miércoles, 29 de octubre de 2008

Más y más papeles y viajes (27/28-oct) 1/2

El lunes transcurrió sin pena ni gloria. En el trabajo seguí metiendo horas al juego, buscando los textos más recónditos, y alguno raro sí que encontré.

Pedí un flex-time para ir hoy (martes) al banco, ya que tenía la cita a las 5 de la tarde.

Al salir de Nintendo, mi meta para el lunes era solucionar de una vez el tema de la lavandería. Le pregunté a María otra vez, y de nuevo subimos a casa de mi vecina de abajo, que ella conoce un sitio, pero de nuevo no estaba. Una cosa, ¿por qué cuando he dicho “vecina de abajo” os la habéis imaginado todos de mi edad? A mí también me pasaría, pero tiene 40 años. Al lado de ella sí que hay una estudiante de mi edad.

Como no hubo avance en el tema de la lavandería, María me dijo que para la primera vez, ella me lavaba la ropa. Le intenté hacer entender que vale, que genial y muchas gracias, pero que dentro de una semana yo seguiría con el mismo problema. No os creáis que nos entendimos a la primera; costó un rato.

Me dijo dónde estaba la lavandería (¡si eso era lo que yo quería saber desde el principio!) y me fui a echar un vistazo. La tengo a unos 10-15 minutos, justo donde el mini-Zeil y donde tengo la sucursal del banco, así que parece que tendré que ir bastante por esa zona. Desde fuera me pareció la típica lavandería americana. Lo comprobaré dentro de una semana o diez días.

A la vuelta entré en el Plus a por un espejo que vi, para ponerlo en el baño, porque el que tengo está en un costado y hace que afeitarse sea un poco “malabarístico”. Cuando llegué a casa, al espejo le faltaba el gancho con ventosa para colgarlo, pero no, no fui a cambiarlo. Que le den a Frankfurt y a sus productos defectuosos. Por los 5€ que me costó, me esperaré a que mis padres me traigan Blu-Tack y lo pegaré a piñón. Ya vale de cachondeo.

Por la noche preparé todos los papeles necesarios para el banco, y alguno más, por si acaso iban a pillarme; que ya me empiezo a conocer estas cosas.

Mientras cenaba, me tragué 1 hora de boxeo en Eurosport. No sé porqué, me engancha. No era sólo boxeo, también había kickboxing y cosas así. De esas que hacen Iñaki y Pablo en el polideportivo de Logroño, pero bien hechas; como hombres de verdad (¡toma!) (ahora comprobaremos que Iñaki lee el blog pero sólo comenta si se le hace mención directa, y que Pablo no lee el blog, a menos que alguien le avise de que se le hace mención directa).

Antes de pasar al martes, algunas cosillas. Me he dado cuenta de que el uniforme oficial de las tías que están buenas aquí son las botas hasta las rodillas, medias, mini-falda, lo que sea, y gorro. Van todas como un calco de la anterior. De momento, las que he visto con ese uniforme, ninguna era fea. Seguiré trabajando en esta observación.

Hoy martes ha habido novedades en el trabajo: fin del proyecto. En realidad, el proyecto va a seguir a una de sus últimas fases, pero los que estábamos ayudando ya no tenemos que seguir, así que ahora toca otro periodo que puede ser un día o un mes, como “not related” (sin proyecto).
Según nos han dado la noticia, todos hemos ido a comprobar nuestras consolas, a ver qué otros juegos tenían. Ha habido gente con suerte: Mario Kart, Zelda, Paper Mario, Mario Galaxy… Otros que ni fu ni fa: Doctor Mario, Resident Evil y luego yo: uno de Pokémon (no voy a decir el nombre concreto porque no estoy seguro de si ha salido al mercado).

Qué suerte que tengo. Me toca un juego de Pokémon más infantil que Leticia Sabater y encima no lo entiendo. Mañana le dedicaré más tiempo, pero o tengo un retraso mental muy avanzado, o el juego es más aburrido que un quinito con agua. Próximamente, la respuesta.

No obstante, quizás mañana recuperemos las consolas que teníamos hace 10 días. El último que entró nuevo, que lo tengo 2 sitios a mi izquierda, está jugando al Zelda. Como me haya borrado el savegame va a flipar.

A las 4.15, una hora antes que el resto gracias al flex-time, me he pirado. A todo correr he ido al piso, y he empezado una de las tardes agobiantes que espero pasar pronto.

Le he bajado a María la ropa para lavar, y me he marchado corriendo al Commerzbank. He llegado justo a la hora. Justo a la hora de que el comercial empezase a sacar papeles en alemán quiero decir.

Así que, como me dijeron en su día, se supone que tengo una cuenta sin gastos de mantenimiento, con una tarjeta de crédito y con gestión on-line en inglés. Y también se supone que me van a dar 50€ de regalo de bienvenida. Es decir, el chollo de los chollos. Los españoles que abrieron en otros bancos están pagando entre 4 y 8€ al mes de mantenimiento y con servicio on-line en alemán. Como suelo decir, me la clavarán. Falta ver dónde. Próximamente también, la respuesta.

Entre firma y firma me daban ganas de decirle: oye, sinceramente, no me regaléis los 50€, pero no me des sorpresas, por favor. La tarjeta me la mandarán por correo, lo cual me abre un nuevo problema que será otro objetivo para finales de esta semana o la que viene: el buzón. Yo por ahí voy dando mi dirección como Röderbergweb 172, 3º, pero desde luego en el buzón de fuera no pone mi nombre. Ni siquiera pone 3º. Así que voy a tener que hablar con María a ver si no le importa que ponga mi nombre ahí, aunque sólo tenga llave ella… en fin, otro marrón que no me apetece nada, pero es lo que hay. Sólo falta que se me pierda la tarjeta (también, mandarla por correo manda coj****).

Según he acabado en el banco, he vuelto al piso, a recoger la colada. Le quedaba un cuarto de hora, así que María me ha invitado a entrar. Me ha acercado una silla, me ha puesto un zumito multivitamínico y se ha puesto a rajar. Yo miraba de reojo el reloj de la lavadora. He llegado a pensar que estaba trucado…

Que conste que la señora es majísima. De hecho es la alemana más parecida a mi abuela que he visto. En la forma de hablar (en el fondo, no en la forma), intereses, en la inquietud…

Me ha dado mi ropa y he subido a tenderla. Tengo un tendedero de los de interior. Lo que me falta es en sí el interior. Lo he puesto en el baño, y ahora creo que tendré que mear por la ventana hasta que se seque la ropa, pero de nuevo, es lo que hay. Veréis en fotos que no exagero mucho. [Continúa]

Domingo deportivo (26-oct)

Hoy al levantarme he puesto la tele, para pillar algo de deporte, que ya tenía ganas. El problema es que no me cuadraba la programación del periódico con lo que veía, hasta que me he dado cuenta de que ayer se cambiaba la hora. Menos mal que me ha dado por mirar la tele…
No he recibido ningún mensaje en el móvil, lo cual significa que el Barça ganó. Le dije a mi padre que si perdía me escribiese. No ha habido suerte.

Hasta que han empezado las motos, me he dedicado a fregar, y me ha surgido una duda: ¿los platos se lavan por fuera? Yo creo que la gente sí que los lava, pero creo que no tiene mucho sentido. Yo no los mancho por fuera. Creo que voy a seguir mi instinto y voy a ahorrarme el 50% del trabajo al fregar.

