo", sobre el editor de Blogger, encontraréis más faltas tipo "nso dijo que vndría". Aquí no hay corrector ortográfico.
- Fotos. Aparte de subir fotos al Tuenti y al Facebook, pondré las más curiosas, o las relacionadas con post por aquí. Estad atentos entre hoy y el sábado, porque subiré algunos post sólo con fotos (y explicación), y serán divertidos. Os los merecéis :)
Y antes de despedirme, ya habéis visto que hay algunos cambios en el blog. Muchas cosas se irán y otras vendrán, simplemente estoy haciendo pruebas; así que os agradecería que opinaseis sobre el tema. Por ejemplo, encontráis útil lo de "Últimos comentarios"?
Cuando vaya teniendo tiempo, iré poniendo más ideas que tengo en la cabeza (como la que me habéis pedido de "suscribirse" al blog), aunque el domingo me voy a Nuremberg, la semana que viene tengo que comprar regalos y ya estaré preparando la maleta, así que pocos post quedan desde Deutschland.
Espero que seais la mitad de felices de lo que soy yo ahora :D
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Grande Real Madrid. 3-0.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Saliendo de verdad
[Como hoy, domingo, me ha sobrado mucho tiempo en casa, me he dedica a escribir la crónica de ayer, así que aquí está contra pronóstico. Y me encanta llegar al ciber a las 9.05 y leer "El Sevilla ya gana desde el minuto 3 tras una cantada de Casillas". A qué planeta me he ido?]
A partir de ahora creo que usaré la expresión “eres más raro que un sábado en Frankfurt sin ir al Ikea” :) Estuvo a punto de ir, por la mañana, pero lo cierto es que tampoco tenía nada más que comprar, e ir sólo para coger lápices-souvenir, aunque el metro me salga “gratis”, es un poco heavy.
Mientras se despertaban mis neuronas, vi un rato la tele. Me encanta el anuncio del nuevo Sony Bravia. Sale James Bond y explosiones por detrás… está muy chulo. No sé si lo están echando en España también.
Después pegué unos cromos de la Bundesliga, y como ya sólo me quedaba fregar y planchar, me agobié y me fui al ciber.
A la vuelta cargué el móvil, ya que me había quedado a 0 euros después de hablar con Alice. Al poco tiempo, recibí un SMS de T-Mobile que decía que “durante un mes podrás hablar gratis los fines de semana”. Habrán visto el ritmo que llevo de consumo, y ya me han fichado como cliente-guiri potencial. Pues aprovecharé esos minutos.
Por la tarde me encontré con un capítulo de los Simpson, cosa que siempre celebro con rodajas de chorizo y pan Bimbo. Ya puede estar la casa patas arriba.
Cuando terminó vi un programa que hablaba de los grupos de música alemanes de ultraderecha, y decía que estaban descendiendo. 180 en el 2006, 160 en el 2007 y 130 en el 2008. Me pregunto a qué se dedicarán los que dejan esos grupos de música… ¿a cantar villancicos?
¡Ah! Eso me recuerda que estos días, en cualquier rincón de Hauptwache hay gente disfrazada de Papá Noel o cantando villancicos. Desde hace varias semanas, había un grupo religioso cantando, sin pedir dinero, para atraerte a su religión. Y de repente un día les quitaron el sitio unos jóvenes cantando villancicos, y ahora los religiosos están enfrente. Tocan a la vez, a menos de 10 metros de distancia. Parece una guerra de bandas pacífica :) Cada día que paso me paro a ver si detecto odio en sus miradas. De momento no.
Y mientras me preparaba para salir, estuve viendo el programa “Talk, talk, talk”. Es el que he dicho alguna vez que es un refrito de lo mejor de la semana, de todos los programa tipo “Diario de Patricia” del mundo. Ahora, como se está acabando el año, ya empiezan con “lo mejor de 2008”. Salió una buena ración de frikis. A algunos les hice fotos. Ya las veréis. Y como siempre, que si éste es el padre, que si es el otro… si a la mitad les da igual…
A las 8.20 salí hacia Hauptwache. Sorprendentemente, Javi y Pablo ya estaban allí. Al rato llegaron Laura, Carol y Anabel, y nos fuimos los 6 a cenar a “Die Kuh die lach” (La vaca que ríe). Lo típico eran las hamburguesas, y eso es algo a lo que soy muy reacio fuera de los McDonald´s. Yo si quiero una hamburguesa, me la tomo en un McDonald´s por no más de 6€, y no en un restaurante por 11,25€. Por supuesto, a gustos.
De todas formas, yo ahora me apunto a cualquier cosa que me propongan (dentro de un límite), para conocer el mayor número de sitios para cuando vayáis viniendo. Si no, estaríamos todo el día comiendo mis huevos fritos o en el McDonald´s/KFC/kebap-haus.
El restaurante estaba prácticamente al lado de Hauptwache, y en esa zona están las calles pijas, las que tienen las tiendas de marca, con joyas de 8.000€ en el escaparate. Y claro, los coches que se ven… hice algunas fotos para los freak-amigos. Uno de los coches que estaba aparcado me dijeron que era de James Bond. Se nota que en Frankfurt se mueve pasta (no en mi cartera precisamente).
Al acabar de cenar, nos fuimos al bar-karaoke australiano. Me habían comentado que mucha gente va ahí. Está en un centro comercial, así que ya es el segundo al que voy que está en una galería (junto con el del bar oriental y la fiesta lesbiana).
Por lo que se ve, también se puede cenar, y me comentó un español que él se pidió una vez una hamburguesa de canguro. Si os notáis valientes, podemos ir.
Sin embargo nosotros fuimos directamente a la zona de bar. Pasamos por varias pantallas, en las que estaban echando… ¡¡El Barça – Valencia!! Claro, me imagino que querrían poner fútbol, y algún equipo que dé espectáculo, y dijeron “pues el Barça”. Bien hecho, chicos australianos.
Creo que éramos los únicos españoles en el bar, así que pronto destacamos por nuestros gritos. Donde vamos, triunfamos.
Ponían música y de vez en cuando paraban para estar una hora de karaoke, aproximadamente. Las canciones… bueno, hubo unas cuantas alemanas, y otras tantas paraditas-tristonas, así que cuando pusieron “La camisa negra” de Juanes, la montamos a lo grande, cantando, gritando y saltando. Para las 12 de la noche, ya no quedaba nadie en el bar que no supiese que éramos españoles.
Sobre esa hora se nos unieron Belén y Rosana, y durante un rato, una amiga francesa y otra alemana.
Una vez fui al baño, me equivoqué de pasillo, y acabé en la calle, en camisa. Menos mal que no dejé que se cerrase la puerta tras de mí, así que pude volver y coger el pasillo correcto. Gajes del oficio.
Sobre las 2, dimos la etapa “karaoke” por concluida, y nos fuimos al famoso “Die Cave”. Sin duda, os llevaré. Además sólo cuesta 4€. Es un poco lo que te imaginas por el nombre, y sabiendo que ponen música rock y heavy. Bajas unas escaleras, hasta que ya está suficientemente profundo como para poder ser una catacumba. Y ahí te encuentras con heavys de todos los colores y formas. Sobre todo formas.
Lo que sonaba cuando llegamos eran grupos emo-pop, tipo Jimmy Eat World, Panic at the Disco, the Killers, etc. Yo estaba emocionado. Luego cambiaron el tipo de música, y sonó Nickelback y un grupo alemán que molaba, pero después ya… apareció el ambiente que me temía.
Pusieron el heavy más duro, a tope, y la gente se empezó a chinar como en los conciertos, a empujarse unos a otros. Algunos acababan por el suelo, otros se encaraban… yo me escaqueé, y me quedé con las chicas, viendo los toros desde la barrera.
Me pedí una cerveza, y me dijo la camarera “4,50€”. ¿Ein? ¿Talking to me? ¡Te he pedido una cerveza, no un masaje oriental! Me explicó que llevaba 1€ de “Pfand”. Me imagino que así se evitan encontrarse botellas por el suelo, porque cualquiera la pierde con 1€ de depósito…
Hice una visita a los baños, y sin duda es el lugar en el que no querrías caerte. Y yo estuve a punto. Si es que los heavys no apuntan :)
Según iban pasando las horas, nuestra gente se fue marchando, hasta que sólo quedamos Javi, Pablo y yo. Sobre las 4, yo me fui a ver si pillaba el primer metro, porque ya no podía ni con mi alma. Y no me llaméis “cacas”, tened en cuenta que a las 10 ya estábamos en el karaoke. Usamos el horario alemán para salir, y el español para volver a casa, más o menos. Es como cunde más la noche.
Creo que ahora sí que puedo decir que he salido por Frankfurt. Además, Belén y Rosana van todos los findes al australiano, y Pablo el traductor también, así que debe de ser de lo mejor. Y mucha gente de la que conocemos va a “Die Cave”, así que creo que he visto dos de los sitios más populares. Además creo que hasta me acuerdo de cómo se va.
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Esta es para Pablo; y como él no lee el blog, pues para Andrés o Ángel, que estabais cuando hablamos por teléfono, para que se lo digáis. El segundo gol del Bayern lo marcó LUCA TONI, y no el que decía Pablo.
Que no pasa nada, y en realidad, aunque él me insistió mucho y me dijo que estaba seguro, da igual quién llevase razón, y que yo me quedase callado y todo… pero… PABLO, EL 2º GOL LO MARCÓ LUCA TONI, ASÍ QUE ****YO***** TENÍA RAZÓN. Aunque en el fondo da igual… (pero grábatelo en la frente)
Llevaba queriendo escribir estos párrafos desde que a las 4.30 de la mañana lo vi en las pantallas del metro :)
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PARA FIDO (principalmente). Te quería decir desde hace tiempo… que te quiero… ah no, espera, no era a ti :D Ya hablaremos de eso :) En serio, quería pedirte que me buscases en internet qué canción es la que baila Tom Cruise al final de la peli “Tropic Thunder. Una guerra muy perra” (super-actuación de Ben Stiller y Robert Downey Jr.).
