viernes, 24 de octubre de 2008

El piso (15/16-oct)

… abrió la puerta y… era una buhardilla.

Lo primero que me chocó (y para lo que aún no tengo explicación) es que las fotos que me habían mandado por fax a Nintendo no tenían nada que ver con el piso. Pero bueno…

Tenía 21 metros cuadrados, pero parecía que tenía de todo, a saber:

Baño, con lavabo, váter, ducha, luz y algún armario.

2 sofás individual mirando hacia una columna (donde los ricachones suelen tener una tele).

Cocina integrada en la habitación: una cocina de dos platos eléctrica, con fregadero, frigorífico, varios armarios y luz propia.

Una mesa con silla y una especie de sofá alrededor, donde ya veía yo perfectamente ubicado mi portátil con sus accesorios.

Una cama de 2 metros, sin taras aparentes.

Otras mesita, una mesilla, muebles de cajones (se llamarán cajoneros digo yo), dos armarios, uno de ellos con perchas y todo…

En fin, parecía que tenía de todo. Intenté repasar mentalmente lo que me dijo mi madre que era imprescindible: había calefacción, cocina, baño no compartido, enchufes… ¡estaba todo! Mientras yo empezaba a mirar el piso con cariño, ella me iba abriendo armarios y me decía cosas que me podía quedar: cubiertos, platos, vasos, cazuelas, sartenes, una swiffer, una lavadora estropeada, líquidos de limpieza…

De vez en cuando me venía a la mente el hostal, y me daban ganas de arrodillarme allí mismo y decirle “María, por favor, si me dejas dormir aquí hoy te alquilo el piso 15 años”. Era el paraíso. Quedamos en que le llamaría. Le dije que pronto, tanto para sí, como para no.

Al salir del piso, llamé a mis padres y les dije (literalmente): “he visto otro piso. Quedaros con los detalles que os voy a decir y atentos a si falta algo, porque si no, lo voy a coger hoy mismo”. Les conté todo y me dieron el visto bueno, así que me fui a la agencia y les comenté que llamaran a María, y que le preguntasen si podía entrar el viernes (todo esto era el miércoles).

Tenía hostal hasta el domingo, pero es que era un infierno. Llegaba todos los días reventado, y estaba en el culo del mundo sin ningún sitio al que ir a internet, o a comprar cena y con unas instalaciones de pena; además me tenía que levantar demasiado pronto sólo por la incompetencia de sus autobuses… Si alguien tiene curiosidad por ver dónde estaba (sólo el pueblo, no el hostal), buscad Neu Isenburg en Google Maps. También es verdad que no os va a decir mucho…

Con la sensación del deber cumplido, me fui a Neu Isenburg, como un campeón. Y como un campeón me di cuenta de que no había comprado una toalla… Me desesperé… me tenía que duchar sí o sí, y no tenía toalla. Bueno, pues no se me ocurrió otra que coger una camiseta interior y marchar valiente hacia las duchas compartidas.

La ventana de ese cuarto estaba rota, así que había una temperatura de unos 10 grados. Ideal para la salida de la ducha. Y cuando llegó el momento, ahí estaba yo secándome con mi camiseta interior, pasando más frío que Robinho en Reykjavik. Fue una de las peores experiencias que he tenido de momento aquí en Frankfurt. Al día siguiente la tos que tenía asustaba al miedo…

Llegó el jueves. Conseguí compensar la desgana de levantarme en el hostal con la idea de que en 24 horas estaría instalándome en el piso.

El día en Nintendo transcurrió parecido a los anteriores. Ya estaba viciado al Zelda considerablemente. Qué juego más guapo. Me lo estaba pasando sin trucos y sin guías de internet. Ya me había atascado varias veces, pero siempre conseguía salir o encontrar lo necesario, hasta que me atasqué unas dos horas en el mismo sitio. Estaba venga a dar vueltas y no había manera de superar un obstáculo. Cuando me iba a levantar para pedirle a Basilio (entrenador) un walkthrough (las guías de los juegos) del Zelda, llevaba el mando en la mano y no lo solté, por lo que hice un movimiento que no había hecho antes y resolví el conflicto. Era justo el movimiento que se necesitaba, y no se me habría ocurrido, así que de pura suerte conseguí avanzar, sin recurrir a walkthroughs.

Después de Nintendo fui a mi agencia y me confirmaron que podía ir al piso el viernes. ¡¡Me quedaba un día para mudarme!! ¡¡Increíble!! Hay gente que se tira 3 semanas buscando piso para encontrar uno en las afueras, o uno cutre, y yo había encontrado una pequeña joyita en 3 días. Por fin algo de suerte.

Cuando me iba de la agencia, la chica me dijo: “Y pásate mañana por la señora del hostal, que te va a devolver el dinero de los dos días que no estarás”. ¡¡¡¿¿¿Qué???!!! ¿¿¿¡¡¡Pero cómo le has pedido que me devuelva el dinero?!?!?!? ¿¡¿Cómo osas?!?!? Jooooooo. Si yo quería verla lo menos posible…

Iba a ver un sacrificio humano en directo. En fin…

Hice unas compras por el centro, me conecté un rato en un ciber y me fui a Guantánamo. Me esperaba un viernes de mudanza y un fin de semana de compras e instalación. Prometedor.

2 comentarios:

Angel dijo...

Es como un piso de los de la ministra, version buhardilla...

Releyendo el post, me fijo q son 21m^2... Joer, si es chikitin, es como un salon estandar. Como vayamos a visitarte, = flipamos, jeje.

PD: Si el Zelda ha conseguido q ten enganches y te lo pases sin trucos, es q esta muy muy bien.
X cierto, donde currais? En salones grnadotes, alli todos ocn la Wii? o salas divididas por jeugos? Como va eos?

Unknown dijo...

Si q el Zelda el muy guapo. Es un tipo de juego que hacia mucho q no jugaba, y engancha.

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