Ahora que llevo 10 días en el piso, puedo sacar algunas conclusiones, que comparto con vosotros que para eso son mis amigos y me aguantáis :)

Ventajas:

Estoy cerca de todos los sitios. Estoy a 4 paradas de Hauptwache (y a 3 de Konstablerwache, que también es el centro). Desde mi parada (Parlamentsplatz) hasta Hauptwache me cuesta 5 minutos de reloj. Para ir a Nintendo, luego tengo que coger otro metro, otras 4 paradas, que me cuesta 6 minutos. Por tanto, incluso en el peor de los casos, siempre llego a trabajar en menos de 20 minutos. Es un lujazo. En Logroño me costaba 13 desde que salía de casa.

La cocina funciona y el frigorífico también.

Son 21 metros cuadrados, pero ahora mismo tengo 7 cajones y un armario sin usar, o sea que aún me sobra.

Puedo ir en menos de 10 minutos andando a una farmacia, una panadería, supermercados, mi (futuro) banco, almacenes, dos parques y un palacio de deportes.

En el precio del piso está el agua caliente, la calefacción, electricidad, luz, etc. incluido. Pensaba que no, y me supone un ahorro importante.

Creo que he conseguido un precio tan bueno tan cerca del centro de Frankfurt por ser una buhardilla, sin embargo, no me molesta apenas. Ya veréis en fotos que está todo muy bien pensado.

Inconvenientes:

Mi parada de metro es de las pocas que no tiene escaleras mecánicas, por lo que cada vez que voy o vengo, subo o bajo 82 escaleras. En realidad, hay ascensor, pero no me suele apetecer esperarlo.

Aunque esto le pasa al 80% de la población, por mi parada sólo pasa una línea de metro (la U7). Cuando voy a trabajar, en Hauptwache, hay 3 metros (el U1, U2 y U3) que van a la parada que quiero, con lo cual es más fácil pillar uno rápido. Quiero decir que cuando yo necesito un metro desde o a mi casa, puedo tener que esperar 10 minutos (o 20 en el peor de los casos, a partir de las 10-11 de la noche).

Para subir al piso también son escaleras. Son unas cuantas, y sobre todo las últimas son muy altas y estrechas. No es muy agradable cuando vengo con compra, y siempre suelo entrar en el piso con la lengua fuera.

No hay ningún ciber-café cerca. El más cercano es al que voy, 20 minutos andando o 2 paradas de metro. Este inconveniente de todas formas no durará mucho…

No funciona la lavadora. Quizás me sea más cómodo si encuentro una lavandería y no es cara, pero de momento, no puedo lavar mi ropa.

Así a botepronto, creo que es todo. ¿Qué os parece?

Antes del inciso, os comentaba que he visto las tres carreras de motos, ya tenía ganas. Por lo que respecta al alemán, me ha servido básicamente para repasar los números. Cada vez que decían una diferencia “Loguentso null komma vier und Pedgosa null fünfundzweizig”.

Después de comer he visto un rato ”Das Super Talent”, que como podéis imaginar, es Factor X. Además, como en España, el jurado también es un aplumado, una maciza y un chulo. En este caso la maciza no está muy buena… es Sylvie Van der Vaart… ejem... ejem… ay, qué tos más tonta me ha entrado.

Otro programa que he visto anunciar pero aún no he tenido la oportunidad de ver es “Bauer such Frau”: Campesino busca mujer. También es bastante explicativo, y las imágenes me recuerdan siempre a cuando pusieron a Paris Hilton y otra amiga retrasada suya a ordeñar vacas y esas cosas. Creo que estará divertido. Y por descontando, ninguno de los que salen en el anuncio va a pillar. Eso fijo. Al menos sin talonario Deutsche Bank.

Tras la gran sesión de tele, he estado 2 horas estudiando alemán. He acabado sin saber si me llamaba Eduardo o Goddofrieden. Con el alemán no queda otra que machacarlo.

Hasta las 8 que me iba al ciber-café no me quedaba mucho que hacer, así que he repetido cine. Total, cuando tenga internet iré bastante menos, así que tengo que aprovechar. He elegido la de Hellboy 2. Ya la vi en España, pero me encantó y no me importaba nada verla en versión original.
Una noticia: el jueves 30 vienen mis padres. Se van a quedar hasta el domingo. Es una visita de supervivencia básicamente, ya que la visita oficial turística será más adelante. Yo ahora puedo llevarles a los sitios importantes de Frankfurt, pero ni sé la historia, ni sé los horarios, los precios, ni cuándo es mejor visitarlos, etc.

La verdad es que va a parecer un viaje de ayuda humanitaria: un cargamento de jamón serrano, chorizo y salchichón, linterna, ropa, manta… Casi todo lo podría conseguir por aquí, pero más caro normalmente. Y luego hay otras cosas que simplemente sé que tenemos en Logroño, y no es cuestión de comprar por comprar.

Iremos de compras, y me imagino que mi padre se irá directamente a la sección de libros, porque de la que no me voy a despegar es de mi madre. Tenemos que comprar todo lo relacionado con limpieza, menos escoba, fregona y líquido lavavajillas que ya tengo. Y por supuesto, comida. Me ayudará a identificar los buenos productos y heredaré los típicos trucos de la Asociación Internacional de Amas de Casa Profesionales, tipo “estas cosas suelen caducar rápido, vigílalo” o “los huevos, que suenen al agitarlos” (me la acabo de inventar) o “la lechuga que tenga vetas marrones en la raíz”.

Para todas esas cosas, iré yo con una libretita apuntando, porque lo cierto es que en Logroño ya me hizo un training de 10 días, pero me di cuenta de que sin querer, me entró por un oído y me salió por otro. No sé porqué.

Me di cuenta el primer día que llegué al supermercado y para comprar huevos, me encontré con una estantería completa. 5 ó 6 tipos diferentes…

Así que el jueves según salga de trabajar me iré a buscarlos al aeropuerto. Va a ser la primera vez (de una laaaaaarga serie) que voy a por alguien al aeropuerto. Va a ser emocionante. Miedo me da la primera impresión del piso… “¿¡pero aquí vives?!” En cuanto les explique la organización interna y el funcionamiento, les gustará más. Os va a pasar a todos. Es que estamos acostumbrados a nuestras mansiones españolas…

Sábado en casita (25-oct)

El sábado por la mañana, para variar, me dediqué a hacer compras. He estado revisando los tickets que tengo guardados desde el 13 de octubre, y todos los días he hecho compras en 2 o más sitios. Sin excepción. Ya pronto se cambiará la tendencia, más que nada porque si no voy a tener que trabajar hasta los domingos para pagar todo.

Lo prioritario para el sábado era: toalla de baño, cubo y fregona y diccionario mastodóntico de alemán.

Me fui primero a lo seguro. Cubos de fregona hasta ahora sólo había visto en el Rewe de debajo de Nintendo, así que me fui allí. Lo compré, y claro, tuve que volverme a casa a dejarlo, porque no era plan de ir por las otras tiendas con el penco cubo y el resto de cosas que compré (básicos como Coca-colas de gominola, más pistachos y pasta).

Descargué, y al segundo viaje. Destino, cómo no, el Zeil de la parada de Hauptwache. Para comprar el diccionario, ya había fichado el otro día la librería más grande de Frankfurt: el Hugendubel. A mí me suena a chicle de fresa gigante, pero bueno.