Es una canción rap, y me gusta mucho. Te lo digo ahora porque ayer la pusieron en el karaoke, y me apunté una línea, así que te será más fácil: “they stole the show”. Si necesitas más datos, no lo dudes… no los tengo.
A partir de ahora creo que usaré la expresión “eres más raro que un sábado en Frankfurt sin ir al Ikea” :) Estuvo a punto de ir, por la mañana, pero lo cierto es que tampoco tenía nada más que comprar, e ir sólo para coger lápices-souvenir, aunque el metro me salga “gratis”, es un poco heavy.
Mientras se despertaban mis neuronas, vi un rato la tele. Me encanta el anuncio del nuevo Sony Bravia. Sale James Bond y explosiones por detrás… está muy chulo. No sé si lo están echando en España también.
Después pegué unos cromos de la Bundesliga, y como ya sólo me quedaba fregar y planchar, me agobié y me fui al ciber.
A la vuelta cargué el móvil, ya que me había quedado a 0 euros después de hablar con Alice. Al poco tiempo, recibí un SMS de T-Mobile que decía que “durante un mes podrás hablar gratis los fines de semana”. Habrán visto el ritmo que llevo de consumo, y ya me han fichado como cliente-guiri potencial. Pues aprovecharé esos minutos.
Por la tarde me encontré con un capítulo de los Simpson, cosa que siempre celebro con rodajas de chorizo y pan Bimbo. Ya puede estar la casa patas arriba.
Cuando terminó vi un programa que hablaba de los grupos de música alemanes de ultraderecha, y decía que estaban descendiendo. 180 en el 2006, 160 en el 2007 y 130 en el 2008. Me pregunto a qué se dedicarán los que dejan esos grupos de música… ¿a cantar villancicos?
¡Ah! Eso me recuerda que estos días, en cualquier rincón de Hauptwache hay gente disfrazada de Papá Noel o cantando villancicos. Desde hace varias semanas, había un grupo religioso cantando, sin pedir dinero, para atraerte a su religión. Y de repente un día les quitaron el sitio unos jóvenes cantando villancicos, y ahora los religiosos están enfrente. Tocan a la vez, a menos de 10 metros de distancia. Parece una guerra de bandas pacífica :) Cada día que paso me paro a ver si detecto odio en sus miradas. De momento no.
Y mientras me preparaba para salir, estuve viendo el programa “Talk, talk, talk”. Es el que he dicho alguna vez que es un refrito de lo mejor de la semana, de todos los programa tipo “Diario de Patricia” del mundo. Ahora, como se está acabando el año, ya empiezan con “lo mejor de 2008”. Salió una buena ración de frikis. A algunos les hice fotos. Ya las veréis. Y como siempre, que si éste es el padre, que si es el otro… si a la mitad les da igual…
A las 8.20 salí hacia Hauptwache. Sorprendentemente, Javi y Pablo ya estaban allí. Al rato llegaron Laura, Carol y Anabel, y nos fuimos los 6 a cenar a “Die Kuh die lach” (La vaca que ríe). Lo típico eran las hamburguesas, y eso es algo a lo que soy muy reacio fuera de los McDonald´s. Yo si quiero una hamburguesa, me la tomo en un McDonald´s por no más de 6€, y no en un restaurante por 11,25€. Por supuesto, a gustos.
De todas formas, yo ahora me apunto a cualquier cosa que me propongan (dentro de un límite), para conocer el mayor número de sitios para cuando vayáis viniendo. Si no, estaríamos todo el día comiendo mis huevos fritos o en el McDonald´s/KFC/kebap-haus.
El restaurante estaba prácticamente al lado de Hauptwache, y en esa zona están las calles pijas, las que tienen las tiendas de marca, con joyas de 8.000€ en el escaparate. Y claro, los coches que se ven… hice algunas fotos para los freak-amigos. Uno de los coches que estaba aparcado me dijeron que era de James Bond. Se nota que en Frankfurt se mueve pasta (no en mi cartera precisamente).
Al acabar de cenar, nos fuimos al bar-karaoke australiano. Me habían comentado que mucha gente va ahí. Está en un centro comercial, así que ya es el segundo al que voy que está en una galería (junto con el del bar oriental y la fiesta lesbiana).
Por lo que se ve, también se puede cenar, y me comentó un español que él se pidió una vez una hamburguesa de canguro. Si os notáis valientes, podemos ir.
Sin embargo nosotros fuimos directamente a la zona de bar. Pasamos por varias pantallas, en las que estaban echando… ¡¡El Barça – Valencia!! Claro, me imagino que querrían poner fútbol, y algún equipo que dé espectáculo, y dijeron “pues el Barça”. Bien hecho, chicos australianos.
Creo que éramos los únicos españoles en el bar, así que pronto destacamos por nuestros gritos. Donde vamos, triunfamos.
Ponían música y de vez en cuando paraban para estar una hora de karaoke, aproximadamente. Las canciones… bueno, hubo unas cuantas alemanas, y otras tantas paraditas-tristonas, así que cuando pusieron “La camisa negra” de Juanes, la montamos a lo grande, cantando, gritando y saltando. Para las 12 de la noche, ya no quedaba nadie en el bar que no supiese que éramos españoles.
Sobre esa hora se nos unieron Belén y Rosana, y durante un rato, una amiga francesa y otra alemana.
Una vez fui al baño, me equivoqué de pasillo, y acabé en la calle, en camisa. Menos mal que no dejé que se cerrase la puerta tras de mí, así que pude volver y coger el pasillo correcto. Gajes del oficio.
Sobre las 2, dimos la etapa “karaoke” por concluida, y nos fuimos al famoso “Die Cave”. Sin duda, os llevaré. Además sólo cuesta 4€. Es un poco lo que te imaginas por el nombre, y sabiendo que ponen música rock y heavy. Bajas unas escaleras, hasta que ya está suficientemente profundo como para poder ser una catacumba. Y ahí te encuentras con heavys de todos los colores y formas. Sobre todo formas.
Lo que sonaba cuando llegamos eran grupos emo-pop, tipo Jimmy Eat World, Panic at the Disco, the Killers, etc. Yo estaba emocionado. Luego cambiaron el tipo de música, y sonó Nickelback y un grupo alemán que molaba, pero después ya… apareció el ambiente que me temía.
Pusieron el heavy más duro, a tope, y la gente se empezó a chinar como en los conciertos, a empujarse unos a otros. Algunos acababan por el suelo, otros se encaraban… yo me escaqueé, y me quedé con las chicas, viendo los toros desde la barrera.
Me pedí una cerveza, y me dijo la camarera “4,50€”. ¿Ein? ¿Talking to me? ¡Te he pedido una cerveza, no un masaje oriental! Me explicó que llevaba 1€ de “Pfand”. Me imagino que así se evitan encontrarse botellas por el suelo, porque cualquiera la pierde con 1€ de depósito…
Hice una visita a los baños, y sin duda es el lugar en el que no querrías caerte. Y yo estuve a punto. Si es que los heavys no apuntan :)
Según iban pasando las horas, nuestra gente se fue marchando, hasta que sólo quedamos Javi, Pablo y yo. Sobre las 4, yo me fui a ver si pillaba el primer metro, porque ya no podía ni con mi alma. Y no me llaméis “cacas”, tened en cuenta que a las 10 ya estábamos en el karaoke. Usamos el horario alemán para salir, y el español para volver a casa, más o menos. Es como cunde más la noche.
Creo que ahora sí que puedo decir que he salido por Frankfurt. Además, Belén y Rosana van todos los findes al australiano, y Pablo el traductor también, así que debe de ser de lo mejor. Y mucha gente de la que conocemos va a “Die Cave”, así que creo que he visto dos de los sitios más populares. Además creo que hasta me acuerdo de cómo se va.
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Esta es para Pablo; y como él no lee el blog, pues para Andrés o Ángel, que estabais cuando hablamos por teléfono, para que se lo digáis. El segundo gol del Bayern lo marcó LUCA TONI, y no el que decía Pablo.
Que no pasa nada, y en realidad, aunque él me insistió mucho y me dijo que estaba seguro, da igual quién llevase razón, y que yo me quedase callado y todo… pero… PABLO, EL 2º GOL LO MARCÓ LUCA TONI, ASÍ QUE ****YO***** TENÍA RAZÓN. Aunque en el fondo da igual… (pero grábatelo en la frente)
Llevaba queriendo escribir estos párrafos desde que a las 4.30 de la mañana lo vi en las pantallas del metro :)
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PARA FIDO (principalmente). Te quería decir desde hace tiempo… que te quiero… ah no, espera, no era a ti :D Ya hablaremos de eso :) En serio, quería pedirte que me buscases en internet qué canción es la que baila Tom Cruise al final de la peli “Tropic Thunder. Una guerra muy perra” (super-actuación de Ben Stiller y Robert Downey Jr.).
