martes, 21 de octubre de 2008

Llegada al cutr-hotel (12-oct)

[Estoy en mi piso. Hoy, por primera vez en 5 días he encontrado una red Wifi sin protección. Aprovecho para subir el primer post de la serie (he ido escribiendo todo, así que siempre que encuentre un ciber con USB o pille Wifi en el piso, los iré subiendo. No hay negritas ni cursivas por es un copia y pega de Word, así que se pierden. Parece que aún tendré que esperar para tener internet aquí...]



Y llegué a Frankfurt am Main.


El vuelo con Ryanair sin sobresaltos, salvo los 100€ extra de sobrepeso de la maleta, aunque ya estaba previsto. Por lo demás, los viajes de Ryanair por no tener no tienen ni turbulencias, porque no las has pagado previamente. Es un lujazo.


Desde la última vez que viajé en Ryanair he advertido unos cambios importantes:


- Menos servicios gratuitos, aunque los precios ya no bajan más. En realidad, en vez de menos servicios yo diría que son “0” servicios gratuitos. Cualquier día hay que poner bote para el queroseno…


- Más asientos + mismo avión = menos espacio. Ya no es que yo, que mido 1,90, no pueda mover las piernas; es que hasta un niño de 3 años con enanismo va incómodo. Cada vez que coges aire para respirar, estás deseando soltarlo para que el corazón tenga sitio para seguir latiendo.


- Salidas… ¿de emergencia? Me chocó bastante comprobar que las salidas de emergencia mantienen el nombre ya más que nada como homenaje, porque ¡las han rellenado de asientos! Si ya está fastidiadilla la supervivencia en cualquier accidente de avión, ahora como tengas una mínima posibilidad y tengas que salir corriendo entre esos minihuecos entre filas, estás perdidos. Creo que se puede hacer antes rompiendo una ventana que esperar a la fila que se montará en esas “”salidas de emergencia””.


Salvo por esos pequeños (guiño) detalles, buen vuelo. En el aeropuerto margi Frankfurt Hahn,a 1 hora y media de Frankfurt, busqué mi autobús “low cost” a las afueras. Suena a broma, pero es verdad. Hay una compañía, Terravision, que se dedica a llevar pasajeros de los aeropuertos margis que usa Ryanair hasta las ciudades, a buen precio. A mí me costó 8€, en vez de los 12€ del transporte oficial. La única pega es que te deja en las afueras, qué paradoja, pero para mi suerte, mi hostal estaba en las afueras y me dejó bien cerca.


Después de mil vueltas a una manzana, con 2 maletas y el portátil, encontré la puerta del hostal. No tenía ningún cartel de que fuese hostal ni nada. A pelo. Simplemente me lo imaginé.


Dentro no había recepción, ni carteles… no había nadie. Estuve 10 minutos esperando y al final me armé de valor y llamé a un timbre que había. Eran las 10.30 de la noche aproximadamente, se abrió la puerta, y salió una mujer-ogro gruñendo. Le intenté explicar quién era, pero parecía confusa… de repente, y no sé porqué, empezó a sonreir y dijo “Fitarbeiten” (el nombre de mi agencia) y yo: ¡¡¡Ja!!! (o sea, sí en alemán).


Me dijo que me subiese a la habitación doscientos no sé qué, y que encontraría la puerta abierta. Busqué el ascensor, que por supuesto no había, y empecé, poquito a poco, a subir escaleras con mis dos maletones. Llegué al 3er piso (sí, los 200 estaban en el 3º) más muerto que vivo, fui a la habitación, y estaba cerrada. No me lo podía creer. ¿Iba a tener que bajar todo hasta abajo otra vez? ¿iba a tener que volver a hablar con el ogro?


Decidí que no podía bajar las maletas para luego volverlas a subir, así que confié en los alemanes y las dejé allí. Bajé y llamé al timbre de Mordor. Salió el espíritu de las Navidades gruñonas y cuando le conté lo que pasaba, se cagó en todo en su idioma, haciéndome sentir culpable (gracias) y me dijo otro número: 307. La misma historia, sólo que ahora tenía que subir un pisito más. Subí al 3º, cogí las maletas y las subí al 4º. Fui a la 307… y estaba cerrada.


Me teníais que ver en ese momento, pensando “no puede empezar la cosa así”. Además estaba acojonado por tener que volver a molestar a la bruja, pero me decía a mí mismo que el que tenía que estar molesto era yo, y con razón.