La verdad es que la librería, pequeña no es. Son 5 pisos, sólo de libros. Hay unas secciones de ingeniería que flipas, y la de idiomas, ni te cuento. Encontré los diccionarios y me gustó uno, el mítico para alemán “Langenscheidt”. De hecho, el que me traje de España es de la misma marca, pero pequeño. Me lo compré. Para que os hagáis una idea de lo que pesa, el día que vuelva a España tendré que comprarle billete, no creo que me lo dejen facturar, pero es que ya estaba harto de buscar palabras en el otro y no encontrarlas. Mejor así. Que ningún pequeño detalle me impida aprender alemán.

También me compré una especie de ruleta de verbos irregulares, un resumen de conjugaciones, un póster con datos sobre Alemania y un libro de lectura con CD: “Der Fluch der Mumie”. Nivel A1. Básico de lo básico.

Tenía bastantes ganas de saber algo más de Alemania, qué estados tiene, qué ciudades son las más importantes, qué ríos pasan y cosas así. No es sólo por curiosidad. Por ejemplo, yo puedo ver en una frase “Rheinland” y pensar que es algún adverbio, como Ausland (en el extranjero). Sin embargo, ahora ya puedo saber que es uno de los estados. No sé si me explico… :)

Para los que sintáis alguna curiosidad, éstas son las 5 ciudades más pobladas de Alemania, por orden: Berlín (3.400.000), Hamburgo (1.750.000), Munich (1.260.000), Colonia (1.000.000), Frankfurt (700.000). Luego vendrían Stuttgart, Dortmund, Düsseldorf, Bremen, Hannover…
Yo desde luego no ubicaba a Hamburgo como la segunda ciudad de Alemania, ni a Colonia por delante de Frankfurt. Ya he amortizado los 3 euros del póster.

Antes de irme a casa, busqué toallas en el Woolworth. No encontré, pero sí un albornoz. Ya hartito de la puñetera toalla, lo compré. Por fin he solucionado ese problema. Ahora saldré todo sexy con mi albornoz de la ducha. Pensándolo bien, con el frío que hace aquí, es mejor que una toalla.

Me preparé una pasta para comer. Me salió bastante bien. Me congratula decir que ya puedo preparar una comida y una cena decentes sin problemas. Ahora me queda el problema de evolucionar y aprender más cosas, porque si no me voy a enhuevar, empatatar, ensalchichar y empastar. Éste será un objetivo a partir del día que ya tenga internet en casa.

Por la tarde decidí irme al cine de versiones originales. Vi que echaban “Blindness” (no sé cómo la han llamado en España) a las 7.45, y podía estar bien. Salían Mark Ruffalo y la enfermiza Julianne Moore. No son mis favoritos, pero actúan bien.

La peli fue un poco rara, pero al final me gustó bastante. Resumiendo y sin desvelar nada, trata de una epidemia de ceguera, que se contagia como la gripe, y a los ciegos los van metiendo en un internado, a modo de cuarentena, pasando absolutamente de ellos. Es superagobiante, el caos que se genera, las peleas, la supervivencia… Sorprendentemente, la recomiendo.

Lo mejor de todo es que tenía subtítulos en alemán. Eso sí que no me lo esperaba. El momento gracioso de la película, fue cuando una de las parejas protagonistas, que eran japoneses, se tiran 5 minutos hablando en japonés, y claro, la gente lo seguía por los subtítulos en alemán. Os podéis hacer una idea… Como si me ponen una peli serbia con subtítulos en nigeriano. Parecido.

Sin embargo, para el resto de la película estuvo muy bien el tema de los subtítulos, porque aprendí cosas. Por ejemplo, decían mucho “Oh my God”, y yo veía que en alemán lo ponían como “Mein Gott”. Y así aprendí unas cuantas frases.

Al salir me volví a mi cine particular, a ver James Bond. Como van a sacar una nueva, ahora en la tele tienes en cualquier cadena, cualquier día, cualquier peli de 007. Y también muchas de terror. Veo aquí a la gente muy concienciada con Halloween, muchos posters, anuncios y decoración. No sé si la gente se disfrazará y pasará por las casas. Ya os contaré.

Eso sí, aquí el 1 de noviembre no es fiesta, porque este estado (Hessen) es protestante, y no lo celebran. Para ver si un día es fiesta en Alemania, tienes que elegir un estado, y luego ya aparecen los días festivos según la religión oficial del estado.

Eso me recuerda también que antes de ir a hacerme los papeles al Bürgeramt, me comentaron que me preguntarían por mi religión, y si era protestante o católico, me descontarían un porcentaje de mi sueldo para apoyar a esa Iglesia (parecido a lo de España). Así que había que decir que no eras nada religioso.

Antes del cine (lo había olvidado) me compré el Frankfurter Neue Presse, el periódico local. Ya me sentía preparado, después de 2 semanas aquí. Quería ver más que nada si aparecían los médicos, la cartelera de cine y la programación de televisión.

Me sorprendió que, como en otros países, aquí el periódico también va como en fascículos. No sé si sabéis a lo que me refiero. Es como si coges el diario “La Rioja” y le sacas la sección de deportes, luego la de sociedad, luego la de internacional…y las apilas todas juntas una sobre otra. No le pillo el sentido. Es incomodísimo. Se te caen fascículos por todas partes, se desordenan… de verdad, no lo pillo.

En la sección de deportes estos días siempre aparecen Ballack y Löw (seleccionador de Alemania). De momento sólo pillo trozos de las noticias, así que no sé qué pasa exactamente, pero sé que andan “que te perdono”, “que me perdonas”, “que vuelvo”, “que no”. Alguna desavenencia tipo Raúl-Aragonés será.

Por cierto que el otro día vi en Eurosport un resumen de la jornada de Champions, y salía Aragonés en rueda de prensa arrascándose las orejas por dentro, como siempre, y traducido al alemán. Era gracioso.

También en los deportes vi que el Eintracht Frankfurt ganó su partido atrasado (1-2), así que ha subido al puesto 15 de 18. Y hoy ha ganado en la Bundesliga (2-3), así que desde que me metí con él, ha ganado todos los partidos (siempre jugando fuera y por un solo gol). Creo que acabará la jornada en el puesto 14. De todas formas, cuanto más abajo, más baratas serán las entradas cuando vaya a verlo…

Otra cosa, me han dicho que aquí las que son buenas son las del fútbol femenino. Van las terceras en primera división. Y también deben de ser buenos los del hockey sobre hielo. Creo que dentro de un par de semanas podrán entrenar en la calle.

En la predicción del tiempo, daban para el sábado entre 5 y 14 grados, y bajando hasta el próximo jueves, que estaremos ¡entre 0 y 7! ¡Nooooo! Voy a ir haciendo el “warm-up” de los guantes, la braga y el gorro.

Por la noche, a falta de plan, me customicé el protector que hice para el microondas. Resulta que lo puse justo al lado de la fregadera (porque no había otro sitio), así que puse un cartón al lado para que no le salpicase agua. Como quedaba muy soso, he ido recopilando recortes de revistas, sobre todo de cine, y lo decoré. Ahora la cocina está mucho más personalizada.

domingo, 26 de octubre de 2008

Evolución (24-oct)

[De nuevo en el ciber, de nuevo 4 post nuevos. Si alguien lleva más de 3 días sin entrar, que sepa que tiene 8 post para leer. Y no me vengáis con excusas! Yo me leo cualquier cosa que me mandéis al correo! :) Estos post ya tienen información fresquita, fresquita. Mientras los voy subiendo, estoy coreando los goles del Villareal (madre mía el Atleti...) y oiré la primera parte del Real Madrid-Atlethic. Del resultado me tendré que enterar manyana en el curro. Nos vemos.]