Es una canción rap, y me gusta mucho. Te lo digo ahora porque ayer la pusieron en el karaoke, y me apunté una línea, así que te será más fácil: “they stole the show”. Si necesitas más datos, no lo dudes… no los tengo.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Un día en la nieve, by Lucía
[De nuevo ando por "el cibermoro", como dice Fran. He subido 2 post nuevos (hasta ayer viernes), mas éste que es un relato de Lucía sobre un día en la nieve, y que no tiene desperdicio. Recordad que antes había otros 5, o sea q alguno de vosotros igual tiene 8 para leer... pero ánimo, fijo que como mínimo vais a acabar sonriendo. Quedan menos de dos semanas para que, algunos, me tengáis que aguantar en persona. Síiiiii nena!! :D]
Aquí va el relato de Lucía. Si hay alguna falta, tened en cuenta que proviene de un manuscrito/e-mail escrito a toda velocidad. Además el idioma cántabro en el Word no lo detecta el corrector ortográfico:
"El sabado subí a esquiar con mi primo y unos amigos al Alto Campoo, si te cuento todo lo que nos paso... tuvimos un dia horrible, pero al final conseguimos esquiar. Subimos para la estación del Alto Campoo y a mitad de camino encontramos un cartel que ponía que se necesitaban cadenas para subir, pero como subían muchos coches sin ellas pues nos arriesgamos y subimos con la esperanza de no encontrar a la guardia civil... pero por desgracia a mitad de camino nos echaron para abajo por no llevar cadenas, así que decidimos ir a Reinosa a comprar unas cadenas, llegamos a una gasolinera y compramos unas. Mi primo y los amigos intentaron ponerlas pero no había forma, salió el dependiente de la gasolinera a ayudarnos y tampoco y después salió también otro señor de una cafetería para intentarlo pero no había forma.
Como creíamos que el problema era que igual eran pequeñas, compramos otras, y consiguieron ponerlas, así que como desde Reinosa no podíamos ir con las cadenas puestas, las quitamos y ya las pondríamos cuando encontráramos la nieve por el camino. Subimos y a mitad de camino nos decidimos a ponerlas, con la mala suerte de que cuando estábamos intentando colocarlas vino una máquina recogenieve y se empeñó en pasar por donde estaba aparcado nuestro coche, así que mi primo tuvo que dar marcha atrás con la mala suerte de que la cadena que estaba a medio poner se enganchó en el eje del coche!!. Tras un cuarto de hora pasando un frío horrible consiguieron desengancharla y colocar las dos cadenas por fin!!.
Subimos hacia la estación y cuando nos quedaban 500 metros para llegar va y se rompe una de las cadenas, así que la quitamos y subimos sólo con una. Por fin llegamos a las 12:15!! y habíamos salido a las 8 de Torrelavega!!. Bueno pues la historia no acaba aquí, porque alquilamos los esquís y cuando estábamos ya preparados para subir al telesilla, uno de los amigos de mi primo se dio cuenta de que a su tabla de snow la faltaba un tornillo y claro así no podía hacer nada. Al final tras media hora consiguió que se la arreglaran. A partir de ahí estuvimos como 3 horas esquiando o mejor dicho intentándolo porque hacía malísimo, una ventisca!! que no se veía ni a 10 metros!! íbamos esquiando a la aventura.
De hecho, es que cuando estábamos bajando una pendiente que se llama el Valle de los Caídos (a ver si sabéis porqué es) pues me caí claro, pero encima en medio de la pendiente, no podía quitarme los esquís porque encima me entró un ataque de risa... y mi primo esperándome abajo porque no podía subir a por mí. Al final conseguí quitármelos e intenté ponérmelos pero claro no hay que ser muy listo para saber que en medio de una cuesta es imposible ponerse los esquís sin caerse de nuevo. Al final bajé andando y conseguí ponérmelos.
Pues después de 3-4 horas decidimos ir hacia el coche para irnos porque estábamos helados, pues te diré que fui esquiando hasta la puerta del coche en el aparcamiento, mientras habíamos estado esquiando había nevado tanto que estaba todo cubierto de nieve y los coches hasta con estalactitas de agua del frío que hacía.
Llegamos al coche y.... sorpresa, mi primo se había dejado las luces encendidas!! Todos pensamos que el coche no iba a arrancar!! pero sí que arrancó!! el problema ahora era lograr salir de allí... porque estaba toooodo nevado y nosotros con una sola cadena... Bueno al final conseguimos sujetar la cadena rota con unas bridas y nos aguantó hasta llegar abajo, por supuesto tardamos como 3 cuartos de hora ya que íbamos a 10 por hora. Que os ha parecido?? Parece un chiste de verdad... pero fue real."
Aquí va el relato de Lucía. Si hay alguna falta, tened en cuenta que proviene de un manuscrito/e-mail escrito a toda velocidad. Además el idioma cántabro en el Word no lo detecta el corrector ortográfico:
"El sabado subí a esquiar con mi primo y unos amigos al Alto Campoo, si te cuento todo lo que nos paso... tuvimos un dia horrible, pero al final conseguimos esquiar. Subimos para la estación del Alto Campoo y a mitad de camino encontramos un cartel que ponía que se necesitaban cadenas para subir, pero como subían muchos coches sin ellas pues nos arriesgamos y subimos con la esperanza de no encontrar a la guardia civil... pero por desgracia a mitad de camino nos echaron para abajo por no llevar cadenas, así que decidimos ir a Reinosa a comprar unas cadenas, llegamos a una gasolinera y compramos unas. Mi primo y los amigos intentaron ponerlas pero no había forma, salió el dependiente de la gasolinera a ayudarnos y tampoco y después salió también otro señor de una cafetería para intentarlo pero no había forma.
Como creíamos que el problema era que igual eran pequeñas, compramos otras, y consiguieron ponerlas, así que como desde Reinosa no podíamos ir con las cadenas puestas, las quitamos y ya las pondríamos cuando encontráramos la nieve por el camino. Subimos y a mitad de camino nos decidimos a ponerlas, con la mala suerte de que cuando estábamos intentando colocarlas vino una máquina recogenieve y se empeñó en pasar por donde estaba aparcado nuestro coche, así que mi primo tuvo que dar marcha atrás con la mala suerte de que la cadena que estaba a medio poner se enganchó en el eje del coche!!. Tras un cuarto de hora pasando un frío horrible consiguieron desengancharla y colocar las dos cadenas por fin!!.
Subimos hacia la estación y cuando nos quedaban 500 metros para llegar va y se rompe una de las cadenas, así que la quitamos y subimos sólo con una. Por fin llegamos a las 12:15!! y habíamos salido a las 8 de Torrelavega!!. Bueno pues la historia no acaba aquí, porque alquilamos los esquís y cuando estábamos ya preparados para subir al telesilla, uno de los amigos de mi primo se dio cuenta de que a su tabla de snow la faltaba un tornillo y claro así no podía hacer nada. Al final tras media hora consiguió que se la arreglaran. A partir de ahí estuvimos como 3 horas esquiando o mejor dicho intentándolo porque hacía malísimo, una ventisca!! que no se veía ni a 10 metros!! íbamos esquiando a la aventura.
De hecho, es que cuando estábamos bajando una pendiente que se llama el Valle de los Caídos (a ver si sabéis porqué es) pues me caí claro, pero encima en medio de la pendiente, no podía quitarme los esquís porque encima me entró un ataque de risa... y mi primo esperándome abajo porque no podía subir a por mí. Al final conseguí quitármelos e intenté ponérmelos pero claro no hay que ser muy listo para saber que en medio de una cuesta es imposible ponerse los esquís sin caerse de nuevo. Al final bajé andando y conseguí ponérmelos.
Pues después de 3-4 horas decidimos ir hacia el coche para irnos porque estábamos helados, pues te diré que fui esquiando hasta la puerta del coche en el aparcamiento, mientras habíamos estado esquiando había nevado tanto que estaba todo cubierto de nieve y los coches hasta con estalactitas de agua del frío que hacía.
Llegamos al coche y.... sorpresa, mi primo se había dejado las luces encendidas!! Todos pensamos que el coche no iba a arrancar!! pero sí que arrancó!! el problema ahora era lograr salir de allí... porque estaba toooodo nevado y nosotros con una sola cadena... Bueno al final conseguimos sujetar la cadena rota con unas bridas y nos aguantó hasta llegar abajo, por supuesto tardamos como 3 cuartos de hora ya que íbamos a 10 por hora. Que os ha parecido?? Parece un chiste de verdad... pero fue real."
Odisea en el metro, y Alice cap. 56
El viernes empezó como otro cualquiera, con sueño, pero contento. Me hace gracia ver lo contentos que estamos siempre los viernes por Nintendo, con todo un fin de semana por delante.
Sin embargo, cuando llegué al metro, ya dejó de ser un viernes normal. En los paneles de información ponía el mensaje de “¡Atención! Permanezcan atentos al metro”. Es decir, algo pasa y no se sabe cuándo vendrá el próximo.
Empezaron a pasar los minutos… 5, 10, 15… se me estaba gastando el margen, y no hay cosa que me dé más rabia que llegar tarde por culpa de algo/alguien que no soy yo.
Por fin llegó un metro, eran casi las 8.30, así que me tocaba apretar el culo y prepararme para correr. El metro llegó como una lata de sardinas. Claro, cuando pasan 20 minutos sin trenes, la gente se acumula igualmente. Yo me metí en modo “sí o sí”, y no fui el único. La siguiente parada hacia el centro, Habsburgerallee, fue traumática. Prácticamente no entró nadie, así que entendí su angustia. Íbamos ya a lo japonés, sin poder mover ni las pestañas.
Por el camino nos dijeron la razón del retraso por megafonía. Yo entendí esto “…… .. …. ………… …. ……… ……. ....... ......”. La gente murmuró un rato, y luego en Nintendo me explicaron que dijeron “circunstancias humanas”, o sea, otro que hizo puenting sin cuerda en las vías.
Cogí el siguiente metro (el que va del centro, Hauptwache, a Nintendo) a las 8.35. Me encontré con Dani, cosa rara, porque él viene de otra línea. Se ve que el pavo que se tiró lo hizo en un cruce, porque afectó a 2 o 3 líneas. Pasaban los minutos rapidísimo. Las 8.37…. las 8.39… las 8.40… y la siguiente parada era la nuestra.
