viernes, 24 de octubre de 2008

La mudanza (17-oct)

Llegó el viernes. Último día laborable de mi primera semana en Fráncort del Meno. En el trabajo seguí con mi querido Zelda, pero la cabeza la tenía ya puesta en la tarde. Estaba venga a pensar en que la bruja del hostal me tenía que devolver dinero, que luego iba a tener que hacer la mudanza con dos maletas y el portátil, que luego tenía que ir a mi nueva casa y que no hubiese ningún problema… cuántas cosas.

A las 12.10, como todos los días, bajamos a comer. Justo debajo de Nintendo hay un supermercado, un Rewe. Es gigantesco, tiene de todo, y encima da comidas de primer y segundo plato por 2-4€. Ahí estamos todos los días los de Nintendo comiendo (o almorzando).

Al subir del descanso, Basilio nos dijo que nos iba a asignar a nuestro primer proyecto. En realidad, íbamos a echar una mano a un proyecto ya en curso, en sus últimas fases. Se ve que era gigantesco y andaban un poco pillados.

De primeras, encantados, aunque a mí me dio un poco de pena dejar el Zelda. No obstante, espero poder retomarlo entre proyecto y proyecto.

Nos reunieron a los nuevos y nos explicaron un poco de qué iba el proyecto y qué teníamos que hacer. Nos repartieron las consolas, y a buscar bugs.

Fue una buena manera de acabar el viernes. Un pequeño acercamiento a lo que será mi trabajo de verdad.

Durante esta semana, he tenido muchas veces la sensación que tienes en casa cuando estás jugando mucho rato a algo y sabes que tienes que dejarlo. De repente pensaba: buah, llevo ya 4 horas, mejor hago otra cosa… Pero luego me daba cuenta de que ahora es lo que tengo que hacer. Es una sensación curiosa, la verdad. Me imagino que acabaré hartándome, pero aún queda mucho para eso.

A las 5 empezamos a recoger, y a las 5.17 yo ya me iba raudo y veloz a las fortalezas de Neu Isenburg. Llegué al hostal y cogí las maletas. Ya las tenía completamente hechas para no malgastar mi tiempo allí. Bajé todo a la planta baja, cogí aire, y llamé al timbre de Moria.

Salió la damisela toda engalanada y maquillada. La debí pillar justo antes de irse a una fiesta de inadaptados sociales. Me reconoció y me dijo “ahora te doy tu dinero”. A los pocos minutos salió con 40 euros (4 de menos, en teoría), le hice unas cuantas reverencias, le di la llave y me fui, sin darle nunca la espalda.

Allí acabó una gran etapa de mi vida. Y después de todo, con 40€ más de los que pensaba.
Esperé hasta el autobús que va a la estación de metro y taxi, y subí los maletones con esfuerzo. Ya en la estación, no me vi con fuerzas para andar con las maletas por los metros, y cogí un taxi. Cuando le dije la dirección, flipó un poquillo. Se ve que normalmente no salen de Neu Isenburg, pero como olió dinero, puso el Tom Tom y me llevó a la puerta de la casa.

Justo María estaba bajando la basura, así que me vio, y me acompañó hasta mi piso. Me lo volvió a enseñar, por si tenía memoria de pez; me dijo un par de truquillos para la calefacción, y se piró.
Me costó todavía unos minutos recobrar el aliento, porque subir los 3 pisos, incluidas las mini-escaleras del último con las dos maletas que llevaba, tiene mérito.

Una vez medio instalado, me fui a comprar cosas. Tenía una lista kilométrica (os podéis imaginar, un piso vacío…). Le pregunté a María dónde había un supermercado cerca. Me dio unas explicaciones en el dialecto español-arameo que habla, y fui a buscarlo.

No lo encontré. Eran ya las 9 de la noche y no había nadie por la calle, así que me fui a lo seguro, a lo que conocía: Hauptwache, el centro de Frankfurt.

Allí me metí en el primer supermercado que encontré, aunque ya había muy pocos abiertos a esas horas, y básicamente no miré la lista: compré todo lo que había. En la caja recordé que aquí nunca dan bolsas, hay que comprarlas o llevarlas de casa, así que me dejé un euro y pico en bolsas “Aldi”.

Me volví superfeliz a casa. Por primera vez en Frankfurt estaba hipercontento, de verdad. Subí al piso, hice unas fotos a las compras (que enseñaré), cené alguna mierdecilla que ya no recuerdo y me metí a dormir como un angelito.

Ahora mi dirección es:

Röderbergweg, 172, 3 Og.
60385 – Frankfurt am Main
Hessen – Deutschland

Si alguna vez pasáis por Frankfurt, no dejéis de visitarme :)

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