Ayer (viernes) me propusieron el primer plan de fin de semana. Después de trabajar iban a quedar en un parque para estar un rato charlando. Luego me imagino que saldrían.

Iba a ir, pero me lo dijeron en el descanso para comer, y yo por la mañana ya había comprado cosas en el supermercado, y tenía que pasar por casa para dejarlas. Aún así pensaba ir… pero al llegar a casa, me pilló María por banda, y ya no me soltó. Es como las caseras de las pelis, está siempre atenta y en cuanto subes o bajas, sale como un rayo. Aunque a diferencia de las pelis, a mí no me sale a cobrarme, sino a darme charla.

Se me pasó la hora, y ya me dediqué a seguir haciendo compras. Siempre tengo que comprar cosas, y la lista no se acaba nunca…

Lo más urgente era una toalla, jabón de manos y un cubo para poner las bolsas de basura. Como no me apetecía volver al Zeil (el Zeil, por si no lo he comentado nunca, es la calle peatonal que va entre las dos estaciones principales de metro, Hauptwache y Konstablerwache, y donde se encuentran todas las tiendas importantes), me fui al mini-Zeil, que es como le llamo yo (y sólo yo) a una zona muy parecida al Zeil, pero sin tanta gente, que está a unos 8 minutos andando de mi casa.

Hablando de gente, aquí estoy curando mi horror a las aglomeraciones a base de bien. Es como esas técnicas que cuando a alguien le dan miedo las arañas lo meten en una urna con 20 de estos bichos. Pues esto igual. ¿No te gusta la multitud? ¿Te gusta ir tranquilo y sin agobios? Pues vete a Frankfurt a trabajar. Los mejores ejemplos se encuentran en Hauptwache entre las 7.45 y las 8.45 de la mañana y en el Zeil entre las 5.30 y las 7.30 de la tarde. Imposible andar sin tropezarse. Menos mal que soy español y para mí existen también las 8, las 9 e incluso las 10.

Siempre que puedo voy a comprar sobre las 9 (a los pocos sitios que quedan abiertos), y ya con la mayoría de los alemanitos cenados y hasta durmiendo, me hago mi shopping tranquilamente.
Decía que tenía que comprar unas cuantas cosas. Entre al Woolworth, no las encontré pero compré un calendario. Entré al Aldi, no las encontré pero compré pistachos y una especie de chorizo pequeñito. Entré al BackWerk, era una panadería, así que no encontré lo que buscaba pero sí una baguette. Entré al Schlecker y al menos encontré el jabón de manos. Y en el Saturn compré el cable para la antena.

El resto, un día más, pendiente. Sobre todo tiene delito el no tener toalla de ducha, que ya me he secado 3 veces con la otra.

En casa, puse la tele en marcha. Funcionaba. Me sentí que había subido de nivel. Desde que llegué a Frankfurt ha sido como el típico juego en el que vas evolucionando, y aún estoy en una fase básica, pero ya estoy mejor. Éste ha sido hasta ahora el desarrollo de mi juego:

Nivel 0: En hostal. Sin pertenencias de valor.
Nivel 1: En piso. Sin pertenencias de valor.
Nivel 2: En piso. Con microondas.
Nivel 3: En piso. Con microondas, manta, sartenes, aceite y sal.
Nivel 4: En piso. Con microondas, manta, sartenes, aceite y sal, estufa, patatas y huevos.
Nivel 5: En piso. Con microondas, manta, sartenes, aliños, alimentos básicos, estufa y televisión.

En el 5 estoy ahora. Mis próximos saltos son: la cuenta del banco (Nivel 6) e internet (Nivel 7 y 8).

El resto de niveles se van adquiriendo a través de comodidades, es decir, controlar mejor los tiempos de los metros y así dormir más, conocer las sesiones del cine de versión original, localizar una lavandería, farmacia, comisaría...

Poco a poco.

Por cierto, creo que no conté el día que me compré la estufa. Bueno, resulta que la calefacción es un poco lenta, y cuando me despierto a las 7.30, hasta que me visto me congelo, así que decidí pasarme por el Saturn a comprarme una pequeña estufa.

Procedí como hacemos los pobres: localizar sección, identificar ordenación por precios, acudir al primero por la izquierda (o por la derecha). El artículo a comprar siempre tiene que ser el primero o el segundo. El tercero ya es un capricho, es para niveles superiores.

Así que me compré una estufa Honeywell, de las de MielBien de toda la vida. Llegué a casa, la enchufé… ¡y empezó a echar humo! ¡Nooooooo! ¿Por qué? Antes de rendirme, la apagué y la volví a encender, como hacen los informáticos. Pero mi fuero interno me decía que si algo se estaba quemando, al volverla encender continuaría la combustión.

Efectivamente. Comprobado. Seguía quemándose. Antes de ir con un puñado de plásticos derretidos, la apagué, la embalé y marché al Saturn. De nuevo, como con el microondas, tuve una suerte que no me esperaba y me la cambiaron sin ningún problema. De nuevo, a un modelo de otro color.

Eso ya me hace pensar. Igual en estos grandes almacenes tienen la más barata que no funciona, de gancho. Y habrá gente que se la compre, y por pereza o por pensar que no se la van a cambiar, no la devuelva. Y así hacen negocio. Qué perros…

Como iba comentando, ya conseguí tener tele funcionando. Aún no he identificado muy bien los canales, pero tengo unos 12-15 diferentes, incluido el EuroSport. ¡¡Por fin voy a ver deporte!! Tengo un mono… De hecho, así para empezar, me vi un partidito de la Bundesliga entre dos desconocidos. Y luego, el viernes de cine: James Bond, el mañana nunca muere. No sé cómo le respetan con lo mal que se le entiende. Mucho mejor el 007 en español.

Después de una dura semana, me fui a la cama prontito, a las 11.30.

Una cosilla, para los Runners y Pablo e Iñaki, es decir, los frikis de correr por ahí por amor al arte. Este fin de semana es aquí la maratón de Frankfurt. Está anunciada por todos los sitios. Si os apuntáis, yo cuando terminéis os llevo un batido de leche calentito.

Ya sé que para cuando publique el post habrá pasado, pero tenía que comentarlo.

Soy legal (22/23-oct)

Ayer seguí con mi racha de bugs, llegué hasta los 9. Al principio no me hacía mucha gracia el juego en el que estoy, pero poco a poco me voy enganchando… aunque nunca será de mis favoritos.

El plan para la tarde era ir a la lavandería a ver cómo funcionaba, descansar un rato en casa y conectarme a internet, así que cogí directamente el metro desde Nintendo y fui para casa sin parar por el centro, cosa rara en los días que llevo aquí.

Por cierto, quería comentar algo que se me olvida siempre. Aquí, como en otros países de Europa, no hay tornos para entrar al metro, así que se supone que puedes comprar un billete o no. El caso es que si te pillan sin billete válido tienes que pagar 40€ en el momento.