Yo estaba venga a mirar el reloj, y Dani me decía “tranquilo, no vamos a llegar, así que ya relájate”. Yo le insistía que iba a esprintar como un desgraciado si existía la más mínima oportunidad de llegar a tiempo.
A las 8.42, el metro paró en “Miquel Adickesallee / Polizei Präsidium”, y le dije “Dani, yo corro”. Subí esprintando las escaleras, y pronto me di cuenta de que probablemente acabaría la mañana agachado sobre la taza del WC, pero había que intentarlo. Corrí, corrí y corrí, como Forrest Gump en una trilogía. Dani se animó a correr, pero por detrás de mí. Entramos por el portal a las 8.45, justo cogimos un ascensor, subimos y fichamos a las 8.45. Uno que llegó justo después, entró a las 8.46. Nos pusimos los dos ahí a chocar y abrazarnos, diciendo “¡¡Toma!!” (lo juro). Parecía que habíamos ganado algo.
Ya le había dicho yo a Dani que en realidad las 8.45 con 59 segundos también vale, así que teníamos casi un minuto más de esperanza. Eso sí, pronto me empezaron a subir unos reflujos raros del estómago, y pensé que acabaría la mañana en el médico, pero se me pasó en una hora.
Más tranquilos, Dani me contó que él, de cuando hacía atletismo, tenía una “calculadora mental” y veía la distancia y el tiempo, y sabía a qué ritmo tenía que correr; por eso había empezado más lento pero habíamos llegado a la vez, y él sin estar al borde de la muerte.
Yo le contesté que también tengo una calculadora mental, y que cuando veo que voy a llegar tarde a un trabajo en el que sólo puedes llegar dos veces tarde, voy al máximo desde el principio y llego hasta donde me dé el cuerpo, pero al máximo. Es menos ortodoxo, pero lo seguiré haciendo. Y me imagino que vosotros también lo haríais. Además ahora ya sí que seguro que puedo ganar a Marcos corriendo.
Cuando los latidos bajaron de 3.000 por minuto, busqué a Pietro para ver si podía llamar de mi parte a Alice, para preguntar por mi paquete. En realidad, para darles la dirección de mi agencia de trabajo, y que me lo mandasen allí; pero Pietro no estaba, así que busqué a Basilio, y le comenté que con que me pasasen a una operadora en inglés, ya me apañaba yo, pero se empeñó en hablar él. La verdad es que se está portando conmigo.
Llamó, esperamos 5 minutos oyendo música de Enya, le cogieron, explicó el tema, y cuando le iban a pasar con el departamento apropiado, se cortó la llamada.
Comprobé el saldo del móvil: 8€. No problem. Y cobertura había, así que fue culpa de Alice (como todo).
Volvió a llamar, se repitió el proceso, y se volvió a cortar. Miré el saldo: 0,00€ Esta vez fue culpa del saldo, pero vamos, vaya robo de conferencia. No llegaron a 10 minutos, y se me fueron 8€.
Quedamos en llamar en el descanso para comer, desde un teléfono de Nintendo. Son teléfonos VoIP, o sea que no gastan. A la hora de comer, le esperé… y esperé… pero no vino. Apareció al final de la pausa, todo apurado, porque le había surgido algo y como no tenía mi teléfono, no me había podido avisar. Le dije que no pasaba nada, bastante se estaba preocupando por mí. Eso sí, mi tripa sonaba como un gato malherido.
Finalmente, quedamos a las 17.17, al terminar el trabajo.
Llegó la hora, y llamó… empezó a hablar, pero se cortó la comunicación por un lío con los botones del manos libres.
Relax. Be water my friend.
Volvió a llamar (4ª llamada del día), explicó el tema a un operador y éste le dijo que “no se le abría el programa para acceder a mis datos”. Y según me dijo Basilio, ya tenía intención de colgarle, pero consiguió que se apuntase la nueva dirección en un post-it, como para que lo pasase al ordenador cuando funcionase.
Espero que ese post-it no pierda sus propiedades adherentes, como suele pasar y acabe por los suelos de las oficinas centrales de Alice en El Triángulo de las Bermudas.
Así que muy en teoría, Alice ya tiene la nueva dirección y mandará el paquete allí, con lo cual debería posiblemente quizás ojalá ser entre algo probable y bastante probable que la semana que viene reciba el router.
Le agradecí el tiempo invertido a Basilio, hice unas compras, hablé en el ciber con mis padres y cené viendo la peli de xXx (de Vin Diesel). Da más miedo en alemán. Y cuando los rusos hablaban alemán, ya parecía el fin del mundo.
Sin embargo, cuando llegué al metro, ya dejó de ser un viernes normal. En los paneles de información ponía el mensaje de “¡Atención! Permanezcan atentos al metro”. Es decir, algo pasa y no se sabe cuándo vendrá el próximo.
Empezaron a pasar los minutos… 5, 10, 15… se me estaba gastando el margen, y no hay cosa que me dé más rabia que llegar tarde por culpa de algo/alguien que no soy yo.
Por fin llegó un metro, eran casi las 8.30, así que me tocaba apretar el culo y prepararme para correr. El metro llegó como una lata de sardinas. Claro, cuando pasan 20 minutos sin trenes, la gente se acumula igualmente. Yo me metí en modo “sí o sí”, y no fui el único. La siguiente parada hacia el centro, Habsburgerallee, fue traumática. Prácticamente no entró nadie, así que entendí su angustia. Íbamos ya a lo japonés, sin poder mover ni las pestañas.
Por el camino nos dijeron la razón del retraso por megafonía. Yo entendí esto “…… .. …. ………… …. ……… ……. ....... ......”. La gente murmuró un rato, y luego en Nintendo me explicaron que dijeron “circunstancias humanas”, o sea, otro que hizo puenting sin cuerda en las vías.
Cogí el siguiente metro (el que va del centro, Hauptwache, a Nintendo) a las 8.35. Me encontré con Dani, cosa rara, porque él viene de otra línea. Se ve que el pavo que se tiró lo hizo en un cruce, porque afectó a 2 o 3 líneas. Pasaban los minutos rapidísimo. Las 8.37…. las 8.39… las 8.40… y la siguiente parada era la nuestra.
Yo estaba venga a mirar el reloj, y Dani me decía “tranquilo, no vamos a llegar, así que ya relájate”. Yo le insistía que iba a esprintar como un desgraciado si existía la más mínima oportunidad de llegar a tiempo.
A las 8.42, el metro paró en “Miquel Adickesallee / Polizei Präsidium”, y le dije “Dani, yo corro”. Subí esprintando las escaleras, y pronto me di cuenta de que probablemente acabaría la mañana agachado sobre la taza del WC, pero había que intentarlo. Corrí, corrí y corrí, como Forrest Gump en una trilogía. Dani se animó a correr, pero por detrás de mí. Entramos por el portal a las 8.45, justo cogimos un ascensor, subimos y fichamos a las 8.45. Uno que llegó justo después, entró a las 8.46. Nos pusimos los dos ahí a chocar y abrazarnos, diciendo “¡¡Toma!!” (lo juro). Parecía que habíamos ganado algo.
Ya le había dicho yo a Dani que en realidad las 8.45 con 59 segundos también vale, así que teníamos casi un minuto más de esperanza. Eso sí, pronto me empezaron a subir unos reflujos raros del estómago, y pensé que acabaría la mañana en el médico, pero se me pasó en una hora.
Más tranquilos, Dani me contó que él, de cuando hacía atletismo, tenía una “calculadora mental” y veía la distancia y el tiempo, y sabía a qué ritmo tenía que correr; por eso había empezado más lento pero habíamos llegado a la vez, y él sin estar al borde de la muerte.
Yo le contesté que también tengo una calculadora mental, y que cuando veo que voy a llegar tarde a un trabajo en el que sólo puedes llegar dos veces tarde, voy al máximo desde el principio y llego hasta donde me dé el cuerpo, pero al máximo. Es menos ortodoxo, pero lo seguiré haciendo. Y me imagino que vosotros también lo haríais. Además ahora ya sí que seguro que puedo ganar a Marcos corriendo.
Cuando los latidos bajaron de 3.000 por minuto, busqué a Pietro para ver si podía llamar de mi parte a Alice, para preguntar por mi paquete. En realidad, para darles la dirección de mi agencia de trabajo, y que me lo mandasen allí; pero Pietro no estaba, así que busqué a Basilio, y le comenté que con que me pasasen a una operadora en inglés, ya me apañaba yo, pero se empeñó en hablar él. La verdad es que se está portando conmigo.
Llamó, esperamos 5 minutos oyendo música de Enya, le cogieron, explicó el tema, y cuando le iban a pasar con el departamento apropiado, se cortó la llamada.
Comprobé el saldo del móvil: 8€. No problem. Y cobertura había, así que fue culpa de Alice (como todo).
Volvió a llamar, se repitió el proceso, y se volvió a cortar. Miré el saldo: 0,00€ Esta vez fue culpa del saldo, pero vamos, vaya robo de conferencia. No llegaron a 10 minutos, y se me fueron 8€.
Quedamos en llamar en el descanso para comer, desde un teléfono de Nintendo. Son teléfonos VoIP, o sea que no gastan. A la hora de comer, le esperé… y esperé… pero no vino. Apareció al final de la pausa, todo apurado, porque le había surgido algo y como no tenía mi teléfono, no me había podido avisar. Le dije que no pasaba nada, bastante se estaba preocupando por mí. Eso sí, mi tripa sonaba como un gato malherido.
Finalmente, quedamos a las 17.17, al terminar el trabajo.