Así que bajé, con el cerebro en modo “no captar sentimientos ajenos” y con el reconocimiento de expresiones faciales desactivado, para no tener que ver encima a la monstrua quejarse. Llamé al timbre y noté temblar el suelo, y creo que incluso salieron llamas por las ranuras de la puerta, y detrás de las llamas Lucifer. Sabiendo que yo no hablaba alemán, me soltó una parrafada-gritada en plan “¿eres retrasado o qué te pasa? ¡que estoy durmiendo!”, y emprendió el duro viaje al 4º piso a comprobarlo por ella misma. No me extraña que no quisiera salir… el culaco le chocaba en los dos lados de la pared a la vez mientras subía, y en cada piso se paraba y hacía como que miraba un cartel, pero era para recuperar fuelle.


Ya en el 4º, abrió una sala de llaves, cogió la llave 307, me la dio, sonrió (hipócrita) y descendió a su inframundo. ¿Tan difícil era haber hecho eso desde el principio?


Creo que con todo este rollo os podéis hacer una idea de la ciénaga en la que iba a estar una semana. Y lo de ciénaga no es por decir; en todo el hostal se respiraba un embriagador olor a mierda que se acrecentaba según te acercabas a los baños compartidísimos. Muy romántico. Creo que podía decir que estaba en el culo del mundo sin temor a equivocarme.


Eran las 11.30 y llevaba 13 horas sin comer nada, así que por fuerza tuve que salir y buscar algo de cenar. Si a las 8pm las calles ya están desiertas y casi todo cerrado, a las 11.30 ni te cuento. Además el hostal estaba en las afueras de las afueras, y tuve que andar 25 minutos de reloj para encontrar un kebap, benditos kebaps salvadores. Los 25 minutos de vuelta fueron suficientes para que se me enfriase.


Me comé mi kebap viendo Speed Racer, la única peli que tenía en el portátil, y oyendo el frigorífico de fondo, porque la habitación era pequeña y no tenía de nada, pero frigorífico sí. Tiene coj****. Toda la noche con el bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.


Al día siguiente me tenía que levantar a las 6.15, para intentar estar a las 8 en la Agencia para firmar papeles. Un inicio prometedor.

5 comentarios:

Angel dijo...

La verdad es que no se peude decir que el inicio de la odisea fuera prometedor... Si ya la 1ª noche te encuentras a un orco de Moria de recepcionista-dueña-ama de llaves, chungo pescao, jajaja
Te imagino en plan los 2 crios estos mendigos de lso Simson, q son hermano y hermana, cion las maletas de aki palla, medio llorando, con tos, xDD

Si podemos ir a vert, q espero q si, ya comprobaremos lo de RyanAir, si es como Easyjet cuando fuimos a Londres, pero mas casposo, puede ser para rezarle a todos los santos, xDDD

Ahora me leo la 2ª parte

Cuidate

PD: Consuelate pesando que lo de Pablito en la India fue peor...

Anónimo dijo...

Joe menudo viajecito!! Y dicen que el pobre Pablo estaba peor en la India... si casí es mejor quedarse en casa que marcharse unos días al extranjero. Como en España en ninguna parte.

Estaría bien que colgaras alguna foto del cuchitril del inframundo. Supongo que a estas alturas conseguir una foto de Lucifer tiene que ser difícil, no?

Bueno voy a ver si me leo la segunda parte.

Unknown dijo...

Tengo fotos hechas del cuchitril, pero hasta que no tenga internet...

La verdad es que sí que estaba como los huérfanos de Los Simpson :) Ay!! Dios mío! Lo que hay que sufrir...

Anónimo dijo...

Creo que lo mas jodido de todo sería lo de subir los maletones, es que m lo estoy imaginando y me duelen los brazos, de esto que luego te tiemblan jajaja.

Yo a la orco esa me la imagino como la mujer gorda de un capítulo de padre de familia, a la que peter va a pedirle salir, para darle celos a lois, y resulta que con el paso de los años a engordado asquerosamente, y tiene un montón de niños en los brazos y de repente da a luz a otro...bueno Edu supongo que sabrá de quien hablo.

PD. Pablo ha vivido como un autentico rey en la India, hoteles de 5 estrellas, sirviente...lo único que trabajaba, pero por lo demás...ya os contará.

Unknown dijo...

Pues sí, sé quién dices. Algo así era...

Pablo se lo podía currar y escribir un textito, de un folio del Word con las anécdotas y tal, y yo lo subo. Pero como es un punyetero vago...

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