Mi idea era fijarme las primeras semanas a ver qué hacía la gente y después ver si yo compraba billete o no. Los que me conocéis bien sabéis que soy bastante legal, o sea que normalmente prefiero pagar aunque sólo sea para viajar tranquilo.

Pues bien, si llevo 10 días aquí, me han revisado el billete ¡5! Como para no llevarlo…
Estaba comentando que fui a la lavandería. Desde fuera sólo vi trajes limpios y sólo una lavadora, así que tenía más bien pinta de tintorería. Entré para que me lo explicasen en inglés, pero apareció una señora mayor para atenderme… y me dijo que no hablaba inglés.

No sé porqué, no había previsto esta situación. En mi cabeza estaba claro que iba a salir una chica joven y me iba a decir “yes, you can wash there just by putting a 2€ coin in it”, y tan contentos.
Y ahí estábamos los dos, ella con la vida hecha, en alemán por supuesto, y yo con mi escaso y no relacionado con la lavandería vocabulario de alemán… Le hice unos gestos de “lavar” y señalé la máquina, y ella me contestó con una palabra en alemán. Larga y confusa. Estábamos como al principio… Así que decidí marcharme y volver con mejor información, pero claro, tampoco podía irme sin más. Quería decirle algo amable… Vaya rato pasé… Al final, y con un esfuerzo horrible entre palabra y palabra me salió un “Ich….. komme…. morgen… mit… Wörterbuch” (yo vengo mañana con diccionario). Me quedé expectante, se rió y asintió, o sea, que acerté. Al final me fui contento y todo.

Ya en casa observé la pila de ropa usada, que aumenta y aumenta cual sala de trofeos del Real Madrid y le dije “otro día será”.

Me puse a preparar todo el papeleo para ir al Bürgeramt, a registrarme. Al día siguiente salía de trabajar a las 5.17 y cerraban a las 6, y en el ensayo general que hice hoy llegué a las 5.40, así que más me valía tener todos los papeles necesarios o no me daría tiempo. Puse todo junto en una carpetita, y me fui al ciber-café.

Mientras le caían al Basilea los miles de goles del Barça y el Atleti hacía sufrir a sus seguidores, como siempre, yo contestaba e-mails, hablaba con mis padres por el Skype, hablaba por el MSN, buscaba información sobre Frankfurt…

Al volver a casa perdí el metro por 30 segundos y tuve que esperar 15 minutos. Es la gran pega de los metros de aquí fuera de la hora punta.

Hoy me he levantado con el insinuante sonido de las gotas de lluvia sobre el tejado del edificio (que es también mi techo). Tengo la información más actualizada del mundo sobre las precipitaciones en Frankfurt am Main, al segundo.

En el trabajo, en todo un día, sólo he conseguido encontrar un bug. Está claro que el juego ya está muy depurado, y creo que ya nos queda poco de trabajar con él. Eso sí, el bug de calidad. Me lo he encontrado accidentalmente (haciendo algo que el personaje normalmente no hace). El problema es que ya es muy tarde para corregir algunos tipos de errores, así que me temo que así se quedará. Quizás lo vea dentro de unos meses en algún foro, encontrado por algún friki que lo habrá buscado desesperadamente, y gratis, por supuesto, para ser el primero en ponerlo en su foro de www.submundo-friki.frk; esos sí que son frikis de diccionario.

A mediodía, alegría, y también nos ha venido el “entrenador” a decirnos a los más nuevos (menos de 2 semanas) que íbamos a tener un meeting con el manager de toda la sección de traducción, calidad, artwork y manuales.

Hemos ido a la oficina de este individuo. Era una oficina soñada: todo figuritas de Nintendo, juegos, consolas, un pantallón… guapísima. Y la PS3, por cierto.

Nos ha estado contando que ellos confían en nosotros y debemos corresponderles con trabajo bien hecho, que él empezó como nosotros, de game tester y más cosas. Aunque parecía tópica, ha sido interesante. Ha sido un puntazo cuando ha empezado a decir que estos días se estaba viciando al Soul Calibur de la PlayStation 3 y que la traducción era una mierda (“crappy translation”). Decía que era un ejemplo de lo que teníamos que evitar. Ya tengo curiosidad por ver el juego, aunque quizás sea sólo la traducción alemana la que flojee.

El punto patético ha sido cuando nos ha mandado presentarnos. Ya nos avisaron de que le gusta conocer uno a uno a todos los que trabajamos allí, así que nos ha pedido que dijésemos nuestro nombre, nuestro país de origen y porqué trabajábamos allí.

Nos hemos ido presentando todos, hasta que le ha llegado el turno a una española, bueno, vasca. Resulta que dice “I´m Naiara, I´m from Basque Country”. Tócate la gaita. ¿Ha dicho el italiano que es de la Toscana? ¿O el francés que es del valle del Loira? ¿Y el alemán que era de Baviera? No. ¿Y yo que soy riojano? Tampoco. Nos han pedido decir nuestro país… Estas cosas me ponen negro. Al menos me queda el consuelo de la cara que ha puesto el manager, de “será algún país de la selva amazónica”. Ya sabéis que yo no entro en política, porque sería demasiado, pero esto me revienta. Que yo estoy orgullosísimo de ser riojano, pero si te preguntan tu país, pues dices “Spain”. S – P –A –I – N. Además me acuerdo como si fuese ayer cuando otra española hizo lo mismo en el campo de trabajo de Estados Unidos. Ahí aún fliparon más.

Y que conste, para terminar con el tema, que no tengo nada en contra de los vascos. Y para muestra, los dos auténticos pedazos de cracks que conocemos: Iñaki y Vasco. Como para tener algo en contra de su origen.

Lo que me confunde también es que esta chica es maja, es decir, es de las que está en mi zona y hablo con ella y no es muy radical ni nada. Parece inteligente. Por eso me fastidia más que se le escape ese “detallito” que el alemán no entiende y al resto de españoles puede joder.

Después del estrés momentáneo, hemos vueltos a nuestros cubículos. Allí me he enterado de que si tenemos dudas con algún texto, podemos consultar o discutir con los traductores directamente, así que me han presentado al de español: Pablo (gran nombre, lo pondría en negrita, pero es que no tengo). Hemos estado hablando un ratillo de un tema que a mí me parecía error y él había puesto en el informe que no era. Es un chaval muy majo.

Poco a poco han ido llegando las 17.17 y me he empezado a estresar… ¿me dará tiempo de hacer los papeles? Si no, la he cagado. En cuanto nos han dado el grito de libertad, he salido pitando y pillado un metro como en las pilas, bajando las escaleras a todo correr y entrando entre la última rendija de las puertas.

He llegado al Bürgeramt a las 5.35, antes que en el ensayo general de ayer. Me han dado el número 1337. He subido a la sala de espera… y parecía la T4 de Barajas. ¿Pero dónde vas sin gente? Miro a ver por qué número van… 1280. Como dicen los alemanes… ¿¡¿¡Was?!?!?! ¿¡Qué?! Eran las 5.40 y tenían que pasar 57 números, lo he visto crudo.

Sin embargo, me he dado cuenta de que tenían 46 mostradores para atender, así que los turnos iban rapidísimos. Cuando ya me estaba quedando sin uñas para morder, a las 5.55, me han cogido. He hecho los papeles, después de varios intentos (me ponían los apellidos al revés, el piso 30 en vez del 3…). Así que me he ido todo contento, con mis papeles.