Llegó la hora, y llamó… empezó a hablar, pero se cortó la comunicación por un lío con los botones del manos libres.
Relax. Be water my friend.
Volvió a llamar (4ª llamada del día), explicó el tema a un operador y éste le dijo que “no se le abría el programa para acceder a mis datos”. Y según me dijo Basilio, ya tenía intención de colgarle, pero consiguió que se apuntase la nueva dirección en un post-it, como para que lo pasase al ordenador cuando funcionase.
Espero que ese post-it no pierda sus propiedades adherentes, como suele pasar y acabe por los suelos de las oficinas centrales de Alice en El Triángulo de las Bermudas.
Así que muy en teoría, Alice ya tiene la nueva dirección y mandará el paquete allí, con lo cual debería posiblemente quizás ojalá ser entre algo probable y bastante probable que la semana que viene reciba el router.
Le agradecí el tiempo invertido a Basilio, hice unas compras, hablé en el ciber con mis padres y cené viendo la peli de xXx (de Vin Diesel). Da más miedo en alemán. Y cuando los rusos hablaban alemán, ya parecía el fin del mundo.
El metro sube, el sueldo no
El miércoles, como ya era día 3, al salir de Nintendo llamé a casa de María, para pagarle.
Yo hasta ahora nunca había tenido la experiencia de despedirme de tanto dinero todos los meses. Cuando tienes esos 400€ en la mano, que te han costado madrugones, estrés y frío, y los tienes que dar a otra persona, te parece que lloran. En serio, creo que algún billete de 50€ lloraba.
Cuando pago, me dan ganas de decirle a María: trátalos bien, no los malgastes, y ten cuidado con éste, no le gustan las temperaturas altas, tenlo siempre en la cartera.
Como el mes pasado, no fue “pagar y volar”. Estuvimos (estuvo) hablando un rato bilingüemente. A ella le gusta que yo le hable en español, para repasarlo, y ella a mí me habla en español, pero de vez en cuando me dice una frase en alemán, y si no consigo entenderla, entonces me traduce. Alguna, hasta se la contesté en alemán.
Aproveché el resto de la tarde para hacer la compra. Como le suelo decir a mi madre, yo alucino con los viajes que hago al Tengelmann, y eso que vivo solo. Cada día se me acaban un par de cosas, las apunto, y lógicamente en 3 ó 4 días tengo que estar en el supermercado. Qué estrés…
Para relajarme me hice un par de sándwich. Los hice como me dijo Ángel, salvo que en vez de aplastarlos con un plato, los aplasto con la mano, para no tener que fregar (es más fácil lavar una mano que un plato). No obstante, no me mola mucho el que se me escurra aceite entre los dedos, así que igual tengo que hacer lo del plato… ya veremos. A cambio, igual dejo también de usar cubertería y la compro de plástico. Lo consultaré con mi entorno en Navidad :D Por aquí ya se me ha quedado la fama de que uso vasos y platos de plástico para no fregar.
Lo cierto es que se ríen, pero luego yo voy a sus casas y veo una pila de platos hasta el techo, y digo “ya me acuerdo, por esto era lo de usar platos de plástico”. Bastante tengo con fregar cazuelas, espumadera, tazones de desayuno…
Los sándwich los hice con el pan bimbo recién comprado. Y me he dado cuenta de una cosa: siempre que he comprado pan bimbo venía sin “tapas”, es decir, los panes de arriba y abajo que la gente no suele comer. ¿En España vienen siempre con tapa? Yo creía que sí, pero ahora dudo.
En la tele había poco. Los miércoles, salvo los Simpson (que acaban sobre la 7) no hay nada, así que vi el Herta Berlin – Galatasaray, de UEFA. ¿Y a que no sabéis quién está en el Galatasaray? (Stela, tú no lo digas que seguro que lo sabes) :) ¡¡Baros!! ¡¡El que iba para crack hace unos años!!
Igual os acordáis que cuando en el 2002 estuve en el campo de trabajo de la República Checa, me compré su camiseta, porque era el jugador que todos los equipos querían. Estuvo cerca de venir a la Liga, pero no sé dónde se fue… se dejó de oír su nombre… y ahí lo tenéis, acabadito. Me alegro, por no venir a la Liga. Eso sí, su camiseta ya no me la pongo ni para pijama de verano. Si llevo una camiseta de “Baros”, sólo 5 ó 6 personas por la calle sabrían que es un jugador, el resto pensaría que me llamo así. Por cierto, ganó el Galatasaray 0-1 con gol de Baros :)
Amaneció el jueves, fui a trabajar, y como todos los días a la vuelta, subí las escaleras con la esperanza de encontrarme un paquete de Alice. Empecé la escalada… ¡¡y había un paquete!! Lo cogí convencido de que sería el mío… pero no. Era para el chico que vive debajo de mí. Aquí reciben paquetes hasta los cuervos del jardín. Y aunque no lo he contado arriba, el miércoles el chico recibió otro paquete, que al principio también pensé que era mío. Qué destino tan cruel, ponerme paquetes en mi camino…
Como el jueves era la fecha límite que había dado yo a Alice internamente para mandarme el router, decidí llamarlos el viernes. ¡¡Quiero interneeeeeeeeeeeeerrrt!! Voy a tener que llamar a Enjuto Mojamuto e irnos a vivir juntos a algún piso por aquí. Él seguro que tiene internet.
Me quité la frustración en el ciber-café. Si oís alguna vez que la bolsa de Frankfurt sube, es por mi ciber. Debe de tener ya un superávit de millones. Cualquier día veo un Ferrari aparcado en la puerta.
Por Messenger me contó Lucía la aventura que tuvo yendo a esquiar. Digna de las peores que me han pasado aquí. Como la tiene escrita por e-mail, y me dio su consentimiento, espero que el próximo día me la pase y la pondré para que todos disfrutéis. Le pasó de todo.
También hablé con Peter, el alemán que estuvo conmigo en el campo de trabajo de EEUU, y que ahora está en Nuremberg. Me dijo que el fin de semana que viene (13-14 de diciembre) estará en la ciudad, así que tenía luz verde para empezar a organizar el viaje. Os recuerdo que Nuremberg, aparte de ser una ciudad bonita, tiene un mercado de Navidad que aparece recomendado en todas las guías de viaje de Alemania.
Para volver a casa, me fui a la parada de metro del Zoo, como siempre, y vi que habían cambiado los tablones de anuncios. Me fijé, y ya habían puesto las tarifas que entran en vigor el 14 de diciembre. Como era de esperar, ha subido todo.
El billete que cogía para ir a la Alpha House en Offenbach ha subido de 3,60€ a 3,70€. El billete normal de metro, de 2,20€ a 2,30€ y mi bono mensual (Monatskarte) de 70,90€ a 72,90€. Claro, como ha subido el petróleo…. ¡ah no! Que son eléctricos…
También hay alguna novedad. Ahora con mi bono mensual, a partir de las 19:00 puede viajar otra persona sin billete conmigo. Lo han hecho como para ser populares, pero es una tontería. El que quiere viajar a partir de las 19:00, normalmente ya tendrá un billete diario, semanal o mensual, porque es de aquí. Bueno, me explicaría mejor, pero es que voy a aburrir.
Otra importante novedad son los “Anschlussfahrkarten”, que como su propio nombre indica, son tickets reducidos para cuando sales de tu zona, pero tienes bono semanal/mensual/anual.
Traducido: yo ahora pagaba 3,60€ para ir a Offenbach, y otros tantos de vuelta, lo cual es un robo teniendo en cuenta que yo tengo un bono mensual, y que Offenbach está sólo 2 paradas fuera de la zona del “cogollo” de Frankfurt.
Pues estos nuevos tickets son un “añadido” para el bono, y cuestan en torno a 1,70€. Mucho más lógico. Si te sales de tu zona, pagas sólo un suplemento. ¿Hay algo así en Madrid? ¿Y en otros sitios? Creo que debería ser así en todas partes.
Por la noche cené viendo el Slavia de Praga – Hamburgo. La UEFA me está salvando la vida :) Al principio no sabía con qué equipos ir, pero desde hace tiempo tengo claro que apoyo a los alemanes, porque cuanto más lejos lleguen, más partidos suyos podré ver (y más posibilidades de cruzarse con españoles).
Aunque espero poder ver lo que quiera cuando tenga internet. Creo que lo primero que podré ver por internet será el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, el de 2010 :D
Yo hasta ahora nunca había tenido la experiencia de despedirme de tanto dinero todos los meses. Cuando tienes esos 400€ en la mano, que te han costado madrugones, estrés y frío, y los tienes que dar a otra persona, te parece que lloran. En serio, creo que algún billete de 50€ lloraba.
Cuando pago, me dan ganas de decirle a María: trátalos bien, no los malgastes, y ten cuidado con éste, no le gustan las temperaturas altas, tenlo siempre en la cartera.
Como el mes pasado, no fue “pagar y volar”. Estuvimos (estuvo) hablando un rato bilingüemente. A ella le gusta que yo le hable en español, para repasarlo, y ella a mí me habla en español, pero de vez en cuando me dice una frase en alemán, y si no consigo entenderla, entonces me traduce. Alguna, hasta se la contesté en alemán.
Aproveché el resto de la tarde para hacer la compra. Como le suelo decir a mi madre, yo alucino con los viajes que hago al Tengelmann, y eso que vivo solo. Cada día se me acaban un par de cosas, las apunto, y lógicamente en 3 ó 4 días tengo que estar en el supermercado. Qué estrés…
Para relajarme me hice un par de sándwich. Los hice como me dijo Ángel, salvo que en vez de aplastarlos con un plato, los aplasto con la mano, para no tener que fregar (es más fácil lavar una mano que un plato). No obstante, no me mola mucho el que se me escurra aceite entre los dedos, así que igual tengo que hacer lo del plato… ya veremos. A cambio, igual dejo también de usar cubertería y la compro de plástico. Lo consultaré con mi entorno en Navidad :D Por aquí ya se me ha quedado la fama de que uso vasos y platos de plástico para no fregar.