YA SOY LEGAL.

Ya tengo mi registro en el Ayuntamiento de Frankfurt, mi permiso de trabajo de ciudadano de la UE y mi hoja de declaración de impuestos alemanes. Además me han dado una funda de “Stadt Frankfurt am Main” llena de cupones de descuento, mapas, información… Muy chula y muy completa. Se lo han currado.

Ni que decir tiene que todo lo he firmado rápido y en alemán. Ahora en casa estoy intentando entender algo y me encuentro con: Berufsausbildung, Steuerklassenwechsel, Einkommensteuerveranlagung (!), Arbeitnehmerpauschbetrag y otras joyas. Me encanta el alemán.

Por cierto que a raíz de estas cosas me he echado hoy unas risas con el alemán que tengo al lado en Nintendo. Por si no lo dije, hay un tipo de bugs que son los “overflow” (desborde). Son muy frecuentes, y ocurren siempre que el traductor, que traduce en papel, publica un texto que luego al jugar se sale de su correspondiente cuadrito, o directamente de la pantalla.

Normalmente cuando ocurre uno de estos hay que cambiar la alineación o directamente buscar una traducción diferente. La solución ya no es tema nuestro. Bueno, el caso es que hoy me dice el alemán que ha encontrado un overflow, y me dice que es muy grande. Los que había visto yo son siempre un trocito de una letra o un par de letras como mucho las que se salen de sus recuadros, pero claro, va éste y me enseña una palabra como las que he puesto antes que se salía por lo menos 5 letras por cada lado. Sí que era grande, sí :) Lo que va a ser grande también va a ser el marrón del traductor de alemán para solucionarlo… no me gustaría estar en su lugar.

Una novedad: tengo tele. Y no me la he comprado. El otro día me dijo María que tenía una tele pequeña en el trastero, y me la ofreció. Por supuesto le dije que encantado. Pensé que iría para largo, pero hoy al pasar por su piso ha salido y me lo ha recordado. De momento no ha encontrado el cable de la antena, así que mañana me iré a un Saturn a comprar, así el fin de semana me puedo dedicar a sintonizar algo.

Bueno, me despido. Antes, para Ángel y Fido, mi supervisor (es decir, por encima de mi coordinador), tiene unos 28 años y un Porsche Carrera. Estamos intentando averiguar qué coche tiene el manager que nos han presentado hoy. Apuesto por un Mazda.

Y otra cosa, hoy estaba repasándome unos papeles, los de la cita del martes que viene en el banco concretamente, y he visto que la carta acaba así:

“mit freundlichen Grüβen”

Ya sabéis de quién me he acordado :) He buscado el significado y es “saludar”. Y la pronunciación es muy similar a Grissom (la ü se hace como las “u” francesas y la beta se pronuncia como “ss”).
Voy a hacerme un bocata de atún con mayonesa, que ya estoy harto de huevos con patatas.

Mis primeros bugs (21-oct)

Hoy me he levantado más tarde de lo normal. Como comenté, había solicitado un flex-time de 2 horas para ir al Bürgeramt a registrarme, pero como no tengo contrato de alquiler, pues no he podido. Genial.

Ya que estaba despierto a las 8 y tenía un par de horas perdidas, me he ido a la búsqueda de la oficina de Alice (proveedor de internet). Estaba al lado de una parada de metro, a unos 8 minutos andando de mi piso. He llegado allí, he dado varias vueltas… y nada. Allí no había oficina. Muy bien, otra en la frente. Da gusto cuando las cosas salen bien.

Por suerte, he dado con una calle que está llena de tiendas; es como el Zeil de Frankfurt, pero en chiquitín. Ha sido un gran descubrimiento, ya que tengo allí Schlecker, Woolworth, Saturn, Aldi, Tengelmann, kebaps, internet… y alguna tienda que no conozco pero que tenía buena pinta.

Y puestos a tener suerte, me he dado de frente con una sucursal del Commerzbank, el banco en el que tengo intención de abrir una cuenta. Y he entrado. Al preguntar a una de allí si sabía inglés, ya ha puesto la cara que tengo tan vista de “mierda, me ha tocado a mí el guiri”. Pues te jo*** que para eso te pagan.

Le he comentado que quería abrir una cuenta, a ver qué me ofrecía, y a regañadientes me ha sacado una propaganda y me ha dado cita para hablar con alguien en inglés dentro de una semana (más retraso para mi integración total). Entre gruñido y gruñido le he entendido que será gratis si supero un mínimo en mi nómina, y que me darán una tarjeta de crédito. Por algún sitio me clavarán, pero aún no sé dónde. En el folleto que me he llevado, que por supuesto no entiendo, encuentro de nuevo palabras sugerentes: Bestätigungsnummern, Sicherheitsvorkehrungen, Reiserücktrittskostenversicherung (ésta definitivamente es de coña).

Después de esta gran noticia (parece que estoy a sólo una semana de tener cuenta en el banco) me he vuelto a mi piso a pagar mi primera mensualidad, la fianza y a recoger mi “contrato”. No me ha costado mucho, porque eran las 10 y a las 10.45 se me acababa el permiso de Nintendo, y no era plan de apurar. Con mi papelito de cuaderno cuadriculado escrito en letra ilegible, en alemán y sin firma (contrato), me he ido a currar.

La verdad es que estaba semi-contento. Avance en internet: 0%. Avance en registro en Bürgeramt: 0%. Avance en bancos: 70%.

En el trabajo he seguido buscando bugs. Hoy ya me he juntado con varios, y estaba recomprobado que eran fallos, así que me he dispuesto a reportar. Embriagado por la emoción, he abierto nuestro generador de informes y he escrito el primero, con todo lujo de detalles. Y al momento, buscando en los 170 bugs, aparecía el último reportado: Eduardo Domínguez. In the file… the text… misspelling… overflows…

Reconozco que ha sido muy emocionante. Como le he cogido el tranquillo, he reportado los otros que tenía pendientes, seis en total. A la hora de recoger he comprobado el estado, y cinco de los seis ya habían sido admitidos por el coordinador, es decir, se iba a informar sobre ellos a las autoridades pertinentes.

Eso sí que ha sido ya el subidón total. Había decenas de bugs rechazados por el coordinador, por mala redacción, por no cumplir los requisitos, por estar repetidos o simplemente porque no eran bugs. Y a mí me habían aceptado 5 de 6, y el último aún estaba pendiente de evaluar.

Con tanta alegría casi le hago una foto con el móvil a la pantalla, lo cual no habría sido muy buena idea…

Y para culminar el día, al salir me han dicho en secretaría que tenía que pasar por mi Agencia. He ido para allá y me han dado mi tarjeta sanitaria. Ya tengo seguro médico, con Mobil BKK. Qué descanso. Ya puedo seguir comiendo kebaps sin miedo a las consecuencias. Me viene además con una cartita con instrucciones en alemán, perfectamente comprensibles y con palabras tan sugerentes como: Krankenversichertenkarte (¡¡¡invocad al Kraken!!!), Reisekrankenversicherung, Anschriftenänderungen o Leistungsangebot. Claro, claro…
Antes de irme a casa, he pasado por el Saturn del Zeil para comprarme una estufa, porque por las mañanas, al levantarme, hasta que me visto me muero de frío (y para 20 minutos no pongo la calefacción porque no calentaría). Me he comprado la estufa más barata: 20 €. Así de buena será, decía yo…

… pero no me podía imaginar que al ir a casa y conectarla iba a empezar a echar humo, a oler a quemado y a sonar raro. No me lo puedo creer. Además todo esto ha ocurrido cuando yo ya estaba dentro de la ducha, y la he conectado para tener calorcito al salir. Increíble.
Pues hala, valor, a vestirme otra vez, escaleras para abajo, frío hasta el metro, 10 minutos de espera porque no es hora punta, subo hasta el tercer piso del Saturn y les cuento mi vida en mezcla de inglés y encabroning.