Lo cierto es que se ríen, pero luego yo voy a sus casas y veo una pila de platos hasta el techo, y digo “ya me acuerdo, por esto era lo de usar platos de plástico”. Bastante tengo con fregar cazuelas, espumadera, tazones de desayuno…
Los sándwich los hice con el pan bimbo recién comprado. Y me he dado cuenta de una cosa: siempre que he comprado pan bimbo venía sin “tapas”, es decir, los panes de arriba y abajo que la gente no suele comer. ¿En España vienen siempre con tapa? Yo creía que sí, pero ahora dudo.
En la tele había poco. Los miércoles, salvo los Simpson (que acaban sobre la 7) no hay nada, así que vi el Herta Berlin – Galatasaray, de UEFA. ¿Y a que no sabéis quién está en el Galatasaray? (Stela, tú no lo digas que seguro que lo sabes) :) ¡¡Baros!! ¡¡El que iba para crack hace unos años!!
Igual os acordáis que cuando en el 2002 estuve en el campo de trabajo de la República Checa, me compré su camiseta, porque era el jugador que todos los equipos querían. Estuvo cerca de venir a la Liga, pero no sé dónde se fue… se dejó de oír su nombre… y ahí lo tenéis, acabadito. Me alegro, por no venir a la Liga. Eso sí, su camiseta ya no me la pongo ni para pijama de verano. Si llevo una camiseta de “Baros”, sólo 5 ó 6 personas por la calle sabrían que es un jugador, el resto pensaría que me llamo así. Por cierto, ganó el Galatasaray 0-1 con gol de Baros :)
Amaneció el jueves, fui a trabajar, y como todos los días a la vuelta, subí las escaleras con la esperanza de encontrarme un paquete de Alice. Empecé la escalada… ¡¡y había un paquete!! Lo cogí convencido de que sería el mío… pero no. Era para el chico que vive debajo de mí. Aquí reciben paquetes hasta los cuervos del jardín. Y aunque no lo he contado arriba, el miércoles el chico recibió otro paquete, que al principio también pensé que era mío. Qué destino tan cruel, ponerme paquetes en mi camino…
Como el jueves era la fecha límite que había dado yo a Alice internamente para mandarme el router, decidí llamarlos el viernes. ¡¡Quiero interneeeeeeeeeeeeerrrt!! Voy a tener que llamar a Enjuto Mojamuto e irnos a vivir juntos a algún piso por aquí. Él seguro que tiene internet.
Me quité la frustración en el ciber-café. Si oís alguna vez que la bolsa de Frankfurt sube, es por mi ciber. Debe de tener ya un superávit de millones. Cualquier día veo un Ferrari aparcado en la puerta.
Por Messenger me contó Lucía la aventura que tuvo yendo a esquiar. Digna de las peores que me han pasado aquí. Como la tiene escrita por e-mail, y me dio su consentimiento, espero que el próximo día me la pase y la pondré para que todos disfrutéis. Le pasó de todo.
También hablé con Peter, el alemán que estuvo conmigo en el campo de trabajo de EEUU, y que ahora está en Nuremberg. Me dijo que el fin de semana que viene (13-14 de diciembre) estará en la ciudad, así que tenía luz verde para empezar a organizar el viaje. Os recuerdo que Nuremberg, aparte de ser una ciudad bonita, tiene un mercado de Navidad que aparece recomendado en todas las guías de viaje de Alemania.
Para volver a casa, me fui a la parada de metro del Zoo, como siempre, y vi que habían cambiado los tablones de anuncios. Me fijé, y ya habían puesto las tarifas que entran en vigor el 14 de diciembre. Como era de esperar, ha subido todo.
El billete que cogía para ir a la Alpha House en Offenbach ha subido de 3,60€ a 3,70€. El billete normal de metro, de 2,20€ a 2,30€ y mi bono mensual (Monatskarte) de 70,90€ a 72,90€. Claro, como ha subido el petróleo…. ¡ah no! Que son eléctricos…
También hay alguna novedad. Ahora con mi bono mensual, a partir de las 19:00 puede viajar otra persona sin billete conmigo. Lo han hecho como para ser populares, pero es una tontería. El que quiere viajar a partir de las 19:00, normalmente ya tendrá un billete diario, semanal o mensual, porque es de aquí. Bueno, me explicaría mejor, pero es que voy a aburrir.
Otra importante novedad son los “Anschlussfahrkarten”, que como su propio nombre indica, son tickets reducidos para cuando sales de tu zona, pero tienes bono semanal/mensual/anual.
Traducido: yo ahora pagaba 3,60€ para ir a Offenbach, y otros tantos de vuelta, lo cual es un robo teniendo en cuenta que yo tengo un bono mensual, y que Offenbach está sólo 2 paradas fuera de la zona del “cogollo” de Frankfurt.
Pues estos nuevos tickets son un “añadido” para el bono, y cuestan en torno a 1,70€. Mucho más lógico. Si te sales de tu zona, pagas sólo un suplemento. ¿Hay algo así en Madrid? ¿Y en otros sitios? Creo que debería ser así en todas partes.
Por la noche cené viendo el Slavia de Praga – Hamburgo. La UEFA me está salvando la vida :) Al principio no sabía con qué equipos ir, pero desde hace tiempo tengo claro que apoyo a los alemanes, porque cuanto más lejos lleguen, más partidos suyos podré ver (y más posibilidades de cruzarse con españoles).
Aunque espero poder ver lo que quiera cuando tenga internet. Creo que lo primero que podré ver por internet será el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, el de 2010 :D
jueves, 4 de diciembre de 2008
Crema hidratante
[Ni os gustará a vosotros, ni me gusta a mí, pero aquí van 5 post nuevos, todos de golpe. He andado liado, y como adivinó Halfmat, no tengo internet todavía. Total, quién necesita internet en el siglo XXI? Espero que os echéis unas risas. En teoría, estos post deberían ser más graciosos y menos pesimistas que los anteriores. Besos!!]
El lunes probé en el Rewe de Nintendo a sacar dinero con mi tarjeta y mi PIN, y funcionó ¡qué ilusión! Nunca me hizo tanta ilusión tener dinero en la mano. Y justo a tiempo para pagar a María.
Después del curro, pasé por mi agencia para pedirles el favor de que recibiesen ellos el paquete de Alice, porque si no me habían llamado ya, es que el paquete esta perdido por el sistema postal alemán. Me dijeron que ningún problema, así que sólo faltaba la llamada de Alice.
Por la noche no echaron K-1 en Eurosport, porque ahora no hay más que millones de modalidades de esquí, día y noche. He intentado que me guste, por la cuenta que me trae, pero no hay manera. Me aburre.
Así que hice zapping, y llegué a “Bauer sucht Frau”, que con un poco de suerte ya no os tengo ni que traducir. Me encanta la gente que hay ahí. La sensación que me da, por los gestos y situaciones, es que son unos campesinos muy “típicos”, es decir, no parecen muy avispados, pero sí bonachones y buenas personas.
A uno, su candidata ya lo ha mandado a casa. Bueno, se ha pirado ella. No me extraña. El tío es tan guapo como una coliflor. Espero que lo podáis ver en la foto que le hice (las fotos a la tele no salen muy bien).
El martes después de Nintendo fui al Commerzbank. Los martes cierra a las 6, así que es mi oportunidad para hacer gestiones sin pedir flex-time. Según entraba por la puerta, salía Sasha, el que habla inglés. Os lo juro. Por descontado, la cajera no hablaba inglés.
Debo reconocer que en general en Alemania, o por lo menos en Frankfurt, el 80% de la gente habla algo de inglés, pero lo fuerte es que yo ya he hablado con el 20% restante.
Esta vez era fácil, simplemente le tenía que dar la hoja que venía con mi PIN de banca on-line firmada, para que me activasen el servicio, pero ya que estaba en modo valiente, le pregunté cómo podía hacer para cambiar mi PIN. Fue gracioso, porque aprendí el verbo “cambiar” unos tres días antes, y pensé que lo usaría poco.
La señora me explicó que el PIN no se puede cambiar. Si lo quería cambiar, tenía que pedir otra tarjeta de crédito…. Jajajaja :D qué cachonda la tía. No me puse a contarle cuándo empecé las gestiones con su banco para no deprimirla. Como para pedir ahora una tarjeta nueva. No gracias. Además, si quiero otro PIN, no es para que le des a “Generate random PIN”, la idea es elegir el que yo quiera. En fin…
Ya que estaba por la Bergerstraβe, es decir, el mini-Zeil, pasé por un Schlecker a por una crema hidratante. Tranquilos, que no me he vuelto metrosexual por el estrés. En Logroño ya me daba. Sólo que aquí el frío polar te reseca hasta la suela de los zapatos, así que gasto más crema y cacao que un esquimal.
Inocente de mí, pensé que crema hidratante se diría parecido en alemán. Hay palabras que tienen la misma raíz en todos los idiomas europeos, y era de esperar que “hidratante” se dijese “hydratieren”, “hydratant” o algo así; pero no vi nada por el estilo.
Por no irme de vacío, cogí una crema que parecía cumplir con el perfil, pero camino de la caja, vi una estantería llena de “Nivea Visage”. Todas las cremas para la cara estaban ahí. Como probablemente el bote que había cogido sería antialmorranas o exfoliante de orejas, lo dejé en su sitio.