Vaya electrodomésticos me hacen los Media-Markt y Saturn… Creo que estamos todos de acuerdo en que cuando compras lo más barato de alguna sección, no puedes esperar que dure toda la vida, pero yo creo que al menos un uso debería durar. Vamos, digo yo…
Al menos, también he tenido suerte con el cambio y no he tenido ningún problema, otra estufita y a casa.

¡Ups! Me lo he saltado. En el primer viaje al Saturn, mientras esperaba para pagar he visto un puesto de Alice, ¡justo lo que buscaba esta mañana! Me he acercado, le he comentado al pavo que quería internet, rápido, barato y sin problemas, y me ha sacado unas propagandas.

Me ha ofrecido una tarifa de 25 € mensuales, y luego otra de 20 €, pero con más cosas, y me pregunta que cuál quiero… vamos a ver… soy español, la zona de los aborígenes amazónicos está más al sur… ¡pues la de 20 € con más cosas! ¡cuál voy a querer! En fin… me ha comentado que tendré 16 Mb, teléfono alemán (y mira que le he dicho que no lo voy a usar) y no sé cuántas cosas más. Y que no hay compromiso de permanencia (éste sí que era el punto clave que buscaba).

Y así sin más ha sacado un contratazo en alemán y sin querer, ya lo estábamos firmando los dos. Me estoy poniendo ciego de firmar papeles en alemán. Creo que he podido vender mi alma varias veces… El contrato se queda en stand-by hasta que le lleve mi cuenta del banco. Después vendrán unos técnicos a instalármela. Veo la luz al final del túnel. Eso sí, aquí también me la van a meter y no sé por dónde… intentaré estar preparado. Como dicen las abuelas, nadie da duros a cuatro pesetas.

En la propagando de Alice, cómo no, también he encontrado palabras sugerentes: Durchführung, bestimmungsgemass, Übertragungsgeschwindigkeiten… Después de un día (otro más) lleno de palabras alemanas que me aumentan la miopía, se agradece encontrar otras como: aktion, informieren, internet, Formular, komplette.

Para desengrasar de tanto post y tanta palabra rara, os copio un extracto de las instrucciones del microondas, la versión en español, que me hizo gracia: este aparato no está diseñado para su uso por parte de personas (incluidos niños) con capacidades físicas, sensoriales o mentales reducidas.

Empieza la fase 2 (20-oct)

El lunes empezó la fase 2: papeleo.

La primera semana lo básico era encontrar un piso. No sólo por el hecho de que el hostal necesitaba ayuda humanitaria, sino porque con una dirección fija, podía empezar a conseguir el resto de papeles.

La cosa es así:

Con una residencia fija, puedes pedir los papeles en el Bürgeramt (una especie de registro). Con los papeles del Bürgeramt puedes abrir una cuenta en un banco. Y con la cuenta del banco puedo ir a mi agencia, para poder cobrar, y sobre todo puedo contratar internet.

Así que me hice un esquema de qué día tenía que ir a qué sitio y crucé los dedos (una vez más). El primer paso fue pedir un flex-time en Nintendo.

Esto de los flex-time es un invento que han hecho teniendo en cuenta que la mayoría de los que trabajamos allí somos extranjeros. Cada semana trabajamos 40 horas, pero digamos que 35 son fijas, y las otras 5 son como extras, que se van sumando para gastarlas cuando se quiera.

Así por ejemplo, si yo el martes tenía que hacer “administration”, pues rellenaba una hoja pidiendo dos horas libres, y cuando lo aceptan mi coordinador y luego mi supervisor, pues ya las tengo. Así que de las 5 horas generadas la semana pasada, me gasto 2 en un flex-time para hacer papeleo. Así funciona.

Decía que está pensado para los extranjeros, por que se pueden ir sumando y llegar a juntar días (cada 8, un día), y así facilitar el cogerse puentes o viajes de fin de semana cada uno a su país.
Yo conozco a un italiano que hace lo contrario. Se ve que pasa de ir a Italia, entonces las 4 horas que genera de lunes a jueves, las gasta el viernes saliendo 4 horas antes de trabajar. Desde luego es un sistema también válido, sobre todo si quieres hacer turismo, pero yo no las gastaría con tanta alegría.

Lo que le va a pasar a éste es que nunca tendrá flex-time, y por tanto sólo los 24 días legales de vacaciones al año. Muy poco.

Aprovecho para contar otro tema con las horas en Nintendo. Ya puse en su día los horarios y los descansos, que son uno de 30 minutos y dos de 10 minutos. Pues bien, si en un día hacemos menos de 30 minutos de descanso, Nintendo nos la contaría. No es legal y se la pueden cargar. Pero los otros 20 minutos son de cortesía, y en Nintendo se cobra por minutos trabajados.

Por ello, hay gente (yo incluido) que cuando no necesita realmente un descanso, lo acorta. Por ejemplo, yo lo que estoy haciendo habitualmente es un descanso de 5 minutos, el de comer de 25, y otro de 5. Me ahorro un cuarto de hora.

Y el otro ahorro posible es que aunque entramos a las 8.45, desde las 8.35 se puede fichar. Entonces los días que llegas pronto y no tienes que hacer ninguna compra en el supermercado de abajo, pues lo mejor es fichar y cobras 10 minutos más.

Creo que son importantes todos esos detalles, porque aquí se me va el dinero por muchos sitios (sobre todo ahora al principio). Hay que tener en cuenta que aquí tengo un gasto fijo de 70€ al mes de metro/bus/tranvía.

Tras todo el rollo, estaba contando que me pedí un flex-time para el martes, de dos horas, para poder ir a hacer el papeleo.

Al salir del trabajo me fui a mi agencia a por el contrato de la casa, pero me dijeron que ellos no lo tenían, que lo tendría María.

Volví a casa con la sensación de que María no lo iba a tener… y justo. No tenía ningún contrato, así que hasta que lo consiguiese (al día siguiente después de trabajar podría pasar por la agencia a hacerlo), no podía avanzar con mis papeles. Iba a perder 2 horas de flex-time como Dios manda.

Antes de marcharme, un poquito sobre el transporte en Frankfurt. Aquí los metros, autobuses y tranvías pertenecen todos a la misma red, así que con los mismos tickets te puedes apañar. Es importante, ya que las máquinas expendedoras de billetes son un auténtico lío. Lo pone en cualquier guía de viaje que cojas sobre Frankfurt: el día que aprendas a manejar las máquinas de billetes, serás un Frankfurter.

Cuando quieres un billete, primero tienes que elegir a dónde vas. Es lo más incómodo del mundo, sobre todo, si eres nuevo (yo ya tengo bastante experiencia en este sentido). Como vengas para 3 días, descuida que no te aprendes los destinos. Cada máquina tiene una lista gigante con todos los destinos posibles, y unos códigos asociados.