Me empollé la estantería de “cara”… y no había nada “hydra….”. No me atreví a coger ninguna y me volví a casa.
Busqué en el diccionario “crema hidratante”. Os dejo que penséis 10 segundos cómo se puede decir.
…
…
…
Feuchtigkeitscreme.
Joder, si es que soy tonto, cómo no se me había ocurrido. Seguro que la habéis acertado unos cuantos :)
Después de la mini-aventura del día, a las ocho y media fui a Hauptwache. Habíamos quedado para ir al Jazz Keller, al garito de jazz al que no pudimos entrar la última vez.
Cuando estuvimos todos (Javi, Laura, Carol, Andrea, Pablo y yo) nos fuimos ilusionados. Por cierto, de ese grupo, Andrea es el compañero italiano de piso de Javi, y Pablo no es ni el extremeño ni el traductor, es que vive en la Alpha House.
Llegamos a la puerta y admiramos el precioso cartel: “Private Party. Sorry”.
Sigue quedando pendiente…
Paseamos hasta la calle paralela. La verdad es que ahora da gusto pasear por el centro de Frankfurt. Está todo precioso con las luces. Y como cada vez que hablas te sale vaporcito, parece todo el rato que estás en un anuncio de turrón.
De las 7 u 8 cafeterías que hay, elegimos una al azar, y cuando íbamos a entrar salió una señora diciendo que había una presentación de un libro y que costaba 10€ entrar. Como veis, a veces cuando pones la otra mejilla te zurran también.
Elegimos de nuevo al azar, y acertamos. Nos tomamos unos cocktails (llamados Lollipop) y unas cervezas en un bar muy elegante, con camarero sudamericano (qué alivio), y nos recogimos.
--------------------------------------------------------------------------------
Ya sabéis que tengo un móvil y número alemán. Quería contaros que es una locura vivir con dos móviles. Además suelo llevar uno en cada bolsillo, o sea que si es verdad lo de quedarse estéril…
Sé que alguna vez me habéis llamado y no doy señal, y además no recibo el aviso. E incluso algún mensaje que se ha perdido. Bueno, quiero aprovechar para comentaros el uso de mis móviles.
Móvil español: este móvil lo tengo estropeado. Funciona perfectamente, salvo por la antena, que pierde y recupera la cobertura al azar. Lo tengo apagado todo el día, hasta las 5.20 que salgo de Nintendo; entonces lo enciendo hasta la noche. Así que si a partir de las 5.20 os da “apagado”, no lo está; en 15 o 20 minutos recupera la cobertura. Si me llamáis, vosotros pagáis como si llamáis a vuestro padre o a vuestro novio, y yo 20 cents/minuto. Si os llamo yo, pago 40 cents/minuto.
Móvil alemán: éste lo tengo encendido todo el día. Y más ahora que espero la llamada de Alice. Es con el que me comunico con toda la gente de Nintendo los fines de semana. Si me llamáis a este, a mí me sale gratis, pero lógicamente para vosotros es una llamada internacional. Llamaros yo me saldría por un ojo de la cara, el otro, y alguno más :)
El lunes probé en el Rewe de Nintendo a sacar dinero con mi tarjeta y mi PIN, y funcionó ¡qué ilusión! Nunca me hizo tanta ilusión tener dinero en la mano. Y justo a tiempo para pagar a María.
Después del curro, pasé por mi agencia para pedirles el favor de que recibiesen ellos el paquete de Alice, porque si no me habían llamado ya, es que el paquete esta perdido por el sistema postal alemán. Me dijeron que ningún problema, así que sólo faltaba la llamada de Alice.
Por la noche no echaron K-1 en Eurosport, porque ahora no hay más que millones de modalidades de esquí, día y noche. He intentado que me guste, por la cuenta que me trae, pero no hay manera. Me aburre.
Así que hice zapping, y llegué a “Bauer sucht Frau”, que con un poco de suerte ya no os tengo ni que traducir. Me encanta la gente que hay ahí. La sensación que me da, por los gestos y situaciones, es que son unos campesinos muy “típicos”, es decir, no parecen muy avispados, pero sí bonachones y buenas personas.
A uno, su candidata ya lo ha mandado a casa. Bueno, se ha pirado ella. No me extraña. El tío es tan guapo como una coliflor. Espero que lo podáis ver en la foto que le hice (las fotos a la tele no salen muy bien).
El martes después de Nintendo fui al Commerzbank. Los martes cierra a las 6, así que es mi oportunidad para hacer gestiones sin pedir flex-time. Según entraba por la puerta, salía Sasha, el que habla inglés. Os lo juro. Por descontado, la cajera no hablaba inglés.
Debo reconocer que en general en Alemania, o por lo menos en Frankfurt, el 80% de la gente habla algo de inglés, pero lo fuerte es que yo ya he hablado con el 20% restante.
Esta vez era fácil, simplemente le tenía que dar la hoja que venía con mi PIN de banca on-line firmada, para que me activasen el servicio, pero ya que estaba en modo valiente, le pregunté cómo podía hacer para cambiar mi PIN. Fue gracioso, porque aprendí el verbo “cambiar” unos tres días antes, y pensé que lo usaría poco.
La señora me explicó que el PIN no se puede cambiar. Si lo quería cambiar, tenía que pedir otra tarjeta de crédito…. Jajajaja :D qué cachonda la tía. No me puse a contarle cuándo empecé las gestiones con su banco para no deprimirla. Como para pedir ahora una tarjeta nueva. No gracias. Además, si quiero otro PIN, no es para que le des a “Generate random PIN”, la idea es elegir el que yo quiera. En fin…
Ya que estaba por la Bergerstraβe, es decir, el mini-Zeil, pasé por un Schlecker a por una crema hidratante. Tranquilos, que no me he vuelto metrosexual por el estrés. En Logroño ya me daba. Sólo que aquí el frío polar te reseca hasta la suela de los zapatos, así que gasto más crema y cacao que un esquimal.
Inocente de mí, pensé que crema hidratante se diría parecido en alemán. Hay palabras que tienen la misma raíz en todos los idiomas europeos, y era de esperar que “hidratante” se dijese “hydratieren”, “hydratant” o algo así; pero no vi nada por el estilo.
Por no irme de vacío, cogí una crema que parecía cumplir con el perfil, pero camino de la caja, vi una estantería llena de “Nivea Visage”. Todas las cremas para la cara estaban ahí. Como probablemente el bote que había cogido sería antialmorranas o exfoliante de orejas, lo dejé en su sitio.
Me empollé la estantería de “cara”… y no había nada “hydra….”. No me atreví a coger ninguna y me volví a casa.
Busqué en el diccionario “crema hidratante”. Os dejo que penséis 10 segundos cómo se puede decir.
…
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Feuchtigkeitscreme.
Joder, si es que soy tonto, cómo no se me había ocurrido. Seguro que la habéis acertado unos cuantos :)
Después de la mini-aventura del día, a las ocho y media fui a Hauptwache. Habíamos quedado para ir al Jazz Keller, al garito de jazz al que no pudimos entrar la última vez.
Cuando estuvimos todos (Javi, Laura, Carol, Andrea, Pablo y yo) nos fuimos ilusionados. Por cierto, de ese grupo, Andrea es el compañero italiano de piso de Javi, y Pablo no es ni el extremeño ni el traductor, es que vive en la Alpha House.
Llegamos a la puerta y admiramos el precioso cartel: “Private Party. Sorry”.
Sigue quedando pendiente…
Paseamos hasta la calle paralela. La verdad es que ahora da gusto pasear por el centro de Frankfurt. Está todo precioso con las luces. Y como cada vez que hablas te sale vaporcito, parece todo el rato que estás en un anuncio de turrón.
De las 7 u 8 cafeterías que hay, elegimos una al azar, y cuando íbamos a entrar salió una señora diciendo que había una presentación de un libro y que costaba 10€ entrar. Como veis, a veces cuando pones la otra mejilla te zurran también.
Elegimos de nuevo al azar, y acertamos. Nos tomamos unos cocktails (llamados Lollipop) y unas cervezas en un bar muy elegante, con camarero sudamericano (qué alivio), y nos recogimos.
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Ya sabéis que tengo un móvil y número alemán. Quería contaros que es una locura vivir con dos móviles. Además suelo llevar uno en cada bolsillo, o sea que si es verdad lo de quedarse estéril…
Sé que alguna vez me habéis llamado y no doy señal, y además no recibo el aviso. E incluso algún mensaje que se ha perdido. Bueno, quiero aprovechar para comentaros el uso de mis móviles.
Móvil español: este móvil lo tengo estropeado. Funciona perfectamente, salvo por la antena, que pierde y recupera la cobertura al azar. Lo tengo apagado todo el día, hasta las 5.20 que salgo de Nintendo; entonces lo enciendo hasta la noche. Así que si a partir de las 5.20 os da “apagado”, no lo está; en 15 o 20 minutos recupera la cobertura. Si me llamáis, vosotros pagáis como si llamáis a vuestro padre o a vuestro novio, y yo 20 cents/minuto. Si os llamo yo, pago 40 cents/minuto.
Móvil alemán: éste lo tengo encendido todo el día. Y más ahora que espero la llamada de Alice. Es con el que me comunico con toda la gente de Nintendo los fines de semana. Si me llamáis a este, a mí me sale gratis, pero lógicamente para vosotros es una llamada internacional. Llamaros yo me saldría por un ojo de la cara, el otro, y alguno más :)
Würzburg
El domingo a las 10 habíamos quedado en Hauptbanhof (estación de trenes, no confundir con Hauptwache) para coger los billetes y pasar el día en Würzburg.
Par las 10.20 estábamos todos: Javi, Pietro, Marzia, Davide, una japonesa, un alemán, Laura, Carol, Anabel y yo.