Una vez que lo has localizado (con mucho cuidado, porque si te equivocas no vale el billete), tienes que elegir el tipo de billete. Éste es el otro gran reto. Hay como 10-12 tipos diferentes. En realidad, yo ahora ya lo entiendo prácticamente del todo, pero creo que el hecho de que no haya traducciones en inglés, es lo que hace que un turista que no sepa alemán sea incapaz de sacar un billete.

Además de haber varios tipos, no hay ninguno que indique de alguna manera (con un botón más grande o con otro color) que es el ticket normal. Tienes que saber alemán o conocer la máquina por fuerza.

Ahora que la conozco, los tipos son: ticket simple, ticket de un día, ticket de una semana, ticket mensual (el que usa la gente, de 70€), ticket corto (trayectos de menos de 3 paradas, o algo así), ticket 9-Uhr (precio reducido pero no se puede usar antes de las 9am), ticket simple de grupo (para grupos de hasta 5 personas), ticket de un día de grupo, ticket anual (710€), CleverCard (aún no sé lo que es), Zeitkarten (tampoco), y por lo menos 3 tipos más que no sé lo que son.
Os podéis hacer una idea, todo eso, con sus expresivos nombres alemanes en una botonera. Y no siempre en el mismo orden. Y no todos los tipos en todas las estaciones (en mi estación no puedo sacarme un mensual).

De locos… algún día lo cambiarán. Intentaré poner alguna foto de las máquinas.

viernes, 24 de octubre de 2008

Por fin... finde (18/19-oct)

[Hola! Si leéis ésto, sabed que tenéis 4 post nuevos. No los leáis todos el mismo día, que puede ser malo. He conseguido un ordenador con USB en el ciber, así que los he subido. Con otros 4 aproximadamente estaríamos al día. Permaneced atentos... :) Información actualizada: sigo bien. En el curro muy contento y en el piso también. Ya empiezo a conocer bastantes cosas de la ciudad. Con el alemán voy haciendo algún progreso.]

Sin sonar el despertador, el sábado me desperté a las 7.30, y luego a las 8. Es de lo más friki que he hecho en mi vida. Todavía tenía tensión en el cuerpo y no descansé del todo bien. Tenía muchas compras que hacer.

Lo primero que hice por la mañana, fue coger el metro e irme a la búsqueda del Media-Markt. Es el más grande de Europa. Me pilla lejos de narices, a casi 20 paradas de metro, pero tenía que comprar un microondas y una plancha. Qué mejor sitio.

Llegué, cuando me ofrecieron ayuda los dependientes respondí con mi sustituto del saludo: “Ich spreche kein Deutsch” (no hablo alemán), y a partir de ahí algunos huyen y otros chapurrean. La chica del Media-Markt huyó.

Me compré una plancha, barata, pero que ponía “EasyStyle”. Seguramente será una chorrada de marketing, pero a mí me valió. Yo busco planchar fácil.

También localicé la sección de microondas, vi que estaban ordenados por precio, y me fui al más barato: TechnoStar – 40€. Con esa marca y ese precio, por fuerza tenía que ser bueno. Me volví con mis electrodomésticos y mi felicidad a mi nido. Casi me costó 30 minutos de metro.

Subí como pude las cajas, las abrí, y enchufé el microondas. Por primera vez en una semana me iba a poder hacer un batido de chocolate caliente. Lo había echado mucho de menos. Metí el batido, y el plato empezó a dar vueltas, pero el sonido no era muy de microondas y el olor a quemado tampoco. Hice lo que aprendí en la carrera: apagarlo y volverlo a encender, pero no funcionó. Me cagué un poquito en Media-Markt, en TechnoStar y en las escaleras, lo volví a embalar, y vuelta a empezar.

No sé ni cómo, pero un pavo me atendió en Media-Markt, no hablaba inglés, y me cambió el microondas. Aún le estoy dando gracias. Tuve suerte relativa. Eso sí, ya no les quedaban blancos, así que me dio uno metalizado. Si hablásemos el mismo idioma le habría dicho que aunque fuese color caqui, yo sólo quería que calentase.

Repetí el proceso, y funcionó. El mejor batido de mi vida. Hasta llamé a mis padres para decirles que me lo estaba tomando. Se rieron de mis desgracias y me dijeron lo de que después de las nubes sale el sol y esas cosas.

Por fin había cumplido el primer mini-objetivo del día, así que me marche a por el segundo: el mercadillo de Frankfurt. Todos los sábados por la mañana hay un mercadillo a lo largo del río, que tiene bastante fama por aquí.

Me acerqué a la ribera del Main, y aunque no encontré nada que me interesase en ese momento, sí que pasé un buen rato. A todos los que vengáis a visitarme os llevaré, porque aparte del mercadillo hay puestos de comida, tipo la Laurel. Hay gente que creo que echa la mañana completa, y desde luego, puestos hay para ello.

Por la tarde, sin entrar en demasiados detalles, me dediqué a comprar. Localicé el supermercado de cerca de mi piso, el Tengelmann. Compré por fin una toalla para la ducha en Karstadt, aunque luego ha resultado ser toalla de mano. Se ve que con la presión del momento no medí bien…

Por la noche me dediqué a poner todo en su sitio, a mover algunos muebles y a seguir haciendo listas de cosas pendientes.

El domingo por fin, me levanté sin prisa, a las 10. Salí a comprobar si los alemanes también cerraban los domingos, y efectivamente, así que volví al piso.

Tenía un montón de cosas que ordenar y que pensar, así que estuve toda la mañana en la casa. A la hora de comer me acordé que un alemán me había dicho que aquí hay un cine de versiones originales, para guiris básicamente. Conseguí acordarme del nombre, y por la tarde me fui para allá.

Al llegar comprobé que la primera sesión es a las 2 de la tarde y la última a las 8. Horario europeo puro y duro. En la entrada, había un cartel gigante que ponía: “No hacemos descuentos”. Vale, no me comas. En el metro tampoco y no lo pone en todas las estaciones… qué exagerados.

Había varias películas que me apetecía ver, pero al final me decanté por la de Eagle Eye (La conspiración del pánico). Traducción literal. Cogí unas palomitas “”pequeñas”” que me duraron toda la película y aún tuve que tirar, y una Mirinda, que es una especie de Fanta Naranja, pero mucho mejor que ésta. No toméis Fanta Naranja fuera de España; sabé a zumo de naranja Auchan con burbujas. Ya había probado la Mirinda en México, y cada vez me gusta más.

La peli estuvo bien. Te pierdes bastantes detalles en una versión original sin subtítulos, pero es lo que hay. Milagros a Lourdes. Después del cine, compré comida rápida y a casa. Ya había gastado el primer fin de semana. Qué rápido.

Antes de despedirme… pensaba poner unos links con información de dónde estoy, pero como no tengo internet, no puedo, así que para los que más os aburráis (o las que más trabajáis de noche), os voy a poner algunas referencias: En GoogleMaps, buscando “Röderbergweg, Frankfurt”, saldrá mi calle. Buscando “Zeil, Frankfurt” saldrá la calle principal, la que está llena de tiendas, y buscando “Miquel Adickesallee, Frankfurt” saldrá aproximadamente dónde trabajo.

Tschüβ! (Ciao en alemán)