Si habéis sido superfieles al blog (cosa que daré por hecha), os faltan por conocer a 5 personas de ese grupo. Marzia es una chica de Nintendo (equipo italiano). La japonesa es la novia de un amigo de Davide; vive en Alemania, y habla italiano mejor que inglés. El alemán es un amigo de Pietro. Carol es una amiga de Laura, también de Nintendo, y Anabel es traductora en Nintendo.
Cogimos los billetes: dos billetes para cinco personas cada uno. Aquí se lleva mucho eso, el comprar un billete para 5, de 35€. Lógicamente, cuantas más personas vayan, sin pasar de cinco, mejor. A nosotros nos salió redondo, 7€ por persona, ida y vuelta hasta Würzburg. Un chollazo.
Cogimos el regional con puntualidad alemana y tiramos millas. Por el camino fui sentado con Davide y la japonesa, así que tocó sesión intensiva de italiano. Estuvimos hablando básicamente de Japón. De nuevo Davide me contó (porque le pregunté) que el japonés que sabe lo aprendió en un curso megaintensivo de 6 meses allí. Cada vez me gusta más la idea… ya tengo los detalles, por si acaso.
También me estuvieron contando lo difícil que es para un extranjero trabajar allí. Básicamente, si quieres trabajar en Japón, tienes que ir ya con un contrato (tipo EEUU). Lo difícil es que una empresa te contrate, porque para ello tiene que explicar y justificar por qué cierto trabajo sólo lo puedes hacer tú, y no un japonés.
Una política muy protectora de la juventud del país. Todo lo contrario que en España, donde si eres rumano o ilegal, no tienes ningún problema para trabajar, por ejemplo, de autobusero. Allá cada cual.
Por estas razones, me dijeron que los italianos suelen acabar trabajando en pizzerías, y los españoles en locales de flamenco. Potenciando los estereotipos. La verdad es que no me imaginaba la situación así. También debe de haber algo de mafias por lo que me comentaron, pero claro, es Japón, no Camboya, por lo que sigue siendo difícil.
Para terminar con el tema, la japonesa me explicó que si ellos entran en Europa, les pasa parecido, pero pueden entrar con un visado de turismo (3 meses) y luego quedarse por ahí, trabajando en algún sitio sin contrato, sin demasiado problema; pero al revés no. Si vas a Japón como turista y luego te quedas, te buscan, te acosan, te deportan… ¡y ya no puedes volver nunca más al país! ¡Flipa! Tiene que ser alucinante que te echen de un país “para siempre”.
Y todo este rollo, mientras íbamos a Würzburg. Cuando nos quedaba una media hora para llegar, un alemán explicó por la megafonía que otro alemán (evidentemente) se había tirado a las vías, y el tren no podía pasar.
Nos tuvimos que cambiar de tren, con la consiguiente pérdida de tiempo. Al menos, aprovechamos para hacer un poco de humor negro, que los italianos entienden y comparten, tipo “se podía haber tirado un poco más tarde” o “y mira que hay carteles en todas las estaciones de cuidado con las vías”.
Por fin llegamos a la ciudad. Comimos en un restaurante de 24€ el menú, pero vive Dios que no dejé ni una miga. Comí un plato de pasta, otro de patatas y dos filetes dignos de Homer.
Después, a la hora de la siesta, comenzamos el turismo. La verdad es que es una ciudad preciosa. Tiene varias iglesias, una catedral… y el casco antiguo es muy pintoresco. Ya os enseñaré las fotos. Si alguno venís una semana (jajaja), iremos allí un día.
Subimos a un castillo, que sin duda es más bonito desde abajo, pero al menos las vistas eran impresionantes.
Y para terminar, pasamos por el mercado de Navidad. Todas las ciudades tienen uno.
Me han dicho que en Madrid también ponen algo parecido. Yo desde luego no había visto ninguno en mi vida, y es muy curioso.
Son un montón de casetas, que venden comida, adornos, recuerdos… todo relacionado con la Navidad, mientras suena música navideña y se respira olor a Glühwein, el vino caliente especiado típico de la Navidad.
Otra de las tradiciones es que cada caseta da el Glühwein en una taza particular, así que hay gente que se dedica a coleccionarlas. Yo me quedé con una de Würzburg.
El vino en sí… ni está malo ni está bueno. Está mejor de lo que suena, y peor de lo que podría ser :) Eso sí, el que esté calentito, aunque parezca una burrada, es lo que más apetece con el frío que hace. Ya lo probaréis en las Navidades 2009 :)
Poco después comenzamos la vuelta, ya que con el billete que teníamos no podíamos coger cualquier tren; sólo los “lentos”. A las 10 llegamos a Frankfurt, cenamos en un McDonald´s, y cada mochuelo a su olivo.
Fue mi primera excursión oficial en Alemania, y no pudo ir mejor.
Par las 10.20 estábamos todos: Javi, Pietro, Marzia, Davide, una japonesa, un alemán, Laura, Carol, Anabel y yo.
Si habéis sido superfieles al blog (cosa que daré por hecha), os faltan por conocer a 5 personas de ese grupo. Marzia es una chica de Nintendo (equipo italiano). La japonesa es la novia de un amigo de Davide; vive en Alemania, y habla italiano mejor que inglés. El alemán es un amigo de Pietro. Carol es una amiga de Laura, también de Nintendo, y Anabel es traductora en Nintendo.
Cogimos los billetes: dos billetes para cinco personas cada uno. Aquí se lleva mucho eso, el comprar un billete para 5, de 35€. Lógicamente, cuantas más personas vayan, sin pasar de cinco, mejor. A nosotros nos salió redondo, 7€ por persona, ida y vuelta hasta Würzburg. Un chollazo.
Cogimos el regional con puntualidad alemana y tiramos millas. Por el camino fui sentado con Davide y la japonesa, así que tocó sesión intensiva de italiano. Estuvimos hablando básicamente de Japón. De nuevo Davide me contó (porque le pregunté) que el japonés que sabe lo aprendió en un curso megaintensivo de 6 meses allí. Cada vez me gusta más la idea… ya tengo los detalles, por si acaso.
También me estuvieron contando lo difícil que es para un extranjero trabajar allí. Básicamente, si quieres trabajar en Japón, tienes que ir ya con un contrato (tipo EEUU). Lo difícil es que una empresa te contrate, porque para ello tiene que explicar y justificar por qué cierto trabajo sólo lo puedes hacer tú, y no un japonés.
Una política muy protectora de la juventud del país. Todo lo contrario que en España, donde si eres rumano o ilegal, no tienes ningún problema para trabajar, por ejemplo, de autobusero. Allá cada cual.
Por estas razones, me dijeron que los italianos suelen acabar trabajando en pizzerías, y los españoles en locales de flamenco. Potenciando los estereotipos. La verdad es que no me imaginaba la situación así. También debe de haber algo de mafias por lo que me comentaron, pero claro, es Japón, no Camboya, por lo que sigue siendo difícil.
Para terminar con el tema, la japonesa me explicó que si ellos entran en Europa, les pasa parecido, pero pueden entrar con un visado de turismo (3 meses) y luego quedarse por ahí, trabajando en algún sitio sin contrato, sin demasiado problema; pero al revés no. Si vas a Japón como turista y luego te quedas, te buscan, te acosan, te deportan… ¡y ya no puedes volver nunca más al país! ¡Flipa! Tiene que ser alucinante que te echen de un país “para siempre”.
Y todo este rollo, mientras íbamos a Würzburg. Cuando nos quedaba una media hora para llegar, un alemán explicó por la megafonía que otro alemán (evidentemente) se había tirado a las vías, y el tren no podía pasar.
Nos tuvimos que cambiar de tren, con la consiguiente pérdida de tiempo. Al menos, aprovechamos para hacer un poco de humor negro, que los italianos entienden y comparten, tipo “se podía haber tirado un poco más tarde” o “y mira que hay carteles en todas las estaciones de cuidado con las vías”.
Por fin llegamos a la ciudad. Comimos en un restaurante de 24€ el menú, pero vive Dios que no dejé ni una miga. Comí un plato de pasta, otro de patatas y dos filetes dignos de Homer.
Después, a la hora de la siesta, comenzamos el turismo. La verdad es que es una ciudad preciosa. Tiene varias iglesias, una catedral… y el casco antiguo es muy pintoresco. Ya os enseñaré las fotos. Si alguno venís una semana (jajaja), iremos allí un día.
Subimos a un castillo, que sin duda es más bonito desde abajo, pero al menos las vistas eran impresionantes.
Y para terminar, pasamos por el mercado de Navidad. Todas las ciudades tienen uno.
Me han dicho que en Madrid también ponen algo parecido. Yo desde luego no había visto ninguno en mi vida, y es muy curioso.
Son un montón de casetas, que venden comida, adornos, recuerdos… todo relacionado con la Navidad, mientras suena música navideña y se respira olor a Glühwein, el vino caliente especiado típico de la Navidad.
Otra de las tradiciones es que cada caseta da el Glühwein en una taza particular, así que hay gente que se dedica a coleccionarlas. Yo me quedé con una de Würzburg.
El vino en sí… ni está malo ni está bueno. Está mejor de lo que suena, y peor de lo que podría ser :) Eso sí, el que esté calentito, aunque parezca una burrada, es lo que más apetece con el frío que hace. Ya lo probaréis en las Navidades 2009 :)
Poco después comenzamos la vuelta, ya que con el billete que teníamos no podíamos coger cualquier tren; sólo los “lentos”. A las 10 llegamos a Frankfurt, cenamos en un McDonald´s, y cada mochuelo a su olivo.
Fue mi primera excursión oficial en Alemania, y no pudo ir mejor.
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